Coatzacoalcos, el eterno foco rojo de la violencia

* Primero la masacre; ahora los desmembrados  * Quisieron aplicar control de daños desde la mañanera  * Y la violencia volvió  * Pedro Miguel le recorta el convenio a los Robles  * Alcalde de Nanchital, a revertir el desastre de Esmeralda Mora  * Emmanuel Cornelio traiciona a Vasconcelos

Coatzacoalcos es foco rojo. Así caigan “El Pantera”, y antes “El 80” y el “Doble Cero” y “El Cachas” y “La Leidy” y sus bandas, mientras sigan las masacres, la extorsión, los secuestros, los negocios bajo fuego y los nuevos desmembrados, Coatzacoalcos no deja de ser foco rojo.

La pólvora y la sangre, el miedo a las balas, el terror que inflige un cobrador de piso, han hecho de Coatzacoalcos tierra en disputa, el corral donde la fauna criminal opera a sus anchas, cobijada por el aparato policíaco, por la condescendencia judicial y por los falsos guardianes de la seguridad.

Y así como se amenazan entre rufianes, se matan entre ellos y matan a inocentes. Y vuelve el festín de los cuerpos fragmentados.

Una masacre, la del 3 de marzo, tiñó de rojo el mural de la fantasía con el que Norma Rocío Nahle, la modista de Veracruz, y su pajecito de ocasión, el célebre Pedro Miguel Rosaldo García, una gobernadora, el otro alcalde, han querido vender a Coatzacoalcos como el elefante que ya despertó. Entre sangre pero despertó.

Cuatro vidas fueron segadas en un instante. No irrumpió un comando armado. Fue una pareja, supuestamente el “Cachas” y la “Leidy”, ya capturados, quienes arribaron a la financiera Prospera –tiene nombre de programa social del prianismo– y lanzaron las descargas que no solo mataron a cuatro sino que hirieron a dos mujeres más.

Cuando quemaron el restaurant “El Calamar” –enero 29– se prendieron las alarmas. Ahí no hubo muertos ni heridos. En cambio, la masacre en la financiera tuvo un impacto brutal.

Y para control de daños, arrancó el show.

La Fiscalía regional, donde pulula un ex secuestrador, según reporte antiguo de la Marina, aplicó un operativo que hizo lo inimaginable: fueron aprehendidos “El Cachas” y “La Leidy” en tiempo récord, fast track, pillados en una fiesta en el fraccionamiento Santa Marta, acompañados de vendedores de droga y hasta portando una de las armas homicidas como si la regla en el bajo mundo no fuera deshacerse de aquello que los pudiera incriminar.

O sea, según el cuento oficial, perpetraron una masacre y no se ocultaron. Se fueron, despreocupadamente, a una fiesta entre amigos.

Se les presentó ante un juez de control y en cosa de horas ya se les había vinculado a proceso por homicidio calificado y homicidio en grado de tentativa.

La otra parte del show la protagonizó el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana del gobierno federal, Omar García Harfuch. Y lo hizo en la Mañanera de Claudia Sheinbaum, el martes 10. O sea, control de daños con una pieza teatral.

Batman Harfuch informó que la banda de alias “El Pantera”, líder de la célula del Cártel Jalisco Nueva Generación en Coatzacoalcos, ya había sido aprehendida y disgregada.

Si el fiscal Braulio Salvador Conde Rivas ya había “aclarado”, “resuelto”, como vociferan los apologistas de la Cuarta Putrefacción, la masacre de la financiera Progresa, a Harfuch le correspondió anunciar que el señor “Pantera” y su banda ya estaban en prisión.

Bajo esa lógica, la paz regresó.

Dos días después, la paz se fue.

Al amanecer del jueves 12, cuatro bolsas de plástico fueron halladas en la colonia Frutos de la Revolución, a unos metros de la carretera Coatzacoalcos-Villahermosa, cerca del puente Coatzacoalcos I. En ellas, cuerpos fragmentados. Presumiblemente corresponden a dos personas.

Se halló un mensaje que proyecta el lenguaje criminal. Los del Cártel Jalisco Nueva Generación sentencian a los de la Mafia Veracruzana, los que hace días, en otras cartulinas y narcomantas, advertían que los muertos serían las “lacras charras”, los del CJNG.

Y en unos minutos, los Harfuch y los Braulios quedan reducidos a nada. Sus golpes al hampa se diluyen y se extinguen. Impacta más, mucho más, la brutalidad de los cuerpos descuartizados, la sangre de los criminales, el espectáculo de horror y el estigma sobre un Coatzacoalcos asociado al idioma de las balas, de la sierra que cercena brazos y piernas.

Siempre es así. La violencia es sofocada y la violencia vuelve.

Otros célebres matones asolaron Coatzacoalcos y el sur de Veracruz, fueron capturados y la violencia regresó.

Mataron a La Yegua. Mataron al Gonzo cuando era el líder de los Zetas en el sur. Mataron al Caballero. Mataron a Osiris, cuñado de Hernán Martínez Zavaleta, alias Comandante H. Aprehendieron al Cubano. Aprehendieron a “La Ardilla”. Y la violencia recicló.

Cayeron Roberto Sánchez Cortés, alias “El 80”, y Abraham Morales Trinidad, alias “Doble Cero”, líderes del Cártel Jalisco en el sur de Veracruz, criminales sanguinarios que solían decapitar y desmembrar a sus víctimas, y la violencia no cesó.

Meses después, ya operaba la plaza “El Pantera”. Y tras su detención vendrán otros más.

Hace un año comenzó el infierno de Nahle en su tierra postiza, Coatzacoalcos, y el fuego de las armas no cesa.

“Ya se les acabó la fiesta”, viene diciendo desde hace 15 meses y el festín de sangre sigue.

Su pupilo, Pedro Miguel Rosaldo, el vendedor de ilusiones, asegura que la extorsión no inhibe la inversión y se enfrasca en un rollo de variables y sueños guajiros que son la negación de la realidad.

Nahle, la pilmama política, y Pedro Miguel, el iluso a modo, han querido vender a Coatzacoalcos como el edén del desarrollo cuando que en los hechos, es el paraíso de la nada.

No hay aparato de propaganda que sirva frente a la realidad brutal.

El récord del alcalde Tijeritas suma ya 16 muertos violentos. Al ritmo que va –ritmo de pistola y metralla– Rosaldo llegará a fin de su primer año con casi un centenar de finaditos, unos inocentes y otros por ajuste de cuentas.

Y pueden caer “El Pantera”, y antes “El 80” y el “Doble Cero” y hoy “El Cachas” y “La Leidy” y sus bandas, pero mientras sigan las masacres, la extorsión, los secuestros, los negocios consumidos por el fuego y los nuevos desmembrados, Coatzacoalcos no dejará de ser un foco rojo en el ardiente Veracruz.

Coatzacoalcos es territorio hostil.

METADATO

A los Robles no les va bien. Su convenio de publicidad con el ayuntamiento de Coatzacoalcos también pasa por las tijeras del alcalde Pedro Miguel Rosaldo García. Con Amado Cruz Malpica alcanzaron la cifra de un millón 700 mil pesos al mes, un derroche para la ínfima y deplorable calidad de información de Diario del Istmo, propiedad del Rey de la Succión, José Pablo Robles Martínez. El recorte será de 700 mil pesos al mes, les guste o no. Así se cuenta en el área de Comunicación Social del ayuntamiento de Coatzacoalcos donde más de uno lo festina. Aún así, sigue siendo un exceso. El pasquín del succionador profesional, como lo categorizó el ex gobernador de Veracruz, Fidel Herrera Beltrán, no forma opinión, no influye, su información es mediocre y se dan el lujo de difundir fake news como la de la prohibición de venta de alcohol en la playa y el malecón en Semana Santa, que luego tienen que bajar de sus portales. Si los Robles pesaran, Pedro Miguel no les recortaba ni un centavo… Titánico, el reto del alcalde de Nanchital, José Luis Pérez Salinas. Va a tener que lidiar con el desastre y abandono de su antecesora, la morenista Esmeralda Mora Zamudio. No sólo fueron cuatro años perdidos; es la estela de corrupción, arbitrariedad, agravio a los habitantes de Nanchital, imposiciones, desatinos. A la par que el municipio se estancaba, la vida de magnate y los escándalos públicos de Farid Yael Lamarque Rosas, nieto de Esmeralda Mora, subían de tono. Y el clímax llegó cuando la alcaldesa, comadre de la gobernadora Rocío Nahle García, se empeñó en construir el relleno sanitario regional. Uno de tipo municipal, todavía. Los nanchitecos reventaron el proyecto, salieron a las calles, alzaron la voz, frustraron la ceremonia del Grito de Independencia y ahí se lanzó la sentencia que llevó a Morena a una humillante derrota en la elección de 2025. Toca ahora a José Luis Pérez Salinas, emanado de Movimiento Ciudadano, escribir su propia historia… Emmanuel Cornelio, el regidor Tapitas, le jala las barbas a Carlos Vasconcelos. Recién parido en la vida política, es regidor en Coatzacoalcos por la cercanía entre su tío, David Cornelio, y el líder de la CTM que a su vez es quien controla al PRI, el que confecciona quién puede ir a una regiduría, el que unge a los suspirantes a la beca de los cuatro años, y que en no pocas ocasiones han resultado parásitos que han terminado clavándole la puñalada en la espalda a Vasconcelos. Al politólogo Cornelio ya se le ve trepar en la nave de la corrupción guinda, obsequioso con el alcalde, el morenista Pedro Miguel Rosaldo García. Emmanuel resultó una copia vil de Mario Callejas, otro priista que en cuanto pudo se trepó al carro de la Cuarta Putrefacción… 

 

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