Memín Reyes Espronceda llega a encubrir a la ex alcaldesa de Minatitlán

* El alcalde de Minatitlán fue un peón en la secretaría del Ayuntamiento, un convidado de piedra mientras el caos y el abuso reinaban, cuando los parientes de la ex presidenta municipal hacían de las suyas

MUSSIO CÁRDENAS

¿A qué llega Espronceda a la alcaldía de Minatitlán? A encubrir a Carmen Medel.

Guiñapo político, trebejo de medio pelo en el extinto PRD, Guillermo Reyes Espronceda fue el convidado de piedra de la ex presidenta municipal, Carmen Medel Palma, en el aquelarre político, botín millonario, como aquella de colocar al yerno en el área de Adquisiciones, donde se movió todo el billete, legal o ilegal, y que sacó a la luz una verdad cruda y brutal: Morena puede tener el poder pero no tiene idea de qué es gobernar.

Memín Reyes no pasa de ser la continuidad de un proyecto fallido, un asalto en despoblado, la cuna de los berrinches de doña Carmen, las obras que valen centavos y se cobraron en millones, y los amigos y los parientes enchufados al erario, succionando como dijera el célebre filósofo de Nopaltepec, Fidel Herrera Beltrán.

Espronceda, el nuevo alcalde, se la pasó vegetando cuatro años en la secretaría del Ayuntamiento. Fue un conductor inocuo, incoloro, insípido de un cabildo deplorable, el de Minatitlán, donde fluyó la complacencia y la complicidad, un cabildo que se mataba solo, unos por serviles y otros, los de oposición, por sumisos y mañosos, cobradores de su cuota a cambio de alzar la mano, aprobar todo y prestarse al juego de las promesas incumplidas, la falta de palabra de la doctora Medel, de las obras chafas que se fracturan y amenazan con venirse a tierra –la del Jagüey, por ejemplo– porque la ex alcaldesa presumía sabiondez y no sabía ni sabe absolutamente nada.

Memín Reyes, “alias Espronceda”, rememorando la frase del periodista Jorge Luis Torres Marcos, fue el gris secretario del ayuntamiento de Minatitlán y habrá de ser el encubridor de la fallida alcaldesa Carmen Medel Palma, la que se ganó a pulso el repudio de comerciantes y empresarios por su desmedido afán por esquilmarlos, vía el yerno, César Aram Soriano Betanzo; la que detonó una huelga en palacio municipal por más de un año, no por ignorante sino por intransigente; la que suscribió un acuerdo con el pueblo de Tatahuicapan para realizar una obra hidráulica y, como siempre, no cumplió; la que se dio el lujo de callar a la gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle García, alias Tía Rabietas, con aquello de “Rodrigo, ya luego le cuentas el chisme”. O sea, la tildó de chismosa y el Memín Espronceda ni chistó.

Hay quejas de comerciantes y empresarios esquilmados por el yerno Soriano Betanzo, esposo de Vianey Cruz Medel, hija de la ex presidenta municipal, y eso ni con el pétalo de una rosa lo va a testerear el susodicho Memín.

Pobres minatitlecos. Les tocó una alcaldesa insensible, intransigente, sin un gramo de idea para gobernar y se van a soplar un alcalde, el Memín Espronceda, que llega con la espada desenvainada para que amigos y hasta familiares muy cercanos –muy haraganes también– se vuelvan protagonistas de ese negocio llamado presidencia municipal.

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