Veracruz: la violencia nuestra de cada día

* Los ejecutados de Coatzacoalcos  * La masacre de Alto Lucero y Actopan  * El cercenado de Costa de Oro  * Peña Nieto y su tesis plagiada  * Nuevo desaire de EPN al gobernador * Benita González, Lady Velorios  * Noé Zavaleta presentó su libro en Coatza  * El valor de hablar  * Robo a domicilio a este reportero

Calientan Veracruz los cárteles, los violentos, zetas y matazetas, sea en el sur, en la costa o en el centro, ejecutando empresarios o profesionistas, gente de a pie, malosos y no malosos.

Cruento, sangriento, es el Veracruz de Javier Duarte y su pandilla, el de Arturo Bermúdez Zurita, el “falso general” que apenas dejara la Secretaría de Seguridad Pública, vio activarse —o decidió que se activara— el detonante del crimen y el levantón, la muerte y el miedo, señales de que lo peor está por venir.

Es la violencia nuestra de cada día, incontrolable, que avanza y crece en los días de Javier Duarte gobernador, ya sea por supina ineptitud o perversa complicidad, o por ambas, agravada y potenciada a medida que el sexenio llega a su fin y el que se va ya no le sirve a nadie, y cuando despunta el yunismo azul. Quieren los barones de la droga y los zares de la delincuencia mostrar su poder para negociar.

Coatzacoalcos no deja de ser escenario de muerte. En siete días, cinco hechos de violencia sacuden a la sociedad, la cimbran, la sumen en la angustia y el estupor.

Un Gallo, Luis Lazcano, es plagiado. Se lo llevan, la noche del martes 16, cuando se halla en una plaza comercial del poniente de la ciudad. Se lo llevan arrancando reacciones de ira y temor en el círculo social en el que suele moverse, los de las tardes en Cabo Grill, a la mano una cerveza o un café.

Ese Gallo, de 63 años, empresario, dueño de la compañía Ingeniería y Desarrollo Tecnológico MM, un tiempo con contratos en el gobierno de Veracruz, cobrando unos y sin pago otros, ya no volverá a cantar. Es hallado sin vida el sábado 20.

Sus restos yacen entre la maleza, casi a orilla de carretera en el predio Las Matas, colonia Tacoteno, en Minatitlán. Presenta huellas de tortura y un impacto de bala en la cabeza. Otras versiones hablan que estaba atado de manos y recibió un balazo más en el tórax.

Sobre el cuerpo había un mensaje, atribuido en medios de prensa al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), del que no se sabe si es real o sembrado, pues es rubricado sólo con tres siglas: CNG.

Implica el mensaje al empresario con la banda de Los Zetas y advierte que la limpia seguirá.

“Esto es un principio de lo que empieza —refiere el texto—. A todo aquel que esté con los zetas se lo va a llevar la chingada, y vamos por el H y su contador, y por sus peones y también los Chagra que están en sociedad con el H. Agárrense, apenas empieza esto. Les vamos a dar donde más les duele. Ok. Así como ustedes también se pasan de v… con las familias también nosotros. Empresario vinculado con los zetas. Atentamente: CNG”.

Toca el mensaje a “los Chagra”, en alusión a la familia del ex director de Carreteras Estatales en el sexenio fidelista, Roberto Chagra Nacif, favorito el ex gobernador Fidel Herrera Beltrán, síndico municipal en Coatzacoalcos en 2010, empresario deportivo, de la gastronomía y del antro.

Otro de los Chagra es José Antonio, regidor en el Ayuntamiento de Coatzacoalcos, mejor apreciado en el jet-set y diversos círculos políticos. “Amigo Chagra”, le dijo “Culín” el 8 de agosto, luego de anunciar la rotación de mandos y el relevo de la fiscal regional, Samyra del Carmen Khoury Colorado. “Tenemos una comida pendiente. Te llamo”.

Otro hecho: el sábado 20 fue asesinado un ingeniero de Comisión Federal de Electricidad. Su nombre, Felipe de Jesús Mejía Delgadillo, de 33 años.

Descendió de una camioneta Silverado. Cruzó la calle en la colonia Playa Sol. Se percató que varios sujetos lo acechaban desde un vehículo y trató de huir. Le cerraron el paso en la calle Altamirano, entre Justo Sierra y Niños Héroes, con una motocicleta y le vaciaron sus armas.

En el lugar hallaron por lo menos 15 casquillos de proyectiles calibres .9 y .233 milímetros, esta última correspondiente a rifle AR-15.

Sábese hoy que Mejía Delgadillo tenía un secuestro en su historia. Y que fue él quien cobró 500 mil pesos por el rescate del empresario gasolinero, José Mendoza Martínez. Cobraron pero no devolvieron a la víctima.

Lo intervino el Ejército, junto con dos cómplices, el 27 de octubre de 2011, en la esquina de Matamoros y Díaz Mirón. Tenían en su poder una metralleta UZI, radios Nextel, teléfonos celulares y 3 mil pesos en efectivo.

Tercer caso: es hallado un cuerpo en el parque infantil de la colonia Teresa Morales, al poniente de Coatzacoalcos. Presuntamente murió a causa de una golpiza. Ocurrió el martes 16.

Cuarto caso: un joven de 19 años es hallado sin vida, en un charco de sangre, en el centro de Coatzacoalcos. Domingo 21. Sobre la banqueta de la avenida Madero, entre Guerrero y Allende, a unas cuadras de la secundaria Miguel Alemán, se encuentra el cuerpo inerte, acribillado a balazos.

Horas después, una vez que Servicios Periciales reúne evidencia y son levantados los restos, son colocadas dos veladoras y una flor junto a la mancha sangrienta.

Quinto caso: sobre la playa, donde las colonias Solidaridad y Lomas de Barrillas se unen, hay un cadáver. Tiene la cabeza envuelta en una bolsa de plástico. Un cuchillo cebollero le atraviesa el cuello. En el pecho descansa una cartulina con un narcomensaje: “Empieza la limpia de secuestradores, ratas y guachicoleros. A todos los de AVI ke los apoyan principalmente tú TC. Atentamente Los Mismos”.

No es una oleada de violencia, es un tsunami. Cada fin de semana hay muertos, ejecutados en las calles. Prolifera el secuestro y la extorsión. Hay sospecha que sus autores son policías o ex policías.

Refiere el portal Plumas Libres que entre julio y lo que va de agosto se han registrado al menos 30 secuestros en el sur.

“Datos del Secretariado Ejecutivo para el Sistema Nacional de Seguridad Pública —refiere—, establecen que Coatzacoalcos y Minatitlán aportan la mayor cantidad de secuestros que se han cometido en 2016 al conteo estatal, casi el 34 por ciento.

“Organizaciones independientes como Alto al Secuestro ubican a Minatitlán en primer lugar de secuestros a nivel Veracruz, y Coatza, siguiendo los pasos.

“Las autoridades en el Mando Único, mensualmente, sostienen reuniones sobre las evaluaciones de seguridad, sin embargo, no han servido de nada, pues la delincuencia sigue con la delantera”.

Veracruz se calienta. Más que eso, hierve. Alto Lucero y Actopan protagonizan una jornada violenta, el viernes 19, cuando un comando de más de 50 matones en 15 vehículos irrumpe y siembra muerte. Asesina a ocho personas, roban, amenazan, toman rehenes y se los llevan.

Allanan domicilios. “Se robaron todo lo que había: televisiones, computadoras, dinero, todo”, dice el portal Sin Embargo MX. 

Es el clímax. Desde hace un mes se comenzó a agravar la violencia. La gente huye. Intuye un desenlace fatal. Lo percibe, lo siente.

Y así es. Ese día la muerte los alcanzó. Ejecutaron a un padre y un hijo que se negaron a entregar su vehículo. Otros seis, también rehenes, fueron acribillados cuando elementos de la Secretaría de Seguridad Pública de Veracruz y de la Secretaría de la Defensa Nacional los enfrentaron.

Dos días después, el domingo 21, había siete detenidos. Dicen que son los autores de la masacre. Pero en Alto Lucero, el alcalde, Manolo Domínguez, sostiene que los sicarios eran por lo menos 50.

En Boca del Río también hay violencia. La mañana del viernes 19, en una maleta negra, fueron hallados restos de una persona, cercenado, provocando el horror de quienes acudían a correr sobre el bulevar y la playa. Ocurrió a la altura del fraccionamiento Costa de Oro, la cuna de Los Porkys violadores.

Es el síndrome de Bermúdez. Se fue el general de cero estrellas, dejó al Secretaría de Seguridad de Veracruz y arreció la violencia, como si se tratara de evidenciar que sin él todo será peor, o como si el Capitán Tormenta fuera el dueño de la inseguridad, o como si los cárteles actuaran o dejaran de actuar bajo su directriz.

Calientan, pues, a Veracruz, ejecutando a empresarios y profesionistas, a personas de a pie, a comerciantes y campesinos, saqueando casas, sembrando miedo y dolor.

Es la violencia nuestra de cada día.

Archivo muerto

Plagiario, Enrique Peña Nieto vuelve al centro del escándalo. En su tesis profesional “El presidencialismo mexicano y Álvaro Obregón” hay trampa y falta de ética. De los 682 párrafos de que consta su tesis, 192 son copia textual de otros libros. Al que más plagió fue al ex presidente Miguel de la Madrid Hurtado, en su obra “Estudios de Derecho Constitucional”. Le reprodujo al menos 20 párrafos de ese título sin citar al autor ni entrecomillar las referencias textuales. Otros párrafos los tomó de títulos de autores como Enrique Krauze, Diego Valadés, Jorge Carpizo y Jesús Orozco Henríquez. Lo documentó un grupo de investigadores universitarios y lo difundió el portal Aristegui Noticias, de la periodista Carmen Aristegui. Respondió la Presidencia de México sin argumento: la tesis fue presentada hace 25 años y hoy es tema periodístico; es —dice el vocero oficial— un “error de estilo”. No es ese el nudo de la polémica. Es la falta de ética, la trampa, la falsedad que denota de qué está hecho Peña Nieto, acribillado en la prensa internacional… Sopla viento frío en la sede del duartismo. Desaira de nuevo Enrique Peña Nieto a Javier Duarte. Lo ridiculiza y lo exhibe. Acude el gobernador de Veracruz a la creación del Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes (SIPINNA) y el presidente tácitamente lo rehuye. Saluda a otros gobernadores, dialoga, bromea, besa a la gobernadora de Sonora, Claudia Pavlovich. Va caminando y dispensando sonrisas. Y cuando tiene frente a sí a Javier Duarte, apenas si lo ve. Un saludo fugaz, una palmada en el hombro, una mirada evasiva y se dirige a platicar con el gobernador de San Luis Potosí, José Manuel Cabrera López. Javier Duarte se queda con cara de “what”. De ahí brincó a las redes sociales, viral el video del periódico Reforma, las bromas, los memes, las videografías punzantes y las frases hirientes. Sólo Javier Duarte se resiste a admitir su tragedia, chivo expiatorio del PRI, que ya trabaja su expulsión; medalla que pretende colgarse Peña Nieto aunque el debilitamiento del gordobés y su crisis se debe a las embestidas de Miguel Ángel Yunes Linares desde hace ya seis años, cuyo impacto se tradujo en la derrota priista en la elección del 5 de junio, por lo que se convirtió en gobernador electo de Veracruz. Frío gélido sopla sobre Javier Duarte, frío presidencial… Le llaman la Dama de los Velorios. Sabe de algún periodista asesinado y no puede faltar. Vestida de negro, solemne el gesto, disfrazada de solidaria, acude Benita González Morales a compartir el dolor de los deudos y dispensar abrazos. Irrumpe en las funerarias la presidenta de la Comisión Estatal para la Atención y Protección de los Periodistas, sólo para cubrir la agenda. Concluido el show, Lady Velorios aborda la suntuosa camioneta que le asignó el régimen duartista y se va. Retrata a Benita González el periodista y escritor Noé Zavaleta en la presentación de su libro “El Infierno de Javier Duarte, Crónicas de un gobierno fatídico”, en la USBI de Coatzacoalcos, el sábado 20, compendio de historias tristes, dramáticas, que lo mismo desgarran que irritan, reveladoras de una violencia que no es espontánea, que implica al aparato policíaco y que surge y se incrementa por la complicidad del aparato de poder, el duartismo sin escrúpulos y sin amor por Veracruz. Es Benita de los Velorios y su lamentable incursión en la CEAPP… Miércoles 17. Ese día quien escribe ingresa a la estadística veracruzana, a la de la inseguridad. Entre las 11:30 y las 15 horas los amigos de lo ajeno allanaron nuestro domicilio, mientras este reportero y su familia se hallaban lejos de Coatzacoalcos. Roban una computadora y el ahorro de varios años de trabajo, que no se resguardó en un banco porque ahí también las cuentas, de la noche a la mañana, han aparecido en ceros. Pudieron llevarse joyas de poco valor, una cámara fotográfica, otra computadora, equipo de sonido, grabadoras, un vehículo, pantalla de TV, estéreo, todo a la mano. Ahí lo dejaron, intacto. Se ve que el objetivo era la información que contenía el equipo de cómputo. Se ve que no tienen idea que lo ahí contenido es sólo información pública, que se halla en cualquier sitio de internet. Al día siguiente, el jueves 18, un familiar interpuso la denuncia. Se desahogan las diligencias judiciales. Uno más en la estadística veracruzana de la inseguridad desenfrenada, Veracruz convertido en el paraíso del atraco. No se descarta la hipótesis de la intimidación, la revancha del duartismo, el mensaje de la pandilla que pronto estará en la cárcel…

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Foto: Presencia