Javier Duarte: encarcelar al hijo de Yunes

* La libertad de Chiquiyunes y la impunidad del gober  * Cuando la esquizofrenia gobierna  * El jefe policíaco sólo sabe reír  * Caballero: la demanda que viene  * Fraude en la Santa María  * Rotter, perseguido por un predio  * Tony Macías, a devolver el terreno

¿Se volvió loco? Al parecer sí. Fuera de control, usado el poder como ariete contra sus enemigos, Javier Duarte embiste a Miguel Ángel Yunes Márquez, no para enfrentarlo a la justicia ni para someterlo a la ley, sino para negociar y disipar el riesgo de ir a la cárcel.

Osado, el gobernador de Veracruz abre la herida más dolorosa contra el clan de los Yunes azules con un ardid demencial, atrabancado, a partir de una denuncia por enriquecimiento ilícito, urdida la patraña en su cuartel de guerra, en las mazmorras del duartismo.

Mueve Javier Duarte la maquinaria judicial. Le da celeridad al caso Yunes Márquez, donde el alcalde de Boca del Río figura como el villano que detenta una mansión de 30 millones de pesos en El Conchal, municipio de Alvarado, cuando sus ingresos fueron únicamente de 4 millones de 2004 a 2010.

Telenovelero, el fiscal de Veracruz, “Culín”, alias Luis Ángel Bravo Contreras, arma la trama para llevar al hijo del diputado federal panista, Miguel Ángel Yunes Linares ante la justicia. Y confecciona el guión a partir de una denuncia interpuesta por un sector del Congreso veracruzano, diputados amaestrados por Javier Duarte.

Dicen los diputados locales que Chiquiyunes no habría podido construir una mansión como la que detenta con los ingresos que obtuvo, y que eso es equiparable a enriquecimiento ilícito. ¿Y sus ingresos de sus negocios privados?

A partir de ahí se propicia la embestida del gobernador contra el primogénito de Yunes Linares, el personaje que le anticipa a Javier Duarte que de llegar al gobierno de Veracruz lo habrá de encarcelar, lo obligará a resarcir el daño causado a las finanzas del estado, vía la devolución del dinero robado.

Es, pues, un caso con tintes políticos, más que judiciales. No es la aplicación de la ley por parte del gordobés. Es la sed de venganza para lavar la afrenta provocada por el tormentoso Yunes Linares, usando el aparato de poder y manipulando la ley al antojo del gobernador.

El asunto es ético. Desnuda los alcances demenciales de un personaje que maniobra con la justicia y emplea a la Fiscalía General para enfrentar a su mayor crítico, el político que le pronostica una temporada en prisión por el gran atraco que ha representado su paso por el gobierno de Veracruz.

Yunes Márquez describe en una extensa carta que circula en medios de comunicación y redes sociales, los alcances de Javier Duarte, las razones y las consecuencias legales. Dice en sus partes medulares:

“Solo en las dictaduras se usa a los fiscales y jueces para perseguir a los opositores.

“Javier Duarte continúa la persecución política en mi contra y por esa vía persigue también a millones de veracruzanos que nos oponemos a su mal gobierno.

“Amenaza a sus opositores con meternos a la cárcel, pensando que así detendrá la enorme ola de rechazo que ya tiene encima y no puede eludir.

“Duarte quiere meterle miedo a la gente, para que no se exprese, para que no demande, para que no reclame, para que calle frente a la crisis, para que no proteste por la brutal corrupción de su gobierno.

“Pero no lo ha logrado, y ahí están ya protestando en las calles maestros, campesinos, obreros, empleados públicos, jubilados, empresarios, jóvenes, mujeres, universitarios, madres de desaparecidos, periodistas que condenan el asesinato de sus compañeros: todos demandando justicia y Duarte ni los ve ni los oye; no le importa Veracruz.

“Voces fuertes de personajes de su propio partido han expresado ya su compromiso de proceder legalmente contra quienes —encabezados por él— saquearon a nuestro Estado y quieren irse con las bolsas llenas y vacíos de responsabilidad.

“Frente a estos señalamientos sus reacciones son cercanas a la esquizofrenia y no constituyen un buen augurio para Veracruz.

“Su afán de quitarme de la Presidencia Municipal de Boca del Río y llevarme a una cárcel forma parte de ese actuar irracional que debe preocuparnos a todos.

“En Boca del Río hemos hecho un gobierno ejemplar.

“A diferencia del gobierno de Duarte no debemos ni un peso, seguimos haciendo obra pública y obra social, mantenemos contacto diario con los ciudadanos, los escuchamos y atendemos.

“También a diferencia del gobierno duartista en el nuestro no ha habido, no hay, ni habrá corrupción.

“Así fue también en mi primera gestión como alcalde.

“Entonces, como ahora, se aprobaron sin ninguna objeción las cuentas públicas de mi administración, porque manejamos con honestidad y transparencia los recursos de los ciudadanos.

“Nunca en mi vida he cometido un hecho ilícito”.

Más adelante señala:

“Duarte no podrá caminar entre la gente ni ver de frente a sus hijos.

“A mí podrá quitarme la Presidencia Municipal y tratar de meterme a la cárcel por un delito que no cometí.

“Pero a él, a Duarte, ya lo juzgó la historia, ya lo juzgamos los veracruzanos: todo el pueblo lo dice: Duarte llevó a Veracruz al desastre.

“Falta todavía la aplicación de la Ley que pronto llegará, sea quien sea su sucesor; todos —todos sin excepción— quienes aspiran a ocupar su cargo se han comprometido ya a proceder contra los culpables del saqueo y el desastre, empezando por él.

“El viernes por la noche fuera de horario de oficina entregaron en el Palacio Municipal de Boca del Río éste citatorio.

“Tiene más prisa por desaforarme que por resolver los gravísimos problemas que vive Veracruz.

“Hay miles y miles de denuncias que nunca han sido atendidas.

“La que Duarte ordenó presentar en mi contra tiene el carácter de urgente, urgentísima diría yo.

“Porque le urge verme en la cárcel, no quiere que continuemos trabajando en beneficio de Boca del Río y de Veracruz porque es muy fuerte el contraste entre su gobierno y el nuestro.

“Acudiré en el momento debido ante la Fiscalía de Duarte para cumplir mi obligación legal y para tratar de hacer valer mis derechos, aunque sé que todo está decidido y que es un montaje para desaforarme y encarcelarme; no soy ingenuo.

“Esta Fiscalía que hoy busca quitarme mi libertad por una denuncia basada en fantasías, es la misma que hace unas cuantas semanas declaró inocentes a los funcionarios duartistas acusados por la Auditoría Superior de la Federación de desviar más de 5 mil millones de pesos de fondos federales para salud, educación y seguridad pública.

“Esa es su “fuerza moral” y su “autonomía”.

“No están para hacer justicia; están para encubrir a sus cómplices y para perseguir a los opositores.

“Me defenderé ante la justicia federal y Duarte no solo quedará en ridículo, sino también tendrá que pagar las consecuencias legales del montaje.

“Ese es el gobierno que tenemos hoy los veracruzanos.

“Lo encabeza un émulo de Francisco Franco, de Augusto Pinochet y de Nicolás Maduro; Duarte, al igual que éstos dictadores usa a los fiscales y jueces para perseguir a sus adversarios políticos”.

Juega, pues, Javier Duarte al carcelero. Obvia su intención, supone que así neutraliza a Yunes Linares, quizá contemplando la opción de una negociación. A cambio de dejar en paz al hijo, que le sea garantizada su impunidad y evitar ir a parar a la cárcel.

No conoce al jefe del clan de los Yunes azules. Si no cedió en el inicio del gobierno duartista, ni aminora su crítica cuando se enfila a ser el candidato del PAN a la gubernatura, menos ahora que ve el asedio sobre su hijo.

Una inspección en la casa de Yunes Márquez, este lunes 5, provocó un conato de zafarrancho en la vivienda del alcalde de Boca del Río. Personal de la Fiscalía de Veracruz que no presentó orden de cateo ni orden de presentación, debió retirarse en medio del reclamo de los yunistas que acudieron a respaldar al alcalde.

Javier Duarte ha perdido el juicio. Atacar al hijo de Yunes Linares, construir el camino a la prisión, es haber despertado al monstruo. Y el monstruo está fuera de sí.

¿Se volvió loco Duarte? Un poco más.

Archivo muerto

No es cosa de risa. Preocupa la violencia, las ejecuciones, los levantones, el robo, la amenaza. Preocupa a todos, no así a José Alfonso Díaz Pineda. Él la goza. Ríe a placer. Ríe el director de Operaciones de la Secretaría de Seguridad Pública en Veracruz porque no sabe cuantas cámaras de vigilancia hay en Coatzacoalcos —de eso que informen los del C-4—. Ríe porque le dicen que las patrullas carecen de combustible y siempre llegan tarde a los sitios en que ocurre un hecho delictivo. Ríe Poncho Díaz al reconocer que el Mando Único carece de instalaciones dignas y que les darán espacio en el penal Duport-Ostión aunque no adentro. Hace diez días llegó a Coatzacoalcos. Trae batería pesada: Fuerza Civil, agrupamiento motorizado, Policía Estatal, Policía Vial, Policía Turística, Asuntos Internos. Y no se irá, cuenta, hasta que “encontremos un Coatzacoalcos seguro, un Coatzacoalcos estable y aquí estaremos por mucho tiempo”. Un reportero le dice que la situación “se ve cabrona”. El funcionario de la SSP responde: “Coatzacoalcos ha mejorado mucho en cuestión de seguridad y hay resultados”. O sea, si Coatzacoalcos ha mejorado, ¿por qué traer la batería pesada y no retirarse hasta que “encontremos un Coatzacoalcos seguro”. Por fa, un experto en jeroglíficos mentales para entender al jocoso jefe policíaco. Como si la ola de criminalidad fuera cosa de risa… Bronquísima, la que le viene al alcalde Joaquín Caballero, implicado en un fraude con terrenos próximos a regularizar. Su firma aparece en el convenio suscrito con los habitantes de la colonia Santa María, junto con la del regidor sexto, José Antonio Chagra Nacif, avalando y dando por sentado que esos predios son propiedad de los herederos de María Teresa Gómez de Valencia, quien por años los reclamó y sólo parcialmente logró que la justicia le diera la razón. Sabe el alcalde de Coatzacoalcos que ahí no todo es de los Valencia, pues siendo secretario de Obras Públicas, en los tiempos de Marcelo Montiel en la presidencia municipal, autorizó uso de suelo, otorgó licencias de construcción, asignó números oficiales, incluso participó en la restitución del predio a su verdadero dueño. Será denunciado en las próximas horas, junto al regidor Chagra, Eva y Juan Carlos Valencia Gómez, y el notario Yohan Hillman Chapoy, artífice de la escritura con la que se extendió ilegalmente el terreno hacia el penal Duport-Ostión. Existen juicios previos, sustentados en documentación que demuestran que el predio de la señora Valencia no llegaba a los límites que hoy reclaman sus hijos y que sirven para que se adjudiquen la indemnización que entregará el gobierno de Veracruz. Una más de Joaquín Caballero por líos de tierras… Armando Rotter Maldonado ha enfrentado todo: el intento de secuestro de su familia cuando era candidato a diputado federal, el 22 de enero pasado, persecución política, órdenes de aprehensión y el intento de despojo de un predio que lo llevó a encarar a Tony Macías Yazegey, el suegro incómodo del gobernador Javier Duarte. Se midieron en los tribunales. Rotter venció. Reclamaba Tony Macías el predio en cuestión como si fuera parte de la reserva territorial que tan bondadosamente le vendió Fidel Herrera, vía fideicomisos, a sus amigos, una vileza, un despojo a Veracruz. De aquel predio, Tony Macías no tiene tiene un centímetro cuadrado. Pero hay voces que aseguran que cuando correteaba al ex alcalde de Coatzacoalcos, girándole órdenes de aprehensión los jueces a modo, el terreno fue hipotecado. O sea, hipotecó un terreno que no era suyo. Del resto del predio entregado por Fidel Herrera, tres polígonos con valor catastral de 540 millones de pesos, hubo una condonación de pago de impuesto predial correspondientes a 2012 y 2013 en los días en que Marco César Theurel Cotero —“Te rompo tu puta madre”— era alcalde de Coatzacoalcos, según documento suscrito por el entonces tesorero, Daniel Jiménez Medina…

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