Javier Duarte: ya apesta el muerto

César Camacho, líder de los diputados priístas evade el conflicto político en Veracruz. Deja solo, como muchos otros, al gobernador Javier Duarte de Ochoa. “Yo soy un testigo distante de la gestión de los gobernadores”, afirma. Sucede así con los muertos políticos. Nadie los quiere cerca, nadie se quiere contaminar.

Pepe Yunes, el engañatontos

Pepe Yunes tiene un discurso para cada ocasión. Un día, el del catastrofismo; otro, el de la concordia; uno más, el de la esperanza, y otro más, el de la ruptura. Así habla el senador, sin definirse, o simulando que se define, engañando a quien lo quiera escuchar.
Decía en diciembre de 2014 que una gubernatura de dos años, propuesta entonces por el gobernador Javier Duarte de Ochoa, sería perjudicial para Veracruz, que alejaba la inversión, que enviaba una mala señal al capital privado, que provocaría estancamiento y que afectaría el desarrollo de la entidad.

Héctor Yunes no traga a Javier Duarte

Héctor Yunes Landa sí anda a la greña con Javier Duarte. No lo dice y hasta lo niega. Refiere que su discrepancia es de concepto político, pero que ni se pelea con el presidente ni tampoco con el gobernador. Pero en los hechos, sí hay bronca, y grande.Se engalló desde antes que el gobernador de Veracruz impusiera la gubernatura de dos años, no sólo por el daño a la política social, a la inversión privada, a los programas y proyectos, y llegó a decir que la iniciativa de Javier Duarte no tendría su apoyo, incluso si contara “hipotéticamente” con el aval del Presidente Enrique Peña Nieto.

Javier Duarte: minigobierno para reventar a los Yunes rojos

Veracruz es un infierno político con Javier Duarte. Su pandilla, el fidelismo del cual procede, sigue operando desde las instituciones, acumula dos sexenios —la docena trágica— y ahora se allega dos años más, el minigobierno articulado con doble fin: encubrir sus corruptelas y boicotear a los Yunes rojos.
Pobre tipo. Encabeza una asonada legaloide, pasada su reforma de ley por la inmoralidad de un Congreso estatal títere, de nivel ínfimo, que le aprueba todo así sea una barbaridad, que no lee sus iniciativas, que no las modifica, que avala un período de gobierno recortado.