El gober, los adictos, los que roban, los infames

Morena y Cuitláhuac erigen un reino, el del exceso y el placer, con sus adictos, con los que roban, con los infames que acosan mujeres, con funcionarias voraces, los de las licitaciones con tufo a fraude y hasta la Policía de Veracruz que planta droga, siembra armas, levanta inocentes y los entrega desmembrados.

Pulula en palacio la nueva mafia del poder: el primo Eleazar, cuya misión es operar la dispersión de los dineros y cuajar las asignaciones directas; el favorito Zenyazen, implicado en la colocación de 24 dosis de cristal en el vehículo de un funcionario de Espacios Educativos; Quiroz, imputado por acoso sexual en el Sistema Estatal Anticorrupción; Castro Girón, el de las palizas a su esposa.

Gozan de cabal impunidad Erick Cisneros, quien desde la Secretaría de Gobierno amenaza y vocifera, patética su diarrea mental, sus alardes, su ignorancia; Ramírez Zepeta, acusado de meter mano en compras irregulares en el Instituto Veracruzano del Deporte; Escudero, el del título falso; Quirarte, director de Gobernación que no cesaba de acosar a una empleada hasta terminar cesado.

Hace y deshace Hugo Gutiérrez, el sheriff, secretario de Seguridad Pública, cuya policía inventa delitos, siembra armas, detiene ciudadanos con nacionalidad estadunidense —caso Actopan—, sin alcance para medir el conflicto diplomático que habría de generar, o que levanta inocentes que luego aparecen con signos de tortura, cercenados, en los límites con Puebla, o que aprehende a Erick Sánchez, funcionario de Espacios Educativos, le siembra droga y luego no sabe cómo recular.

Uno más: Rafael “N”, secretario particular de la titular de Medio Ambiente, Rocío Pérez, denunciado por hostigamiento sexual contra una compañera de trabajo, a la que asediaba en la oficina y luego seguía y vigilaba en su hogar. Un perfecto enfermo mental.

Y ahora Efrén Rogelio “N”, hijo de la secretaria de Trabajo, Guadalupe Argüelles Lozano, pillado ebrio en un vehículo oficial, y en su interior un envoltorio con yerba que la Policía de Veracruz categorizó con características de marihuana.

Viajaba —abril 27— sobre la carretera Chicontepec-Benito Juárez, a la altura de  Xilico, cuando fue avistado por elementos de Seguridad Pública. Nervioso, trató de darse a la fuga. Interceptado por la policía, le detectaron el estado de ebriedad.

Le hallaron —según se aprecia en fotografías que difundieron portales y cuentas en redes sociales— envases de cerveza, de jugo, una lámpara, papel sanitario y un envoltorio con “hierba verde con características similares a la marihuana”.

Efrén Rogelio conducía un automóvil Chrysler, Avenger, color blanco, con placas de circulación YKL-4133, cuyo registro aparece como propiedad del gobierno de Veracruz, concretamente bajo custodia de la Secretaría de Trabajo, Previsión Social y Productividad.

Horas, tras el pago de una multa administrativa, se le dejó en libertad, según difundieron medios de prensa. ¿No se dio parte a la Fiscalía General de la República?

A modo le llega el sainete del junior a (des)gobernador Cuitláhuac García. Los desplantes de su secretaria de Trabajo se hicieron proverbiales, célebres en la Cuarta Degradación. Iniciaron apenas asumía el cargo, imponiendo a su hija en Quetzalli Cárdenas Argüelles, como jefa del Departamento Jurídico y Amparos, teniéndola que retirar ante el escándalo y las condenas.

Juez venal, transgresora, Guadalupe Argüelles hizo locuras y destrampes cobijándose en el gobernador. Por ejemplo, irrumpir junto con su marido, Gonzalo Vicencio Flores, líder de Morena en Veracruz, en las oficinas de Bienestar en Tantoyuca y golpear a personal que las tenía tomadas en protesta contra la coordinadora, Dora Elena Hernández Gómez, acusada de actos de corrupción.

Una gota derramó el vaso. Tras el episodio de Efrén Rogelio, la secretaria se tuvo que ir.

Gobierno de malandros y bribones, el de Cuitláhuac García Jiménez tiene facha de escuela de rateros, los menos con pecados veniales, nepotismo, amiguismo, tráfico de influencias; los más, afilando el diente e hincando la uña, disponiendo de los bienes y los recursos; todos fuera de control pues imaginan que el Año de Hidalgo ya comenzó.

Y uno más, esa masa de rancia maldad, Erik Cisneros, negado para el acuerdo político porque su chip averiado le dice que gobernar es destruir, disparando amenazas, orquestando atropellos, tensando la relación gobierno-sociedad, sumiendo a Veracruz en vacíos políticos e ingobernabilidad.

Rodea a Cuitláhuac García, el (des)gobernador, una banda delincuencial. Desde Erik Cisneros, que no dialoga y propicia la brutal represión a indígenas y campesinos del Totonacapan en plena Cumbre Tajín, hasta la burocracia inmunda, ligada a drogas y adicciones, acosando a mujeres, usando a la policía para sembrar estupefacientes en subalternos incómodos por haber detectado actos de corrupción en plena 4D(Cuarta Degradación).

Rocío Pérez, secretaria de Medio Ambiente, protegió hasta donde pudo a su secretario particular, Rafael “N”, el acosador que terminó tras las rejas.

Carlos Quiroz, secretario técnico del Sistema Estatal Anticorrupción, continúa en el cargo pese las denuncias y quejas por acoso sexual, encubierto por titulares de otras dependencias que conforman el consejo directivo, todos morenistas.

Rosalinda Galindo, diputada torpe y gris, de escandalosa ignorancia, incrustó a siete familiares —esposo, hijas, yerno, cuñado, entre otros— en la estructura de gobierno, sus retoños en áreas donde su trabajo es viajar, viajar y viajar.

Roberto Zenyazen Escobar García, ex stripper, alias “Tarzan Boy”, secretario de Educación —se vale reír— lo mismo se chuta los dineros que provienen de las tienditas escolares, miles en todo Veracruz, que producen millones de pesos a diario, que se implica en contratos millonarios de obra en centros escolares, suscritos con empresas constructoras, unas de nueva creación, que acaparan todas las asignaciones. Contra lo que ordena la máxima política, el favorito de Cuitláhuac ostenta la fortuna que el poder le comienza a dejar.

Erick Cisneros, secretario de Gobierno, alardea y rebuzna, amaga y amenaza, reprime y detona la repulsa social. Célebre aquel día en que su jefe, Cuitláhuac García, llegó a Chinameca intentando convencer a los oriundos de aceptar la instalación de una planta tratadora de basura, proveniente de Coatzacoalcos, y el (des)gobernador dejó el lugar entre rechiflas y burletas, reclamos y mentadas de madres para no volver. Nunca un gobernador en Veracruz había sido maltratado así.

Fantasmón, lengua floja, Cisneros preconiza con la ley y el orden. Lo suyo, sin embargo, es encubrir y solapar a los transgresores de la moral, Fernando Quirarte, su director de Gobernación, el terror de las empleadas en la Secretaría de Gobierno, o Castro Girón, ex director del C4, donde se acumula la información de seguridad y de carácter político, denunciado por violencia intrafamiliar, por las golpizas a su esposa, una de las cuales le hizo pedazos la nariz.

Otro impresentable, Hugo Gutiérrez Maldonado, secretario de Seguridad, en la mira del Cártel Jalisco Nueva Generación mientras los zetas reparten despensas en colonias y zonas rurales.

A Hugo “Pistolero” Gutiérrez se le suman las historias de tortura, agresión, siembra de armas, siembra de droga, como las 24 dosis de cristal que hallaron en el auto de Erick Sánchez, ex funcionario de Espacios Educativos, que luego no acreditaron que fuera suya y quedó en libertad. 

¿De dónde sacó la Policía de Veracruz esa droga? ¿Por qué no consignó a la Fiscalía General de la República? ¿Quién se las proveyó? ¿A quién se le arrebataron?

Y así la pandilla del gobernador. Cada uno su historia. Tiempo y tinta sobran, y espacio para contar.

Morena y Cuitláhuac erigen su reino, y en él los adictos, los que roban, los que agreden, los represores, los infames, los que siembran armas y siembran droga. 

Son las joyas de la Cuarta Degradación.

Archivo muerto

Van 45 días desde el primer fallecimiento por Covid 19 en México y Andrés Manuel sigue en la realidad virtual. Oficialmente, 20 mil 739 contagios y mil 972 fallecidos con una tasa de letalidad de 9.51, una de las más altas a nivel mundial. Extraoficialmente, ocho veces más de contagiados y fallecidos, centenares o miles diagnosticados como neumonía atípica, que ahora reconoce el rock star metido a subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, es coronavirus. Mínimo, pues, que ajuste la estadística, sumando los muertos por covid 19 a los muertos por neumonía atípica para así saber la magnitud de la tragedia. El engaño, el maquillaje de cifras, los diagnósticos amañados, finalmente se descubren. Miles de médicos fueron obligados a prestarse a la maniobra, a mentir acatando la instrucción superior. México es hoy el país 23 en el ranking de contagiados y lugar 15 en fallecidos. Es el segundo sitio en muerte por Covid 19 en Latinoamérica, sólo superado por Brasil. A ese ritmo de contagios y decesos, pronto estará en el top ten mundial. En un mes superará los 4 mil 700 de China y fácilmente los 3 mil 200 de Canadá. Y mientras el presidente López Obrador persiste en mentir —estamos “domando” a la pandemia—, los hospitales van al colapso. Miente AMLO al afirmar que hay 78 por ciento de disponibilidad de camas, secundado por la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, quien sostiene que en la capital se cuenta con el 55 por ciento de las camas de los nosocomios. Presumen equipo de protección para el personal de hospitales y respiradores y aparatos para terapia intensiva, y la mentira crece. Testimonios de médicos y pacientes acusan carencias imperdonables pues el Peje y su flota se la pasaron alardeando que desde tres meses antes del inicio de la crisis sanitaria en México ya estaban preparados. Viene lo peor. Si Andrés Manuel está noqueado por la debacle económica que gestó con sus ocurrencias fatales —cancelación del aeropuerto de Texcoco, la necedad de inyectarle recursos a un Pemex que ya es chatarra, el disparate de Dos Bocas, los ataques a las cúpulas empresariales, que son los que generan empleo, los embates contra las calificadores de deuda—, el saldo trágico de la pandemia lo va a aniquilar. Son las crisis las que definen la capacidad o la torpeza, la habilidad o la estupidez, la sensatez o la irresponsabilidad. Son las crisis, el manejo de la pandemia y su efecto económico, lo que habrá de mostrarlo en su verdadera dimensión. Aunque López Obrador persista en vivir en la realidad alterna, la realidad que vive México es funesta y cruel… Hace maletas David Agustín Jiménez Rojas, director Notarías y Registro Publico de la Propiedad en Veracruz. Colocado donde hay, donde los trámites extralegales se cotizan alto, David Jiménez tuvo dos gustos: uno, revocar nombramientos de notarios, y dos, solapar que la ex novia del jefe zeta apodado El H, acudiera a laborar cuando estaba de humor, uno o dos días en su oficina del sur, el resto en Xalapa, manejando la oficina a distancia, eso sí, cobrando con toda puntualidad. Toda una aviadora la novia del zeta mayor, con el disimulo del jefe David. Y El H feliz de que la morra gozara de republicana impunidad. La renuncia de Jiménez, cuentan los insiders, está cantada… Y el que ya no está ni se deja ver, pero van por él, es Rogelio Franco Castán, por el que Cuitláhuac García, desgobernador de Veracruz, siente especial animadversión. Al secretario de Gobierno de Miguel Ángel Yunes Linares, le confeccionan denuncias y demandas, el asedio del morenismo en el poder, todo lo que sirva para remitirlo a Pacho Viejo, el célebre penal cercano a Xalapa que tuviera entre sus muros a medio gabinete de Javier Duarte, incluido el gobernador sustituto, Flavino Ríos Alvarado. Carente de yemas, Cuitláhuac lleva 15 meses eludiendo actuar contra Yunes Linares al que un día alude con imputaciones de corrupción, pero no lo toca ni con el pétalo de luna rosa morena. Va sobre Franco por haber sido el número 2 del gobierno yunista, hiriendo así al pastor del perredismo en Veracruz y de paso al PRD, que es la única fuerza de izquierda donde irían a parar los morenistas decepcionados… Cobros fragmentados, los del Fiasco del Istmo, para enmascarar la succionada millonaria que le pega cada mes al erario de Coatzacoalcos. Hasta en cinco facturas diluía los casi 2 millones de pesos pagados por el ayuntamiento de Coatzacoalcos, el morenista Víctor Manuel Carranza Rosaldo, súbdito de la vilipendiada Rocío Nahle, secretaria de Energía. Un ejemplo: el 4 de abril de 2018 quedó constancia de la treta; la editora de la mafia Robles, el deplorable Clan de la Succión que lo mismo chupa del PRI que mama de la izquierda, emitió cuatro facturas de bajo monto y una de un millón 136 mil pesos. Fueron solventados bajo una “orden de compra” que se tramitó en la Tesorería Municipal. Y así ocurría cada mes. Tiempo después le bajaron la cuota y le retrasaron los pagos. Después, a espaldas de Carranza, se reactivó la ordeña. La operaron los hermanos Pintos. Y así siguen. Hay insiders que afirman que en la documentación aparece una firma que no es la del alcalde aunque se parece. ¿Cómo era? La Raíz de la Esperanza, sin duda la pura transa. Y Coatzacoalcos en el abandono. Y el presidente municipal en otra dimensión. Y luego por qué Morena sólo tiene un 5 por ciento de la preferencia electoral y así, o peor, llegará a la elección de 2021… ¿Quién es ese edil, aquejado por síntomas de coronavirus, candidato a la urna funeraria, temeroso de que el cuadro se le complique por razones de edad, por su vulnerabilidad, por su continua actividad, roce personal, trato con gente de la zona rural? Pista: despacha en un ayuntamiento del sur…

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Fotos: Plumas Libres, Entératever, Palabras Claras, Vanguardia