Javier Duarte ha sido un manipulador. Usa a las familias de los periodistas muertos. Usa el dolor ajeno. Usa la angustia y oferta una falsa esperanza. Pregona la justicia y se dice respetuoso de la libertad de expresión. Así enmascara su fobia a la prensa crítica, a la prensa que no ha podido comprar.
Veracruz es el peor escenario para el ejercicio periodístico, con sus once comunicadores asesinados, cuatro desaparecidos, 22 exiliados, cientos amenazados, miles sometidos, medios postrados, arrodillados, a cambio de un convenio publicitario, el chayote y la dádiva.