Dante Delgado se encuera; el esquirol sí es esquirol y se carga de lado de Morena

Fraguó la debacle de Samuel García; lo vio regresar al gobierno del Nuevo Novelón, culpó al PRIAN y así rompió con el Bloque de Contención

En serio, esto ya es un striptease senil. Dante Delgado al desnudo con sus tenis fosfonaranja, bailando y entregado a Morena.

“El Bloque de Contención está muerto”, dice cuando el que está políticamente muerto es Dante. Muerto por esquirol. Muerto por simulador. Muerto por negar y negar y negar que fuera la marioneta de Andrés Manuel. Y sí lo es.

No le faltaba razón para mantener a raya al PRIAN. Los ladronazos del tricolor, los hipócritas del PAN, lo habían tratado de Judas, de traidor, de seguirle el juego a su ídolo y jefe, López Obrador. Y luego, el jijo de Alito y el jijo de Marko Cortés lo conminaban a sumarse al Frente por Xóchitl. Y Dante, que tiene el colmillo más viejo que Matusalén, los chamaqueó.

Pero hasta para darlas hay que tener estilo.

Dante usa el fracaso de Samuel García como pista para aterrizar la nave de Movimiento Ciudadano en el AIFA de López Obrador. Es el patiño del presidente, el rompeolas, el saboteador de una oposición inmunda que anda causando lástima

Dante no vio caer a Samuel. De hecho lo empujó a lanzarse al abismo, exigiendo que el Congreso del Nuevo Novelón —perdón, regios— le aprobara un gobernador interino sacado de su cajón de trebejos. O sea, el caprichoso Samuel quería ser candidato presidencial y gobernador a control remoto. Y se puso con que el PRIAN se la tendría que conceder, así nomás porque alguien de los suyos tenía que cuidar y tapar el destino de los 66 mil millones de pesos que no le cuadran en la cuenta pública al gobenator voraz.

Y Dante, desde el balcón, tejía la trama. Sabía que el PRIAN mandaría al diablo a Samuel. Sabía que Samuel García regresaría al gobierno del Nuevo Novelón. Sabía que la trifulca generaría una guerra con el PRIAN. Y diría que los prianistas descarrilaron al zopenco de Samuel. Y le darían el pretexto para matar el Bloque de Contención en el Senado, el PRIANRD más el Grupo Plural. Sabía que ahora sí Movimiento Ciudadano puede votar como le diga, quiera y exija López Obrador.

Ya vetusto, políticamente anquilosado, Dante Delgado encabeza el nuevo PVEM sólo que en color naranja. Y arrastra a todos aquellos que en Movimiento Ciudadano se imaginaban que eran oposición.

Dante tiene razón en odiar al PRI. En lo que no tiene razón es en hacer de movimiento Ciudadano un peón de López Obrador. Los emecistas no lo merecen. Bueno, algunos sí. Son timoratos, pusilánimes, cobardes al no alzar la voz y definir que no jalan con el PRIAN pero tampoco con Morena.

Hasta hoy la militancia presumía de no ser como la secta morenista que sirve, sigue y se hinca a Andrés Manuel, su patrón.

Salvo Enrique Alfaro, que gobierna y desgobierna Jalisco y que a veces tiene lapsus de dignidad, Dante mantiene a todo MC bajo su bota. Y ahora los pone a los pies de López Obrador.

Si el PRIAN y Morena-PT-PVEM son una bazofia, Movimiento Ciudadano es una decepción.

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