Encarcela inocentes y quiere ser gobernador

* Escolta del alcalde de Coatza aprehende a paseador de perros  * Lo confinan cuatro días en prisión  * Y estalla el escándalo  * Pedro Miguel, un violador de la ley  * “Es especialista neumólogo”, dice Nahle de Ramos Alor  * Pero el Registro Nacional de Profesionistas lo niega  * Taxista desmembrado en Coatza

Alcalde abusivo, Pedro Miguel Rosaldo tiene una escolta sui géneris: es escoria policíaca, los celadores de su hogar, los que asedian a un paseador de perros, lo hostigan, le fabrican delitos y lo refunden cuatro días en prisión. Y así quiere ser gobernador.

Al reyecito de papel se le vino el mundo encima cuando miles de ciudadanos alzaron la voz por la aprehensión de Alberto Núñez Palomec, difundieron el video del atropello policíaco, fustigaron al alcalde de Coatzacoalcos y exhibieron la bajeza de Pedro Miguel.

Alberto Núñez, un joven introvertido, cometió la osadía de transitar frente a la casa de Rosaldo. Llevaba con él a cuatro perros, los que suele pasear por encargo de sus dueños. Cruzó la avenida 16 de Septiembre y cuando llegó a la avenida Bellavista comenzó la pesadilla que lo llevó a la cárcel.

Violando la Ley de Tránsito del Estado, Pedro Miguel Rosaldo García y su esposa, Sonia Marie Salvador Goraieb, suelen estacionar sus vehículos sobre la banqueta. No importa si hay transeúntes en sillas de rueda o que deben usar andadora.

Alberto Núñez continuó su marcha. Caminó entre los vehículos y el portón de la vivienda, llevando con él a los perros. Usaba ambas manos para sostener sus correas, según se observa en el video que captó toda la escena a lo largo de casi 10 minutos.

Metros adelante, vio a los guarros de Pedro Miguel descender de las patrullas. Eran siete individuos uniformados. Uno le cerró el paso en la banqueta. Alberto descendió hacia el arroyo vehicular. Los policías se desplegaron de banqueta a banqueta sobre la avenida Bellavista. Alberto intentó regresar hacia la esquina de la calle mientras era increpado.

Fue acorralado sobre el vehículo del alcalde que se hallaba más cercano a la avenida 16 de Septiembre. Uno de los perros se soltó y ningún policía hacía nada por retenerlo.

Minutos después arribó una patrulla de policía, lo subieron y paró en prisión.

El lunes 14 estalló el escándalo. Licia López, reconocida psicóloga, detalló el incidente en Facebook y apeló al humanismo del alcalde Pedro Miguel Rosaldo García.

“Según reportan, altercado con su personal de seguridad que ocupa todo el perímetro. Alberto tiene más de 10 años de ser conocido por vecinos de esta colonia (Centro de Coatzacoalcos) por encargarse de pasear a las mascotas de muchos hogares. Cuenta con la confianza y el respeto de muchas familias”.

Se volvió un pandemonium, el Face condenando el autoritarismo de Pedro Miguel y su policía infame.

A Alberto Núñez lo acusaron de haber dejado una bolsa con heces en el trico del medallón de uno de los vehículos del alcalde Pedro Miguel Rosaldo. Y exhibieron la fotografía para sustentar la imputación.

Ya en prisión, los abogados que le acercaron los vecinos, amigos y dueños de los perros que suele pasear, se enteraron que Alberto Núñez era acusado de agresión a la fuerza pública, inventándole que había clavado una navaja en la bota de una mujer policía.

Pero el montaje fue más allá. Alberto Núñez sería acusado de pornografía infantil. La audiencia judicial se programó para el jueves 17.

Cuando el video tomó fuerza, Pedro Miguel Rosaldo se arrugó. No soportó la presión mediática. No aguantó la paliza en redes sociales. Y Alberto fue liberado.

Pedro Miguel es mitad iluso, mitad gañán. Aspira a ser gobernador y como mérito mayor encarcela a un ciudadano inocente.

Imputarle pornografía infantil y delitos contra la Seguridad Pública habría mantenido a Alberto Núñez en prisión mínimo dos años. Y si lo sentencian, 12 años. Así de infames.

Y todo fue un embuste. Si Alberto Núñez fuera presunto responsable de esos delitos, si la versión de los gorilas policíacos fuera verdad, ¿por qué lo dejaron libre?

La paliza mediática sigue. El origen del escándalo es sólo uno: el empecinamiento del alcalde Pedro Miguel Rosaldo y su esposa, Sonia Marie Salvador Goraieb, por estacionar sus vehículos sobre la banqueta, lo que originó que Alberto Núñez se viera forzado a caminar entre los automóviles y el portón de la casa, y que los policías se le fueran encima arguyendo que les dejó una bolsa con mierda en el medallón.

Violadores natos de la legalidad, Pedro Miguel y Sonia Marie transgreden el artículo 183 fracción XXV del Reglamento de la Ley de Tránsito de Estado que prohíbe el estacionamiento sobre las banquetas, y el artículo 273 fracción X que da prioridad al peatón por encima de los automovilistas que se estacionan sobre las banquetas.

Pedro Miguel Rosaldo es un farsante. Es candil de la calle y oscuridad de su casa. Al inicio de su gestión dispuso que todo aquel automovilista que se estacionara del lado del camellón en el área comercial del centro de Coatzacoalcos, o sea en lugar prohibido, sería sancionado. Pero él lo hace en su propio hogar. 

Pedro Miguel es una contradicción. Impulsa un Reglamento de Justicia Cívica que prohíbe “obstruir calles, banquetas o accesos”. Y entre sus sanciones establece multa de hasta 7 mil 38 pesos, trabajo comunitario o arresto administrativo de 36 horas. ¿A quién se le aplica: al alcalde, a su esposa o a los dos?

Por eso el usuario de Facebook Hebdomadario le suelta con lenguaje procaz: “Bájate de la banqueta hijo de la vrga”. Y así centenares de internautas más.

Las taras políticas de Pedro Miguel Rosaldo están a flote. Intenta apagar el fuego con pipas de gasolina. Luego desata una embestida contra los vecinos de la avenida Bellavista, exhibiendo su jauría fotografías que muestran que ellos también se estacionan sobre la banqueta. Sí, pero ellos no son la primera autoridad de Coatzacoalcos ni juraron cumplir y hacer cumplir la ley. Pedro Miguel sí. Ellos no traen escolta policíaca –los guarros con mañas de delincuente– que hostiga a un paseador de perros, lo detiene, lo trepa en una patrulla y lo encarcela cuatro días. Pedro Miguel sí.

Las taras políticas del alcalde son la radiografía de su pobreza moral. Ahora su jauría cambia de objetivo. Ataca al vecino que captó en video el momento en que la escolta delincuencial de Pedro Miguel Rosaldo aprehende a Alberto Núñez. Es el mal vecino, dicen, que vigila cada paso del alcalde, sus movimientos, quién entra y quién sale de su vivienda. Intentan amedrentarlo arguyendo que violó la ley. Así de locos están.

El argumento es imbécil y falaz. Pedro Miguel Rosaldo tiene por lo menos cinco cámaras de videovigilancia en las paredes de su vivienda, enfocadas hacia las banquetas, captando quién va y quién viene. Hay fotografías y videos que lo evidencian. Y algo relevante: no tiene aviso de protección de datos personales como exige la ley.

El problema no es el video sino la arbitrariedad policíaca, el encarcelamiento de un inocente durante cuatro días y la pasividad, omisión o complicidad de Pedro Miguel Rosaldo. El video sólo exhibe los hechos.

Pedro Miguel es un alcalde arbitrario, profundamente gandalla, un engendro político de Rocío Nahle, la desgobernadora de Veracruz, y por supuesto, un violador de la ley.

Van nueve meses y ya ha hecho varias: despido masivo de personal en el DIF municipal porque a su esposa le pareció que no sabían tratar adecuadamente a los ciudadanos; uso de despensas para situaciones de emergencia en un programa alimentario del DIF municipal; propaganda a favor de su partido Morena durante la entrega de una silla de ruedas; uso de logos de Morena en su ropa mientras supervisa trabajos de mantenimiento en calles.

Y ahora encarcela a un inocente. Y así quiere ser gobernador.

METADATO

“Es especialista neumólogo”, dice Norma Rocío de Ramos Alor. Pues no. Roberto Ramos Alor, delegado del IMSS Bienestar en Veracruz, es médico cirujano por la UNAM y abogado por la Universidad Veracruzana. Nada más. Por más de 40 años se ha ostentado como neumólogo pediatra en Coatzacoalcos, sin serlo. El Registro Nacional de Profesionistas no registra esas especialidades. Quizá haya tomado cursos y diplomados. Es un médico destacado que en la práctica ha devuelto la salud a miles de pacientes y goza de una amplia experiencia. Pero ha usurpado una profesión y eso es un delito. “Es especialista neumólogo”, dice la gobernadora de Veracruz intentando justificarlo luego mil sandeces, actos de soberbia, desplantes, arranques como aquello de “si no quieren operar, no operen”, cuando los médicos residentes del Hospital Regional de Alta Especialidad de Veracruz expusieron el riesgo de hacerlo sin contar con los insumos que requiere una cirugía. Justificarlo, como lo hace Rocío Nahle, es atizar el escándalo. Ramos Alor ha sido una nulidad como servidor público, un deslenguado incapaz de medir el alcance de sus palabras, la ausencia de mesura, pero sostener que es especialista neumólogo abre otro frente: la usurpación de profesión. Y eso es un delito. Y con una denuncia basta para que Ramos Alor enfrente un conflicto legal que lo puede llevar a la pérdida de su cédula profesional… Una bolsa y en ella, restos humanos, pero dice Pedro Miguel que “nos irá muy bien”. Al taxista lo hallaron en la colonia Frutos de la Revolución, destazado, el 13 de septiembre. Fue el crimen número 37 en Coatzacoalcos en lo que va de 2026. Y el viernes 18, en la zona industrial un enfrentamiento entre ladrones y fuerzas del orden arrojó un saldo de un civil muerto; otros dos sujetos lograron escapar. De ahí la percepción de inseguridad. Pero dice el alcalde Pedro Miguel Rosaldo que “nos va a ir muy bien”. Lo dice quien ostenta el pomposo cargo de presidente del Consejo de la Conferencia Estatal de Seguridad Pública Municipal de Veracruz, pero que en los hechos es un fiasco. Cuenta Pedro Miguel “El Palurdito” Rosaldo que la violencia disminuyó en agosto con respecto a julio. Valiente consuelo. Trae las mismas cifras de Amado Cruz Malpica, su antecesor. Hay dos casos más en que sicarios asestaron balazos a sus víctimas pero lograron sobrevivir. No murieron pero eso, quiéralo o no, es violencia. Y lo que la ciudadanía percibe es que la violencia no amaina. Así presuma el alcalde sus “otros datos”, el nudo del problema es la percepción. Y ahí está perdido… 

 

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