El Chapo, libre o muerto

* Los secretos del capo y los narcopolíticos * Lo que hubiera soltado si lo extraditan * Héctor Yunes repite a EPN * Pepe Yunes va a ser acribillado * Que defina quiénes y cómo dañaron a Veracruz * Mónica Robles y el alcalde * Fundación Cirilo Vázquez o el atole con el dedo * Las maniobras de los hijos

Enfurecidos, agentes de la DEA perciben “narcocorrupción” en la fuga de El Chapo Guzmán. Y así es. No se construye un túnel de 1.5 kilómetros sin logística e ingeniería, salvando obstáculos, drenajes, líneas de agua y mantos freáticos, hasta dar justamente con el área de regaderas donde se vería por última vez al líder del Cártel de Sinaloa.

Tramaron la huida sus cómplices, dentro y fuera del cártel, los de la mafia y los del gobierno, los de antes, panistas, foxistas y calderonistas, y los de ahora, peñanietistas, que en conjunto lo han librado dos veces de la cárcel y lo han encumbrado a lo que es: el narco más buscado, una vez más, del mundo.

No escapa del penal del Altiplano por una acción temeraria o por el riesgo de morir en prisión. Sale en un alarde de ingeniería, el túnel iniciando en una construcción cercana con destino preciso, bajo una regadera, retirando una rejilla y emprendiendo la huida.

Tuvo su gente a detalle los planos del penal de alta seguridad, pues de otra forma no lo podrían haber logrado. Construían justo cuando se realizaban obras en el acueducto Cutzamala, que corre paralelo a la zona de la prisión.

Dicen las versiones que a lo largo de dos horas, desde que se reporta en el sistema de video la última imagen del Chapo Guzmán, hubo un sobrevuelo de un pequeño helicóptero que se escuchaba como el zumbido de un mosco. ¿Acaso un dron desde el cual se vigilaba el área, se alertaba sobre la presencia de patrullas policíacas, se grababa todo?

Guzmán Loera dejó la prisión la noche del sábado 11. Las versiones se agolpan, descabelladas, absurdo el papel del gobierno, generando la incredulidad y la sospecha.

Refieren que después de la 8 de la noche El Chapo fue a bañarse o a lavar sus enseres personales, y ahí desapareció. ¿A las 8 de la noche qué reo se puede ir a bañar en un penal de máxima seguridad?

Salió. Se fue. Dos horas después trasciende la fuga. Minutos después el gobierno lo admite. En las primeras horas del domingo 12, corre en las redes sociales y horas después el presidente Peña Nieto, desde Francia, señala que la huida del narco es una afrenta para México. ¿Para México?

No es así. Es una afrenta para su gobierno, para él mismo, para el priísmo que se solazaba cuando acusaba a Vicente Fox y al veracruzano Miguel Yunes Linares de haber permitido la fuga del Chapo, en 2001, a unos meses de haber asumido el poder el PAN.

Guzmán Loera era un capo, pero no el líder del Cártel de Sinaloa, entonces. Pasó ocho años en prisión desde que en 1993 fue aprehendido en Guatemala. Se fugó y comenzó a encumbrarse, más sanguinario que nadie, sangrienta su lucha contra otros cárteles a los que replegó, sometió, pulverizó, invadiendo y ganando territorios.

Se expandió su poder, sin que esto fuera ajeno al gobierno federal panista y a los gobiernos estatales priístas. Pasó de ser introductor de marihuana en Estados Unidos a proveedor de metanfetaminas y otras drogas sintéticas en todo el mundo. Su fortuna creció, unos dicen a que a mil millones de dólares, otros que a 3 mil millones.

Fue recapturado en febrero de 2014, ya con Peña Nieto en el poder, siendo su primer golpe, publicitado como el sello del nuevo gobierno, con un PRI que venía por la cabeza del narco del foxismo. Agente de la DEA lo habían ubicado, dieron información a la Naval, presionaron y se ejecutó la aprehensión. Pasaría un año y medio en el Altiplano, a diario la sospecha de que se fugaría como finalmente ocurrió el sábado 11.

Nada, sin embargo, fue casual. Como dicen los agentes de la DEA, hubo logística, ingeniería, tiempo para que El Chapo emprendiera la huida, presente la corrupción, la mano de sus aliados, la complacencia del gobierno.

No fue, pues, un plan al margen de los narcopolíticos. Y no lo era porque desde la captura de El Chapo, en febrero de 2014, sectores del Congreso norteamericano presionaban para que el gobierno de Barack Obama entablaran un juicio de extradición. No se hizo. Oficialmente no se tramitó la solicitud que de concretarse habría cimbrado las estructuras del poder en México.

En manos del gobierno mexicano, los secretos del Chapo, sus ligas con el área de seguridad, las policías, políticos de alto nivel, sistema bancario para el lavado de dinero, estaban seguros. Hasta entre la narcocasta, la ropa sucia se lava en casa.

Pero, latente, el riesgo de que se iniciara un juicio de extradición y la presión del Congreso norteamericano sobre Obama, colocaban a Guzmán Loera en una disyuntiva fatal: o se fugaba o podía ser acallado en prisión. Y se fugó.

De ahí la ira y la rabia de los agentes de la DEA, descritas por el reportero Jesús Esquivel, en el portal de la revista Proceso, que evidencian que El Chapo se fugó no por inteligencia ni arrojo, ni destreza ni tenacidad. Se fugó porque lo que atesora en información ponía en riesgo a las estructuras de poder.

Refiere la información de Proceso:

“Los agentes, quienes pidieron no se les identificara por nombre, debido a la sensibilidad del caso, consideraron que la fuga de El Chapo demuestra una vez más los profundos problemas de narcorrupción en el gobierno mexicano y por la complicidad de sus socios:

“El enojo entre los agentes de la DEA se sustenta en que esta dependencia federal del gobierno de Obama, invirtió mucho dinero y tiempo en la captura del líder del Cártel de Sinaloa, ocurrida en febrero de 2014.

“Cuando se dio a conocer la noticia de que se había arrestado a El Chapo, varios legisladores estadunidenses pidieron a la Casa Blanca que presionara al gobierno de Peña Nieto para que les entregara al capo en un proceso expedito de extradición.

“La exigencia de los congresistas federales de Estados Unidos, se basaba precisamente en el temor de que El Chapo se escapara de la cárcel, como ya lo había hecho en 2001 de la prisión de alta seguridad de Puente Grande, en Jalisco.

“Oficialmente el gobierno de Estados Unidos nunca solicitó la extradición de El Chapo al gobierno de Peña Nieto.

“La fuga del líder del Cártel de Sinaloa abrirá un nuevo hueco de desconfianza en el gobierno de México, por parte de dependencias federales estadunidenses como la DEA, aun cuando están obligados a mantener una estrecha cooperación en el combate al trasiego de drogas.

“El Cártel de Sinaloa es prácticamente el dueño del mercado de heroína en Estados Unidos, el narcótico de mayor consumo en ese país”.

Dice Jenaro Villamil, también en Proceso:

“El gobierno de Estados Unidos también comenzó a presionar para solicitar la extradición de Guzmán Loera. Si algo dejaron claro El Chapo y El Mayo Zambada es que nunca aceptarían ser trasladados a Estados Unidos. En territorio mexicano son jefes de jefes, en suelo estadunidense son carne de cañón de los discursos de Donald Trump y de las redes de la inteligencia del gobierno vecino.

“No sólo a ellos no les conviene ser extraditados a Estados Unidos sino a la enorme y compleja red de protectores, cómplices y beneficiarios económicos, políticos y policiacos del poderío del Cártel de Sinaloa.

“Por ésta y otras razones, la segunda fuga de El Chapo Guzmán, ocurrida el mismo día que casi todo el gabinete de Enrique Peña Nieto viajó a Francia para autocelebrar el Mexican Moment, constituye no sólo una burla sino una demostración de la enorme capacidad corruptora del narcopoder”.

Guzmán Loera tiene un salvoconducto: esa red de corrupción, sus aliados, quienes lo han protegido, quienes lo han convertido una industria que produce millones y más millones, a quienes no conviene tenerlo encerrado por el riesgo de que sea extraditado a Estados Unidos y ahí se ventee la identidad de los alfiles de la narcopolítica mexicana.

Libre, sin embargo, El Chapo es un peligro. Y puede tener los días contados. Su silencio vale todo para el narcopoder en México.

Y para eso, como en todo, existe la paz de los sepulcros.

Archivo muerto

De qué no habla Héctor Yunes. A todo le tira el senador veracruzano con tal de seguir balconeándose, de mover su imagen, de posicionarse para ser el candidato del PRI a la minigubernatura en 2016, esa misma a la que calificó de ser una insensatez de Javier Duarte y un afán del (des) gobernador, un capricho, que dañará la inversión. Ve la fuga de Joaquín Guzmán Loera, alias “El Chapo”, como un duro golpe al gobierno de Enrique Peña Nieto, y que deben ser investigados quienes lo ayudaron a evadirse del penal del Altiplano, antes Almoloya, en el estado de México. Pareciera perico el senador. Peña Nieto dijo en París que la huida del narcotraficante es una afrenta y por acá Yunes Landa suelta que es un duro golpe. De todo habla, pues, el senador choleño con tal de no dejar de figurar… Pepe Yunes, el otro senador veracruzano, va a recibir metralla verbal, palabras duras, preguntas incómodas, el próximo fin de semana. Cincuenta líderes de opinión, sociales y políticos, lo sentarán frente a ellos, cuestionarán sus tibiezas, lo van a sacudir en una comida que ha de realizarse en Las Trancas, Coatepec, en la zona cercana a Xalapa. Se han cansado que José Francisco Yunes Zorrilla sólo escuche, medio hable, disfrute las lisonjas, una que otra crítica, que no corresponda al nivel que trae en su lucha por ser candidato al gobierno de Veracruz. Supone Pepe Yunes que sólo por ser el amigo del secretario de Hacienda y Crédito Público, Luis Videgaray Caso, y traer una porción de las encuestas de su lado, tiene asegurada la nominación. Cuentan que en Las Trancas Pepe Yunes va a tener que definir su posición con respecto al Veracruz de Javier Duarte, la quiebra financiera, la violencia, la corrupción. Y que no sólo es identificar la gravedad del caos veracruzano sino quiénes son sus responsables y cómo lo causaron. Si no define Pepe Yunes simplemente su discurso es más de lo mismo… Duro y a la cabeza con el alcalde. Le pega Mónica Robles, le pide que aplique la ley, lo conmina a que meta orden. Así habla la diputada por Coatzacoalcos en un caso de interés general, algo que afecta a todos. Presuntamente lo respeta, pero lo tilda de omiso. ¿Arremetida contra Joaquín Caballero Rosiñol, alcalde de Coatzacoalcos? No, Mónica Robles no toca al presidente municipal sureño. Al que fustiga es al alcalde de Xalapa, Américo Zúñiga Martínez, por los desvaríos de los 400 Pueblos, su desnudez, las chicas y las mayores sin ropa alguna, despertando más morbo que asombro, en un espectáculo grotesco que a ciencia cierta es una protesta que en años no ha servido de nada como sea generar el repudio de los xalapeños que tienen que aguantar que la capital de Veracruz se convierta en una letrina, un sanitario, arena de agresiones, violación de los derechos, privación ilegal de la libertad, daño en propiedad ajena a cargo de las huestes de César del Ángel, quien ya demostró que esa miseria es todo lo que puede dar porque el pobre tipo está vacío y tiene mente de vodevil. No es un asunto de moral, como dice Mónica Robles; es un caso de chantaje político lo que entraña la protesta nudista. Fustiga la diputada al alcalde de Xalapa, pero no usa la tribuna del Congreso estatal para increpar a su compañero de curul, Marco Antonio del Ángel Arroyo, que también se encuera, baila y hace el ridículo como los demás. Dispara dardos Mónica Robles. Ojalá lo hiciera con tino y con dirección… Grotesco balconeo del clan Vázquez Parissi, dueño de Cosoleacaque en tiempo compartido con la familia Merlín. Difunden hasta en el cine el video de la Fundación Cirilo Vázquez Lagunes, con fugaces escenas de la imagen en alto contraste del ex cacique, ganadero, coyote de Banrural, alcalde sin cargo en Acayucan y San Juan Evangelista, vía sus hijas y su compañera. Asesinado en 2006 en una emboscada tipo narco, Cirilo Vázquez sólo sirve para que se pavoneen los hijos, Cirilo, el diputado federal electo, y Ponciano, el alcalde. Nada se dice en el promocional sobre qué representó el cacique en su tiempo, su fuerza política, los ayuntamientos que dominaba, los recursos que bajaba para el campo, para la ganadería y la agricultura, sus días al servicio del PRI, sus tiempos en la oposición, cerca de López Obrador e imponiendo a su parentela como diputados del PAN. Se usa su imagen para dragonear, para mantener latente la imagen de quien para unos fue un delincuente ligado al narco, rentando territorios, y para otros un benefactor y patriarca. Cirilo Vázquez Lagunes, usado por sus hijos como plato de ocasión…

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