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Javier Duarte: o comparte lo robado o lo comparte

* Estrechan el círculo sobre familiares y amigos  * Lo suyo no es por justicia  * Es para que afloje  * La supuesta detención de Mónica Macías  * No hay orden de aprehensión sobre la cuñada  * Morena y sus regidurías-tómbola  * Ibarra Macías se fue  * Deja Obras Públicas

A las puertas del infierno, Javier Duarte sabe que lo suyo no es por justicia. Lo asedia el círculo peñista por el dinero amasado, el saqueo a Veracruz, lo robado al erario. O lo comparte o lo comparte. Que escoja.

Cerca EPN a su familia y amigos, a la pandilla con la que desapareció 35 mil millones de pesos, quizá más, del erario público, participaciones federales etiquetadas para obra y servicios, que tomaron rumbo incierto.

Aprieta a su estado mayor, a Karime Macías Tubilla, su esposa, y Mónica, su cuñada; a los amigos y socios, los Mansur Beltrán, a Mansur Cisneyros, a Janeiro Rodríguez; a los hermanos Duarte —Cecil con sus 300 placas de taxi, Daniel del que se afirma es el vínculo hacia las cuentas bancarias en España— y a los ejecutores del peculado, Spinoso y Deantes, Tarek y Mota, Silva —El Pato de Tuxpan— y Carvallo, Porres y Benítez.

Ya clandestino, prófugo de la justicia, queda claro que Javier Duarte corrompió sin distingo, lo mismo al salinismo que controla la Secretaría de Hacienda, a las consultoras que refinancian deuda bancaria, a Aspe y Videgaray, que al equipo cercano al presidente Enrique Peña Nieto. Compró protección pero no terminó de repartir o sus encubridores quisieron más.

Sólo Javier Duarte y unos cuantos saben el monto real de lo robado a Veracruz. Y es ahí donde el sistema aprieta, embiste a la familia de su esposa Karime Macías Tubilla, a sus hermanos, implicados todos en negocios con el gobierno de Veracruz, a los amigos que ya comienzan a hablar.

Conlleva el asedio información real y palos de ciego, revelaciones de dos testigos clave y notas infundadas. Todo sirve para potenciar la presión sobre el ex gobernador.

Un rosario de patinadas periodísticas comenzó a darse desde el jueves 20, cuando el periódico El Financiero afirmó, categórico, que existían órdenes de aprehensión contra la madre y  hermana de Karime Macías. Textual, decía su nota:

“María Virginia Yazmín Tubilla Letayf y Mónica Ghihan Macías Tubilla, suegra y cuñada del gobernador con licencia de Veracruz, Javier Duarte de Ochoa, son también prófugas de la justicia.

“Ambas, al igual que Duarte, tienen orden de aprehensión por el delito de delincuencia organizada y lavado de dinero, confirmaron a El Financiero autoridades federales.

“Ayer mismo, la procuradora General de la República, Arely Gómez informó que fueron nueve las órdenes de aprehensión que obtuvieron de un juez por el caso Veracruz”.

Un día después, el viernes 21, un hecho ocurrido en el aeropuerto de Minatitlán, también llamado de Canticas, cimbró al clan Duarte-Macías y esclareció la situación legal de Mónica Ghihan Macías Tubilla.

A las 21:12 horas, Milenio dio por hecho la aprehensión de la hermana de Karime Macías. En su cuenta de Twitter publicó: “Detienen a cuñada de Javier Duarte (@Javier_Duarte) en Coatzacoalcos.

A partir de ahí se suscitó una vorágine de información, el desenfreno total, noticias sin confirmar que surcaban las redes sociales, todas en el sentido de que la detención de Mónica Macías era real. Y no lo fue.

Medios y reporteros repetían la “primicia” de Milenio, reforzada por un video en que se observa a la hermana de Karime Macías y su esposo, José Armando Rodríguez Ayache, hablando con agentes de la PGR.

En una imagen poco esclarecedora, a distancia, sin sonido claro de lo que se decía, se daba por hecho que aquello era una aprehensión. Y no lo fue.

El hecho ocurrió al filo de las 17:30 horas. Ante la mirada de personal del aeropuerto y de pasajeros que aguardaban su vuelo, Mónica Macías y su esposo dialogaban con los agentes.

Minutos después, ambos, así como su nana y un pequeño, partieron en un vuelo de Aeroméxico.

Un reportero de INFORME ROJO recogió testimonios del personal del aeropuerto, elementos de seguridad y pasajeros, quienes fueron descartando que se tratara de aprehensión. Fue “una entrevista” de la PGR, reveló una de las fuentes. Faltaban unos minutos para las 9:30 de la noche.

Captó imágenes del despliegue de agentes, algunos apostados en los accesos a la terminal aérea para impedir la labor informativa.

Una hora más tarde, Denise Maerker abrió la emisión del noticiario 10 en Punto y en el avance de sus cinco notas principales no aludió a la “detención” de la cuñada de Javier Duarte.

Poco antes de concluir la emisión citó la posición de la PGR: fue una “entrevista” que le realizaron los agentes a Mónica Macías y esposo. Y los dejaron ir porque no están acusados de nada.

Milenio corrigió. Dijo que los agentes habían “interrogado” a la hermana de Karime Macías.

Mientras, el error informativo había viralizado las redes sociales, desenfrenado el embate de los tuiteros y los amigos en Facebook, que tuvieron que recular.

Fue Milenio y su ausencia de malicia. Y su falta de rigor periodístico para confirmar una información.

Corrió la versión de que el padre de la esposa del ex gobernador, Tony Macías, había sufrido un preinfarto y se hallaba internado de emergencia en la clínica Semedis. Tampoco fue cierto. Lo desmintieron abogados y ayudantes del suegro incómodo.

Sin embargo, el hecho le sirvió a la familia Macías Tubilla para destacar que Mónica no tiene orden de aprehensión.

Su nombre, sin embargo, aparece en la adquisición de tres departamentos en Torre Pelícano, en Boca del Río; un cuarto departamento es propiedad de su esposo, José Armando Rodríguez Ayache. Mónica Macías suele ser vista al salir de una vivienda en Residencial del Lago, en Xalapa.

Una casa más está registrada como propiedad suya en Woodlands, suburbio de Houston, ahí donde los duartistas intentan la reconquista de Texas.

Otros alfiles de Javier Duarte son movidos por la PGR y sus testimonios, filtrados a los medios de comunicación, sirven de mensaje a Javier Duarte: o comparte lo robado o lo comparte.

Uno de ellos es Moisés Mansur Cisneyros, amigo de juventud del ex gobernador de Veracruz, implicado en la red de prestanombres duartista, el que lo nombró heredero de tres bienes en la ciudad de México cuando Mansur contaba con 30 años de edad y Javier Duarte 33. Un edificio en Prado Norte 135 sirve para operar la compra de viviendas en el extranjero.

Desde Vancouver, Canadá, habló Mansur Cisneyros. Reveló detalles de la operación saqueo, nombres de “socios” de Javier Duarte, y deslizó cierto resentimiento por haber sido hecho a un lado.

De los alcances de Moisés Mansur, lo que implica al ex gobernador, da cuenta el periodista Raymundo Riva Palacio, en su columna Estrictamente Personal:

“En la gestión de Duarte, su esposa Karime Macías Tubilla era la fuerza política del gobernador, pero Mansur, el operador financiero. No tenía cargo público, pero según empresarios veracruzanos, si alguien quería hacer obra en el estado, tenía que pasar por él. ‘Designaba a quién se le daba la obra y decidía en qué términos’, dijo una persona que conocía el modus operandi. Los empresarios se han quejado hace tiempo que les cobraban comisiones, que comenzaron con 10% del total de la obra asignada, que subió después a 15% y terminó, en algunos casos, en 30%. Varios secretarios de Finanzas de Duarte renunciaron por lo imposible que era conciliar su trabajo con un poder en las sombras, y varios de ellos fueron llamados a declarar por la PGR en la indagatoria contra el gobernador con licencia.

“Mansur era la puerta a la red de familiares y funcionarios que utilizaron el erario presuntamente en su propio beneficio. El entramado de la presunta corrupción fue construido durante años por Duarte, Mansur y, detrás de ellos, Karime, cuya puerta tenía que tocarse siempre que se quería asegurar que las cosas salieran como se deseaba. La esposa de Duarte tenía gran influencia sobre el gobernador y fue ella, por ejemplo, quien llevó a Rubén Aguilar, el ex vocero del presidente Vicente Fox, a asesorarlo en imagen y comunicación, e incorporó a su primo, Jorge Fernando Ramírez Tubilla como subsecretario de Ingresos, desde donde llenó de auditorías a empresarios al inicio de la administración aparentemente para sensibilizarlos del trato que tendrían con el nuevo gobierno. Cómo se estableció la correlación persecución-presión-negociación no se ha podido documentar todavía”.

Apunta Riva Palacio:

“Todos los presuntos delitos relacionados con la corrupción pasaron por él. Por ello, su largo papel de confidente y socio de Duarte y su esposa, le dan la calidad de fuego para hundir a sus amigos. Quien lo escogió, supo que sería la bala de plata contra el ex gobernador”.

Y Riva Palacio se pregunta: A cambio de qué.

Mansur Cisneyros ya indiciado en la pesquisa por las 33 empresas fantasma usadas para defraudar a Veracruz, cobrando 940 millones, quizá 3 mil millones, por obras y servicios que no le otorgaron al gobierno duartista. Sirvieron para lavar dinero.

Alfonso Ortega López, abogado fiscalista, quien reconociera ser prestanombres de Javier Duarte, ubicó a Karime Macías en su estatus real: era quien determinaba hacia qué “empresa papel” o LLC o controladora se canalizaban los dineros desviados del erario de Veracruz para adquirir viviendas en Miami y Nueva York.

Ortega acudió de manera voluntaria a la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delitos Federales (SEIDF) y realizó una declaración sorprendente, pues implica directamente a la esposa del ex gobernador.

“Se compraban inmuebles —dijo al periódico Reforma— y después, Karime Macías, esposa de Duarte, le daba instrucciones para endosar y transmitir a terceros las acciones de las LLC tenedoras de las propiedades a fin de borrar el rastro de las operaciones”.

Se cierra el círculo. Los amigos de Javier Duarte negocian su libertad o penas menores. Lo abandonan. A cambio de información y, sobre todo, de revelar dónde puede estar el paradero de los 35 mil millones, quizá más, robado a Veracruz, ganan impunidad.

Ninguno de esos nombres son labor del gobierno priista. Los menciona el hoy gobernador electo Miguel Ángel Yunes Linares, en la denuncia que interpuso el 3 de abril pasado ante la Fiscalía General de Veracruz como integrantes de la red de prestanombres, casi 40, que sirvieron para saquear las finanzas estatales.

Yunes azul describe parte de la ruta del dinero robado pero se guardó lo medular de la información para cuando se sentara en el sillón más importante del palacio de gobierno en Xalapa.

Es la refriega por el dinero lo que marca la conflicto Duarte-Peña Nieto. En los días de campaña, cuando el priista Héctor Yunes contendía por el gobierno de Veracruz, su partido embestía a diario a Javier Duarte.

Manlio Fabio Beltrones, entonces líder nacional; Carolina Monroy, secretaria general; el diputado Jorge Carlos Ramírez Marín; el ex dirigente nacional, César Camacho Quiroz; la ex senadora Beatriz Pagés Rebollar, arremetían contra Javier Duarte, exigían su renuncia, lo retrataban como fue: el peor lastre del PRI y el peor gobernador en la historia de Veracruz.

En el fondo, lo que requerían de Javier Duarte era el dinero. Gabriel Deantes, su ex secretario de Trabajo y encargado de maicera y comprar votos, fue pillado en un audio en que le sugería contratar un crédito de 20 mil millones de pesos para usarlo como moneda  cambio con el candidato del PRI. Si ganaba la elección se lo dejaba para que trabajara. Si no, se lo llevaba. Y se lo llevó.

Javier Duarte se comprometió a financiar la campaña priista. Soltó mil millones de pesos, del erario público obviamente, y se preguntaba cómo los había dispersado Héctor Yunes (Raymundo Riva Palacio. Estrictamente Personal, 23 septiembre 2016). ¿O no los dispersó?

Pero de mil millones de pesos a 20 mil millones hay un mundo de distancia. Es lo que exige el círculo de poder que lo asedia, que promete encarcelar a la familia Duarte-Macías, que ya comienza a hacer cantar a los cómplices.

Ha de entender el ex gobernador que lo suyo no es por justicia. Es porque o comparte lo robado o lo comparte.

Y si no, en Los Pinos no cederán.

Archivo muerto

Intempestivamente, Guillermo Ibarra Macías se fue. Dejó la dirección de Infraestructura de la Secretaría de Obras Públicas y Desarrollo Urbano del ayuntamiento de Coatzacoalcos, donde era el rey. Ninguna obra se asignaba sin su visto bueno. Ningún contratista se le iba vivo. Obras que se realizan con presupuesto federal, que debían ser transparentadas al máximo, las contaminó, fraccionó, otorgó a constructores afines. Un vasto expediente documenta el sinfín de irregularidades que distinguieron a Ibarra Macías como el rey de las obras del joaquinismo. Afecto a la violencia, un día ordenó una golpiza al ingeniero Guillermo Drago en plena sede de la Dirección a su cargo, él como autor intelectual, su chofer como ejecutor de la violenta agresión. Otro día se le vio con un chicote en la mano enfrentando a maestros disidentes que se manifestaban y pretendían irrumpir al paso de los competidores de triatlón, en los Juegos Centroamericanos, en el malecón de Coatzacoalcos. Se fue cuando se difundía en prensa nacional, estatal y local que es parte de la red de prestanombres del ex gobernador Javier Duarte de Ochoa y pariente cercano, cercanísimo al suegro incómodo, Jesús Antonio Macías Yazegey. Lo último, lo del parentesco con Tony Macías, nada real. Es de otros Macías. Según trasciende, deja el ayuntamiento de Coatzacoalcos por otros proyectos, personales, fraccionamientos habitacionales en otras entidades… No malas, pésimas noticias para las tribus morenistas que ya se veían en el ayuntamiento de Coatzacoalcos. Por tómbola, no por dedazo cupular ni elección interna, serán asignadas las regidurías clave, las primeras de la planilla de Morena en la contienda por la alcaldía, en 2017. Se aplicará esa fórmula para las posiciones 1, 2 y 4, en las que cualquier integrante del partido de Andrés Manuel López Obrador, alias El Pejemesías, puede acceder; sólo basta con levantar la mano, esperar un golpe de suerte y a despachar como edil, tenga o no idea de lo cómo se cogobierna un ayuntamiento. Las posiciones 3 y 5 se determinarán por elección o por decisión superior. Si Morena ganara la presidencia municipal, mínimo se estaría adjudicando siete regidurías, pero si perdiera, aún logrando una altísima votación, si acaso tendría cinco regidores, tres ellos producto de la tómbola…

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Foto: Yerania Rolón