Pedro Miguel embistió y Marcelo lo noqueó

* Culpa Marcelo Montiel del endeudamiento  * Rosaldo, destrozado en las redes sociales  * Ya olvidó quién le acarrea votos a Morena  * Nahle asedia al alcalde de Ixhuatlán del Sureste  * Y el exalcalde de José Azueta está igual  * Lo hace funcionario de Sedarpa  * El negociazo de David Esponda  * La jueza tapadera de Cristóbal Hernández

Lleva seis meses en el poder, tapando baches, parloteando día a día, y ya supo Pedro Miguel Rosaldo lo que es intentar destruir el mito de Marcelo Montiel y morder el polvo en el primer round.

Usó el tema de la bursatilización de los recursos municipales de Coatzacoalcos para endosarle la culpa a Marcelo Montiel, que en buena parte la tiene, y apenas, de refilón, tocó al cerebro de aquel atraco: Fidel Herrera Beltrán. No imaginó la paliza, por no llamarle madriza, no vio lo que estaba por venir.

El bebé político de Rocío Nahle voló por los aires. Lo hicieron pedazos. Le llovieron epítetos, mentadas, reclamos, burlas, una avalancha de denuestos, la tirria, los hates, y un coro repitiendo algo que le duele en el ego: Pedro Miguel no es ni será el mejor alcalde de Coatzacoalcos.

“Quien llevó a Coatzacoalcos a la toma de decisiones de poder estar en un punto aquí e irlo llevando hacia abajo de manera constante desde hace 20 años, tiene nombre y apellido. Se llama Marcelo Montiel. Él y su cabildo aprobaron la bursatilización de Coatzacoalcos”.

Y el graderío estalló.

Le pusieron una felpa. Estallaron las redes sociales, las benditas reyes sociales en las que ahora el morenismo ya no es el rey; donde se juega al tiro al blanco con la jeta de López Obrador y Sheinbaum es la burla nacional; donde Pedro Miguel Rosaldo se balconea pero en el punto crucial el aparato de propaganda nomás no le dio.

No midió el tamaño del enemigo y menos, mucho menos, intuyó la carga política que iba a desatar.

El causante de la crisis financiera “tiene nombre y apellido. Se llama Marcelo Montiel”, soltó Rosaldo el sábado 11 ante un puñado, tres gatos, de Morena en la llamada asamblea informativa, a unos pasos del palacio municipal.

Y lo tundieron a placer.

Al segundo día, el lunes 13, sacó la bandera blanca. Quiso sofocar las llamas, mitigar el fuego, y le volvieron a atizar.

Pedro Miguel sólo es un alcalde remendón, tapabaches, el que repara una losa y se le quiebran dos, fanático del nepotismo, de inflar el costo de las obras, de usar los programas de gobiernos para fines distintos a los que fueron creados –desvío de recursos– o de promover a Morena mientras entrega ayuda social en plena presidencia municipal –delito electoral–.

Veintiséis años atrás gobernó Marcelo Montiel Montiel. Aquella fue y es una alcaldía controvertida. Unos le aplauden; otros lo tildan de pillo. Para unos es el gran impulsor del desarrollo de Coatzacoalcos; para otros, un encantador de serpientes que se enriqueció al amparo del poder.

Sus fans lo adoran; sus detractores lo detestan. Es un mito. “Es el mejor alcalde de Coatzacoalcos”, cuentan los apologistas del priista, los aplaudidores a sueldo, los que siguen obnubilados por aquella administración en la que hubo de todo, avance y trapacerías, obra, circo y carnaval, y excesos, arrebatos, simulación, grandes negocios, encubiertos por un aparato de propaganda efectivo pero que se cuarteaba cuando las triquiñuelas y las satrapías salían a relucir.

MMM no es un dechado de virtudes. MMM ejerció el poder con mano recia. Creó un teatro político, cifrado en obra y espectáculo, circuitos intercolonias y un invento sui géneris: la Pirámide Olmeca, un mamotreto de incultura pues los olmecas nunca construyeron pirámide alguna.

Una corruptela tan descarada como ambiciosa fue el cobro del impuesto por traslación de dominio a las petroquímicas. Fue un negocio para Tony Macías –Jesús Antonio Macías Yazegey–, suegro incómodo de Javier Duarte, entonces brazo derecho de Fidel Herrera Beltrán, ya enfilado a la gubernatura de Veracruz.

Marcelo Montiel asignó la cobranza a un despacho externo, Abogados y Asociados Internacionales, propiedad de Tony Macías. Tres notificaciones a Pemex, un proceso de negociación y el atraco final fue de 220 millones de pesos. De ellos, el porcentaje para Macías le reportó 44 millones de pesos.

Teniendo un área jurídica en el ayuntamiento y personal de Tesorería, la cobranza se la dio a un despacho particular. Ni siquiera lo licitó. Atropelló la ley y nadie se lo impidió.

Pero el mito tenía una efectividad: operaba electoralmente. Ganaba todas las elecciones o hacía perder a sus enemigos. Así como a Edel Álvarez le ofreció el triunfo en la diputación federal, en 1994, y en las urnas lo reventó, a Iván Hillman le aplicó la receta en 2009.

A Rocío Nahle la venció en la diputación federal en 2012 cuando ella enfrentó a Joaquín Caballero Rosiñol, pero tres años después el marcelismo comenzó a ser el motor de votos para Morena y sólo así Nahle pudo llegar a San Lázaro.

Electoralmente, Marcelo Montiel es letal. Y a cambio del apoyo a Morena en elecciones municipales y diputaciones, su estructura electoral se halla incrustada en la nómina del ayuntamiento de Coatzacoalcos. Es literalmente el PRI-MOR.

El 5 de noviembre de 2025, Pedro Miguel Rosaldo García convocó a los ex alcaldes de Coatzacoalcos. Desayunó con ellos. Marcelo Montiel fue obsequioso. Le dedicó palabras. Le ofreció su apoyo: “Estamos para apoyarlo. Le va a ir muy bien a Coatzacoalcos. Respaldo absoluto”, pregonaba Marcelo..

Ocho meses después, Pedro Miguel Rosaldo lo acusa de suscribir la bursatilización financiera, de un endeudamiento brutal, de afectar el desarrollo.

El responsable “tiene nombre y apellido. Se llama Marcelo Montiel”, enfatizó.

El golpe fue una afrenta. Las redes sociales hicieron trizas al alcalde morenista.

Marcelo Montiel no suele confrontar. Su respuesta será electoral. Viene la elección de diputados locales y federales en 2027.

Seis meses en la alcaldía de Coatzacoalcos, remendando calles, limpiando rejillas, encubriendo a sus antecesores morenistas, Víctor Manuel Carranza Rosaldo y Amado Cruz Malpica, eludiendo llevarlos ante la ley, y lo único que se le pudo ocurrir a Pedro Miguel Rosaldo fue golpear al jefe del clan que le aporta a Morena los votos para ganar elecciones.

Fue el primer round. Y Marcelo, sin hablar, sin responder, lo noqueó. Viene más.

METADATO

A un alcalde que no presentó el Plan de Desarrollo Municipal, en 2022, Rocío Nahle lo premió. Vesánica como es, la gobernadora de Veracruz hoy atiza el fuego sobre Raúl González Martínez, presidente municipal de Ixhuatlán del Sureste, de Movimiento Ciudadano, por incumplir ese mandato de ley. Y amaga con el desafuero. Y amenaza con procesarlo y llevarlo a prisión, como si no se contemplaran plazos extras, amonestaciones, sanciones y hasta la facultad del Congreso de Veracruz para subsanar la omisión y garantizar que los recursos federales y estatales lleguen al municipio. Pero no mide igual a Giovanni Auli Moo, ex alcalde de José Azueta, que incurrió en la misma falta, la omisión en la entrega del Plan de Desarrollo Municipal, en 2022. Y su caso fue peor. A Giovanni Auli y otro municipio, Atlahuilco, así como al concejo municipal de Amatitlán, les dieron un mes más para cumplir con el mandato de ley. Y ni así. Cinco meses después seguían sin presentar el documento. Nada ocurrió. En agosto de 2025, Rocío Nahle premió a Giovanni Auli Moo, ex alcalde de José Azueta. Lo convirtió en director estatal de Desarrollo Rural y Agricultura, y en abril de 2026 pasó a ser encargado de la Dirección General de Innovación Productiva y Desarrollo Rural de la Secretaría de Desarrollo Agropecuario, Rural y Pesquero. Nahle embiste al alcalde de Ixhuatlán del Sureste por haber reventado la campaña anticipada de Margarita Santopietro, actual titular de Desarrollo Social y quien pretende ser diputada federal por Coatzacoalcos. Y fue Raúl González Martínez quien ese día enfrentó a Eusebia Cortés, subsecretaria de Sedesol, en la entrega de una silla de ruedas con obvio fondo electoral, promoción de imagen y balconeo adelantado. El intento de desafuero del alcalde de Ixhuatlán del Sureste no tiene pies ni cabeza. Peor cuando Nahle tiene en su gobierno a Giovanni Auli, acusado de malversar recursos públicos, dejar obras a medias y no haber presentado el Plan de Desarrollo Municipal para el municipio de José Azueta en 2022. En serio, que mejor Nahle se dedique a otra cosa. Como gobernadora es un manojo de ocurrencias y vendettas personales, una abusiva sin remedio… Un negocio de 60 mil pesos. Un negocio de David Esponda. Un negocio de 60 mil pesos por cada escuela  particular que hay en Coatzacoalcos. Cada dos años, el atraco se repite. Un trámite de inspección que costaba 5 mil pesos, la Dirección de Protección Civil Municipal lo elevó a 60 mil. Repito: por cada escuela particular. El atraco es uno de tantos. Los anuncios espectaculares se caen porque sus estructuras están deterioradas. Y están deterioradas por falta de mantenimiento. Y no les dan mantenimiento porque los propietarios se arreglan con la banda de David Esponda. Todo lo sabe el humanista de palacio, Pedro Miguel Rosaldo, pero no mueve un dedo. Hay evidencia plena de la corrupción que corroe el área de Protección Civil, y el alcalde Pedro Miguel calla. Si a Esponda lo solapa la gobernadora de Veracruz, Norma Rocío Nahle García, el vende humo –dixit Sureste Sur– se hace el occiso. “Esto es Morena. Así es Morena”… Matilde Isabel Carmona Guzmán es la nueva fachada del juez Cristóbal Hernández Cruz. Fue designada titular del Juzgado Primero Civil de Coatzacoalcos luego que a Cristóbal Hernández lo enviaron a Veracruz puerto por espacio de tres meses. Matilde Carmona es la secretaria de Acuerdos y persona de ultraconfianza del cuestionado juez. Nadie lo conoce mejor. Es su confidente. Y si quedó a cubrir la plaza es por la intervención del magistrado Ricardo Sobrevilla Castillo, el que le solapa todo a Cristóbal. Su nombramiento de entrada, es ilegal. Matilde Carmona llegó por designación cuando la reforma judicial estableció que los jueces deben ser electos por voto del pueblo… Y si Matilde Carmona despacha como juez interina es por una razón crucial: el cochinero legal del Juzgado Primero Civil. Todos los expedientes tienen inconsistencias. Hay juicios simulados, inexistentes. Hay rastros de fraude inmobiliario, sentencias que implican despojo de bienes, juicios sucesorios sin que los familiares cercanos del difunto hayan sido convocados, uno de ellos en el que un malandro se pretende adjudicar miles de millones de pesos en predios en Coatzacoalcos y Xalapa. Tácitamente, el juez Cristóbal Hernández Cruz maneja el Juzgado Primero Civil de Coatzacoalcos a control remoto desde Veracruz. Y Matilde Carmona es la válvula para que esa olla de presión no estalle… 

 

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