* Delta 1 le sirve para el desafuero del alcalde * Un matón del que se vale la gobernadora * El fin es frenar a MC * A Sandra Collins la pusieron donde hay * Cirilo se va a terminar comiendo la basura * La juerga de Beto Chagra * Y Mily y el acaudalado novio * Adalberto, huachicolero, santero y siniestro
Don Delta 1, el honorable sicario del Grupo sombra, es el testigo clave, la joya de corona de Norma Rocío Nahle García, para desaforar y enviar a prisión al alcalde de Ixhuatlán del Sureste, Raúl González, y así golpetear a Movimiento Ciudadano.
Don Delta 1 –Javier Iván López Brito– es el sicario a modo de Morena para embestir al alcalde emecista, afilándole las uñas a la doña de Zacatecas, alias Rocío Nahle, que no ve límites en su afán de evitar que el partido de Dante Delgado se agencie curules en el Congreso estatal, en 2027, le rompa la mayoría calificada a la gobernadora morenista y se acelere la debacle obradorista en Veracruz.
Los matones del Bienestar –léase, Grupo Sombra– gozan de la calidad moral que Nahle requiere para contener a MC.
No le importa a Nahle si Raúl González es o no el autor intelectual del crimen de la periodista Roxana Berenice Guzmán Ramírez. Puede ser inocente pero qué más da.
No le inquieta si a Roxana Berenice se le hace justicia. Lo suyo es usar su muerte para frenar el avance de Movimiento Ciudadano, partido que ganó municipios, se convirtió en segunda fuerza en el sur de Veracruz y, lo crucial, le hizo un boquete político a Nahle que, por lo que indican las encuestas, prevé un descalabro mayor.
Don Delta 1, según la Fiscalía de Veracruz, refiere que alguien escuchó cuando Raúl González Martínez pedía a gente del Grupo Sombra que levantaran a Roxana Berenice, directora y propietaria del portal digital Pulso Informativo del Sureste.
O sea, Delta 1 no lo escuchó directamente.
O sea, es una “acusación de oídas”, lo que en materia jurídica es una prueba carente de valor.
Javier Iván López Brito, junto con otros sicarios –José del Carmen Cadena Escayola, Delta 7; Luis Alberto Soria Romero, Delta 11 y un individuo apodado El Infierno, Delta 2– perpetraron el levantón de la periodista. Ahí, en su casa, el 2 de junio, la interrogaron, la golpearon, amenazaron con un arma a su hija y se la llevaron.
Al mes, cayeron los criminales. Y fueron aprehendidos cuatro policías municipales de Ixhuatlán del Sureste, acusados de suministrarle alimento a los sicarios del Grupo Sombra o Mafia Veracruzana y operar la logística.
Héctor de Mauleón en su columna En Tercera persona, el 6 de julio, describió la mecánica del crimen. Un sicario, José Simón Castro Cayetano, alias Águila, señaló que Roxana Berenice Guzmán “estaba vinculada on el Cártel Jalisco Nueva Generación”. Y la mataron.
Héctor de Mauleón tuvo acceso a la carpeta de investigación. No menciona en su columna que el alcalde de Ixhuatlán del Sureste, Raúl González, hubiera dado la orden de levantar a Roxana Berenice. Tampoco señala la supuesta razón: que la periodista tuviera en su poder una fotografía en la que el edil portaba un arma larga. Nada de eso aparece en el expediente.
La versión de la culpabilidad de Raúl González es un invento de la Fiscalía controlada por Rocío Nahle. Y es la canallada que tendrán que aprobar los diputados del congreso de Veracruz para satisfacer la madrada de Rocío Nahle.
Es un montaje de Rocío Nahle, vía la intragable fiscal de Veracruz, Aurelia Jiménez Aguirre, que en esas trapacerías es una machuchona estelar.
El lodazal es propio de Nahle y su banda gangsteril. Desde ahí lanzan su miseria, su bajeza y su inquina contra un alcalde que en semanas recientes se le paró de frente a Margarita Santopietro y Eusebia Cortés Pérez, secretaria y subsecretaria de Desarrollo Social, el día que ambas gandallas usaron la entrega de una silla de ruedas para balconeo político.
El edil las frenó. El edil fue insultado. Y al edil lo acusan hoy, con el testimonio de un sicario, don Delta 1, del levantón de Roxana Berenice Guzmán.
Nahle, que se siente inteligente pero no lo es, supone que todo Veracruz se habrá de tragar el cuento de que Raúl González es culpable del crimen.
Supone también que nadie imagina que en el fondo es una embestida contra Movimiento Ciudadano por su crecimiento electoral.
Supone la gobernadora que nadie ve que el golpe a MC obedece al amago del partido naranja de denunciar a su pupilo, el alcalde de Coatzacoalcos, Pedro Miguel Rosaldo García, por delito electoral por andar promoviendo a su partido mientra entregaba una silla de ruedas –“Esto es Morena, así es Morena”– y cuando usa una gorra con su nombre y el de Morena al supervisar el avance de reparaciones de losas, limpieza de rejillas o construcción de calles.
Rocío Nahle transita entre el odio y la impotencia. Es una pésima operadora electoral. Carece de olfato político. Miente a granel. Es desleal. Lleva la traición en el ADN, las uñas afiladas, el aparato legislativo y judicial aceitado para reprimir.
Su desdén por el PRI y PAN es evidente. Ni juntos le hacen mella. Si acaso habrán de sobrevivir en la elección de 2027 cuando se renueve el Congreso de Veracruz y la Cámara de Diputados. Pero Movimiento Ciudadano sí le quita el sueño.
En el sur, MC ganó Nanchital, Ixhuatlán del Sureste, Jáltipan, Soteapan, Oteapan, Mecayapan, Soconusco, Uxpanapa, Catemaco, Las Choapas, y se posicionó como segunda fuerza en Coatzacoalcos, Minatitlán, Acayucan, Agua Dulce.
Y se supone que el sur es el feudo de Rocío Nahle.
Así anda el miedo que un sicario, Delta 1, que en su primera declaración nada dijo del alcalde de Ixhuatlán del Sureste, se volvió el testigo estrella del clan Nahle para el desafuero y para confinarlo en prisión.
Delta 1, la voz autorizada, dijo después que supo que Raúl González pidió levantar a Roxana Berenice. No le consta que esa llamada existiera. Sólo aparece su declaración como argumento de la Fiscalía de la perversa Aurelia Jiménez, fabricante de delitos y enjuiciadora de inocentes.
Delta 1, el honorable sicario, sirve para encarcelar a la víctima política de la gobernadora de Veracruz.
Qué desalmada es Rocío Nahle. Ni Javier Duarte se atrevió a tanto.
METADATO
A Sandra Collins no le dieron; la pusieron donde hay. Es la nueva delegada de Tránsito en Coatzacoalcos. A la comadre de la gobernadora Rocío Nahle le entregaron las llaves del reino de la mordida, donde fluyen los dineros ilegales, el soborno, el engaño; la tierra donde la ley no es la ley. Con Amado Cruz Malpica en la presidencia municipal le fue bien. Era la regidora multiusos, en sus manos la Expo Feria, que es un negocio redondo, y gozó de los bonos extraordinarios de hasta 150 mil pesos, como acreditan los recibos que en esta columna se dieron a conocer. Con Pedro Miguel Rosaldo le fue mal. Sandra Collins Coronel fue la coordinadora de campaña y luego la desterrada del poder. Peter Pan le negó la dirección del DIF Municipal y se tuvo que conformar con la Dirección de Programas Sociales hasta que ya no aguantó. No hubo cupo para ella en el gobierno de Veracruz como otras comadres más letales: Eusebia Cortés, Margarita Santopietro, Lorena Martínez, Eugenia Blas Nájera. Pero Norma Rocío Nahle no se olvida de sus cómplices. La puso donde hay… Cirilo va a terminar comiéndose la basura. Una y otra vez lo cuestionan sobre el destino de los residuos sólidos y el alcalde de Cosoleacaque evade responder. Cirilo Vázquez Parissi asumió la presidencia municipal con una bomba de tiempo: la clausura del tiradero de Las Matas, donde se confinaban 100 toneladas diarias de basura. Amén de la multa que le impuso la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, lo orilló a mendigar dónde colocar los desechos. Sin un sitio autorizado que reúna los requisitos que establece la norma ambiental, Cirilo Vázquez incurre en confinamiento clandestino. Sea un rancho propio, arrendar un predio, si no se cumple con la norma, es delito ambiental. Y el delito ambiental es delito grave y amerita cárcel. Cirilo imaginó que todo sería andar de festejo en festejo, bailando, tomándose la foto colgado de las abuelitas. Cuando tuvo que enfrentar un dilema mayor, se comenzó a quebrar. Ha de suponer que andar de servil con la gobernadora Rocío Nahle, o ya en camino a dejar al PRI y matricularse en Morena, lo va a librar del delito federal. Por lo pronto, si no resuelve lo del tiradero de desechos, se va a terminar comiendo la basura… No era Mónica Naranjo con su cabello mitad oscuro, mitad rubio; era Beto Chagra. Reapareció en Coatzacoalcos luego de años y se corrió una juerga muy a su estilo, una peda apocalíptica, literalmente kilométrica. El ex síndico y ex director de Carreteras Estatales en tiempos de su padrino, Fidel Herrera Beltrán, la inició en el festejo a la Virgen del Carmen, en las aguas del río Coatzacoalcos, llegó a Villa Allende, hizo la visita de los Siete Bares en Coatzacoalcos y tres días después concluyó el culto al Dios Baco en el puerto de Veracruz. ¿Cómo resistió tres días sin dormir? Beto Chagra tiene su secreto. Y quien vive como una diosa es su hermana Milene –Mily– Chagra. Terminó su relación con el ex líder petrolero, Víctor Kidnie, cuando éste cayó en desgracia, pero no tardó en adoptar novio, o como se le llame, un acaudalado constructor del sur de Veracruz, al que le llueven contratos en Pemex, y los que le sobran se los pasa a Giovanni Dos Santos, el ex seleccionado nacional de futbol. El nido de amor se halla en la Ciudad de México, para no incomodar a la que reside acá… José Adalberto Vega Regalado, el ex delegado de SCT en Veracruz, un mafioso de lo peor. Lo implican en el huachicol, ligado a bandas del narco, y así fue el zar de los contratos federales en Veracruz. Hoy, es diputado federal por el Partido Verde Ecologista de México y enfrenta acusaciones por robo y congtrabando de combustible, por ligas con Sergio Carmona, el Rey del Huachicol, por violencia intrafamiliar, perversión de menores, pues un día se le ocurrió enviar al teléfono celular de su hijo un video en que aparece junto a su esposa en un momento íntimo. Santero, adorador del diablo, su esposa exhibe todas las prácticas que según el obradorista lo acercan al poder y al dinero. Cuando fue director del Centro SCT en Veracruz, era temido por los constructores. Traficaba con contratos de obra y nadie se atrevía a inconformarse. Su círculo cercano era la delincuencia en pleno, los que acalambraban al más osado. Esos son los próceres de la 4T, la podredumbre total…