Yunes: que los malos vengan a mí

* Renato y Prot, los nuevos impresentables del PAN  * El represor de Las Choapas  * Noriel: bala y sangre   * Yunes niega secuestro de funcionario de Coatza  * Vocero del alcalde lo tilda de corrupto  * Mina: alcalde echa a secretaria de Ayuntamiento  * Y contrata a un fidelista y duartista

Con tal de ganar, Yunes pacta hasta con el diablo. Recluta a los alfiles del duartismo y la fidelidad, los Tronco, los Noriel, un capo político que suele burlar la ley y reprimir a su pueblo, y otro que carga con el estigma del hijo, el hermano, el cuñado ejecutados.

Por el resquicio que encuentre, Yunes se mete. Infiltra las estructuras del PRI, toma lo malo y lo peor, los caciques y los enquistados en el poder, el “mejor guerrero” de Fidel Herrera Beltrán, la banda que sin pudor se agandalló obras y presupuesto y hasta las patrullas de seguridad.

Halla el gobernador de Veracruz aliados que provienen de la mafia duartista y del desenfreno de la fidelidad, regentes de tierras en que el crimen organizado manda y arranca la vida, amedrenta e intimida al canto de la metralla y las balas lanzadas por la banda rival.

Qué pactos los del gobernador de Veracruz.

Libre pero manchado, Renato Tronco ya es yunista azul. Le alza la mano a Miguel Ángel Yunes Márquez, el precandidato del PAN y sus rémoras del PRD y Movimiento Ciudadano, en una escena que deploran los puros y asombra a los de alta moral.

Tronco es la viva encarnación del abuso y el atropello a la ley, perseguido por un crimen que los clanes políticos extinguieron, el del regidor panista, Alfredo Pérez Juárez, su impulsor primero, adversario después, cuando el profesor rural detectó que por la mente de Renato bullía el germen de la ambición superlativa y por su cuerpo la sangre fría de un bribón.

Libre pero manchado, Renato Tronco orquestó un linchamiento brutal, grotesco, burdo, denostando al regidor, entonces una figura relevante del Partido Acción Nacional en Las Choapas, el municipio veracruzano más al sur. Le llovían denuestos, acusaciones cargadas de odio, el golpe artero, el ardid de los canallas, la intención de reventarlo en la arena de los rencores.

Era alcalde de Las Choapas y apenas olió el poder perdió el control. Parlanchín, echador, gobernó para sus adentros y sus negocios. Uno de ellos, la Unión de Ejidos 25 de Abril, que terminó siendo una constructora con la que acaparó obra, violando la ley. Renato otorgada el contrato y su hermano Miguel Ángel, hoy alcalde choapense por el Partido del Trabajo, realizaba las obras. Y nadie lo sancionó.

Sirvió su policía para reprimir protestas. Y hasta para aplicarles una paliza a quienes se acercaba al palacio municipal a pedir que Renato Tronco fuera su intermediario ante instancias estatales o federales.

Golpeaba su policía dentro y fuera de la cárcel municipal. Disolvía manifestaciones, transgrediendo preceptos constitucionales. Usaba las patrullas de la Secretaría de Seguridad Pública para custodiar su familia, sus negocios, a sí mismo.

Cacique a medias —el que tiene que huir carece de poder—, vio florecer en su feudo el trasiego de droga y el tráfico de migrantes. Y los indocumentados que de buenas primeras ya contaban con credencial de elector. Y la extorsión en La Bestia, el ferrocarril que viene de Chiapas y donde los malosos esquilman a los migrantes, los golpean, los hieren, los matan.

A Fidel Herrera lo detestaba. Y era bien correspondido. Siendo diputado local por primera vez, tras dejar la alcaldía de Las Choapas, le imputó el crimen de Alfredo Pérez Juárez. Apretó la Procuraduría de Justicia de Veracruz, solicitó su desafuero y lo acorraló.

Fue salvado por la bancada panista. Meses después, Renato Tronco dejó al PAN y se fue al PRI. Fidel Herrera lo hizo suyo. Le dio de nuevo la alcaldía de Las Choapas, las obras, la Seguridad Pública, revelando su ambición, su espíritu voraz. Y Javier Duarte lo llevó de nuevo al Congreso de Veracruz, al que llegó a caballo, despachando luego en una camioneta de lujo en el estacionamiento de la Legislatura, sin pararse a trabajar pero sí cobrando sus quincenas.

Una vez ahí la imputación por el crimen del regidor detonó. Acusado de ser el autor intelectual, fue consignado y le obsequiaron una orden de aprehensión. Un amparo lo mantuvo libre mientras el proceso penal continuaba.

Ni el fidelismo ni el duartismo lo dejaron ir. La libró ya en el yunismo azul cuando un tribunal colegiado federal lo eximió de culpa. Y Renato volvió.

Libre pero manchado, lo recibe un panismo escéptico, herido, resentido, aporreado, que sufrió el abuso, la prepotencia, la altivez, la corrupción, el enriquecimiento descomunal, viendo los ranchos, las casas, los autos de lujo, el ganado, los caballos finos, escuchando las habladas, la amenaza.

Pero el gobernador Yunes lo quiere con él.

Es la alianza más costosa para el yunismo azul. Entregó tres candidaturas, una para Renato Tronco, quien contenderá contra Roselia Barajas Olea, matriarca en el Clan de la Succión, los Robles-Hillman, candidato de Morena, y contra el priista Fernando Baños, del gang marcelista, y las otras para la parentela.

Su nuera Maricela Uribe de Tronco, otro invento condenado al fracaso, irá por la diputación federal en Minatitlán. Fuera de los Tronco, no hay quien la fume en el escenario político. Enfrentará al gremio petrolero y al voto a ciegas que viene favoreciendo a Morena.

Un tercer obsequio es la de Alejandro Tronco Gómez, su hermano, un cero a la izquierda, sin peso político. Irá por la diputación en el distrito Coatzacoalcos Rural.

Tan pragmático como López Obrador, o Fidel, o Duarte, Miguel Ángel Yunes Linares sabe que retiene con esa alianza los votos del tronquismo, los que pudo llevarse el PRI o los que creía Morena que había asegurado el Peje y el candidato al gobierno de Veracruz, Cuitláhuac García.

Mimando a Renato Tronco, entregando las llaves del reino, equilibra Yunes en tres distritos: Coatzacoalcos federal, Minatitlán federal y Coatzacoalcos Rural local.

El bribón ya es azul.

Hay otra imagen. Es la de Miguel Ángel Yunes Márquez con Noriel Prot Álvarez, el de la estirpe de sangre, las ráfagas de bala que impactan las paredes del hogar y el dolor del hijo y el hermano ejecutados.

Cacicón, Noriel Prot manda en Villa Allende. Tiene un bastión político y un territorio donde el crimen organizado se mueve a su antojo.

Dos veces regidor, dos veces agente municipal, prolonga su vida política en su hija Karen, también agente municipal de la congregación más importante de Coatzacoalcos y hoy regidora municipal.

En la debacle priista del 2016-2017, el efecto Duarte que provocó la pérdida de la gubernatura de Veracruz, la diputación local en manos de Morena, la alcaldía para el pejepartido, Villa Allende fue lo único que se pudo rescatar a medias.

Lo político se atraca, se compra, se arrebata. El respeto se gana. O nunca se tiene.

Un día, el 24 de junio de 2016, en Veracruz, Noriel Prot Vázquez y Juan Carlos Prot Álvarez, hijo y hermano del ex regidor, fueron ejecutados mientras se encontraban en una fiesta familiar.

Tres años antes, el 24 de noviembre de 2013, la casa de Noriel junior recibió una veintena de balas. Era una advertencia. Fue una premonición.

En los Prot hay agitadores políticos. Uno de ellos, Javier Prot Cabrera, primo de Noriel. El 7 de agosto de 2017, encabezó una protesta frente al palacio municipal, acusando a otro dirigente, Andrés Canul, de ser vendedores. Y exhibió una manta con la fotografía del gobernador Yunes Linares abrazando al líder rival.

Otro día tuvo a su lado a Irán Celis Luis, delegado del Partido Verde Ecologista de México en Villa Allende, protegido de Roberto Chagra Nacif, operador fide lista, ex director de la Comisión de Agua y Saneamiento de Coatzacoalcos, ex síndico municipal, ex director de Carreteras Estatales en el gobierno de Fidel Herrera y ex candidato a diputado federal suplente del PRI, en 2015, contienda que perdió ante Rocío Nahle, de Morena.

Irán Celis, mancuerna de Javier Prot, resultaría implicado en la detención de una banda de secuestradores, encabezada por Raúl Mata Serna, alias “El Pelón” o “El Costilla”.

A su vinculación con Irán Celis, atados en el reclamo de terrenos, Javier Prot responde con agravios e infamia, imputaciones que difaman. Por ello enfrenta una denuncia en la Fiscalía Regional con sede en Coatzacoalcos.

Noriel Prot es políticamente ambivalente. U oportunista. Hará un año deslizaba que dejaría el PRI y se integraría a Nueva Alianza. Y terminó en el yunismo azul.

Tan pragmático como el Dios Peje —Andrés Manuel López Obrador—, Yunes quiere los votos de todos. O que no se los lleven Morena o el PRI.

Así pues, que los malos vengan a mí.

Archivo muerto

Gober y alcalde no se hablan. Y cuando cruzan palabra, detona el volcán. Evasivo, Víctor Manuel Carranza Rosaldo rehuía las llamadas de Miguel Ángel Yunes Linares, los temas de seguridad, la relación institucional. Y Yunes lo exhibía: “No toma las llamadas”. Respondía el alcalde Carranza que él se reportó y el que no le tuvo la cortesía fue el mandatario de Veracruz. Y al hablar este domingo 27, volvió el conflicto. Cuenta Yunes en el sur que el secuestro del director —¿o ex director?— de Ingresos del ayuntamiento de Coatzacoalcos, Elías Omri Gutiérrez Gordillo, no fue tal. Que se clavó con una damisela en un bar y ahí permaneció por horas. Por eso no aparecía. “La información que se tiene —dice Miyuli— no es en el sentido de que haya sido secuestrado ni levantado. Es información totalmente distinta, lo compartimos hoy con el presidente municipal. Se tienen elementos técnicos para acreditar que esta persona buena parte de la noche la pasó en bares en la ciudad de Coatzacoalcos acompañado por una dama”. Otros medios citan otro detalle del gobernador: “No hubo hecho delictivo, por eso no hubo denuncia,  se le pidió que pusieran denuncia y no lo hicieron”. Carranza no reaccionó. O se le atoró la caja de velocidades. Su director de director de Comunicación Social, Roberto Pérez López, sí. Y lo hizo como si por él hablara su madrina, la diputada Rocío Nahle García, volado y vehemente, pegándole una arrastrada al gober azul. “Sobre la declaración de Miguel Ángel Yunes Linares, quien se dice gobernador, y en los hechos actúan de manera irresponsable y nada serio, sobre el contador Elías Omri Gutiérrez Gordillo, ex director de Ingresos, puedo corroborar y asegurar que él no ingiere bebidas embriagantes. El contador compartió departamento conmigo, cuando ambos laborábamos en la Cámara de Diputados. El contador Elías Omri no es tiene el vicio de las bebidas y no acude a cantinas y burdeles. Por lo tanto, nuevamente Yunes Linares miente, como es su conducta habitual, un político perverso, más que el propio Fidel Herrera Beltrán. Su declaración falsa es totalmente irresponsable, no se puede señalar, ni acusar a la ligera y sin fundamentos, pero qué se puede esperar de un político proviene del PRI y ahora del PAN, con un historial de corrupción e impunidad, de riqueza mal habida”. Resumiendo a Roberto Pérez: Yunes mentiroso, perverso, irresponsable, que acusa a la ligera, sin fundamento, corrupto, impune y con una riqueza mal habida. Yunes dice que compartió información con el alcalde Carranza acreditando que el director de Ingresos de la Tesorería pasó “la noche en bares y junto a una dama”. Otras versiones sostienen que Elías Omri Gutiérrez sí fue levantado y que se lo llevó el Cártel Jalisco Nueva Generación. Carranza en su momento expresó que a su personal lo intimidan. “Les dicen que ya saben que están presentes aquí y que son los que mandan”. Sábese que hay otros funcionarios en la mira de los carteles. Sábese que otros cárteles tienen en la mira al alcalde Carranza. El martes 23 confirmaba el edil que a Gutiérrez Gordillo se lo llevaron y pidió que se activaran los protocolos de seguridad del aparato policíaco. ¿Entonces? Y cuatro días después el gobernador sostiene que todo fue una mentira. No se hablan Yunes y Carranza y cuando lo hacen el gobernador lo sacude, lo desmiente, lo pone a volar. Ahora Carranza activa la bomba contra su antecesor, Joaquín Caballero Rosiñol, por el dictamen de la entrega-recepción, las irregularidades que serán remitidas al Órgano de Fiscalización Superior y que por procedimiento en esa instancia se tendrán que solventar o enfrentar en los tribunales. Lo que sea le viene bien al alcalde Carranza. Lo que se es un buen distractor. Y la corrupción del joaquinismo habrá de desviar la atención.  Si su director de Ingresos no fue levantado por el cártel, como revela Yunes azul, ¿qué hacía en un bar, toda la noche y con una dama? Ni Beto Chagra fue tan veloz en los días en que la alegría se vivía a ritmo de News y el contoneo de las monjas… Como el Peje, Nicolás Reyes Álvarez también gusta de la mafia del poder, los egresados del PRI, para cogobernar. En el día 26 de su reinado, el alcalde de Minatitlán despachó a Isaura Alcántara  Sosa, cuyo paso por la Secretaria del Ayuntamiento fue por demás efímero y desastroso. Al unísono, el 19 de enero el cabildo le pedía su remoción y una semana después acató. Y se dio la contratación de un priista. Envuelto en la bandera tricolor llega su salvador, Rafael Alejandro Castillo Zugasti, cuyo curriculum tiene prendidas de las lámparas a las hordas pejistas, la crema y nata de Morena, que están haciendo historia, como predica el mesiánico Andrés Manuelovich López Obrador, pero para que el PRI siga marcándoles la ruta. Castillo Zugasti, según su hoja de servicios, ha sido delegado del Registro Nacional Agrario, delegado del PRI, coordinador de asesores y relaciones públicas del ayuntamiento de Veracruz en los tiempos del duartista Ramón Poo Gil; fue subdirector de Bienes Inmuebles de Patrimonio del Estado en los días en que Fidel Herrera gobernaba Veracruz y luego, en 2007, pasó al equipo de asesores del secretario de Finanzas y Planeación, cuando Javier Duarte ya iniciaba su camino a la gubernatura. Su actividad profesional es ilustrativa: experto en redes sociales y exterminar plagas. Y don Nicolás Reyes importando un priista muy fidelista y duartista en el ayuntamiento con que Morena hace historia —y de qué manera— en Minatitlán. 26 días y el alcalde anda en Marte, sus vástagos arman negocios que el inefable Saúl Wade revela en pleno cabildo y las rémoras morenistas ya no saben cómo justificar el caos…

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Fotos: Política al Día, Horizonte Digital, Plumas Libres