La traición al “Mencho”

* Sheinbaum sepultó el “abrazos, no balazos”  * La presión de Trump cambió todo  * Se trataba de capturarlo, no de matarlo  * Falta la red de narcopolíticos  * Iván Méndez, el azote en CMAS  * Las piezas de Amado en Tesorería  * A Pedro Miguel le gusta el nepotismo  * Samuel logró salvar su camioneta de lujo

Bajo presión, Claudia Sheinbaum abolió los “abrazos, no balazos” de Andrés Manuel López Obrador y regresó a la fuerza del Estado contra el narco. Tarde o temprano habría de traicionar a Nemesio Oseguera, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación.

Apanicada, la presunta presidenta con A, no sólo escuchó las órdenes de mister Trump –”lo hacen ustedes o lo hacemos nosotros”– sino que rompió las ataduras del Ejército para irse con todo contra uno de los aliados de la 4T, “El Mencho”, el susodicho narco mayor del CJNG, un malandro de altos vuelos que lo mismo operó electoralmente, financió candidatos, le metió votos a Morena en “sus” territorios que se dio el lujo de contar con alcaldes, diputados, senadores y hasta un candidato al gobierno de Guerrero. O sea, la evidencia vil de que la narcopolítica ha ido en ascenso.

Sheinbaum sacó las manos. Olvidó las complicidades del Peje con el narco –liberar a Ovidio Guzmán, hijo del Chapo; visitar Badiraguato, cuna del Chapo, seis veces; saludar con reverencia a la mamá del capo Joaquín Guzmán, y, sobre todo, atar de manos al Ejército y a la Marina– y entonces, literalmente, se puso “flojita y cooperando”.

Sólo vio de reojo cuando la Guardia Nacional ejecutó el operativo, bajo la línea de las agencias de inteligencia y antidrogas de Estados Unidos, al tiempo que dejó que al socio “Mencho” Oseguera lo cercaran, lo apresaran y luego muriera –o lo silenciaran– en el trayecto, vía aérea, a la Ciudad de México.

Se acabaron los “abrazos, no balazos” y ahora, Morena y ella, habrán de enfrentar la resaca violenta por la traición al líder del CJNG.

¿Sirve de algo la muerte del “Mencho”? No. Lo único útil sería desmantelar la estructura financiera del cártel y entregar a la justicia a la red narcopolítica que sirve de cobertura al crimen organizado

Sanguinario y despiadado, Nemesio Oseguera Cervantes no merecía vivir. Era un criminal curtido en la violencia. Vivió entre las drogas. Purgó una condena en EU por tráfico. En México sirvió al Chapo Guzmán, se escindió y trabajó con los Valencia, constituyó el grupo Matazetas y con ex zetas y delincuentes de varias organizaciones fundó el Cártel Jalisco Nueva Generación.

Hizo de la violencia brutal un rito. No sólo ejecutaba; desmembraba y desollaba a sus enemigos o a sus víctimas. Era una basura social, un psicópata, un malviviente, el ícono de una secta armada que permeó el tejido político, compró conciencias, sobornó policías, rentó jueces y coronó su reinado con un acto demoníaco: el reclutamiento forzado de jóvenes para convertirlos en sicarios o halcones, y los campos de exterminio y las miles de fosas clandestinas en Jalisco, Nayarit, Michoacán y Colima.

Ese malviviente se volvió socio de Morena, el partido de López Obrador, y de militantes específicos del obradorismo. El CJNG operó en “sus” territorios, embarazó urnas, dictó línea a los votantes, impuso candidatos, ejecutó candidatos que no le eran afines. Y a cambio, El Peje ató de manos al Ejército, humilló a los militares y arguyó que los delincuentes también tienen derechos humanos. Si la Sedena ya había ubicado al “Mencho”, como aparece en reportes hackeados por el colectivo Guacamaya, López Obrador no dejó que fuera aprehendido.

El ejemplo más reciente de narcopolítica es el alcalde morenista de Tequila, Jalisco, Diego Rivera, que extorsionaba a propios y extraños hasta que se metió con la empresa José Cuervo y por ello paró en la cárcel. Otro ejemplo, el ex candidato del Partido del Trabajo y PVEM al gobierno de Guerrero, Pedro Segura, que en una fiesta privada pidió a Los Alegres del Barranco interpretar un corrido donde se exalta al “Mencho”, a lo que el grupo musical se negó.

Cayó “El Mencho” en una operación sangrienta, en el bosque de Tapalpa, Jalisco, donde yacía el líder del Cártel Jalisco Nueva Generación en una cabaña luego de pasar la noche del sábado 21 con Guadalupe Moreno Carrillo, una de sus amantes.

Al amanecer del domingo 22 inició el operativo. Participaban la Guardia Nacional, que tuvo a su cargo el operativo, Secretaría de la Defensa Nacional y la Fuerza de Tareas Interinstitucional Anticárteles, organismo adscrito al Comando Norte de Estados Unidos, el cual aportó los detalles técnicos, coordenadas, potencial de respuesta del círculo de seguridad de Nemesio Oseguera Cervantes. O sea, ahí estuvo la mano de Trump.

Dos horas después, diezmado, su círculo de seguridad sin vida, fallido el intento de huir internándose en el bosque, herido, “El Mencho” cayó en manos del Ejército. Y en el trayecto a la Ciudad de México, vía aérea, falleció. ¿O lo silenciaron?

Fue un palazo en el avispero y se cuenta con sangre.

Sólo la Guardia Nacional tuvo 25 elementos muertos ese día; el Ejército, tres; un custodio del penal de Puerto Vallarta; un elemento de la Fiscalía de Jalisco, y una mujer civil alcanzada por el fuego cruzado. Y 40 delincuentes del círculo de seguridad del “Mencho” eliminados.

Eso, oficialmente. Porque extraoficialmente, trasciende que son más de 120 militares muertos. En Guadalajara hay llamados a la población a donar sangre para los soldados heridos.

Como sea, no fue un operativo limpio.

El palazo en el avispero se sintió también en 22 estados del país.

Minutos después de la captura del “Mencho” Oseguera, un escenario de guerra impactó al país y proyectó a México en el ámbito internacional. Bloqueos carreteros, vehículos incendiados, tiendas Oxxo y sucursales y cajeros del Banco Bienestar ardiendo, mostraron la reacción del Cártel Jalisco Nueva Generación.

Fueron 252 puntos violentos. Fueron 22 entidades sacudidas, aquellas en las que el CJNG tiene presencia, confirmando que es el cártel con mayor expansión. Corrían en las redes sociales y en los medios de comunicación las escenas de camiones de carga y vehículos particulares envueltos en llamas bloqueando carreteras y avenidas de alta circulación.

Sheinbaum actuó con sumisión, plegada a la orden de Trump.

Pero la factura mayor habrá de cobrarse aún: la traición del obradorismo al CJNG. Esa cuenta se tendrá que pagar.

Queda en la agenda el desmantelamiento de la red política que protegió y protege al crimen organizado -prianistas y morenistas– y cárcel a quienes desde el aparato de poder potenciaron el crecimiento del crimen organizado, el baño de sangre, la tragedia de las desapariciones, la impunidad.

Si la red de narcopolíticos se mantiene intocable, la muerte del “Mencho” sólo será un palazo en el avispero.

Y la presión volverá.

METADATO

Iván Méndez Tadeo tiene una marcada obsesión por violar la ley. Usa la Dirección de Recursos Humanos de la Comisión Municipal de Agua y Saneamiento de Coatzacoalcos para echar a la calle al personal, desconocer la antigüedad del trabajador, obligarlos a firmar contratos mensuales, violentar la relación laboral. Méndez Tadeo tiene la encomienda de aplicar un recorte bestial. La manifestación del Sindicato de Trabajadores de CMAS, el 17 de febrero, expuso el caso de siete trabajadores despedidos injustificadamente. La encabezó la lideresa sindical y regidora en el ayuntamiento de Coatzacoalcos, María de la Luz Acosta Cabrera, y contó con el aval del dirigente de la CTM regional, Carlos Manuel Vasconcelos Guevara. Méndez Tadeo no es el único truhán. Cierran la pinza Alfredo Alarcón Palmeros, jefe del Jurídico; Rafael Gómez Cantú, subdirector administrativo, y Miguel Angel Jauregui Rubalcaba, a quien una investigación identifica como el encargado de hacer las transas en la Tesorería del ayuntamiento de Coatzacoalcos y llevarle su dinero a los ex alcaldes Víctor Manuel Carranza Rosaldo y Amado Cruz Malpica, ambos morenistas. Puro malandro en el Ejército de Salvación del patriarca Pedro Miguel… Se llama Yessica Angélica Martínez Xolo y es una de las cabezas visibles de la banda de Tesorería. Es herencia de Ángel Raymundo González, el tesorero del último año del ex presidente municipal de Coatzacoalcos, Amado Cruz Malpica. Por las manos de Yessica Angélica Martínez pasan todos los cobros, la recaudación del día a día. Fue y es la jefa de Cajeras, un cargo clave en el manejo de dinero. Otra de las piezas que aún permanecen en la Tesorería Municipal es Heidi del Carmen Torres, quien tiene a su cargo la expedición de certificados de no adeudo y es inamovible por ser la funcionaria más allegada al operador del área de Alcoholes, el que aprieta a los giros negros y luego suaviza mediante una conveniente gratificación. A todos los mantiene en sus cargos el alcalde de Coatzacoalcos, Pedro Miguel Rosaldo García, fingiendo que desconoce cómo operó la banda en los días de esplendor de Amado Cruz Malpica. Una investigación interna revela un esquema de extorsión al interior de la Tesorería, el uso de recibos apócrifos, folios que corresponden a recibos del Registro Civil, pagos no ingresados a la contabilidad oficial. Y dice el alcalde Pedro Miguel que llegó a poner orden. Y los del desorden siguen ahí… Así que al alcalde Tijeritas también le gusta el nepotismo. Pedro Miguel Rosaldo situó a un consanguíneo en una dirección clave del ayuntamiento de Coatzacoalcos. Le dio facultades plenipotenciarias para hurgar en los padrones de contribuyentes, hacer o deshacer conflictos, atraer y multiplicar recursos. Es un pariente que gusta omitir uno de sus apellidos para evitar que se establezca el vínculo con el alcalde Tijeritas, el susodicho Pedro Miguel Rosaldo García. Pero es nepotismo por donde se le quiera ver. Por cierto, hasta la pariente de una periodista tiene hueso en el ayuntamiento. Pues no que muy transparente, don Pedrito. Tijeritas echa a la calle a empleados del DIF con 30 años de antigüedad y atiborra de recomendados la nueva cueva de Alí Babá… Samuel Ordaz logró retirar el vehículo de lujo antes de ser asegurado por la Policía. Cuando se ejecutó el operativo, el 24 de enero, el GMC Denali, color negro, placas ***761-B, ya no se hallaba en la propiedad ubicada en Madero y Guerrero, en el centro de Coatzacoalcos. El vehículo que permanece en la propiedad asegurada por la Policía, es una camioneta pick up, color blanca, placas **2045 C del estado de Tamaulipas. Son las acciones del Clan Nahle contra el ex secretario del ayuntamiento en tiempos de Amado Cruz Malpica, la embestida de la gobernadora contra un marcelista que le facilitó permisos a un acérrimo enemigo de Norma Rocío Nahle García, el cuestionado y repudiado Sergio Gutiérrez Luna, diputado multiplurinominal cuya mayor gesta fue el amordazamiento de una usuaria de redes sociales que osó opinar sobre la esposa de Gutierritos, Diana Karina Barreras Samaniego, alias Dato Protegido…

 

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