PRD: perder no es tragedia, es negocio

 


* La agresión de Theurel a diario Presencia  * Quien agrede a la prensa, agrede a la sociedad: Chuayffet  * Alianza por Coatzacoalcos y otras fuerzas políticas  * Rotter, Vasconcelos, Noriel, CNC, Zarco, MORENA, PANAL, buscando acuerdos  * Mariela, Marjorie y Patricia, en la lista del PRI  * José Luis Sáenz amarra Minatitlán

 

Hasta ahora, que se sepa, no hay mayor congoja, ni lágrimas, ni desgarre de vestiduras entre los perredistas de Veracruz por la muerte prematura de la alianza con el Partido Acción Nacional. Sus líderes —no las infanterías al fin que esas no cuentan— le sacaron dividendos al conflicto, pues revivir al PRI y reventar al PAN se cotiza en euros.

 

Tan acostumbrados a la derrota, ni les inquietó que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación les diera palo y avalara la sentencia emitida por la sala regional del TRIFE, que ya advertía que el conflicto interno en el PRD —sus dos consejos estatales, sus dos presidentes, sus dos representantes ante el órgano electoral, los legítimos y los espurios— hacían inviable la Gran Alianza por Ti y cancelaba así el sueño de ganar el Congreso y principales alcaldías de Veracruz.

Llegó la sentencia. Caía la noche del miércoles 13. Solemnes, pedantes, con ínfulas de sabios, los notables del TRIFE nacional decían y argüían, concedían en que el TRIFE regional interpretó mal el asunto de la legalidad, el derecho de la dirigencia del PRD a signar la alianza, admitían que es derecho de los partidos coaligarse para contender electoralmente, recriminaban que se hubiera ordenado la reposición del proceso cuando el consejo estatal perredista estaba impugnado, pero luego de tanto rollo y sapiencia jurídica, salieron con la batea de que la alianza PAN-PRD fue mal concebida, murió en el vientre, fosilizado el chamaco.

Luna Ramos, Oropeza, Olimpo, Penagos, Alanís, Carrasco y Galván, los dueños del TRIFE, confirmaron lo que hasta los niños saben: que ese elefante blanco solapa la marrullería y lejos de dar certidumbre a un proceso político, lo enturbia.

Pero acá, en Veracruz, lo que hayan resuelto los notables del TRIFE al perredismo ni le inmutó. Los espurios se dieron por bien servidos, mientras los legítimos activaron la alianza de facto, el Plan B, un operativo electoral para respaldar a los candidatos fuertes del PAN donde el albiazul tiene mejor intención de voto, y ser respaldados por el PAN donde los del sol azteca tiene la votación a su favor. Es decir, una ración de atole con el dedo.

Pragmáticos, unos y otros, perredistas y panistas saben que el Plan B es una ilusión y hasta una tomadura de pelo. Saben que donde el PAN se lleve la votación, dejará sin regidurías al PRD, y viceversa. Y si a algo le apuestan los perredistas es a las diputaciones plurinominales y a las regidurías, su reintegro en cada elección. ¿Fuera del triunfo de Uriel Flores Aguayo, en Xalapa, cuándo fue la última vez que ganaron una diputación de mayoría en Veracruz?

Para entender al PRD hay que aplicarle el psicoanálisis. La derrota es triunfo y el triunfo es derrota. Juegan en cada elección al rival más débil. Postulan candidatos sin fuerza, candidatos a modo, para que el PRI les pase encima y sólo por gracia de Dios ganan en municipios pequeños, los de exiguo presupuesto. Les gana, pues, su vocación por la derrota.

Eso, que suena a locura política o a masoquismo puro, tiene su beneficio económico si se toma en cuenta que los gobiernos priístas pagan bien porque sus rivales se presten al perverso juego de la democracia simulada, les arrimen candidatos de mediano pelo o se hagan de la vista gorda en las elecciones, gritando ser víctimas de un fraude, pero sabedores que en los tribunales nunca les darán nada.

Por lo pronto, el sedicente líder del PRD, Sergio Rodríguez, un empleado del duartismo, perredista patito, ex director del Servicio Estatal de Empleo en el gobierno de Javier Duarte, ya se frota las manos por el millón 200 mil pesos al mes que cobrará, no el Perderé sino él, por concepto de prerrogativas y que el Instituto Electoral Veracruzano le tendrá que entregar porque por ahora, gracias al consejo estatal espurio, es el que ostenta el mando, así sea sin el aval del PRD nacional.

De los espurios —el consejo estatal plagado de fidelistas y duartistas y la nueva directiva patito— se sabía que traían aceitada la maquinaria por el gobernador de Veracruz y por el ex, Fidel Herrera, que para eso regresó al estado y operó la dinámica del caos en la que cayeron los perredistas.

Fidel echó mano de personajes sin vergüenza, como Manuel Bernal Rivera, el que siendo diputado local plurinominal, le detectó, el 27 de octubre de 2008, 24 fideicomisos con los que el ex gobernador manejaba irregularmente —o ilegalmente que para el caso es lo mismo— más de 7 mil millones de pesos anuales, aplicables a programas que se contemplaban en el presupuesto del gobierno, y sugirió que debían desaparecer.

Después de aquel hallazgo, Fidel atrajo a Su Santidad Bernal y lo convirtió a su causa. Los fideicomisos ahí siguieron y el diputado no volvió a insistir. Lógico, quienes lo llevaron a la diputación cuando le reservaron un lugar en la lista plurinominal —el tipo no contaba por sí mismo con los votos para ganarse su espacio— se lo querían comer vivo por vendido y traidor.

Bernal es hoy un activo de la fidelidad. Impuso a su alfil, Juan Montes de Oca, al frente del consejo estatal espurio y todavía tiene el descaro de pretender ser el candidato del Perderé a la alcaldía de Xalapa, por supuesto para dejar pasar al candidato que el PRI le ponga enfrente.

Sus contrapartes son cuestionados igual. Sobre Rogelio Franco, caudillo de los puros, y su Cenicienta amarilla, Margarita Guillaumín, llueven maldiciones e improperios pues luego de tanto insistir en la alianza con el PAN, terminaron rechazándola y llevando su voto negativo al seno de la Comisión Política Nacional del PRD. Cuentan los perredistas que desde ahí la maestra Guillaumín le informaba vía celular los detalles a un tal Javier Duarte, quien abrió la cartera y no escatimó en gastos para evitar que el Congreso de Veracruz se le fuera de las manos en la próxima elección.

Misión cumplida, pueden reportar los del Perderé. Fueron fieles a su esencia. Pudiendo ganar, perdieron. Esa es su vocación.

Y es que, para el PRD, la derrota no es tragedia, es negocio. Ya se ve.

 

Archivo muerto

 

Enano político, proclive a la agresión verbal y física, Marco César Theurel Cotero —“Te rompo tu puta madre”— lanzó a sus porros contra diario Presencia, sólo porque lo puso loco dos verdades que el ex alcalde Armando Rotter Maldonado le dijo sobre el proyecto del Corredor Transístmico: es ignorante y es mentiroso. Distribuían ejemplares a las puertas del Centro del Convenciones, cuando el gobernador de Veracruz, Javier Duarte de Herrera Beltrán, el de Oaxaca, Gabino Cué, y los representantes de los mandatarios de Chiapas y Tabasco, contaban lindezas del mentado proyecto, que no es más otro entretenimiento sin futuro y negocio de unos cuantos. De pronto llegó la perrada de Theurel, sus mastines de la Secretaría de Gobierno Municipal, la banda delincuencial del titular, Roberto García Alonso, hasta hace poco oreja y espía del gobierno veracruzano y fallido operador de la suegra del alcalde, Guadalupe Porras David, ex alcaldesa de Minatitlán, la famosa abuelita impune, y arremetieron contra los voceadores de Presencia, cuyo único delito fue la difusión de una noticia. Atestiguaron el hecho elementos de la Secretaría de Marina-Armada de México, que intervinieron cuando ya los porros theurelistas habían confiscado los ejemplares y habían asestado algunos golpes. Un día antes, el secretario de Educación, Emilio Chuayffet Chemor, había expresado ante la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) que quien agrede a la prensa, agrede a la sociedad. Marcos Theurel debe haber reído de las lecciones éticas del secretario Chuayffet, quizá en el imaginario de que mientras haya “huevos tibios” en Xalapa, como cuenta a todos, puede apalear periodistas. Y a todo esto, ¿qué dirá la Comisión Estatal para la Protección de los Periodistas de Veracruz? Nada. Están para taparle las fechorías a la mafia política de los fidelistas que hoy son duartistas y que habitan en el palacio de gobierno y en las alcaldías. No sirven para otra cosa… Descompuesta la alianza PAN-PRD, otras alianzas y otros actores van tras la cosecha de votos en la elección municipal de Coatzacoalcos. Armando Rotter Maldonado, que hoy es candidato de Movimiento Ciudadano  —¿pues no que odiaba a Dante Delgado Rannauro?— trae en la mira a la Alianza por Coatzacoalcos, cuyo potencial de 10 mil votos le daría margen para partir la elección en tres tercios y restarle al marcelismo y al mismo Gonzalo Guízar Valladares, del PAN. Otros llamados a Alianza por Coatzacoalcos, que lideran José Manuel Villegas Pérez y Víctor Márquez Fernández, los hacen MORENA, la gente de Andrés Manuel López Obrador; Moisés Zarco, candidato del Alternativa Veracruzana a la alcaldía; el Partido del Trabajo; la Sección 56 del sindicato de maestros; la dirigencia estatal del Partido Nueva Alianza, de Eduardo Carreón Muñoz; el equipo de Gonzalo Guízar Valladares; la CNC priísta; el agente municipal de Villa Allende, Noriel Prot Álvarez, de la corriente chagrista, y cuadros cetemistas, de Carlos Vasconcelos, su líder regional. De Xalapa, inquieren qué hay con Alianza por Coatzacoalcos y los efectos que tendrá en la próxima elección municipal. La constante entre los grupos priístas y sus satélites en la oposición, es que Marcelo Montiel Montiel, el casi ex secretario de Desarrollo Social del gobierno de Veracruz, miente mucho y su palabra vale menos que un billete de siete pesos. De ahí la desconfianza hacia él y que todos prefieran suscribir otros pactos… Tres mujeres priístas, con ganas de ser alcaldesas en el sur de Veracruz, van a la lista de candidateables del PRI: Magda Mariela Hernández Gijón, para Acayucan; Patricia Martínez Mendoza, en Nanchital, y Marjorie Oropeza Núñez, de Agua Dulce. Mariela Hernández es apadrinada por el líder estatal del PRI, Erick Lagos Hernández… Ciencia exacta, como es, la política no deja nada al azar: al tiempo que Flavino Ríos Alvarado era nombrado líder del Congreso de Veracruz, José Luis Sáenz Soto pasaba a ser la propuesta de los petroleros de la Sección 10 para la alcaldía de Minatitlán. Sáenz Soto, actual secretario del Ayuntamiento y ex líder del PRI, fue palomeado por el mandamás petrolero Jorge Wade González ante más de 500 agremiados. Dicho en buen cristiano, lo de Flavino Ríos suena a una treta del gobernador Javier Duarte de Herrera Beltrán —y a la mala leche de Fidel, por consiguiente— para frustrar una vez más el sueño del hoy líder cameral a gobernar Minatitlán. Habría que ver ahora como lidia Duarte con el flavinismo esparcido por todo el municipio. Sea como sea, José Luis Sáenz ya prepara los discursos de campaña…