Secciones
Últimas
Populares

Columba Campillo: algo no le cuadra a Javier Duarte

Es inmensa la ola de sangre que revuelca a Javier Duarte. Lo azota y lo destroza. Y él, diezmado por la muerte de miles, por las ejecuciones y ahora por el secuestro y crimen de Columba Campillo, habla en abstracto, sin reconstruirse, sin infundir tranquilidad, sin convencer que Veracruz se salvará. Apabullado por la ira popular, por el reclamo de 8 millones de veracruzanos que ven el regreso de la violencia, la disputa del territorio, el tutelaje de los criminales sobre las instituciones, el gobernador vuelve al lugar común, al discurso sobado, a la demagogia de siempre: Veracruz está funcionando.

* Sale a dar la cara y nadie le cree  * El mismo guión del caso Karime Alejandra  * Armas para sofocar conflicto en el CETIS 79  * PGR amedrenta a estudiantes  * La mano sucia del joaquinismo  * INE no promueve el voto en Coatza  * Renuncia candidata y destapa la cloaca  * PRI y PAN, aliados en Minatitlán

Es inmensa la ola de sangre que revuelca a Javier Duarte. Lo azota y lo destroza. Y él, diezmado por la muerte de miles, por las ejecuciones y ahora por el secuestro y crimen de Columba Campillo, habla en abstracto, sin reconstruirse, sin infundir tranquilidad, sin convencer que Veracruz se salvará.

Apabullado por la ira popular, por el reclamo de 8 millones de veracruzanos que ven el regreso de la violencia, la disputa del territorio, el tutelaje de los criminales sobre las instituciones, el gobernador vuelve al lugar común, al discurso sobado, a la demagogia de siempre: Veracruz está funcionando.

Eso dice Javier Duarte pero sólo él y su pandilla lo creen.

Veracruz funciona mal. Javier Duarte gobierna mal. La seguridad anda mal. La procuración de justicia cada vez está peor.

Da la cara cuando socialmente Veracruz se incendia. Habló en un mensaje televisivo en torno la oleada de crímenes, al caso de Genaro David Bermejo Orozco, abogado de Coatzacoalcos asesinado durante un asalto bancario, y por el explosivo secuestro y muerte de la joven Columba Campillo González.

Nada de lo que diga Javier Duarte lo salva de la hoguera popular, sentenciado su gobierno por la ineptitud demostrada para enfrentar la inseguridad, masacrado mediáticamente por haberse arrodillado ante el crimen organizado y dejar a la población a su suerte, a expensas de la violencia brutal.

Balconeo inútil el del gordobés en TV. Recetó las mismas frases, el compromiso hueco, falaz, de que a través de las instituciones habrá de garantizar la tranquilidad de los veracruzanos.

Tocó el caso Columba Campillo. Describió una historia que todos conocen, que permeó entre la sociedad y que traspasó las fronteras de Veracruz. Dijo que el caso le llenó de “indignación y rabia”. Ajá.

Se esmeró en recalcar que el asunto es “un caso aislado” y que “no se pueden prevenir los hechos aislados”.

Eso es actuación, una vena que no distinguía al gobernador de Veracruz.

Lo que no dijo Javier Duarte es que Columba Campillo fue arrancada de la vida por el entorno de violencia que prevalece en Veracruz, por la impunidad que acoge al delincuente y que provoca que el delito se multiplique, por la inacción de las instituciones, por la falta de autoridad, por la incapacidad del gobierno duartista.

Lunes negro para el gobernador. Lunes 11, cuando la prensa crítica y las redes sociales lo destrozan porque algo no cuadra en la versión oficial y se multiplica el escepticismo, la sospecha, la falta de credibilidad en Javier Duarte y su pandilla.

Luis Ángel Bravo Contreras, fiscal general de Veracruz, había expresado —domingo 10— que el secuestro lo urdió una banda ligada a una conocida veracruzana, nativa del puerto, Rosa Ileana Mortera Trolle, con raíces en San Juan Evangelista.

“Hubo una estrecha colaboración con la PGJ de Puebla, quienes intervinieron el día de ayer a Ileana Mortera, quien es señalada por Tonatiuh García de haber facilitado toda la información con respecto a la menor privada de la vida; señaló su rutina, el restaurante propiedad de su familia”, dijo el fiscal Bravo.

“La persona que buscó el acercamiento con Columba, a través de las rutinas de ejercicio es Ileana Mortera, quien intercambia números telefónicos, incluso quedó plasmada una amistad en la red social Facebook”, agregó.

“No hubo participación de la delincuencia organizada. Es un secuestro y un homicidio generado desde el origen doméstico. Es una persona del entorno quien facilita la información, pues hay lazos de comunicación que son verdaderos”, apuntó.

Vaya empeño del fiscal por desligar al crimen organizado del asesinato de Columba Campillo. Por algo será.

Nadie le creyó. Ileana Mortera y la profesora Maruchi Bravo, a quien Javier Duarte encarceló por la difusión de tuits en 2011, y luego tuvo que liberar, son familiares.

Ileana Mortera fue quien le envió en red social a Maruchi Bravo la fotografía donde yacía el cuerpo sin vida de Columba Campillo. Lo difundió el portal Plumas Libres.

Ileana le confirmaba que se trataba de la joven Columba Campillo. En la foto se observa el cuerpo y a unos metros, una patrulla de policía estacionada.

“La subí a mí muro y causó la indignación de buena parte de la sociedad veracruzana. La imagen se compartió entre cientos de usuarios y generó la molestia de lo más alto en el poder. La foto que Mortera compartió con su tía le fue enviada desde Veracruz por un periodista, Ileana fue la primera en pasarme la foto, no hay que dejar de ver eso”, publica el portal de la revista Proceso, aludiendo a declaraciones al portal Blog Expediente y al Piñero de la Cuenca.

El problema es de credibilidad. Javier Duarte es concebido en redes sociales como el autor de una venganza contra Maruchi Bravo, descargada en su sobrina Ileana Mortera.

Dice el fiscal Luis Ángel Bravo, alias “Culín”, que tiene las conversaciones entre Ileana Mortera y Columba Campillo, vía redes sociales. Sin embargo, el padrastro de Columba, José Lagunes, asegura que no la conocían.

La telenovela del fiscal no convence. Y peor cuando el guión usado con el caso Columba es el mismo del caso Karime Alejandra, la niña de cinco años secuestrada y asesinada en Coatzacoalcos entre julio y septiembre de 2014. Veamos:

Caso uno. Sostiene el fiscal que a Columba Campillo la secuestraron, que una amiga —Ileana Mortera— le sacó información personal, que el novio o conocido de la amiga perpetró el secuestro y como la venda que tenía la joven plagiada se le cayó y los podía reconocer, la mataron. No se llegó a pagar el rescate.

Caso dos. Dice el fiscal que a Karime Alejandra Cruz Reyes la secuestraron, que su tía Mónica proporcionó información, que el novio suyo realizó el secuestro y que como la niña los reconoció, le quitaron la vida. De paso también mataron a la tía para silenciarla. Tampoco se llegó a pagar el rescate.

¿Quién es el guionista del fiscal Luis Ángel Bravo?

Son dos casos. Es la misma historia. Sólo cambian los nombres. Son dos tontas que se dejan seducir, que aportan información y que son acusadas de la autoría intelectual: Mónica Reyes Baruch en el caso de Karime Alejandra e Ileana Mortera en el caso Columba.

¿Quién teje las historias inverosímiles de “Culín”?

Enredado, Javier Duarte procura justicia entre la ocurrencia y la perversidad. Su fiscal teje historias cargadas de irrealidad, inverosímiles, refritos de sí mismas, reeditadas para llevar a prisión a sospechosos que luego alcanzan su libertad.

“Culín” es prescindible. Ha llevado al escándalo a su gobernador. Lo persigue el descrédito, el repudio popular, la ira de los que sí están indignados.

Lo revuelca la ola de sangre. Se incendia Veracruz y no halla cómo evitarlo. Carga con la responsabilidad de miles de muertos, ejecutados, mutilados, secuestrados, entre ellas Karime Alejandra y Columba Campillo, que apenas despertaban a la vida.

Lo peor es que Javier Duarte lo sabe y no quiere rectificar.

 




Archivo muerto

 

Armas en mano, rifles y metralletas como advertencia, irrumpieron agentes federales en el CETIS 79. No iban por delincuentes. No iban tras narcos. No iban por gente del crimen organizado. Iban por estudiantes y padres de familia que custodian el plantel, hartos de la corrupción, del abandono, de la falta de calidad educativa, del desinterés, de la complicidad sindical y administrativa. Armado llegó el grupo, como si ahí hubieran matones. Vestían de civil. Usaban vehículos en que, cuando menos uno, no había placa de circulación. Sembraron el miedo. Alertaron y alarmaron a los estudiantes, todos o casi todos menores de edad, pero que tuvieron los tamaños para enfrentar a un sistema podrido que lucra con la educación. Funesto episodio, ocurrido la tarde de este lunes 11. Atendía la PGR una denuncia de la Dirección General de Educación Tecnológica e Industrial, la misma que ha solapado los manejos turbios del director del CETIS 79, Javier Evaristo Hernández Rosario, por quien inició el movimiento estudiantil. Sus armas intimidaban. Se levantaron actas contra los estudiantes. Atestiguaba el delegado regional de la Secretaría de Educación, Esteban Lara, un burócrata que no resuelve, que sólo aplaude, un cero a la izquierda con padrino de dudosa procedencia. Quedaba constancia que el plantel estaba tomado por los estudiantes, como si fuera secreto lo que todo Coatzacoalcos sabe. Alertaron los medios de comunicación. “Urgente”, compartió Diario del Istmo. Y Liberal, Imagen Política, y se viralizó en la redes la presencia armada para reprimir a los estudiantes del CETIS 79. De las cuentas de Twitter surgían las pistas del acto represivo. Y no faltaron los imbéciles. “Ya era hora”, tuiteaban los fans del alcalde Joaquín Caballero Rosiñol, trepanados mentales que han de suponer que al ritmo de la metralleta, al impacto de las balas, al tono y el olor de la sangre, se resuelve un conflicto que de origen es culpa de la autoridad por cómplice y omisa. Horas más tarde se entabló el diálogo. Y salió el peine. Negociaba el secretario de Gobierno municipal, Oliver Damas de los Santos con los estudiantes y padres de familia. Quiere el gobierno al CETIS 79 de vuelta a la actividad. Y para ello se velan las armas. Escuchó el número dos del joaquinismo que sí, pero que se termine de ir el director Evaristo Hernández Rosario y el subdirector, Sergio Aranda, acusados del manejo irregular de más de 10 millones de pesos anuales; le expresaron que el conflicto no termina hasta que los auditores hayan concluido sus pesquisas y entregado sus resultados, y que regresarán a las calles, a bloquear la avenida Universidad, si hay treta y engaño. A gasolinazos intenta apagar el fuego la PGR, el gobierno priísta de Veracruz y su símil, el malogrado ayuntamiento joaquinista, diestro para el negocio, el enriquecimiento, las casas multimillonarias, las gaseras clandestinas, los vuelos en aviones privados, las viceprimeras damas que hacen del abuso de poder un alarde, los moches y los diezmos, las obras subcontratadas, los amigos constructores que violan las bases de licitación, el peculado electoral. Usar las armas para amedrentar estudiantes es propio de gorilatos y gobiernos dictatoriales. Ayer abrió esa brecha el gobierno en Coatzacoalcos. Ayer afloró el rostro de la represión. Por delante la PGR; atrás el gobierno municipal; en el centro el desgobierno de Javier Duarte. Mostrar las armas a estudiantes para amedrentar es el recurso de los cobardes. Qué incapacidad para resolver un conflicto estudiantil. Y si se resisten, ¿qué? ¿Los van a matar?… ¿Qué hace el INE de Coatzacoalcos para promover el voto? Nada. De eso se quejan candidatos que ven al abstencionismo como futuro triunfador de la elección federal, el 7 de junio. Es la queja de Juan Carlos Charleston Salinas, candidato del Partido Humanista, quien no ve que el vocal presidente de la Junta Distrital del Instituto Nacional Electoral en Coatzacoalcos, Enrique René Gamboa Márquez, motive a la población, que genere condiciones para que el voto llegue a las urnas. Que es obligación de los candidatos y los partidos políticos, sí, dice Charleston, pero la ley también obliga al INE a promover que los electores acudan a depositar su voto… Lo de menos es que haya renunciado. Lo grave es lo que reveló Guadalupe Mendoza Fernández. Dejó de ser candidata suplente del Partido Acción Nacional en el distrito de Minatitlán por que, acusó, hay componendas entre el PAN y el PRI. Sostiene que existe un acuerdo entre la candidata azul, Claudia Aguilar Molina, y el priísta José Luis Sáenz Soto, el impopular ex alcalde de Mina, muy prometedor y poco efectivo, demagogo pues. Denuncia que ambos se coordinan para atacar al candidato del Partido del Trabajo, Javier Soberano Torres, empresario, propietario de un negocio de chatarra al que el ayuntamiento le adeuda alrededor de 25 millones de pesos por daños y perjuicios derivados de la clausura ilegal que ordenara en su momento la ex alcaldesa Guadalupe Porras David, una hija de la fidelidad. Dice que a Claudia Aguilar y Sáenz Soto la misma mano les redactó la estrategia para golpetear en debate al candidato del PT. O sea, dados cargados. O sea, que el PAN dejará pasar al PRI en Minatitlán. Y luego por qué el electorado desdeña ejercer su derecho al voto…

 

[email protected]

www.mussiocardenas.com

twitter: @mussiocardenas

Foto: Proceso