Julen Rementería quiso ser gobernador y lo doblaron con una diputación federal pluri

No se atrevió a provocar una ruptura en el PAN y restarle votos a Pepe Yunes

Julen, que pudo ser el mayor escollo, dio un paso de costado y se rindió. Le allana el camino a Pepe Yunes.

El ultra, que tiene una imaginación infinita, se vio en campaña, empuñando la bandera de Frente Amplio con corazón o sin corazón. Se vio llevando de comparsa a los Yunes del Estero, a los Yunes rojos, al Chapito Guzmán Avilés, a Federico Salomón, líder estatal panista, al Fofo Ramírez Arana, del PRI, y al holograma que es el Perderé. La imaginación es la madre de la realidad virtual o de la irrealidad.

Julen Rementería, el ultra del PAN, el amigo de Santiago Abascal, al que atormentan los fantasmas del comunismo, líder del partido español Vox, le dio por descartarse para contender por el gobierno de Veracruz y sumarse al proyecto del cuasi candidato del PRIANRD y de la sociedad civil, Pepe Yunes Zorrilla. No le quedó de otra.

Pudo echar por la borda el proyecto pepista. Pudo agitar al interior del PAN, mover al Chapito de Tantoyuca, a Serralde, a los Hernández de Misantla, a sus enclaves en Xalapa y en el sur. Y con una fracción del PAN de su lado restarle por lo menos 200 mil votos al PRIANRD en la elección de 2024 y, en consecuencia, ser factor para el triunfo de la morenista Rocío Nahle García, alias La Zacatecana. Pero prefirió declinar.

Julen Rementería del Puerto no comió lumbre. O le llegaron al precio. O pudo irse al gobierno de Pepe Yunes si ganan la elección de gobernador. Pero no. Se conformó con una diputación federal plurinominal. Tres años más enchufado en la ubre presupuestal.

Hizo ruido. Agitó las aguas. Se encartó en la ruleta de las encuestas. Exigió que el proceso no se centrara en el PRI, que se abriera a aspirantes de otros partidos y de la sociedad civil. Algo tendría que negociar.

Lo público tiene mucho de ético; lo que se hace en las sombras, no. El ex alcalde de Veracruz, senador por el PAN, ex diputado local, ex secretario de Obras en el gobierno yunista, pidió su diputación federal y, de pilón, otra para su hijo Bingen Rementería Molina, actual legislador en el Congreso de Veracruz, que no se le concedió.

No pidió para Joaquín Guzmán Avilés, alias El Chapito de Tantoyuca; ni para sus otros aliados. Ni habrá diputaciones pluris para los grupos afines a su causa. Todo para Julen. Y al final ni a Bingen le tocó.

Sabía que los Yunes del Estero —Miguel Ángel y Fernando Yunes Márquez— habían sido directos: si no es Pepe Yunes el candidato del bloque opositor, no meterían las manos en la elección de 2024. Ni con Héctor Yunes Landa, ni con Julen Rementería.

Sabía que no habría otra que aceptar la diputación federal pluri, y aceptó.

Tres años más y a la jubilación.

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