Pepe Yunes y Héctor Yunes

Héctor y Pepe: el show de los Yunes

* El poder por el poder  * Siempre sí van por la minigubernatura  * Su discurso no es para provocar la ruptura en el PRI  * Carmen Aristegui y el caso Moisés Sánchez  * No hay investigación para hallarlo: Artículo 19  * A medio sueldo, trabajadores del DIF en Nanchital  * Los candidatos de Fidel  * Ñoño y Poo, los consentidos  * DIPEPSA estrena calles pavimentadas

Héctor y Pepe no son demócratas. Son beneficiarios del dedazo, centinelas del sistema priísta que les ha dado todo: diputaciones, una alcaldía, liderazgo partidista, dos senadurías, nombre y fortuna. Y al sentir que se les va la gubernatura de Veracruz, replican y patalean. Es el show de los Yunes.

Héctor es el que batea; Pepe el que cacha. Héctor acusa; Pepe apenas habla. Héctor diserta, argumenta, denuncia; Pepe ni se inmuta. Es el show de los Yunes.

Héctor pasa del discurso matizado al ataque frontal, señalado Javier Duarte de haber perpetrado un asalto político cuando impuso un gobierno de dos años para 2016. Pepe se va por el lenguaje institucional, mesurado, lejos de la confrontación y el señalamiento. Su signo es la tibieza y en su momento la sumisión.

Héctor Yunes Landa ya no trae el lenguaje de otros tiempos, pasado por el tamiz de la burla política, usado y mangoneado, dos veces engañado, primero por Fidel Herrera Beltrán y ahora por Javier Duarte de Ochoa, sin digerir que le hayan frustrado el sueño de ser gobernador.

Su sobrino, José Francisco Yunes Zorrilla, gusta del placer político. Deja que el tío hable, que se lance a matar, que increpe a Duarte y que deslice los riesgos de una ruptura en el PRI. Y que si cuaja el golpeteo, lo deje ser gobernador.

En eso y en otras aventuras gastan su tiempo los dos senadores priístas por Veracruz, trabados en un duelo con sus verdugos por el control de los espacios públicos, el aparato de poder y los cientos de miles de millones de pesos que representa el erario veracruzano.

Dicen Héctor y Pepe Yunes que el gobierno de dos años es lesivo para Veracruz, que provocará falta de inversión, que no permitirá realizar proyectos de largo plazo, que generará estancamiento y falta de desarrollo.

Advierten que el fondo del minigobierno no es homologar la elección estatal con la elección federal en 2018, sino el intento de allegarse el duartismo dos años más a su sexenio imponiendo a un títere a modo que bien puede ser Alberto Silva Ramos, alias “El Cisne”, o Erick Lagos Hernández, el más aventajado de los alfiles de Fidel Herrera.

Suponen —y suponen bien— que la intención es que ni Héctor ni Pepe Yunes accedan a la elección de 2016 y que para 2018 carezcan de padrinos influyentes que pudieran promoverlos para la candidatura del PRI, Videgaray de salida y Beltrones en la incertidumbre de la carrera presidencial.

Llevan dos meses en esa faena. Primero fallaron en su llamado al Congreso de Veracruz a no dejar pasar la iniciativa de minigobierno; después, en la arenga pública pues los priístas siguen aletargados esperando su torta y su Frutsi para ir a votar por quien les indique el PRI, y la sociedad se ocupa de cosas mejores.

Su discurso apenas si prende. Es zigzagueante. Héctor y Pepe Yunes si acaso aludían al gobernador Javier Duarte y optaban por citar que detrás del minigobierno está un grupo que intenta perpetuarse y continuar saqueando a Veracruz, obvia la referencia a la fidelidad y al duartismo, pero sin llamarlos por su nombre.

No les agravia que el gobierno sea de dos años, pero sí que les reduzcan el tiempo para ejercer el poder. Es un año para instalarse y otro para bajar el telón. ¿Y el año de Hidalgo?

Diciembre fue un mes pésimo para los Yunes rojos. Aprobó el Congreso de Veracruz el minigobierno de 2016 y pese a los discursos de condena, no hubo quien secundara los reclamos. La sociedad los volvió a ignorar.

Decían que un gobierno de dos años es lesivo para Veracruz, que no permite la inversión privada, que genera desconfianza, que frena el desarrollo, que impide diseñar y ejecutar proyectos de obra pública a largo plazo. Dos años no sirven para gobernar.

Predicar en el desierto sólo le ha salido bien a Juan El Bautista. A Héctor y Pepe Yunes no.

Enero los obligó a definirse. El sábado 17, en el marco del aniversario de Alianza Generacional, la plataforma política de Héctor Yunes, se formalizó el pacto entre tío y sobrino para ir por el minigobierno en 2016 y la gubernatura en 2018.

La alianza no es de dos ni de seis años, sino de ocho. Dijo Héctor Yunes que el pacto no tiene fecha de caducidad y que en su momento se decidiría quién iría por el minigobierno y quién por la gubernatura siguiente.

Es infinita la megalomanía. Despotricaban ambos sobre un gobierno de dos años. Decían que en dos años no hay proyecto que cuaje, que no se puede hacer obra pública, que se ahuyenta la inversión privada, que cunde la desconfianza, que no se puede gobernar y que el daño se le causa a Veracruz.

Ahora ya piensan como Fidel Herrera y Javier Duarte. Son priístas transexenales. Héctor y Pepe quieren el minigobierno de dos años y la gubernatura de seis. Y si las condiciones se dan, un sexenio más para un miembro del clan. ¿Es eso ser demócrata?

Héctor y pepe Yunes son senadores por un acuerdo en las sombras con Fidel Herrera Beltrán. Querían ser gobernadores. Los sometió Fidel. Acordaron la senaduría para ambos a cambio de ver pasar a Javier Duarte. Los benefició el dedazo y les concedió seis años en el Senado. ¿Es eso ser demócrata?

Fueron diputados, líderes del PRI, Pepe alcalde de Perote. ¿Los eligieron el electorado o los priístas, o son producto de la imposición?

Su discurso no provoca ruptura en el PRI. Condenan el mal gobierno de Javier Duarte. Denuncian que el minigobierno “huele a encubrimiento, huele a pacto de silencio, huele a acuerdo de impunidad, huele a reparto de botín…”. Pero contenderán por ese gobierno de dos años.

Su discurso son balas de salva. Suenan pero no matan. No generan una escisión ni llaman al éxodo del priísmo. No sacuden a las bases porque se trata de usarlas y sofocarlas.

Su discurso conmina al pacto de las mafias. Promueve el reparto del botín, el acuerdo entre priístas, el arreglo en las sombras. No restaura el tejido social ni alivia la salud de Veracruz. Es sólo una alianza entre grupos de poder, a salvo el PRI.

Ven ahora los Yunes rojos el engendro electoral de dos años como una plataforma para ejercer el poder durante ocho. A fin de cuentas, Javier Duarte no andaba mal.

Héctor denuncia; Pepe calla. Algo van a ganar.

 

Archivo muerto

 

Día 19. Sacude el caso Moisés Sánchez Cerezo en medios nacionales. Carmen Aristegui abre el micrófono a Jorge Sánchez Ordóñez, hijo del periodista, y Darío Ramírez, director de Artículo 19 en México. A estas alturas, casi tres semanas después, no hay investigación policíaca. Lo afirman en Noticias MVS. Tuvo Artículo 19 acceso al expediente y no halló una pesquisa seria. “Es una simulación”, dice el hijo del periodista. “Es una simulación”, señala el director de Artículo 19. Agrega Darío Ramírez que la PGR no le entra al caso porque está haciendo política, porque no quiere inquietar a las autoridades veracruzanas. Moisés Sánchez, editor y reportero del semanario La Unión, fue levantado el 2 de enero, en El Tejar, municipio de Medellín de Bravo, por un comando armado que llegó hasta su domicilio y de ahí lo sacó. Es turbio el actuar del gobierno duartista en las desapariciones y muertes de periodistas. Darío Ramírez cita el caso de Regina Martínez, corresponsal de Proceso en Veracruz, asesinada el 28 de abril de 2012, en su domicilio, y de Gregorio Jiménez de la Cruz, levantado el 5 de febrero de 2014, en la congregación de Allende, municipio de Coatzacoalcos, torturado, asesinado, decapitado y arrojado a una fosa clandestina en Las Choapas, hallados sus restos el 11 de febrero, seis días después. Javier Duarte es un simulador, a la vista su desprecio por los periodistas críticos, como es el caso de Moisés Sánchez Cerezo, el quinto comunicador desaparecido en el sexenio duartista. Refiere el director de Artículo 19 que horas antes de acudir con Carmen Aristegui hablaron con el representante del Alto Comisionado de Naciones Unidas sobre Derechos Humanos en México y que de inmediato se trasladó la información a Ginebra, Suiza, donde se procesa el caso para su evaluación y dictamen sobre desapariciones forzadas, pues a Moisés Sánchez supuestamente lo levantaron policías municipales. Su hijo, Jorge Sánchez Ordóñez, reiteró que a Moisés le envió una amenaza el alcalde Omar Cruz Reyes, molesto por las críticas a las obras de pésima calidad y a la difusión de la violencia que se ha generado en Medellín. Hoy es el día 19. Moisés Sánchez no aparece. Y al gobernador Javier Duarte le importa poco. Por eso no investiga… Otro reporte sobre el caótico ayuntamiento de Brenda Manzanilla Rico, en Nanchital: a empleados del DIF les pagan medio salario, no lo prometido. Así que van dos quincenas que al personal de confianza no le cubren el sueldo, a los del DIF les pagan la mitad, al tope la inconformidad e incubándose un movimiento de protesta porque a unos los sacrifican y a otros, los aviadores y los preferidos, les pagan hasta por no trabajar. Y qué decir de las compañías constructoras, cuyas estimaciones alteradas son pagadas con puntualidad inglesa. Si los nanchitenses la sufrieron con Alfredo Yuen, con Brenda Manzanilla Rico están viviendo un infierno… Fidel Herrera es como los tahúres. Si hay cuatro ases, él tienen uno de más. Así se mueve en el ámbito electoral, con candidatos del PRI y con candidatos de la oposición. Coatzacoalcos es un ejemplo. Rafael García Bringas va por el PRI; Renato Tronco juega por Movimiento Ciudadano; Gonzalo Guízar Valladares o Juan de Dios Sánchez Abreu lo harán por el Partido Encuentro Social. Con cualquiera gana… Que los dos alcaldes consentidos de Javier Duarte son Gerardo Poo, de Veracruz, y Américo “Ñoño” Zúñiga Martínez, de Xalapa. De ambos expresa maravillas el desgobernador. No se sabe si es por los tributos, por la mansedumbre, porque le caen bien o simplemente por hacer sentir mal al resto de los presidentes municipales… DIPEPSA está de plácemes. Dispone de seis carriles en el arranque del bulevar Lomas de Barrillas-Congregación Las Barrillas, aunque más adelante esa vía se reduce a cuatro. Y también le fue pavimentada la calle Emiliano Zapata entre Lindavista y Ayuntamiento, donde tiene sus oficinas generales. Y cualquiera se pregunta: ¿Qué fue lo que compró don Vicente Alonso: que su hija sea alcaldesa suplente y ahora funcionaria del DIF o de plano se agenció toda la presidencia municipal?…

 

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