Pedro Miguel: combatir la pobreza violando la ley

* Usó programa para emergencia y desastre  * Son despensas para damnificados  * Más denuncias contra el favorito de la fiscal  * Cancelarán parte de las bases laborales; Gersaín aceptará  * Ex alcalde de Agua Dulce dejó un cochinero  * El cateo a los Ordaz  * No es por el dinero sino calambre político

Literalmente, a Pedro Miguel lo pillaron con las manos en la masa, con las cajas de despensa para personas en situación de emergencia o desastre y que repartía a diestra y siniestra, sin ton ni son. Literalmente, el alcalde violó la ley.

Usó despensas para situación de desastre donde no hay desastre. Se las dio a damnificados que no son damnificados. Usó a los pobres con fines de proselitismo.

Abate, según él, la pobreza… con alimentos para una semana o dos.

Y lo hace violando la ley.

Torpe y descuidado, el alcalde de Coatzacoalcos, empleó despensas de un programa federal, operado por el Sistema DIF de Veracruz con fines específicos, y le puso a las cajas antipobreza una leyenda que desnuda el objetivo del show: “con tu BIENESTAR nos irá muy bien COATZACOALCOS”. Es propaganda chaira.

Ahí mismo, en la cajas antipobreza hay una restricción: “Queda prohibido el uso para fines distintos a los establecidos en el programa”. Pero a Pedro Miguel Rosaldo le valió.

Convoca a los pobres –y a algunos falsos pobres con camionetas SUV, ropa de marca, clase media alta– al anexo del palacio municipal y a otros les reparte las despensas en colonias de bajo nivel económico, al tiempo que su aparato de difusión lo exalta.

No describe los niveles de abandono, los nulos servicios públicos, la desigualdad. No da cifras. No cita reportes del INEGI. Su misión es mostrar lo noble que es el alcalde Pedro Miguel Rosaldo García, hijo político Norma Rocío Nahle, gobernadora de Veracruz.

La gente pobre merece la ayuda, innegable. Pero el fin es político y, a futuro, electoral.

Es tan elemental Pedro Miguel, tan rupestre, que no leyó –o le valió– las reglas de operación del Programa Atención Alimentaria en los Primeros 1000 días 2025, publicadas en la Gaceta Oficial del Estado de Veracruz, el 31 de marzo de 2025.

O es tan soberbio que las leyó y no reparó que un programa así exige un estudio socioeconómico de los beneficiarios, amén de que las despensas están destinadas a situación de emergencia o desastre. Hoy, Coatzacoalcos es inelegible para ese programa.

La mascota política de la gobernadora faltó a varios trámites legales. Dice Pedro Miguel que realizó la gestión y eso fue lo que le enviaron. Su excusa es suicida. Le está lanzando las culpas a su madrina Rocío Nahle.

Las Reglas de Operación determinan a qué le llaman desastre y emergencia:

“Desastre. Resultado de la ocurrencia de uno o más agentes perturbadores severos y extremos, concatenados o no, de origen natural, de la actividad humana (antropogénicos), que cuando acontecen en un tiempo y en una zona determinada, causan daños y que por su magnitud exceden la capacidad de respuesta de la comunidad afectada.

“Situación de emergencia. Condición que puede causar un daño y propiciar un riesgo excesivo para la seguridad e integridad de la población en general, generada o asociada con la inminencia, alta probabilidad o presencia de un agente perturbador”.

Pedro Miguel violó el apartado 9.2 Derechos y Obligaciones de los SMDIF (Sistemas Municipales DIF), en cuanto a la integración de padrones de beneficiarios y su correspondiente verificación de datos.

La obligación del Sistema DIF Coatzacoalcos, que preside Sonia Marie Salvador Goraieb, esposa del alcalde Pedro Miguel Rosaldo, era “elaborar y entregar en tiempo y forma los padrones de las Personas Beneficiarias y documentación (en medio digital e impresa) correspondiente al programa alimentario con el que se beneficia la población objetivo. El padrón se identificará de la siguiente manera: Atención Alimentaria a Personas en Situación de Emergencia o Desastre, y al tratarse de casos fortuitos, deberá facilitarse la información correspondiente dentro de los siguientes 10 días hábiles después de la entrega de apoyos”.

Hay dos puntos más que debió observar el alcalde Superman-tecón:

“6.4. Requisitos de Selección de las Personas Beneficiarias

“El requisito para seleccionar a las Personas Beneficiarias es que se vean afectados por la ocurrencia de fenómenos naturales o antropogénicos. 

“6.5. Métodos y/o Procedimientos de Selección

“No se consideran métodos de selección, debido a que únicamente se atenderán a las personas afectadas por la ocurrencia de fenómenos naturales o antropogénicos”.

La violación a la ley es total.

Pedro Miguel hizo lo que quiso. La convocatoria fue abierta a los habitantes de colonias. No se realizó un censo. No se integró un padrón. “Sólo acude con copia de tu identificación oficial al anexo del palacio municipal de 9 a 17 horas, el sábado 17 de enero”, rezaba el flyer del área propagandística del ayuntamiento de Coatzacoalcos.

La farsa teatral tendría algo de sustancia si Pedro Miguel Rosaldo no fuera tan mal actor. Pero lo es. Habría que verlo ese sábado 17 al arribar al anexo del palacio municipal. Él y su esposa al frente, atrás los cortesanos. La nobleza usando a la pobreza.

Horas después, otros “pobres” esperaban su ayuda. Hacia las 9:10 de la noche, una fila inmensa continuaba sobre la avenida Ignacio de la Llave, a metros del palacio municipal.

Vehículos estacionados en doble y triple fila. Vehículos compactos y otros de lujo, camionetas SUV. Damas con traje sastre, sudaderas deportivas, buen calzado, mejor maquillaje. Se llevaban dos, cuatro, ocho cajas para combatir la pobreza… de los ricos.

Y todo por no integrar un padrón, como estipulan las Reglas de Operación del Programa Atención Alimentaria en los Primeros 1000 días 2025. Y por usar un programa federal sin estar en situación de desastre o emergencia.

El delito está cometido. Pedro Miguel Rosaldo violó las Reglas de Operación de un programa de origen federal, simulando que combate a la pobreza.

El fin es político. Lo pillaron con las manos en la masa. Nada más.

METADATO

Inminente cascada de denuncias sobre el favorito de la fiscal de Veracruz. Abusiva desde que era magistrada, Aurelia Jiménez Aguirre tiene un círculo cercano que huele a drenaje. Su alfil y confidente, David Cardeña Ortega fue el verdugo ejecutor. Usaban al Poder Judicial para encarcelar jueces insumisos. Dictaban línea y aquellos que no acataron terminaron en prisión. Hay casos documentados, evidencia pura contra un vulgar traficante de la justicia, el susodicho David Cardeña, con quien Lisbeth Aurelia Jiménez Aguirre, hizo y deshizo en el Tribunal Superior de Justicia de Veracruz. Hay denuncias en curso y vienen otras más. A tal grado abusaron que Veracruz se convirtió en zona de presos políticos. O de reos que terminaron en prisión por razones políticas. O de jueces, como Ángelica Sánchez Hernández y Florencio Hernández Espinoza, que por defender su independencia judicial pararon en prisión. Unos días más y a David Cardeña le va a caer la cascada de denuncias. ¿Y qué hará Aurelia Jiménez, ahora como fiscal? ¿Instruir que no se integren las carpetas de investigación? O sea, ¿violar la ley? En mal momento aceptó ser impuesta como fiscal… De reversa, las basificaciones al personal del ayuntamiento de Coatzacoalcos. Sólo unos cuantos, los consentidos del líder sindical, Gersaín Hidalgo Cruz, mantendrán su plaza definitiva. El resto, cientos de trabajadores municipales, volverán a la incertidumbre, a no saber cuándo serán despedidos, cuántos volverán a ser de contrato, eventuales, cubre turnos. En corto, la estafa se tamaleó en la cúspide del ayuntamiento. Pedro Miguel Rosaldo García, el alcalde, quiere una nómina adelgazada; Gersaín, el líder, quiere al alcalde comiendo de su mano (los insiders del SUEM cuentan que Gersa presume que al gordo ya lo controla). Y el personal que ya suponía que contaba con su futuro asegurado, queda en el aire. Gersaín los vendió. Y el pecado, por supuesto, tiene precio… Caos administrativo, con tufo a corrupción, en el ayuntamiento de Agua Dulce. Noé Castillo Olvera, el alcalde, fue una burbuja que al final reventó. Fue un globo de helio, flotando en un aparato publicitario pero vacío, engatusando a una recua de ilusos con sus eventos carnavalescos, zarandajas como la del hemiciclo a los próceres en el Parque Libertad, en el cual colocó el busto de Andrés Manuel lópez Obrador. Habrase visto semejante abyección, rastrero hasta la indignidad. Dejó la alcaldía con múltiples adeudos, pagos a proveedores que suman millones de pesos, un tesorero, Manuel Alvarado Martínez, quien literalmente se peló con el cofre del tesoro. Gobernó al estilo Morena. Mucho rollo, palabrería, jactancia, soberbia y al final, un fiasco, una vasca política, el vómito guinda. Noé Castillo pasa a la historia, no por lo hecho, que es nada, sino por haber encubierto a su hijo, Noé Castillo Gamboa, alias “El Chacha”, causante de un accidente sangriento que dejó malherido, cuadrapléjico, a un trabajador petrolero al que impactó con su vehículo por alcance. El junior pudo descender del auto pero con trabajos se podía sostener en pie. Sabría Dios qué se había metido. Los videos circularon profusamente. Y profusa fue también la complicidad de Tránsito, de la Policía, del propio alcalde Noé Castillo Olvera, que un día después ya tenía al vástago fuera de Agua Dulce. Mal gobernó como si aquel desaguisado no hubiera sido un acto criminal. El epílogo fue la debacle financiera, el adeudo a proveedores, los millones que no aparecen y la fuga del tesorero Manuel Alvarado. Y como dice la máxima: disfruten lo votado… El problema no es el dinero, diría aquella; es el calambre político al marcelista Samuel Ordaz. El cateo es irrelevante. 300 mil pesos es una cifra menor. El domicilio no es una mansión; fue adquirida hace décadas por Arturo Ordaz Gallegos, padre de Samuel y ex secretario del ayuntamiento de Coatzacoalcos siendo alcalde Marcelo Montiel. Nadie fue aprehendido. Fue un operativo espectacular y se apagó. En el trasfondo está Rocío Nahle, odiadora número uno de Samuel Ordaz Ortega, a quien no le perdona que haya abierto las puertas, desde la Secretaría del Ayuntamiento de Coatzacoalcos, al diputado Sergio Gutiérrez Luna, operador de la entonces corcholata presidencial, Adán Augusto López Hernández. Y ante la furia de Nahle, Amado Cruz Malpica, en funciones de alcalde, lo tuvo que cesar. Samuel se sigue moviendo. Marcelo Montiel, padrino de ese grupo, también. El marcelismo, agazapado, ve a Morena desarticulado, confrontado, perdiendo votos en cada elección y a una gobernadora, Norma Rocío Nahle, que da vergüenza, inoperante, ignorante, soberbia, deslenguada, enviando a sus pupilos, a sus cuates, a sus títeres a causar risa en ayuntamientos plagados de rezago y conflictos. Y cuando el marcelismo vea el escenario a modo, va a atacar. Samuel Ordaz fue la conciencia marcelista de Amado, aliado a sus hijos, hurgando en cada área del quehacer municipal, metido incluso en el aparato de propaganda y en los contratos a medios fantasma. El cateo es un aviso. Viene más. Y viene un contragolpe también…

 

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