Tony Macías: su vida fue como guión de policías y ladrones

* Murió en el olvido  * Fue filántropo y voraz en los negocios  * Cuando estuvo en la cárcel  * Fidel le entregó mil millones en tierras  * El gran robo de la reserva territorial  * Funcionario estrena romance  * Anda con “la sin colores”

Ni la muerte sofoca la imagen controvertida de Jesús Antonio Macías Yazegey, Tony Macías, el “suegro incómodo” de Javier Duarte, padre de Karime y amigo de Fidel Herrera Beltrán, el que le dio un negocio de mil millones de pesos en la reserva territorial de Coatzacoalcos.

Su historia pudo inscribirse en un guión de cine, un thriller de cuello blanco, un vaivén de bancos y dineros, de relaciones políticas ulteriores, de cárcel y de policías y ladrones.

Vencido por la vida, confinado al olvido, perdidos los recuerdos, Tony Macías murió el martes 17 lejos de sus amigos y lejos de todo, autodesterrado de Coatzacoalcos, en 2016, cuando el entonces panista, Miguel Ángel Yunes Linares, llegó al poder y comenzó la cacería de Javier Duarte.

Marginado en la vida del gordobés y de la propia Karime Macías Tubilla, que le cerraron las puertas de palacio de gobierno, que lo vetaron en cada secretaría por ser el “suegro incómodo” y sus líos por tierras, Tony Macías sintió en carne propia el peso del desprecio y el dolor de la ingratitud. Y como los de su estirpe, su arrogancia le pasó la factura.

Lejos de Coatzacoalcos, en su natal Chiapas, vivió sus últimos tiempos sin advertir cómo la memoria se extinguía, los rostros le eran ajenos, los nombres le eran distantes y se fue haciendo habitante de un mundo irreal.

Ya no llegó a saber lo que fue, también, la ingratitud de sus cercanos. Murió en la Ciudad de México. Y sus restos, velados en una funeraria del Pedregal, fueron acompañados por su viuda Jazmín Tubilla, su hija Mónica Gihan, su nieto Javier Duarte Macías y sólo un puñado de amigos. Unos cuantos.

Aquellos cientos, quizá miles, de beneficiarios a los que nutría financieramente, los que vieron crecer sus negocios gracias al billete de Tony, los que vieron abrirse puertas tras una llamada del “suegro incómodo”, no acudieron a darle el último adiós.

Filántropo, amigo de sus amigos, Tony Macías fue impulsor del arte y la cultura, de la orquesta infantil, de equipos deportivos y hasta de restaurantes, bares y cantinas.

A la par, fue voraz en el terreno empresarial. Desde Ajufé, el negocio de café chiapaneco que causó furor en Coatzacoalcos, hasta sus días manejando áreas clave en el feudo del suegro, el inolvidable José Tubilla Tabché, propietario de Fotoluz, cadena fotográfica que se extendió por varios estados del país.

Un día Tony Macías paró en la cárcel. Él y otros socios pagaron los platos rotos de las broncas del periodista José Pablo Robles Martínez con Miguel Ángel Yunes Linares, entonces secretario de Gobierno de Patricio Chirinos. Habían suscrito un crédito bancario y ante un retraso en el pago, solicitaron una ampliación. El banco se negó, adujo fraude y se les fue encima.

Una semana permaneció tras las rejas hasta lograr una suspensión de amparo. Saldado el adeudo, Tony Macías y socios recuperaron su libertad y su vida. Mientras, Pepe Robles huía gritando desaforado que era un perseguido político de Yunes, trasponiendo las fronteras, viviendo de lo que Sergio Suárez le llevaba para enfrentar el autoexilio.

Años después, Tony Macías trabó un negocio genial: casó a su hija Karime con Javier Duarte, el hijo político de Fidel Herrera Beltrán. Ambos coincidieron que esa sería la ruta de la sucesión.

Fidel Herrera, en “la plenitud del pinche poder”, le entregó 60 hectáreas de la reserva territorial de Coatzacoalcos, un área que el gobierno federal había expropiado en los años 80 para la construcción de lo que sería el Puerto Industrial del Ostión, que abarcaba todo el poniente de Coatzacoalcos, Laguna del Ostión y reservas comunales de Pajapan. Al final se frustró y los que pidieron la reversión recuperaron las tierras; los que no, entre ellos la Sucesión Bringas, sólo vieron el agandalle, años después, de Fidel.

Tony Macías se adueñó de 60 hectáreas. Le llamó Parque Tecnológico Puerto México. No puso un peso. Todo se manejó mediante fideicomisos bancarios. Terreno que se vendía, se repartía en tres: banco, gobierno del estado y Tony Macías.

Pronto despertó del sueño. Salvo su empresa, Frutas y Verduras Asépticas de Veracruz (FYVVER), que se vendía como un proyecto innovador por el procesamiento al alto vacío, usando a jóvenes estudiantes del Instituto Tecnológico de Coatzacoalcos a los que no se les pagaba un centavo por ser prácticas, todo terminó en el olvido.

La tierra valía mil millones de pesos y sólo sirvió para ser revendida. No hubo desarrollo tecnológico. Los predios eran adquiridos por empresas nacionales que las habilitaban como bodegas (Bimbo), una terminal de autobuses ADO, Plaza Sendero (Acaya) y un templo de la Iglesia de los Santos de los Últimos Días. Luego llegaron más empresas. La tierra se vendía a quien fuera, sin respetar el giro tecnológico.

Aquello fue un aquelarre. Los vecinos de Tony Macías en la ex reserva territorial eran personajes de escándalo, como Francisco Colorado Cessa, empresario al que Pemex le concedía contratos de cientos de millones de pesos para su compañía ADT Petroservicios.

Pero cuando Pancho Colorado viajó a Estados Unidos y se entregó a la justicia de aquel país buscando cobijo, admitiendo que había lavado dinero para el grupo delincuencial Los Zetas mediante la compra de caballos de carreras, y allá fue procesado y condenado a 20 años de prisión, las alarmas se prendieron. Fidel Herrera maniobró. Las tierras de Colorado pasaron a ser de un nuevo beneficiario, Corneluis Veerteeg Zebadúa, ex titular de Obras Portuarias de Coatzacoalcos (OPC).

Tony Macías tenía las manos metidas en sus predios y en los otros. Arkitektur tuvo como apoderado legal en el litigio por las tierras al concuño de Macías, Jorge Ramírez Pérez, quien también estuvo en prisión cuando el pleito Robles-Yunes. Arkitektur es hoy uno de los demandantes en tierra en la colonia Los Almendros.

Antes de que Fidel dejara el gobierno, el fideicomiso del Parque Tecnológico Puerto México se extinguió. Sólo el ex gobernador y Tony Macías supieron el destino de la tierra, cuánto dinero ingresó al gobierno de Veracruz y cuánto quedó en manos de prestanombres.

Su suerte quedó sentenciada cuando Miguel Ángel Yunes ganó la elección de 2016 y su gobierno inició la persecución de Javier Duarte. Sentenciado a devolver la tierra, Tony Macías emigró de Coatzacoalcos. Se fue a Chiapas. Se defendió de decenas de acusaciones. Ganó litigios, revirtió alertas migratorias y el olvido lo apagó.

Con Fidel Herrera, vivió días de esplendor; con Javier Duarte, una efímera bonanza. A medio gobierno, su hija Karime lo alejó. Javier Duarte no lo apoyó y se lo sacudió.

Murió sin recordar, alejado de su historia, ignorado por parte de su familia, desdeñado por sus amigos, sin uno solo de los beneficiarios de su amistad y su dinero a su lado.

Su historia pudo inscribirse en un guión de cine, un vaivén de bancos y dineros, de relaciones políticas ulteriores, de cárcel y policías y ladrones.

Su vida fue, literalmente, un thriller de cuello blanco.

MTDT

¿Quién es ese funcionario municipal que en cosa de días ya inició romance prohibido? Él acá, rebosando entusiasmo, cortejando a una figura, la sin colores, y la familia fuera de Coatzacoalcos. Dicen las amigas que la esposa tácitamente está en la Luna. Y Pedrito lo sabe pero hace como que no…

 

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