Minatitlán: el candidato del fraude

* Sáenz, el peón de Wade * Maltratado y sumiso * PVEM, con las manos en la masa * Las constructoras del joaquinismo * Licitaciones maquilladas * La CEAPP, en la luna * El periodista que no era víctima * Las firmas y las pacas de ropa * APEC: el agandalle de Diario del Istmo * El todopoderoso de los contratos

José Luis Sáenz Soto no es tonto y menos ingenuo. Quizá cínico sí. Y de ahí que en plena crisis del INE, entre el escándalo por las huellas del fraude electoral que ya asoma en Minatitlán, su distrito, suelte una verdad que no peca pero incomoda: su futuro, su triunfo, su suerte está en manos de los petroleros.

Sabe Sáenz que él sí está solo. Usado, exaltado, proyectado, luego minimizado, exhibido y menospreciado, pudo ser alcalde de Minatitlán sólo para cuidar el negocio de los contratos y el tráfico de dinero lícito e ilícito que produce un ayuntamiento.

Pero alcalde, lo que se dice alcalde, no fue. Pasó por la alcaldía pero sin trascender, ninguneado y vapuleado, pues el poder político no se ejerce en palacio municipal sino en las entrañas del líder moral de la Sección 10 del sindicato petrolero, Jorge Wade González.

Mandan sus querencias y cariños, el amor a su esposa así sea ella, doña Reyna León Cheluja, una jugadora empedernida, botarata con los recursos que tiene al alcance y los dilapide en los casinos de Coatzacoalcos, el Crown, su favorito; o el que prodiga a su vástago, Saúl Wade León, voraz sin medida, tesorero del ayuntamiento, que supone que el poder es para siempre, y el dinero de otros es suyo.

No escarmienta, pues, José Luis Sáenz. Fue alcalde de Minatitlán pero no ejerció el poder. Lo enviaban a viajar, a perderse en convenciones y foros, a realizar turismo político, alejado de la presidencia municipal, tácito aquello de que cuando el gato anda de paseo los ratones hacen fiesta… o las ratas.

Sáenz no tonto. Un año aguantó a los Wade. Y luego se fue, asqueado de la dama y el hijo pródigo, convertido en esclavo, vapuleado en los medios por la mano sucia de Reyna León, vía su prensa, y testigo mudo de los trastupijes del insaciable Saúl, quien desde la tesorería de Minatitlán tomó el mando y usó al alcalde para validar lo que salía de la mina de oro.

Dejó la alcaldía con el señuelo de ser diputado federal. Se sacude a Reyna León y a Saúl Wade. Pero lo hace atado a sus dueños: los petroleros.

Su dilema, pues, es mayor. Deja la alcaldía de Mina y queda en manos del único gremio que lo puede llevar al Congreso, el que encabeza Jorge Wade, la pandilla de la Sección 10.

Sumiso, abyecto, José Luis Sáenz Soto dice ahora que su coordinador de campaña es Jorge Wade, quien lo llevó a la alcaldía y ahí lo arrojó, sin piedad, para ser destrozado por la familia real.

Indigna condición del candidato del PRI. Y se ufana de ello.

Menospreciado, confinado al olvido en un ayuntamiento donde simulaba ejercer el poder, convertido en convidado de piedra, sin voz ni voto, José Luis Sáenz sólo sirvió para operar y validar lo que convenía a la mamá Wade y al pequeño Wadecito.

Se jacta que será Jorge Wade el coordinador de su campaña a la diputación federal, el padrino de la banda que lo nulificó en la alcaldía.

Wade no coordina ni su casa. Es un perdedor nato, derrotado en dos elecciones, humillado y condenado a vivir con ese estigma.

Sáenz, en cambio, no sólo es cínico sino también masoquista. Disfruta del ninguneo. Goza de esa condición, quizá en la creencia que una vez en el Congreso federal se sacuda las sandalias, rompa las amarras y le diga adiós al patriarca que lo usó para que la familia insaciable pudiera llegar a la presidencia municipal.

Su lealtad a los petroleros es pública; la imprudencia también.

Sáenz Soto mantiene esa liga y la publicita cuando la Junta Distrital del Instituto Nacional Electoral (INE) en Minatitlán gira en el torbellino del escándalo, a la vista el fraude, la intromisión del gremio petrolero, la infiltración de la estructura electoral.

Todo parte de la denuncia de dos consejeros del INE, que advirtieron que los ciudadanos insaculados, futuros funcionarios de casilla, son petroleros de la órbita del líder Jorge Wade.

La selección fue amañada. La lista de futuros funcionarios de casilla fue avalada por el staff de Jorge Wade. Dicha lista fue confeccionada por el vocal Novel Vázquez Garduza y la vocal de capacitación Xóchitl Márquez.

Se agravó el caso cuando se descubrió que el hijo de Vázquez Garduza solicitó una ficha de trabajo en Pemex. Cursó el oficio a Jorge Wade, líder del Frente Liberal Sindicalista y hombre fuerte de la Sección 10.

Decía que se encontraba desempleado, que tiene esposa y dos hijas, y que el hecho de no tener familiares en Pemex no fuera a ser impedimento para acceder a una plaza de trabajo.

Acusa la oposición que así funciona el fraude electoral. Líderes petroleros y funcionarios del INE intercambian favores. Se coluden sin cuidar las formas.

En respuesta, la Junta Local del INE ordenó que los dos vocales fueran concentrados en Xalapa. Enviaron a personal a realizar sus tareas.

Y no quedó ahí. El consejo general del INE designó a 14 elementos para que investigaran la veracidad de la información, qué tantos petroleros fueron habilitados como funcionarios de casilla y quiénes más están involucrados.

No es nuevo el fraude. Petroleros y no petroleros siempre lo han hecho. Alemanistas, fidelistas, duartistas, chirinistas, dantistas, han operado en los órganos electorales. Imponen mapaches que inducen el voto, que saturan de incondicionales las mesas de votación, que se infiltran como capacitadores y supervisores electorales.

No es algo nuevo. Lo insólito es que se haya podido documentar y, sobre todo, que el INE federal y estatal hayan ordenado auditar el listado de funcionarios de casilla.

Minatitlán es un espejo. Refleja lo que ocurre en todo Veracruz. Los 21 distritos están contaminados por la mano del duartismo y, sobre todo, del fidelismo. Los vocales ejecutivos y sus respectivas pandillas son parte de la mecánica del fraude. El fraude ocurre y nadie lo puede ni lo quiere parar.

De ahí la imprudencia de José Luis Sáenz. Ve la tormenta y no se guarece. Hay signos de fraude y son acusados en directo, en concreto, en abierto, los petroleros, Jorge Wade, sus operadores. Y lejos de actuar con mesura oficializa que el líder de la Sección 10 es su coordinador de campaña.

Refrenda su lealtad a los petroleros, con imprudencia manifiesta, en el momento inadecuado, cuando debió saber para qué sirve el silencio.

Sáenz Soto no es tonto ni ingenuo. Pero cínico sí. Y a veces, como ahora, se descara.

Archivo muerto

Tramposo y fraudulento, el PVEM anda como sus dueños. Lo pillaron en lo chueco. Repartía playeras y despensas en el mes de silencio. Antes del inicio de campañas, las huestes de Mónica Robles de Hillman, los Integra de su esposo, Iván El Terrible Hillman Chapoy, fueron sorprendidos haciendo campaña cuando la ley dice que no se puede hacer campaña. Miguel Brito Molina, representante del Partido Acción Nacional ante el INE de Coatzacoalcos, lo vio. Reportó el caso. Lo denunció en el seno de la Junta Distrital. El video del portal Imagen y Política captó cuando el representante del PVEM ante la Junta Distrital, daba aviso a los operadores en la colonia Tierra y Libertad. “Suspende lo que estés haciendo y sal”, decía en un mensaje vía celular (https://www.facebook.com/video.php?v=911579635531680&set=vb.100000389577574&type=2&theater). Inició un operativo. Detectaron a la gente con playeras y gorras verdes; una camioneta que repartía leche. Miguel Brito anunció que presentará la denuncia por actos anticipados de campaña y que exigirá que sea investigado el propietario de la vivienda o del negocio en que el PVEM hacía de las suyas, que presente la facturas de los productos para saber su procedencia. Vil y desaseado fraude del partido, el Verde, la plataforma en que se mueve la pseudoecologista diputada Mónica Robles, francotiradora a la alcaldía de Coatzacoalcos… Contractor Mart, Yesoductos, Raudales, Edyur, INDHECA, son algunas de las empresas que integran el pull de constructoras del joaquinismo. Unas concursan en licitaciones públicas; otras, en invitaciones restringidas; unas más reciben asignaciones directas. Unas sirven de pantalla para que determinada compañía, alertada de antemano del máximo con el que debe cotizar, sea la que se agandalle la obra. Son los mismos nombres, los casos de siempre, los cochupos de toda la vida. Concursaban en licitaciones de Sedesol estatal, en tiempos de Marcelo Montiel Montiel, y lo hacen en estos días de poder de Joaquín Caballero Rosiñol, en Coatzacoalcos. Concursan en obras de beneficio social y también en amplias avenidas en que se atropella el derecho de los dueños de predios. Unas hicieron fortuna en los tiempos del marcelismo; otras en los días de poder de Marco César Theurel Cotero —“Te rompo tu puta madre”—, y todas lo están haciendo durante la alcaldía de Joaquín Caballero Rosiñol. Licitaciones fantasma, contratos amañados, dados cargados en un juego de 445 millones de pesos… ¿Quién ese comunicador al que acogió en su seno la Comisión Estatal para la Atención y Protección de los Periodistas y que hoy se sabe, no huía porque fuera inocente, ni víctima, sino porque caminaba en terrenos delictivos, pasando información, ubicando a compañeros de profesión? Nadie lo ha visto. Supuestamente salió del país. Alarma justificada en la CEAPP. Alarma porque el caso es una bomba… Así que Roberto García Alonso compró las firmas con que se registró como candidato independiente a la diputación federal por Coatzacoalcos. Se planteó en aquella reunión de Aguachile. Se les dijo a las promotoras del PRI. Habría recompensa y no precisamente en dinero. A cambio de recolectar firmas de ciudadanos, les ofrecían pacas de ropa de origen incierto, no se sabe si legales o ilegales. García Alonso, el secretario de Gobierno de Marcos Theurel —“Te compro tu puta firma”—, no convenció a nadie para que le otorgaran su apoyo. Vía las promotoras priístas, compró las firmas mediante la entrega de pacas de ropa. Hay testimonio documentado del caso. Y a todo esto, ¿qué dice el Instituto Nacional Electoral (INE)? ¿Es válido comprar las firmas de apoyo de los ciudadanos, así sea en especie?… Diría Colosio: no tiene remedio la APEC. Y sí, no tiene remedio la Asociación de Periodistas de Coatzacoalcos. Salvo la primera directiva, todas han sido ilegales, pues fueron electas sin quórum legal y mediante contiendas entre planillas, algo que prohíbe el artículo 26 fracción III de los estatutos. Y ahora que la reportera Victoria Rasgado se va lisa, como candidata única, obviamente lo hará con planilla, lo que vuelve a violar sus normas internas y que da tufo de antidemocracia, atesta de compañeros del medio en que trabaja lo que será la próxima directiva. Van cinco miembros de Diario del Istmo: Victoria Rasgado, Viridiana de la Rosa, Osvaldo Antonio, Verónica Janeth Quinto, quien ahora es maestra, y Mario Zepeda, jefe de la corresponsalía en Minatitlán y quien supuestamente no participaría justamente por no estar adscrito a la redacción de Coatzacoalcos. O sea, la tercera parte de la directiva de la APEC, manejada por el Clan de la Succión de los Robles. Esa es una. Hay otras… ¿Quién es ese influyente joaquinista a quien, sin ser técnico, sin ser funcionario de Obras Públicas, sin saber siquiera cómo se pega un ladrillo, se le concedió poder de todo lo alto para hacer el bien y el mal, para ayudar y aniquilar, para asignar contratos por administración directa? Por su manos corren decenas de millones de pesos, no sujetos a licitaciones, dadas a los amigos, pero sobre todo, a los que aportan el diezmo. ¿Quién?…

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