Rocío Nahle ya alucina a Movimiento Ciudadano

* Desquiciada por el derrame de petróleo y la denuncia de MC  * Que el ataque es a Veracruz, dice  * No le preocupa ni el PRI ni el PAN  * Pepe Peña y el cártel inmobiliario  * Coludido con el juez Cristóbal Hernández  * Claudio Cahuich, al frente de la delegación del PAN  * Paco Palencia y el padrino “Mayatiux”

Obsesiva como es, Rocío Nahle ya alucina a Movimiento Ciudadano. Se retuerce lo mismo por su avance electoral que por las playas contaminadas, por la paliza mediática de MC y por el escándalo que le armó y del que no se puede reponer.

Alucina Nahle a MC, a Luis Carbonell, a Sergio Gil, a Elena Córdova y a Jorge Álvarez Máynez, por su crítica feroz a los agandalles de su gobierno, a sus torpezas y abusos, por las alcaldías robadas y el asedio judicial, criminalizando candidatos y presidentes municipales.

Y peor. Alucina a Dante Delgado, el que le sabe todo a López Obrador.

Lo de Nahle ya es para el diván.

Desquiciada, la gobernadora de Veracruz no piensa en el PRI y el PAN como agentes letales ni en las urnas ni en la crisis de las “gotas” de petróleo que inundaron el litoral del Golfo de México, uno porque huele a muerto y el otro porque vive a ciegas, y juntos, el PRIAN, no pesan en el juego del poder.

Nahle centra su obsesión en el partido naranja, y le da por robarle dos alcaldías, Poza Rica y Papantla, con la ayuda de sus cómplices electorales, y amedrentar y quebrarle la moral a un presidente municipal, Jesús Uribe Velásquez, de Las Choapas, que el día de la elección masacró a Morena, pero al que la gobernadora acusaba de ser un criminal para terminar cruzando sonrisas.

Pero nunca se mostró tan fuera de sí, sin que la razón funcione, hasta sufrir la balconeada que le acomodó Movimiento Ciudadano mostrando playas atestadas de petróleo en “gotas”, en “trazas”, en residuos, los sustantivos usados por la zacatecana para minimizar el ecocidio que destrozó a Veracruz.

Jorge Álvarez Maynez y Luis Carbonell de la Hoz lanzaron un tiro mortal. Los coordinadores nacional y estatal de MC interpusieron una denuncia ante la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente, que impactó a Morena y a su recua incondicional. Exigen saber el origen real del derrame de petróleo, no la mafufada concebida por Rocío Nahle del barco fantasma al servicio de una compañía con contrato derivado de la reforma energética del priista Enrique Peña Nieto.

Quieren las causas, no los engaños. Si fue la rotura de un ducto de Pemex en la Sonda de Campeche, si fue una maniobra fallida en el trasiego de petróleo, si fue un barco huachicoleando crudo para llevarlo a Cuba o si el origen está en el puerto de Dos Bocas.

Máynez y Carbonell volvieron a punzar: que se identifique y castigue a los culpables; que paguen por el daño ambiental; que se restauren las zonas críticas de anidación de tortugas marinas y otros habitats; que se realicen inspecciones inmediatas en playas y lagunas, sobre todo en Laguna del Ostión, en Coatzacoalcos y Pajapan.

El derrame es “grave” y ha afectado tanto al “ecosistema marino” como la economía de las comunidades costeras y se han impactado los arrecifes, y prueba de ello es la mortandad de fauna marina protegida, dice la denuncia de MCl.

Y un punto crucial: ¿cuáles son los riesgos para la salud humana?

A la par, los diputados federales de MC, Laura Ballesteros y Sergio Gil Rullán, propusieron un punto de acuerdo en la Cámara Baja en que exigieron que se haga pública la información sobre la investigación, conocer la identidad de los responsables y posible sanción del derrame sin precedentes ocurrido durante marzo de 2026 en las playas en el Golfo de México.

Que la Cámara de Diputados “exhorte a la Secretaría de Bienestar y a la Secretaría de Economía para que, en el ámbito de sus atribuciones, diseñen e implementen de manera inmediata programas y medidas emergentes de apoyo económico y social, dirigidas a las personas pescadoras, prestadoras de servicios turísticos y, en general, a las comunidades que dependen del mar y de la actividad pesquera en las zonas afectadas por el derrame y que se transparente la información relativa a las indagaciones”.

Morena lo rechazó. 

Y Nahle enloqueció.

Acusó a Movimiento Ciudadano de usar la marejada de petróleo para inhibir la llegada de turistas a Veracruz en vacaciones de Semana Santa, de golpear al sector hotelero y restaurantero.

El ataque, diría la deschavetada Rocío Nahle, no era contra ella sino contra Veracruz. O sea, “el Estado soy Yo”. O sea, Nahle se siente el Rey Sol. O sea, se le quemó el chip.

Luego vendría el show de los diputados morenistas en San Lázaro, atacando a Sergio Gil Rullán y Laura Ballesteros por llevar una cubeta con residuos de petróleo recolectados en la playa de Chachalacas, municipio de Úrsulo Galván.

Sergio Gil los exhibió. Ahí estaba el petróleo que la pandilla morenista decía que ya no se hallaba en las playas de Veracruz.

La respuesta de la diputada de Morena, Paola Tenorio, fue regresar la cubeta y terminar manchando la alfombra del salón de plenos de San Lázaro.

Nahle ha movido a la burocracia estatal. Hace hablar a sus fieles y una en especial, Eusebia Cortés Pérez, subsecretaria de Desarrollo Social, mostró que su gramática es de analfabeta.

La ignorancia política de Rocío Nahle es bestial. El derrame de petróleo es tema federal. No debió involucrarse. No tenía que hacerlo. Lo suyo era atender a pescadores, restauranteros y comunidades afectadas. Hasta ahí. Pero se sintió la heroína de Pemex y salió reventada, golpeada a mansalva en la prensa nacional.

Nahle también mintió. Limpiar la arena, retirar, no “gotas” sino 800 toneladas de hidrocarburo, no evita la contaminación, la modificación del PH del mar, el cambio en los niveles de oxígeno en el agua. Aparentar que las playas están limpias es perverso e infame. Están contaminadas y tardarán décadas en volver a su estado original.

Nahle pierde el piso. Movimiento Ciudadano la enloquece. Nahle muestra su lado vesánico, violento, agresivo, aunque frágil ante una opción electoral a la que no ha podido atajar.

Movimiento Ciudadano la hizo –la hace– alucinar.

METADATO

Pepe Peña y el cártel inmobiliario. Jose Luis Peña Peña es ya un intocable en materia inmobiliaria y los jueces veracruzanos simplemente acatan y violan la ley. Pepe Peña, marido de la gobernadora Rocío Nahle, ve un terreno y sus personeros operan en los juzgados hasta que los predios cambian de dueño ilegalmente. Hay un caso. Un juez de Coatzacoalcos, Cristóbal Hernández Cruz, el sediciente coordinador de “allá arriba”, que se ostenta como coordinador de todos los jueces del distrito XXI, con más de 10 años en el cargo, enquistado y diciéndose protegido de José Luis Peña, el frustrado aspirante a magistrado, ligado al clan Quintanilla, aparece en un reporte confidencial sobre juicios inexistentes, pero con sentencias que ordenan a notarios coludidos elaborar la escritura correspondiente e inscribirla en el Registro Público de la Propiedad para consumar el despojo. El personero es un abogado de fama deplorable, Emmanuel Alejandro Hernández Muñoz, alias “El Pastor”. La trama de esta ratería da para un serial de Netflix. Hay nombres conocidos dentro y fuera de Coatzacoalcos, víctimas de las truculencias de Pepe Peña de Nahle, Emmanuel Hernández, Jaime Quintanilla y el juez Cristóbal Hernandez Cruz, el que por cierto suele “poner” al personal del juzgado para que se ejecuten acciones legales contra ellos y los envíen a prisión, como ocurrió con una abogada con 30 años de servicio; a otra le aplicó acoso laboral en grado extremo, incluidas amenazas, por negarse a realizar “trabajos procedimentales fuera de la ley”. Vaya juez del Bienestar. Si Rocío Nahle dice que va contra el cártel inmobiliario “caiga quien caiga”, que aplique aquello de “el buen juez por su casa empieza”. Pepe Peña y Cristóbal Hernández están metidos hasta el fondo en la poza de corrupción… Claudio Cahuich, al frente de la delegación del PAN. De un momento a otro se hará pública la nueva etapa del panismo en Coatzacoalcos, ya no como comité sino como delegación, sujeta a las directrices de la cúpula estatal en Veracruz. Al frente estará el ex regidor Claudio Cahuich Velásquez, un operador con más de 30 años de militancia. La mitad de los integrantes de la directiva serán miembros del Partido Acción Nacional; el resto, allegados y simpatizantes. La apertura también será para aspirantes a candidaturas que provengan de la sociedad civil. Claudio Cahuich es de los que permaneció en el PAN mientras otros se alejaban. Algunos ya militan en Morena; otros, son aplaudidores de la 4T… Paco Palencia, el contratista privilegiado. No es un gran constructor pero sí un gran usurpador, un abusivo. Francisco Palencia se va a llevar una buena cuota de contratos de obra en el ayuntamiento de Coatzacoalcos y cuando se le antoje, arrebatará el pago de otros constructores, los que sí realizan los trabajos, y se quedará con estimaciones que suelen ser multimillonarias. De eso hay prueba legal. ¿Cómo logró ser el favorito? Cuentan los insiders del equipo de Osvaldo Solís, titular de Obras Públicas Municipales, que hay un padrino que le habla al oído al alcalde Pedro Miguel Rosaldo García. Le dicen “El Mayatiux”…

 

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