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Fernando Yunes: con las manos en la masa

* Todo chueco en la Torre Centro * El constructor es el alcalde suplente * PRI, el gran cómplice de Javier Duarte * Congreso de Veracruz: 26 de 30 curules para Morena * Carvajal: el predio y el prestanombre * Primo postizo de la presidenta del Poder Judicial * Obra pagada por Carranza, sin acta-recepción

De los Yunes, el más engreído, el más corrosivo, el más inflado, el más petulante es Fernando. Y el más vulnerable y torpe, al que Morena embiste y sacude, hurgando y hallando rastros de vicios y corruptelas en Torre Centro, el adefesio departamental-hotelero que impacta el entorno histórico del puerto de Veracruz.

A Fernando Yunes Márquez le da lo mismo sentarse en la mesa del capo zeta, Hernán Martínez Zavaleta, alias Comandante H, y decir no saber quién era ese güey, que dejar a su pueblo en plena crisis de servicios, la ciudad maloliente, y lanzarse al Super Bowl, en Atlanta. Y desde allá —“no tengo por qué pedir permiso”— remite la foto que refleja el disfrute, el jolgorio, la vida fifí.

O andar de tour en Sevilla, España, invitando a los reyes Felipe y Leticia a la conmemoración de los 500 años de la Fundación de Veracruz, y semanas después, en marzo de 2019, correr en la Medio Maratón de Nueva York, y subirlo a las redes.

Ácido en sus trifulcas, de lenguaje soez, le llama estúpido al gobernador Cuitláhuac García sin un gramo de prudencia. Su hermano Miguel Ángel tildó de “viejo guango” al presidente López Obrador en la campaña de 2018 cuando los Yunes  azules aún tenían poder y tres años después lo dejaron sin la alcaldía de Veracruz y pronto estará en prisión.

Se ufana del bloqueo a los Rementería, del regateo por la candidatura, de las traiciones mutuas, de la trama en que se urdió y consumó que la monarquía de la moronga azul se cumpliera imponiendo a su cuñada Patricia Lobeira en la presidencia municipal de Veracruz, pujando para ganar la elección del 6 de junio, a riesgo de perder en los tribunales por el cochinero de ambas pandillas, la de Morena y la del PAN.

Y si hay un soberbio, existe otro peor.

Hoy, Andrés Manuel lo tiene al borde del abismo, descorriendo un velo que cubre la dinámica de la corrupción y el abuso de autoridad, el cruce del ejercicio público con el negocio de los amigos, la ruta hacia el gigantismo urbano como fachada de desarrollo, la suspicacia del prestanombre y la impunidad que viene de lo alto.

Torre Centro es el Waterloo de Fernando Yunes. López Obrador lo sacude, le airea el tema, lo hace viral, usando el púlpito de las conferencias mañaneras, y luego la maquinaria mediática que avanza y exhibe, despellejando al alcalde de Veracruz, documentando la estafa, el tráfico de influencias, el negocio del presidente municipal suplente y acreditando que la superchería urbanística atropella el entorno histórico del mítico puerto.

“El Día de la Marina que fui a Veracruz —expresó López Obrador—, me dio mucho coraje, (…) estaba en la embarcación donde llevamos a cabo la ceremonia y volteo a ver… un edificio! Altísimo… Casi en la parte histórica. Eso no se debió autorizar y ojalá y se remedie y se rebane legalmente, ¿cómo dan permiso para eso?”.

Y a partir de ahí se armó la gresca. Cuitláhuac García secundó a Andrés Manuel; Fernando Yunes reviró expresando que la obra fue gestionada y autorizada durante el ayuntamiento encabezado por el priista Ramón Poo Gil; aseguró que el Instituto Nacional de Antropología e Historia(INAH) y la Comisión Federal de Electricidad habrían otorgado sus respectivas anuencias. El INAH lo negó aduciendo que no tenía facultades.

Torre Centro, un edificio proyectado con ocho niveles para departamentos y 16 para hotel, se ubica atrás y a un costado del Edificio de Faros “Venustiano Carranza”, a unas cuadras del malecón. No viola tácitamente la reglamentación del Instituto Nacional de Antropología e Historia por no ser colindante con el área histórica, pero a juicio de Daniel Nahmad Molinari, ex director del INAH Veracruz, sí hay colindancia con un “área que comprende varios monumentos históricos relacionados con un suceso nacional o la que se encuentre vinculada a hechos pretéritos de relevancia para el país como dice de la zona de monumentos históricos la Ley Federal de Zonas y Monumentos Arqueológicos, Artísticos e Históricos”.

Se sabría que el gobierno de Miguel Ángel Yunes Linares, padre del alcalde Fernando Yunes, incurrió en una omisión: la Secretaría de Medio Ambiente estatal determinó que la obra de construcción de Torre Mayor no requería de manifiesto de impacto ambiental, el MIA, y por lo tanto no existe.

Andrés Manuel lanza una bola fuego letal: “eso no se debió autorizar y ojalá y se remedie y se rebane legalmente”. Y se rebane legalmente, dice el presidente. O sea, suspender la construcción. O sea, reventar a Fernando Yunes y al beneficiario de la obra.

Queriendo ser el Pilatos de la trama, a Fernando Yunes le faltó tino y sagacidad. Tiró el balón al campo del ex alcalde priista, Ramón Poo, y terminó metiéndose un autogol.

Torre Centro es un negocio que salpica al clan yunista. Su constructor es Carlos Ramos de la Medina, suplente de Fernando Yunes en la alcaldía de Veracruz, según los permisos y anuencias gestionadas ante el ayuntamiento y el gobierno estatal y un contrato colectivo con el Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Construcción y Transporte en General del Estado de Veracruz, registrado ante la Junta de Conciliación y Arbitraje estatal.

Nombre y firma de Ramos de la Medina brotan en todo documento relativo a Torre Centro. Y la imagen del constructor con Fernando Yunes, decenas de fotografías en eventos de campaña, en su registro ante el órgano electoral, y todas en portales, en medios de comunicación y redes sociales.

Ramos de la Medina y las torres departamentales van de la mano. Otro edificio, la Torre Amura, ubicado a unos metros de la playa de Boca del Río, Costa de Oro, aparece en su currículum, difundida como la torre más alta del sureste de México con departamentos cuyo costo oscila en los 8 millones 800 mil pesos.

De acuerdo con el periódico El Dictamen, Torre Amura fue construida por el despacho Open Arquitectura, “propiedad de Ramos de la Medina y Ricardo Fernández Rivero”.

Ramos de la Medina aparece en varias empresas inmobiliarias: Grupo Inmobiliario Alto S.A. de C.V., Andlor S.A. de C.V., Prassi S.A. de C.V., Pro Arquitectura Grupo Inmobiliario S.A. de C.V., Residencial del Sureste Sociedad Cooperativa de Vivienda S.C. de R.L. de C.V., Open Arquitectura S.A. de C.V., y Arquitectura e Ingeniería Inmobiliaria S.A. de C.V.

Fernando Yunes no es ajeno a Torre Centro, a Ramos de la Medina y a sus megaproyectos. Así se deslinde, está implicado. Y López Obrador lo sabe. De ahí la embestida, la declaración que inició el ataque en la mañanera, la sugerencia de se “rebane legalmente” el edificio, la exhibición de documentos, la siembra de la sospecha.

Y hay más. ¿Es Fernando Yunes es propietario real de Torre Centro? ¿Es la familia Yunes? ¿Cómo se financió la obra? ¿Hay tráfico de influencias? ¿Es una red de prestanombres? ¿Es Carlos Ramos de la Medina el socio, el prestanombre, el tapadera?

Sobre el junior proliferan otros temas: el endeudamiento del municipio, las observaciones del Órgano de Fiscalización Superior de Veracruz, las cuentas públicas, la violencia, el carnaval de 2020 que abrió la puerta a la crisis del coronavirus.

Torres Centro es un exceso y denota la soberbia del alcalde, el descuido de las formas, el cinismo en su actuar. Erigen una torre departamental de ocho niveles y un hotel en 16 más, y el constructor es el suplente del alcalde. El descaro total.

Y Andrés Manuel mide a Fernando, lo cerca, lo acosa y lo va a reventar.

Lo pilló con las manos en la masa.




Archivo muerto

Huele a Javier Duarte el PRI en Veracruz y eso le impedirá, por una década, por lo menos, ganar elecciones. Salvo por la diputación federal de Pepe Yunes Zorrilla en Coatepec, la alcaldía —por tercera vez— de Juan Manuel Diez Francos en Orizaba y otras presidencias municipales, como la de Cosoleacaque para Ponciano Vázquez Parissi y la de Moloacán para el líder petrolero, Omar Ricárdez Chong, el PRI está muerto. Sólo los ilusos lo siguen. Sólo los analfabetas políticos se dejan cooptar. Pero el negocio sigue. Y se ofertaron espacios en la lista plurinominal del PRI, candidaturas a alcalde, a síndico, a regidor, tasadas no por miles sino en millones de pesos. Unos cuantos aseguraron su espacio en los próximos cabildos; los que apostaron por una presidencia municipal o por una diputación plurinominal, no percibieron el tamaño del timo. Ganaron Marlon Ramírez, líder priista en la entidad, y la diputada federal, número uno del duartismo, Anilú Ingram, y quizá en golpe de suerte —mala suerte para la sociedad—, Héctor Yunes, que pasa de una diputación local a una senaduría, a una diputación federal, confirmando que “no tiene llenadera”. Partido voraz, el PRI no va a cambiar. Ni tendrá votos, ni triunfos, ni presencia política mientras se le asocie al saqueo de Javier Duarte en el gobierno de Veracruz. Los cómplices no merecen ni medio voto… Ni con sus tretas el PRI logró una mayoría como la que hoy tiene Morena en el Congreso de Veracruz. De la elección del 6 de junio emerge con 26 de las 30 diputaciones uninominales, sólo perdiendo la de Misantla que fue para el panista Othón Hernández Candanedo; Veracruz Rural, ganada por el panista Miguel David Hermida Copado, “El Señor de las Sillas”, de la cuadra de los Yunes azules, protagonista del zafarrancho albiazul de la que surgió la candidatura de Miguel Ángel Yunes Márquez; Boca del Río, donde venció Jaime Enrique de la Garza, ex esposo de la senadora Indira Rosales San Román, ahora del equipo del alcalde saliente, Humberto Alonso Moreli, y Huatusco, ganada por Hugo González Saavedra. Fuera de eso, Morena arrolló a la coalición PRI-PAN-PRD. Se llevó un millón 646 mil 626 votos, el 45.78 por ciento de la votación total, contra un millón 110 mil 410 sufragios del PRIANRD, que representó el 30.89 por ciento. Una paliza brutal, con votos legales y con votos chuecos, que la oposición tendrá que usar para acreditar que el fraude existió. Y de no ser así, de no presentar evidencia contundente de fraude, simplemente estará aterrizando la derrota… Dueño de todo y a la vez de nada, Rafael Carvajal presume un predio al que pretende darle status de terreno municipal. Aún antes de llegar al ayuntamiento, el viejo político se frota las manos por los millones que le dejará la entrega de un predio que se convertirá en extensión del panteón de Lomas de Barrillas, al poniente de Coatzacoalcos, albergando las instalaciones del Servicio Médico Forense de la Fiscalía General del Estado de Veracruz. El punto es saber si el operador político, ex miembro de la Ucisv-Ver, ex perredista, hoy en Morena, de la cuadra del delegado de Bienestar en Veracruz, Manuel Huerta Ladrón de Guevara, es realmente propietario del terreno, prestanombre, gestor o simulador. Es un predio que le disputó en tribunales a Tony Macías, el ex suegro incómodo de Javier Duarte, pero lo que está a debate es el origen del terreno, que no es Invivienda como se pretende hacer creer a los colectivos de búsqueda de personas desaparecidas. Una bomba de tiempo para Amado Cruz Malpica, futuro alcalde de Coatzacoalcos… Qué pequeño es el mundo. Isabel Romero Cruz tiene un sobrino incomodísimo y no lo sabe. Es Cristóbal “Mañas” Hernández Cruz, juez segundo de Primera Instancia, y lo suyo es alardear de su parentesco con la presidenta del Poder Judicial de Veracruz. Cristóbal “Mañas” es el mismo que siendo secretario de juzgado validó las sentencias clonadas por Jaime Quintanilla y familia para fraguar una afectación por la construcción del Libramiento Vial a la entrada de Coatzacoalcos y cobrar una indemnización que indebidamente pagó la Secretaría de Comunicaciones y Transportes del gobierno federal, provocando daño al erario y, luego de un largo litigio, pagarle casi 100 millones de pesos al verdadero propietario. Y Cristóbal “Mañas” Hernández Cruz es quien indebidamente dio por caducado el juicio contra el líder de Morena en el Congreso de Veracruz, Juan Javier Gómez Cazarín, por suscribir un pagaré por la venta de un automóvil Jetta, en sus días como ejecutivo de la Volkswagen de Coatzacoalcos, y no haber entregado la documentación del vehículo; Cristóbal “Mañas” Hernández adujo “falta de promoción” cuando que los juzgados estuvieron cerrados a causa de la pandemia. Valiente “sobrino postizo” tenía guardado en el bolsillo la presidenta del Poder Judicial, Isabel Inés Romero Cruz… ¿Cuáles serán las investigaciones por anomalía en el pago de obra que realizará el ayuntamiento de Coatzacoalcos, una vez que asuma funciones el morenista Amado Cruz Malpica? Seguro el Parque Central Miguel Hidalgo, con aportación de Pemex y que de pulmón ecológico sólo tiene el nombre; el parque ubicado en la confluencia del río y la playa, que presenta graves fallas de construcción, y una etapa del malecón costero en la que se pagó pero no aparece el acta-recepción, tema que le quema las manos al ex alcalde Joaquín Caballero Rosiñol y al presidente municipal actual, Víctor Manuel Carranza Rosaldo…

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Fotos: Los Políticos, Versiones