Coatzacoalcos, sin alcalde

 

 

* La licencia de Theurel  * Echado de la alcaldía  * Pulgoso Lagunes y sus chicas  * Cámara oculta en el privado del regidor  * Aguilar Avendaño: de traiciones y playmates  * Brian Carlos, denunciado por privación ilegal de la libertad con fines de extorsión  * José Luis Sáenz para Minatitlán  * García Alonso, Benito Argüelles, Víctor Rodríguez y Gonzalo, en lo oscurito

 

Tácitamente, en los hechos, Marco César Theurel Cotero dejó de ser el ácido alcalde de Coatzacoalcos desde diciembre, cuando perdió el control del cabildo, fue denunciado por una mayoría de ediles por violaciones administrativas y amenazas de muerte, se aisló políticamente, rompió con todos, grilló al gobernador Javier Duarte de Ochoa y como epílogo de sus locuras, quiso ser el dedo elector del PRI.

Su licencia al cargo de alcalde es, de acuerdo con el ritual del poder, cuestión de días y uno de los episodios más denigrantes en la corta vida política del Theurel —“Te rompo tu puta madre”— porque a fin de cuentas no se va sino que lo echan de la presidencia municipal.

Exigida, no pedida, su separación de la presidencia municipal llegó por los excesos, las corruptelas, su uña larga, los trinquetes de su pandilla oficial y ese afán de querer ser el padrino de la sucesión, simulando un talento que la naturaleza le negó, falto de chispa, la neurona fundida.

Theurel era un estorbo para el PRI y su regateo por las candidaturas, el afán de incrustar a su esposa Guadalupe Félix, alias Lu-pilla, ya fuera para alcaldesa-tapadera o para diputada inútil, desencadenó la debacle. Desde hacía meses, en cuanto concluyó la elección federal y entregó malas cuentas, la derrota de Enrique Peña Nieto en el distrito de Coatzacoalcos, se le pidió la licencia. Obvio, dijo que no. Y así continuó hasta que no pudo más.

Entre 9 y 10 de la mañana del viernes 15 de febrero, fue obligado a acatar. Comunicaría su separación de la alcaldía al Congreso y a los ediles priístas, que son mayoría. Le fue deslizado un argumento letal: las denuncias de diez regidores por desvío de recursos y violaciones a la Ley Orgánica del Municipio Libre, estaban en curso.

A eso de las 2 de la tarde, recurrió a un aliado de palacio: el secretario de Gobierno, Gerardo Buganza Salmerón. Pidió ayuda para neutralizar cualquier acción legal. “Nada puedo hacer”, diría el ex panista. Le sugirió hablar con el gobernador Duarte, al concluir la comida en honor del ex líder del PRI y ex subsecretario de Gobierno, Carlos Brito Gómez.

A esa cita acudió con ánimo de recomponer su desastre. No vio en la comilona a Marcelo Montiel Montiel, su ex padrino y ahora acérrimo enemigo; tampoco al diputado Joaquín Caballero Rosiñol, a quien tanto denostó para bloquearle el camino a la alcaldía de Coatzacoalcos, instruidos para evitar un encuentro con Theurel.

Concluido el festejo, al retirarse el gobernador de Veracruz, fue instado a acompañarlo. Sintió ahí el gélido sabor de la derrota, el significado de verse entre la espada y la pared, su escenario sombrío y las denuncias camino a los tribunales. Dijo que sí, pero pidió tiempo. Que no antes del Carnaval de Coatzacoalcos. El gobernador concedió.

Retorcido también ahí, Marcos Theurel —“Te rompo tu puta madre”— sintió el placer de engañar al gobernador Duarte. Su única intención era ganar tiempo, expedir cheques, saldar supuestos adeudos, liberar millones en obras que realizan sus constructoras y proveedoras, entre ellas las del director de Adquisiciones Municipal, Brian Carlos López Mendoza, y las que habrían comprometido el diezmo.

Oficialmente la licencia entrará a trámite este jueves 21 y el Congreso estatal la liberará en los últimos días de febrero. Su relevo será el síndico Roberto Martín Chagra Nacif.

Políticamente, Coatzacoalcos se halla al garete, movido por los vientos y las pasiones de los grupos priístas. Administrativamente, las arcas municipales son objeto del saqueo, los últimos estertores de un bipolar con rasgos paranoides que pasará a la historia como el peor alcalde de la historia.

Político sin brújula, prepotente y arbitrario, lépero hasta insultar con saña, no halló límite ni con sus pares, los ediles que lo acompañaron en el cabildo y a quienes cada que podía los agredía con el filo de su lengua, les mentaba la madre, vomitaba rencor y remataba con sonora altanería: “No soy empleado de ustedes”.

No, no lo era, pero tampoco era su jefe. De igual a igual, diez ediles le hicieron sentir que frente a ellos, era nada. Lo denunciaron, exhibieron sus chuecuras, sus manos manchadas de corrupción, el pantano de su moral.

Lo llevaron hasta el Congreso y al Órgano de Fiscalización Superior. Ahí denunciaron un sobregiro de 200 millones de pesos en el año 2012; obras ejecutadas sin el aval del cabildo; un gasto demencial para publicitarse y publicitar a su esposa, Guadalupe Félix, no por inteligente la princesa de Minatitlán sino por la obsesión de inventarla alcaldesa y sucesora. 72 millones de pesos le costó al pueblo esa locura y ese fracaso llamado Lu-pilla.

Hoy vive sus últimos días de alcalde. Pronto, será gerente regional de la Comisión Nacional del Agua, un espacio que le robó a su antiguo aliado, Iván Hillman Chapoy, a quien destronó como el peor alcalde de este lugar.

Por lo pronto, el vacío de poder gobierna Coatzacoalcos.

 

Archivo muerto

 

Egresado de su propio marranero, Federico Lagunes Peña no sólo carga con la acusación de haber acosado sexualmente a dos —¿dos o doscientas?— jóvenes a quienes traía como secretarias y asistentes en la regiduría sexta en el ayuntamiento de Coatzacoalcos, sino que sus frustraciones hormonales son hoy evidencia gráfica, condensadas en una memoria USB, clasificada como Top Secret. Pulgoso Lagunes creía en la intimidad de las cuatro paredes y en el voto de silencio que solía imponerle a su personal, cuando llevaba damiselas a su privado y ahí convertía el escritorio en cama. Se supo tiempo después que la “inteligencia” del alcalde Theurel había colocado cámaras ocultas; que en horas de grabación se observan la miseria moral del regidor, y cómo usaba una oficina de gobierno para conceder favores a cambio de sexo, lo cual, por si no lo sabe, es un delito. Esa evidencia —los desvaríos hormonales del Federico Canino— debía quedarse en el círculo estrecho de los espías y de quienes ordenaron jugar al Big Brother, o sea la mafia Theurel. No ocurrió así. Una copia fue filtrada para cuando necesite ser exhibida en 3D, seguro a media campaña del PRI… Muy agudo, muy volátil, Daniel Aguilar Avendaño cuenta a todos que con Marcos Theurel le ha ido de maravilla pero que con Joaquín Caballero Rosiñol le irá mejor. Dice el secretario de Obras Públicas de Coatzacoalcos que en cuanto regrese el marcelismo al palacio municipal, si es que el PRI logra salvar la difícil aduana de la alianza PAN-PRD, los millones se multiplicarán y los contratistas excluidos por el todavía alcalde Theurel volverán por su parte del botín. Aguilar Avendaño, que lo mismo es contratista con su empresa Grupo Raudales, S.A. de C.V. que secretario de Obras públicas de la corrupta administración theurelista, terminó siendo todo un succionador profesional. Eso sí, con una playmate de almohada. Pronto, muy pronto, se percibe el aroma de la traición… Sátrapa sin remedio, Brian Carlos López Mendoza finalmente fue denunciado penalmente por el delito de privación ilegal de la libertad con fines de extorsión, en agravio de Aurelio Marín Hernández, representante de la empresa Abastecedora y Proveedora Familia Marín, S.A. de C.V. Su caso se ventila en la agencia cuarta del Ministerio Público, donde le dieron entrada y dónde el director de Adquisiciones del Ayuntamiento de Coatzacoalcos tendrá que explicar por qué retuvo tres horas al proveedor de gradas para el Carnaval 2013, portando un arma, exhibiéndola con intenciones intimidatorias, todo para recuperar el contrato en que López Mendoza se ostenta como “representante del Ayuntamiento”. Eso, en la jerga de lo abogados, se llama usurpación de funciones. En la denuncia también está implicado el director del Departamento Jurídico municipal, Benito Argüelles Calzada, quien también llegó al sitio donde mantenían a Aurelio Marín, acompañado de dos guaruras que exhibían armas largas… Puja grande entre priístas de Minatitlán por la alcaldía. José Luis Sáenz Soto va a la cabeza en la disputa por la candidatura del PRI; le sigue Flavino Ríos Alvarado, el diputado local por ese distrito. Sáenz Soto, secretario del Ayuntamiento de Minatitlán, fue ya presidente del PRI municipal y apunta a liderar el relevo generacional en aquel bastión petrolero. Su precandidatura va palomeada por el gobernador Javier Duarte y el otro gobernador, Fidel Herrera Beltrán… Carnaval de Coatza, Carnaval de mentiras. Que venía Juanes y no vino; que venía Juan Luis Guerra y no vino; que venía Enrique Iglesias y no viene. Dice el alcalde Marcos Theurel que está confirmado, pero en la página en internet del autor de Por Amarte y Experiencia Religiosa, se lee: “Aviso a nuestras fans: se ha anunciado que Enrique tendrá un show en Coatzacoalcos, Veracruz, este sábado 23, pero es falso. Nos invitaron de último momento y es imposible por el poco tiempo lograr hacerlo. El evento NO está confirmado. Como siempre, si no está en las paginas oficiales de Enrique, no existe”. Theurel dice que ya hasta se le depositó el humilde pago, algo así como una millonada que hubieran servido para pavimentar calles, pero el hijo del célebre Julio Iglesias ni en cuenta. Y si no viene, alguien se quedará con sus honorarios… En lo oscurito, dicen los clásicos, se opera mejor. Por ello, dos theurelistas, Roberto García Alonso y Benito Argüelles Calzada, tuvieron cónclave con el marcelista Víctor Rodríguez, jefe de los dineros de la Secretaría de Desarrollo Social del gobierno de Veracruz, en el restaurant El Ausente, en las cercanías del hotel Terranova, a la entrada de Coatzacoalcos, lejos de los reflectores y cerca del pantano. ¿Lo sabrá Marcos Theurel? Semanas atrás, García Alonso ofreció en la casa paterna un agasajo al virtual candidato panista a la alcaldía, Gonzalo Guízar Valladares. Quiere decir que entre priístas y panistas, theurelistas y marcelistas, incluso gonzalistas, hay encuentros cercanos del tercer tipo, de los que el electorado nada debe saber. El gran teatro