Ahued evidenció un gobierno destartalado

* Nahle ordena y no le hacen caso  * Los súbditos ineptos y la reina inepta  * Sonia Marie y el despido masivo en el DIF  *  Javier Herrera contra Eric Cisneros en Cosamaloapan  *  Pactar a espaldas de los tatahuis es jugar con fuego  * Cuando el juez Cristóbal Cruz falseaba sentencias de los Quintanilla

Así de destartalado anda el gobierno de Rocío Nahle, que Ricardo Ahued, el “conserje de palacio”, estalla, recrimina y describe un escenario de caos, la mandataria desoída, ignorada, rota la cadena de mando, vulnerada su autoridad.

Es una Torre de Babel donde Nahle habla y nadie la pela, todos le aplauden pero nadie obedece. Es la corte de los ineptos que atiza las crisis, parásitos de la nómina que pudiendo resolver conflictos los dejan crecer.

Ahued retrata el desgobierno de Nahle, Veracruz en su justa tragedia. Lo pinta como un cuadro tremendista, el caos gestado por los de adentro y el pasmo de los que la observan, el retrato de una institución demolida por la inacción pero, sobre todo, por la ineptitud.

El manotazo del secretario de Gobierno, o el “conserje de palacio”, para más señas, es la primera descripción de la inutilidad de Norma Rocío Nahle García, la tipa que imaginó que gobernar era similar a grillar, la falsa samaritana que vendría a darle de beber agua a Veracruz.

Ricardo Ahued Bardahuil, otro piadoso de oropel, reveló la desobediencia de los cortesanos a su gobernadora, pero no como un acto espontáneo. Es una perorata calculada, con la venia de Nahle. Valores entendidos. Porque si los dichos de Ahued fueran producto de su decisión personal, exhibiendo que la gobernadora es ignorada por sus empleados, habría incurrido en un acto de deslealtad.

Dio el manotazo, dijo el conserje, y se sintió en todo palacio de gobierno. Más o menos como un sismo político grado 8 en la escala de Richter que movió las columnas y las paredes, que retumbó en cada rincón, sacudiendo la conciencia de cada inepto, de cada parásito, de cada secretario que haya caído en la inacción incubando los conflictos que hoy le revientan a la desgobernadora, como si Nahle no tuviera combustible de sobra para incendiarse o lengua para treparse en el maratón de la descalificación.

Xalapa es un carrusel de manifestaciones y protestas. Veracruz entero se sacude por el paro en el sector salud, la falta de pagos, la falta de insumos, la falta de madre.

¿No sería más lógico que si los ineptos de la corte de Nahle incumplen su labor, los despidiera y les fincara responsabilidades? Por algo siguen ahí.

La revelación de Ahued no exculpa a Nahle. La exhibe. Su gobierno es un desgobierno. Nahle ordena y no le obedecen. No hay cadena de mando. Hay desarticulación. Hay secretarios de altísima inoperancia. Mariela Hernández, titular de Salud, es una; Claudia Tello, de Educación, otra; Fernando Pérez Astorga, de Desarrollo Económico, uno más; Leonardo Cornejo, de Infraestructura y Obras, peor; Ángel Carrizales, procurador de Medio Ambiente, no sólo inepto sino mentiroso.

Ahued habló en entrevista con Fernando Batiza Ortiz y la revelación de su enojo por la célebre desobediencia de los bufones de Nahle a la gobernadora, es una de las mayores torpezas en la historia del gobierno de Veracruz. Una partida de ineptos, mamadores de la ubre de la nómina, sin cumplir sus tareas y la gobernadora los mantiene ahí.

Cito frases de Ricardo Ahued:

“Los funcionarios de gobierno no debemos ni podemos ser los que le ocasionemos problemas a la gobernadora.

“Lamento decirlo, pero habemos muchos funcionarios que tenemos que entender que el tiempo pasa, los gobiernos pasan, que nosotros venimos de paso y tenemos que ayudar a la gobernadora, ella no puede cargar con todo. Lo digo aquí de frente, y si se molestan me tiene sin cuidado, pero habemos funcionarios que debemos ser más sensibles, humildes y atender los casos en el momento y no esperar a que se le manifiesten a la gobernadora en la calle para que tengamos que atender. Es una vergüenza, eso sí molesta”.

Ahued refiere que da su “tiempo completo. Llego aquí temprano, atiendo por obligación de petición. Está en la Constitución el derecho de audiencia, de petición, llegamos a revisar los temas, los mandamos a algunas Secretarías, ¿y qué crees? Hacen caso omiso y luego nos revierten el problema”.

Ante la protesta masiva en el sector salud por falta de respuesta a los trabajadores, por las acusaciones de desabasto de medicamento, de insumos para cumplir con su labor, el conserje de palacio sostiene que da “hasta pena”.

“La Secretaría de Gobierno –agrega– atiende todas las contingencias de los 212 municipios, desde que amanece hasta que anochece.

“Estamos hasta la madre de poner la cara, lavarle la cara a los demás”.

Y le brota lo furibundo:

“Sí, ayer (lunes) yo sí di un manotazo, y perdón, pero sí se escuchó en palacio que ya estamos hasta la madre de que tengamos que estar poniendo la cara, lavarle la cara a los demás que están escondidos en sus oficinas cuando nosotros recibimos todos los madrazos y luego critican a la gobernadora, porque tenemos un grupo de ineptos que no están sirviendo, o sea, perdón, ayer sí me exalté porque no puedo entender que hay temas desde el 2025 para resolver y que no pasó nada. Claro, nos toman el estado, ponemos nuestra carota, hacemos convenios, firmamos convenios, turnamos lo que por derecho les corresponde y luego buscas a los funcionarios ¿y a dónde están? Ah, pero nosotros sí damos la cara”.

Luego pontifica:

“La gente se da cuenta que no soy ni mediático ni ando haciendo espectáculos circenses, pero ayer sí tembló palacio porque, sí, ya llegó el momento en que no puedes dar un espectáculo, que le paren todo el estado al sector salud por ineficacia e inoperancia de cosas que son sencillas”.

Para dramas, los de Ahued. Y para exhibir el caos de palacio, también.

Su único mérito es dejar a flote el caos, la desobediencia institucional; retratar a Rocío Nahle sin mando y sin brújula, y a la tripulación del barco ignorando a su capitana, dirigiendo la nave al abismo.

Ahued mostró un gobierno destartalado, Nahle desoída, ignorada, rota la cadena de mando, vulnerada su autoridad.

Es el retrato del caos.

METADATO

Quizá sin proponérselo, Sonia Marie Salvador Goraieb provocó el despido masivo en el DIF. Por razones muy personales, a la esposa del alcalde de Coatzacoalcos, Pedro Miguel Rosaldo García, le incomoda el mal trato que se le da a las personas con alguna discapacidad o de condición diferente. En el DIF que ella preside vio episodios que le desagradaron. La gente que no sabe tratar a quienes padecen alguna discapacidad no deberían tener esa responsabilidad. Lo habría comunicado al alcalde y de ahí partió la decisión de echar a la calle a empleados con años de antigüedad. Así de drástico. No los reubicaron; simplemente, a la calle. A la directora del DIF municipal, Mirna García Ávalos, le encomendaron realizar las sustituciones y el charrismo llegó: comenzaron a aparecer en la nómina maestros integrantes del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, y los hijos y sobrinos de Mirna, y los hijos y parientes de otras directivas del DIF. La versión que implica a Sonia Marie Salvador de Rosaldo en este atropello laboral, corre en los pasillos del palacio municipal y hasta ahora nadie ha dicho que no es así… Pactar a espaldas del pueblo de Tatahuicapan es jugar con fuego. Lo hizo Vladimir González, el alcalde. Lo hizo cuando acordó que la basura del municipio de Soteapan fuera almacenada en terrenos del ejido Tatahuicapan a cambio de un camión recolector, provocando la ira de los ejidatarios, que sin más, lo confrontaron y lo obligaron a recular. Lo volvió a hacer cuando negoció beneficios con el ayuntamiento de Coatzacoalcos a cambio de permitir que el agua del yacimiento Yuribia fluya. Los ejidatarios son categóricos: los beneficios los acuerdan ellos, no el alcalde, por ubicarse la presa Yuribia dentro del ejido. Si no hay acuerdo, el suministro de agua hacia Coatzacoalcos será suspendido. Y por si algún conejo faltara en el sombrero del mago, apareció el vendedor de ilusiones, Pedro Miguel Rosaldo Gara sólo para decir que él como presidente municipal, no ha negociado nada. Y tuvo la ocurrencia de soltar una amenaza velada: el sabotaje es delito, dijo. ¿Qué tal una movilización de 30 mil personas en la sierra de Soteapan, el bloqueo de carreteras, la toma de casetas, bloqueo de autopistas, como ya lo han hecho cuando se les presiona. Si alguien sabe lo que es estar en manos de los tatahuis, es Pedro Miguel. Cuando era delegado de Política Regional, en los inicios del gobierno de Cuitláhuac García Jiménez, Rosaldo fue maltratado, retenido, sobajado. Una vez liberado, presa del pánico renunció y se fue a cobijar en la enagua de la entonces secretaria de Energía del gobierno federal, Norma Rocío Nahle García, su pilmama. Los pactos a espaldas de los tatahuis se pagan con sangre. Y las amenazas también… Javier Herrera contra Eric Cisneros en la cuenca del Papaloapan. El hijo de Fidel Herrera Beltrán, eventualmente iría por la coalición PVEM-Morena a diputado local en el distrito de Cosamaloapan, en 2026; Bola 8 por el Partido del Trabajo. Uno y otro no cejan en su intención así le purgue a la gobernadora de Veracruz, Norma Rocío Nahle García. O mejor aún, para que le purgue a la no nativa de Veracruz. Sabe Nahle que si Javier Herrera gana la diputación será el candidato natural del Partido Verde a la gubernatura veracruzana y eso provocará que en 2030 no haya coalición Morena-Verde-PT para enfrentar a la oposición. En el otro paraje, Eric Cisneros Burgos, el sátrapa de Otatitlán presume dos cosas: que él sí es originario de Veracruz, no como Rocío Nahle, y que las amenazas de la gobernadora para embestirlo judicialmente van a destapar los secretos mejor guardados de la zacatecana. “Yo le sé más cosas a Rocío que las que Rocío me sabe a mí”, dice a sus más cercanos el nefasto ex secretario de Gobierno… Al juez Cristóbal Hernández Cruz le gustan las sentencias clonadas, y si son para los Quintanilla, mejor. Un episodio que data de 2004 lo pinta de cuerpo entero. Era secretario del Juzgado Segundo de Primera Instancia. Un día certificó una sentencia con las que los hermanos Quintanilla –Arturo y Jaime, en la fachada llamada Parque Industrial Coatzacoalcos– supuestamente invalidaban la escritura de los hermanos Bringas Burelo de 12 mil hectáreas para acreditarse ilegalmente como dueños del terreno La Piedra, afectado por la Secretaría de Comunicaciones y Transportes para la construcción del Distribuidor Vial, entre la Central Camionera y el río Coatzacoalcos. Así pudieron cobrar casi 5 millones de pesos a la Federación. Vaya trastada la del compadre de la gobernadora Nahle. Lo que el hoy juez Crtistóbal Hernández Cruz certificó fue un fraude. En el índice judicial, se pudo constatar que el número de sentencia 904/2004 correspondía a un juicio por pensión alimenticia que nada tenía que ver con el litigio de los Quintanilla. La certificación de Cristóbal Hernández Cruz fue fraudulenta. Así ha sido su vida judicial: un fraude. Y el juez sigue haciendo de las suyas…

 

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