Javier Duarte: Ley Mordaza

 



* Tony Macías: otro amparo perdido  * Theurel despide personal en el DIF  * Marcelo Montiel y los vales de cemento chafas  * Rocío Nahle le falló al Peje  * 40 por ciento de las casillas descuidó el PRD  * El PANAL va con el PRI en 2013

 

Forjado para todo, no para el poder, Javier Duarte de Ochoa siente y desliza, nada sutil, la tentación de reprimir.

Su intento de reforma al Código Electoral del Estado de Veracruz, con graves matices de inconstitucionalidad, lo tiene en el centro de un escándalo incendiario por su ansiedad no contenida, burdamente exhibida, por desactivar, mediatizar o pulverizar, con argucias legaloides, a la prensa crítica.

 

De su autoría, un fragmento de la Ley Duarte, el apelativo con el que se le conoce en la jerga popular al engendro reformador, tiene especial dedicatoria, puntillosa y dolosa, hacia los medios de comunicación, a quienes de soslayo, intenta controlar.

Se trata del artículo 48 del citado Código Electoral, suprimido del texto tras las múltiples condenas que suscitó, cuya esencia reveló la mecánica con la que el demócrata Javier Duarte pretende someter a los medios de comunicación que deseen pactar publicidad durante el proceso electoral de 2013, con miras a renovar alcaldías y el Congreso local.

Su pretensión era obligarlos a cubrir una serie de requisitos para poder acceder a los convenios publicitarios, pero en el apartado tercero se rompió la fuente y el alumbramiento terminó en un aborto prematuro.

Decía textualmente el polémico apartado:

“Las organizaciones políticas no podrán contratar espacios publicitarios en aquéllos medios que aun habiendo efectuado los registros señalados en este artículo, publiquen mensajes en contra de cualquier partido, coalición o candidato.

“La contratación por parte de una organización política de mensajes dirigidos a promover el voto en contra de algún partido, coalición o candidato, o la efectuada en contravención a lo dispuesto en el párrafo precedente se considerará como infracción a las obligaciones impuestas a dichas organizaciones”.

A Javier Duarte le produce urticaria la prensa. Por eso la reforma al Código Electoral del Estado de Veracruz también contempla un apartado para monitorear a otros medios, no radio ni televisión, para cumplir el contenido de la ley. O sea, tiene como destinataria a la prensa escrita.

No caminó mucho el gobernador de Veracruz en su misión represora. Desatada la polémica en redes sociales, vapuleado desde el fin de semana pasado, ofreció suprimir el controversial artículo 48.

Su argumento, sin embargo, fue tan endeble como frágil, difícil de creer. Dijo que su preocupación es la “guerra sucia” en época electoral.

Nada más alejado de la realidad. Su campaña a la gubernatura de Veracruz se basó en la guerra sucia que desató contra el candidato del Partido Acción Nacional, Miguel Angel Yunes Linares, acusándolo de pederasta, de ser cómplice del narcotráfico, de haber dejado escapar al capo Joaquín Guzmán Loera El Chapo, de la prisión de alta seguridad de Puente Grande, y de reprimir periodistas y grupos sociales. Para llegar al palacio de gobierno de Xalapa, Javier Duarte se montó en una “guerra sucia” peor que la que el PRI orquestó contra Andrés Manuel López Obrador, en la elección presidencial de 2006.

Admirador de Francisco Franco, el dictador español, a quien se acusa de genocida y enemigo de la libertad de expresión, Javier Duarte padece fobia a la prensa crítica y no soporta lo que se publica, difunde o comenta de su desgobierno.

Su Ley Mordaza fue neutralizada, pero exhibió su misión represora, su deseo de enfrentar, combatir, someter y aniquilar a la prensa crítica.

Su iniciativa de reforma al Código Electoral es una regresión en materia informativa. La Ley Duarte muestra tintes de inconstitucionalidad en materia de libertad de expresión y evidencia un desprecio inaceptable en un régimen democrático.

Que haya retirado el texto referente al artículo 48, no lo exime de la intención de mediatizar la libertad de expresión.

Duarte no está hecho para la crítica. A diferencia de otra fauna política, tiene la piel sensible, extremadamente irritable, impreparado para la polémica, menos aún para el tsunami informativo.

Le falta reposo, capacidad de análisis y mesura para encarar la crítica a sus desafortunadas decisiones y pésimo manejo del aparato de poder.

Así son los políticos soberbios, cazados con la idea de su infalibilidad, casi perfectos, negada para ellos la posibilidad de incurrir en errores.

A partir de ahí, Javier Duarte está perdido. Su gobierno es un compendio de desastres, de desatinos, de arbitrariedades calculadas y de abusos nada espontáneos.

Por eso no quiere que la prensa crítica hable.

Por eso, la tentación de reprimir.

 

Archivo muerto

 

Una más de Tony Macías, el suegro incómodo del gobernador Javier Duarte: falló en su intento de lograr un amparo federal contra una denuncia por defraudación fiscal equiparable, en el año 2008. Contundente, la sentencia fue emitida por el Tercer Tribunal Colegiado de Circuito con sede Villahermosa. Corresponde al expediente 00589/2008, cuyo origen se da por una denuncia por fraude y abuso de confianza de carácter federal. No es el único caso. Hay más, mucho más… Abatido por su incapacidad para operar votos para el PRI, Marco César Theurel Cotero la emprendió contra el personal del DIF Municipal. Una decena de empleados fueron cesados, responsabilizados, ya no de ganar sino de matizar la anunciada derrota de Enrique Peña Nieto en el distrito de Coatzacoalcos; o sea, de que perdiera pero que no fuera aplastado por el candidato de la izquierda, Andrés Manuel López Obrador. Insensible Theurel, y también la primera dama, Guadalupe Félix Porras, los echaron a la calle, no por cuestiones laborales sino por una reacción irracional, por una decisión tomada con las tripas. Se resiste a admitir el alcalde de Coatzacoalcos que el problema tiene siglas: M de Marcos, T de Theurel y C de Cotero; que si tuviera liderazgo las promotoras sociales habrían marchado a su lado y EPN no hubiera resultado tan trompeado; que si lo avalara la obra pública, tendría algo de capital político. Pero no. Su gobierno destila rencor, frustración, ánimo malsano, ira explosiva y una ambición irrefrenable, impúdica, descarada, traducida en la asignación de contratos a los amigos y hasta a sus burócratas —gatos de angora, pero al fin gatos—, que no son otra cosa que tapaderas de negocios turbios con cargo al erario. Theurel carece de operación política, de sensibilidad para tejer lealtades, de tacto para trabar acuerdos, y deriva sus culpas en el personal del DIF; los corre transgrediendo sus derechos laborales, e incuba un conflicto que, a la postre, le generará una sangría económica brutal al Ayuntamiento de Coatzacoalcos… Irritados, cientos de electores en Coatzacoalcos reclaman la burla del secretario de Desarrollo Social del gobierno de Veracruz, Marcelo Montiel Montiel. A cambio de su voto, recibieron vales que serían canjeados por cinco sacos de cemento, equivalente a 500 pesos. Al presentarse a hacer efectivo el trato, fueron informados que los vales carecían de valor. Engañados y molestos, hoy aseguran que aportarán esa prueba al candidato de la izquierda, Andrés Manuel López, incluido el nombre del autor de la patraña, Marcelo Montiel, para lo que el TRIFE y la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales requieran… No malas, sino pésimas cuentas entregará Norma Rocío Nahle García a Andrés Manuel López Obrador, por el descuido de la elección en el distrito de Coatzacoalcos. Un análisis de la elección establece que PRD, PT y Movimiento Ciudadano dejaron de cubrir el 40 por ciento de las casillas. López Obrador logró casi 90 mil votos, pero pudo haber superado los 100 mil; en cambio, Rocío Nahle perdió la diputación federal, aun con sus 71 mil votos, producto del efecto Peje, frente al priísta Joaquín Caballero Rosiñol. En las actas de escrutinio queda constancia del fracaso de la estructura electoral de La Llanera Solitita, reina de la terquedad, empecinada en reñir con las tribus perredistas, hablar con desprecio del Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) y no contar con un equipo de trabajo para enfrentar una elección, que terminó de sepultar al eje PRD-PT-MC, la izquierda que por primera vez, desde 1988, pierde una elección presidencial en Coatzacoalcos. Aquí, en INFORME ROJO, como sobrada anticipación, se dijo, y los hechos lo confirmaron: con Rocío Nahle, El Peje se equivocó… Uno menos en la contienda electoral municipal: el Partido Nueva Alianza se trepará en el barco el PRI para la contienda por la alcaldía de Coatzacoalcos, con miras a asegurar un espacio en el próximo Ayuntamiento. En 2013, el PANAL no será oposición. No da paso sin guarache la maestra Elba Esther Gordillo. Antier fue tricolor; ayer, azul, y hoy nuevamente tricolor. Ella gana, el PRI la solapa y la educación se pudre