La amenaza que terminó de matar al Calamar

* Contra lo que dice el alcalde, la inversión se va  * Pedro Miguel se queda sin argumento  * La extorsión y el terror se imponen  * Karime: asilo e impunidad  * En la Tesorería Municipal manda una mafia  * El amparo de Luis Carbonell  * Otro operativo contra Samuel Ordaz  * En el juzgado, los ratones andan sueltos

Incendiado por el cártel, El Calamar cerró, fue remozado, reabrió y volvió a cerrar, bajo amenaza de otro ataque, con los clientes dentro, y la inversión se esfumó. También la palabrería del alcalde Pedro Miguel ardió.

No es sólo el fuego del Cártel Mafia Veracruzana que hace consumir el restaurant de Abidán Salas y Guillermo Pamucé, sino la oleada de violencia, de cabezas en hieleras, de manos y piernas en otras hieleras, y de mensajes siniestros, cuando el presidente municipal de Coatzacoalcos se tira al piso defendiendo su tesis de que la extorsión no ahuyenta la inversión.

Abidán y Pamucé ya bajaron la cortina. Años de trabajo, plazas para empleados, una clientela constante y segura, terminaron con una segunda amenaza. Ya no arriesgaron más.

Aquel mediodía del 29 de enero, la humazón se podía captar desde cualquier punto del malecón. Ardían las palmas que cubrían El Calamar y ardía parte de la estructura y mobiliario.

La primera narcolona contenía un señalamiento grave, explosivo:

“Para que vean lo que es andar quemando negocios tal como lo hacían ustedes. Todos los negocios que apoyen, así quedarán. Sabemos quiénes apoyan a las lacras charras. Tantra, Nuevayol, Restaurantes, Casinos: Cártel Mafia Veracruzana”.

El 13 de febrero, tras el anuncio de la reapertura, el Cártel Mafia Veracruzana difundió un mensaje más:

“Gente de Coatzacoalcos, no se vayan con la güila de que les dan circo y teatro en ese lugar que tardará más en abrir  que en que esté clausurado por muertos dentro del local.

“Ya se la saben. Aquí pura Mafia Veracruzana. Esos que dicen ser clave nueva sálganse al topón o será que no traen ni mierda en la cabeza que por eso andan matando a sus propios amigos en la (colonia) Pancho Villa”.

Al final, una sentencia: “Charly, de la Pancho, sigues tú”.

La narcolona fue dejada a unos metros del sitio donde se halló una de las hieleras con restos humanos fragmentados, en la colonia El Tesoro.

Tras la difusión del mensaje, El Calamar fue objeto de un operativo policía. Se apostaron patrullas y elementos de la Policía Estatal, Guardia Nacional.

Al día siguiente –febrero 14–, el administrador general, Abidán Salas Velázquez, rechazó las imputaciones hacia su persona y externó la preocupación por la amenaza de causar daño a las personas que asistieran al Calamar.

“Niego rotundamente todas las acusaciones vertidas hacia mi persona. Dichos señalamientos carecen de fundamento y no corresponden a la realidad. Mi trayectoria y la de esta empresa siempre se han conducido dentro del marco de la legalidad, el respeto y el trabajo honesto”.

Abidán Salas dijo que ante las “amenazas que pudieran poner en riesgo a terceros, y priorizando por encima de cualquier interés económico la seguridad e integridad de nuestros clientes, de nuestro personal del cual dependen 36 familias, hemos tomado la decisión responsable de realizar un cierre temporal por tiempo indefinido.

“Esta determinación tiene un sólo propósito: proteger a las personas”.

El terror deambula por el malecón de Coatzacoalcos. Y en los antros. Y en los tugurios. Y hasta en los lupanares a los que solían llamarles “lugares de mala muerte”.

Abidán y Pamucé Yep sopesaron el nivel de la amenaza y la amenaza sacudió la memoria. Recordaron que El Calamar ya se había incendiado la madrugada del 16 de mayo de 2024 y recordaron la tragedia del Caballo Blanco.

Treinta víctimas murieron en El Caballo Blanco, la noche del 27 de agosto de 2019, cuando un grupo delincuencial atacó el teiboldans por no ceder al cobro de piso.

Arrojaron bidones de gasolina a unos metros de la entrada y le prendieron fuego. La salida de emergencia estaba bloqueada. Protección Civil municipal, ya en el gobierno morenista de Víctor Manuel Carranza, impuesto por la hoy gobernadora Norma Rocío Nahle García, nunca entregó los reportes de inspecciones. Nunca las realizó. Fue negligencia criminal.

La mayoría murió por asfixia, algunos por quemaduras. Fueron 20 hombres y 10 mujeres, así como 10 heridos.

Siete años después, la violencia por cobro de piso no cesa. Restaurantes, antros, todos han sentido el terror de la extorsión. Todos antes y después del Caballo Blanco. Y hoy es igual.

No fructifica el cobro de piso sin la cobertura policíaca. Los cobradores pasan por la cuota así tengan a la policía en la espalda. Esa misma policía se habla de tú con la delincuencia, sea en la Pancho Villa, en la Santa Rosa, en los fraccionamientos Santa Marta y San Martín o en Ciudad Olmeca.

Nada de eso sabe el alcalde tijeritas, Pedro Miguel Rosaldo García. O lo sabe y finge ignorancia.

Pedro Miguel es cobarde. De su falta de valor dio cuenta el episodio en Tatahuicapan, cuando los originarios lo retuvieron y amenazaron. Era entonces delegado de Política Regional de la Secretaría de Gobierno de Veracruz, en tiempos de Eric Patrocinio Cisneros Burgos.

Apenas lo soltaron, bajó a la urbe y dimitió. Nahle se lo llevaría a la Secretaría de Energía con salario de 115 mil pesos libres al mes. Y de ahí a la Subsecretaría de Egresos del gobierno de Veracruz y luego a la alcaldía de Coatzacoalcos.

No sólo es cobarde, también miente. La extorsión sí ahuyenta la inversión, provoca el cierre de negocios, espanta al capital, provoca éxodos empresariales. El Calamar es la evidencia.

Pero Pedro Miguel dice que no.

METADATO

Karime Macías ya goza de asilo político e impunidad. Se lo concedió el gobierno de Gran Bretaña, su cómplice para dejar sus delitos intocados. Karime, ex de Javier Duarte, no fue ni es perseguida política. Fue la gobernadora bis de Veracruz. Instruía a secretarios y jefes de área sobre qué acciones tomar, así fueran violatorias de la ley. Presidía reuniones una vez que Javier Duarte, su entonces esposo, en funciones de gobernador de Veracruz, se ausentaba de las reuniones de gabinete. Era una especie de Lucrecia Borgia, la papisa de Alejandro VI en el Vaticano. Lo que Karime Macías dictaba, se obedecía. Se le enjuició por 112 millones de pesos hurtados al DIF estatal. Y cuando todo parecía perdido para ella y con la orden de extradición encima –poderoso caballero don Dinero– el gobierno británico le concedió el asilo político. Consta en las declaraciones de cómplices de Duarte, ante la hoy Fiscalía General de la República, quién instruía cómo lavar dinero, cómo crear empresas fachada, como mover los millones pagados por el gobierno de Veracruz hacia empresas inmobiliarias, cómo adquirir casas, departamentos, ranchos, terrenos. Y todos los testimonios apuntan a Karime Macías. Mucha abundancia, mucha corrupción. Gozará del asilo político pero nunca se librará del estigma del saqueo a Veracruz… Un paraíso en la Tesorería Municipal; la gente de Amado Cruz sigue mandando. Unas son las finanzas formales y otra la economía subterránea, la de los fondos turbios, los moches de los giros negros, el tráfico de permisos y refrendos, el ocultamiento de datos, la modificación de bases de información para evitar multas. Hay una banda que, aun en tiempos de Pedro Miguel Rosaldo García, el nuevo alcalde de Coatzacoalcos, detenta el poder real. Son los operadores del ex tesorero, Ángel Raymundo González López, y de su mentor, Jorge Yunis Manzanares, el poder tras el trono, cuyas manos tuvieron libertad absoluta para hurgar en el cajón, inventar incumplimientos de pago por parte de contribuyentes, inflar cifras, expedir requerimientos. Y Pedro Miguel los mantiene ahí. ¿Por qué será?… Luis Carbonell interpuso amparo contra el aumento a tarifa de transporte. Como lo ofreció, el líder estatal de Movimiento Ciudadano interpuso amparo contra el incremento al transporte urbano de Xalapa que provocó un escándalo y un conflicto del que la gobernadora Norma Rocío Nahle García no termina de escapar. No es suficiente el argumento de los camioneros ni el de la gobernadora, en el sentido de que tenía una década sin incremento a la tarifa. El problema es el deplorable servicio. Es el usuario, que antes pagaba 9 pesos y ahora 12. “Lo que más indigna –sostiene Luis Carbonell de la Hoz– no sólo es el aumento sino las condiciones en la que se encuentran las unidades; prácticamente son chatarra, vidrios rotos, sucios, descuidados e inseguros”. Eso es lo que tienen que sufrir los usuarios. “El problema de fondo no se soluciona con incrementos, sino con una reestructuración profunda de las vías de comunicación”, dice el líder de Movimiento Ciudadano en Veracruz. Si el amparo prospera, será otro descalabro para la gobernadora Nahle, quien no sale de una cuando ya se metió en otra… Un operativo sin mayor escándalo asegura un inmueble y vehículo de Samuel Ordaz. Sobre la avenida Madero, esquina Guerrero, centro de Coatzacoalcos, el despliegue policíaco llevó al aseguramiento de una vivienda y en su interior el de un automóvil de lujo, un GMC Denali, color negro, placas ***761-B. Todo ocurrió el 24 de enero pasado. El vehículo permanece ahí. En medios de prensa corre la versión de que se trata de lo que fue el área de operaciones encubiertas del ex secretario del ayuntamiento en tiempos de Amado Cruz Malpica, Samuel Ordaz Ortega. Ahí se materializaban acuerdos o negocios, pagados con recursos públicos. Todo cuando Samuel ya no era funcionario municipal, pero seguía operando para Amado y sus hijos… Con todo y reforma judicial, los ratones andan sueltos. El área de archivos del Juzgado de lo Familiar en Coatzacoalcos hizo crisis el 5 de febrero cuando un intenso olor sacudió al personal y a los demandantes de justicia. Tras escudriñar entre archiveros, hallaron un ratón y expedientes carcomidos. No faltó quien avizoró que la plaga es mayor. Así es el abandono, la dejadez, la falta de atención a la insalubridad que priva en uno de los principales juzgados de Coatzacoalcos. La justicia huele a ratón. Y la reforma judicial está llena de ratones… 

 

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