Su padre, procurador, acusado de permitir la torura; él, magistrado en Veracruz

Xalapa,Ver.- Desacreditado por ser una imposición del gobernador de Veracruz, Javier Duarte de  Ochoa, Amadeo Flores Villalba recibió el aval del Congreso estatal para convertirse en magistrado del Tribunal Superior de Justicia.

Sin una trayectoria que lo respalde, el ex jefe de la Unidad Jurídica del gobierno duartista obtuvo la aprobación durante la sesión extraordinaria del Congreso de Veracruz, el jueves 31 de octubre, que prácticamente fue el cerrojazo a la Legislatura que concluye funciones.

La propuesta de Amadeo Flores Villalba sacudió al Poder Judicial y al medio político, no sólo por su escasa formación como jurista sino porque la gestión de padre, el procurador Felipe Amadeo Flores Espinoza, está marcada por acusaciones de tortura, fabricación de culpables, arbitrariedad, agresiones a ciudadanos indefensos y violación de derechos humanos.

El caso más sonado es el del homicidio de la periodista Regina Martínez Pérez, corresponsal de la revista Proceso. La Procuraduría acusó a Jorge Antonio Hernández Silva “El Silva”, lo consignó, se le condenó a 38 años de prisión, y posteriormente, mediante una apelación, el Tribunal Superior de Justicia lo dejó en libertad ya que halló graves violaciones al proceso, sobre todo la tortura a que fue sometido por parte de los agentes de la Procuraduría.

La designación de Flores Villalba actualizó aquella frase pronunciada por la magistrada Yolanda Cecilia Castañeda Palmeros, quien dijo que “ahora cualquier pendejo puede ser magistrado”, en alusión a los políticos que sin trayectoria judicial accedían al Tribunal Superior de Justicia.

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