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La élite de Morena se come la nómina municipal


* El alcalde Carranza, un simulador  * No disminuyó la nómina  * Amigos y súbditos con salarios que insultan  * Botargas de Hugo Chávez en arranque de Cuitláhuac  * El Veracruz saqueado y violento: Yunes Márquez  * Pepe Yunes le apuesta a la amnesia  * Contracampaña  del panismo a Chiquiyunes en Coatza  * Tronco: rasuran apoyos a reporteros

De tres archivos de nómina, uno es clave: contiene nombres y cifras, cargos e ingresos, el retrato del dispendio, vía salarios, a la élite de Morena, todo lo que el alcalde Víctor Carranza pregonaba que habría de erradicar.

Su círculo cercano gana bien.

Otra runfla, la que sirve a la diputada federal Rocío Nahle, está mejor.

Los morenistas Kleenex —úsese y deséchese— reciben su gota quincenal pero se deben conformar.

Y la casta de oro, los que operan en la penumbra, como centinelas del tesoro que han de resguardar.

Dios los hizo y ellos lucran.

Falaz, el alcalde Víctor Manuel Carranza Rosaldo solía pregonar que el suyo sería un ayuntamiento de austeridad. No al derroche. No al agravio social. No al salario descomunal. Y resultó peor.

Llegó a propalar la máxima del pejismo iluminado: No más pueblo pobre y gobierno rico.

Llegó a decir que metería orden, que el salario suyo, el del presidente municipal, iría a la baja. Y con él los demás. Que ningún edil o funcionario de confianza podría ganar más que quien encabeza el cabildo de Coatzacoalcos.

Su cruzada, pues, era contra el personal de confianza que sangraba la nómina municipal, y con el ahorro podría reorientar el gasto, hacer obra, gobernar mejor.

Sólo que no era verdad.

Ni se bajó el salario, ni recortó la nómina de empleados de confianza, ni ahorró un peso, ni acabó con el derroche.

Ideó una reingeniería administrativa —o se la idearon porque sus limitaciones son de risa— que tenía como fin quebrar al Sindicato Único de Empleados Municipales, no para sanear la relación laboral sino para ejercer el control total, sin riesgo de huelga, sin ojos que vieran, sin testigos que acreditaran los negocios que Morena comienza a aterrizar.

Del embuste, el periodista Ignacio Carvajal reveló en Liberal del Sur —24 abril— la mecánica del cuento, el incremento de la plantilla laboral, el gasto que casi duplica el que ejerció su antecesor en la alcaldía, Joaquín Caballero Rosiñol y la asignación de salarios exorbitantes a dos o tres funcionarios de alto nivel en la misma área de trabajo.

Hoy otros archivos de nómina se comienzan a filtrar.

“Así, de enero a la fecha —refiere Ignacio Carvajal—, Carranza ha creado 1448 plazas en las que está invirtiendo 8 millones 708 mil pesos quincenalmente, mientras la anterior administración municipal, en diciembre del 2017, cerró con un gasto quincenal de 3 millones 445 mil pesos para unos 884 empleados.

“Esto contrasta con lo afirmado en campaña por Carranza, quien prometió que bajaría los salarios, los privilegios y la burocracia del municipio”.

Si Caballero ganaba 30 mil pesos a la quincena, más lo que se pudiera meter con moches, Víctor Manuel Carranza Rosaldo ya lo supera. Agrega Ignacio Carvajal:

“El mismo ex alcalde Joaquín Caballero salió con un salario de 30 mil pesos, en tanto, Víctor Carranza se lo incrementó a 36 mil pesos quincenales, según el comparativo con la relación de personal contratado por la pasada administración, a la que se accedió mediante mecanismos de transparencia.

“En el olvido quedó la promesa de Víctor Manuel Carranza de bajarse el sueldo, como lo ofreció en campaña para la alcaldía, lo que le ganó copiosa simpatía entre los ciudadanos”.

Y de los ediles —síndica y regidores—, los becarios silenciosos, apunta:

“A los ediles con Carranza también les subieron el sueldo de 22 mil 995 pesos que ganaban en la pasada administración, a 27 mil 500 con el gobierno de Morena que siempre ha promulgado que los salarios de los servidores públicos, deben estar dentro de la austeridad.
“Hasta ahora, los regidores de todos los partidos, así como la que es independiente, ha guardado silencio sobre este ‘premio’ de bienvenida dado por Presidencia vía nómina”.

Aquel archivo de nómina es explosivo. Cita a Mary Vázquez —María Cruz Vázquez Guízar—, prima del líder del Partido Encuentro Social en Veracruz, Gonzalo Guízar Valladares, y revela que no sólo cobra como una diva sino que el periodista Jesús Hernández Tea no es el titular en el área de asesores. Él es director y ella, coordinadora general, su jefa.

Gana Mary Vázquez 50 mil al mes; Hernández Tea unos 45 mil mensual.

No hay indicio que advierta que Mary Vázquez desquita el salario. Respaldada por una trayectoria profesional sólida, consultora política, vinculada a televisoras nacionales, es visible cuando anda en la campaña de Rocío Nahle al Senado.

Fuera de eso, su asesoría es un fiasco. Carranza, Nahle y el staff de Morena van que vuelan a convertirse en el peor ayuntamiento que Coatzacoalcos haya podido tener. Juntos harán historia.

Otros privilegiados son el director de Acción Social, Rafael Vela Valencia, con un salario de 29 mil pesos quincenales, unos 58 mil pesos al mes.

O Alberto Mijangos Martínez, secretario de Gobierno, ex priista, ex líder de Grupo Integra, la plataforma política del ex alcalde Iván Hillman Chapoy, esposo de Mónica Robles, la ex diputada duartista, jefa de Rocío Nahle y matriarca del Clan de la Succión.

Mijangos cobra, según el archivo de nómina, 24 mil pesos a la quincena, 48 mil al mes. Y no se ve la efectividad, rebasado por los conflictos, incapaz de atenuar los reclamos sociales y el andar a ciegas del ayuntamiento morenista.

Demoledor, el archivo de nómina permite identificar la existencia de al menos dos niveles de dirección, los clase A, que perciben 22 mil 548 pesos quincenales, y los  B, con salario de 16 mil 499 pesos a la quincena.

Un área de escasa efectividad es la Coordinación de Comunicación Social. La integran 18 empleados, bajo el mando de tres cabezas: Joel Arellano Torres, quien fuera enlace de prensa de Rocío Nahle en el Grupo legislativo de Morena en la Cámara de Diputados, con salario de 45 mil pesos; Roberto Pérez López, obligado a renunciar y ser degradado a subdirector, ganando 30 mil pesos, y Cecilia Bocanegra Cornelio, por años reportera de Diario del Istmo hasta que Mónica Robles la echó, haciendo las paces en 2013 cuando la matriarca del Clan de la Succión era candidata a diputada local por el PRI-Verde, ahora con un ingreso de 44 mil pesos al mes.

Hay detalles sin fin. Hay evidencia de que en Morena el nepotismo es virtud.

Yamín Martínez Irigoyen, sindica municipal, con salario de 65 mil pesos al mes, tiene en su equipo de trabajo a su esposo, Rouvier Ramírez Rodríguez, ficha 40327, con salario de 20 mil pesos al mes. Ambos son activos del Movimiento Popular Magisterial Veracruzano, con plaza de maestros.

Y otro hermano de la edil, Elmer Omar Martínez Irigoyen, está adscrito a la regidora tercera, de Ángel Estrada Bernal, el señor de las tierras en el ayuntamiento de Iván Hillman. Su ficha es la 40155, con cargo de “enlace administrativo” y salario de 15 mil pesos al mes.

Y así las Mijares —Tania Pamela, su hermana Maritza y su mamá Raquel, directora de Educación.

Y así Rafael Olaf López Blanco, ficha 40263, con categoría de Especialista Técnico A y salario de 20 mil pesos al mes. Es de los que mueven a Morena en las redes sociales. Es el de la tanga con rostro de ratoncito sobre el uniforme de Pemex.

Y así José Ángel Echevarría Escamilla, secretario particular del alcalde Víctor Carranza, adscrito como “director” de la presidencia municipal, ficha 40200, con salario de 30 mil pesos al mes. Es el que suele sentarse en la silla del presidente municipal.

Y así los Pulido, y los Opazo, y Chesty, y los regidores del PRI —Oliver Damas y Felipe Rodríguez Gallegos—, uno dócil y el otro servil, que todo le aprueban al edil de Morena, y el sobrino del ex candidato a la alcaldía de Coatzacoalcos, Carlos Vasconcelos, y los nueve empleados que Carranza le sigue pagando al parque Quetzalli, el parque de Mónica Robles que un día con un subterfugio legal —Fidel Herrera, presidente honorario de la Fundación Quetzalli— le robó a Coatzacoalcos.

Oliver Damas tiene un séquito de nueve empleados, incluidos Hansel y Gretel y no son del cuento de los hermanos Grimm. Uno con buena estrella es Jared Jacinto, y sobresale en salario. Gana 22 mil 680 pesos al mes, mientras el resto si acaso la mitad. Por algo será.

Felipe Rodríguez cuenta con una corte de 10 empleados. Uno de 20 mil pesos mensuales; los otros entre 8, 10 y 12 al mes. Uno, Federico Lagunes Santos, hijo de Pulgoso Lagunes, el periodista mancebo del fidelismo y el duartismo; otra, Martha Herrera; una más, Gabriela Téllez, del equipo compacto de su hermano, el ex secretario de Gobierno, Víctor Rodríguez Gallegos.

Desglosa ese archivo de nómina el portal distritorojo.com.mx, exhibiendo la voracidad del alcalde Víctor Carranza, la falacia de Morena, el dispendio y el derroche cuando pregonaba austeridad y mesura, y que el recorte sería total. Y hay más.

Ya en el poder, la élite de Morena es voraz y se sirve bien.

Archivo muerto

Cuatro botargas, imagen de Hugo Chávez, extinto presidente de Venezuela, sacuden el arranque de Morena al gobierno de Veracruz, este domingo 29. Cuatro botargas cuando Cuitláhuac García Jiménez va por segunda vez por la gubernatura. Y a su lado lleva a la velocista Ana Gabriela Guevara, una gloria del atletismo, campeona mundial de los 400 metros planos, ex senadora, una figura en el partido de Andrés Manuel López Obrador. Cuatro botargas —el rostro grotesco de quien fuera identificado como Hugo Chávez, la boina, el color carmín de Morena— con las que algunos morenistas buscaron la foto y luego otros, según la crónica de Al Calor Político, expresaron su repudio, asumiendo que se trataba de una provocación, imputándole la autoría al PAN y finalmente el yunismo azul. Del lugar se alejaron las botargas, custodiados por presuntos elementos policíacos que en videos daban la imagen de ser sus escoltas. Recordaron algunos cuando, el 22 de septiembre de 1993, un grupo de travestis se acercó a Cuauhtémoc Cárdenas en el hotel Fiesta Inn, en Xalapa, le pidieron la foto, posaron, lo abrazaron y la estampa inundó la prensa. ¿Una afrenta? Para nada. Entonces, como siempre, el PRD le han dado entrada a los grupos vulnerables. Y Morena igual. Son parte de sus activos y de su fuerza electoral. Ahora, quien ideó el episodio de las botargas de Hugo Chávez, provocó un distractor. Se perdió el mensaje de Cuitláhuac García, el candidato de Morena, dominando la nota de las botargas, la persecución, la provocación… Puntero en unas encuestas, empatado en otras, Miguel Ángel Yunes Márquez retrata al Veracruz que Javier Duarte heredó: “El actual gobierno recibió a un Veracruz en estado crítico en todos los sentidos; con una corrupción generalizada, con instituciones destruidas y una Policía coludida por la delincuencia organizada, pero gracias al apoyo de millones de veracruzanos las cosas empezaron a cambiar y a ser mejores, Por fin se recuperó el rumbo”. A su lado tenía al candidato presidencial panista, Ricardo Anaya Cortés, y al senador Santiago Creel, en un mitin de más de 20 mil asistentes, en Boca del Río, su feudo. Chiquiyunes resalta que Veracruz “no necesita demagogia, falsas promesas, ni ocurrencias, tampoco el pesimismo de gente que todo lo ve mal y de candidatos que no tienen experiencia y que dicen cualquier cosa para ganar votos”. Carga Yunes Márquez con el desgaste propio del ejercicio del poder, del gobierno que ejerce su padre, Miguel Ángel Yunes Linares, atacado por grupos duartistas y prensa que vivió del despilfarro, dádivas, chayotes, la que añora el regreso de los ladrones que saquearon a Veracruz… Si la memoria fuera etérea, Pepe Yunes podría venderse mejor. Podría engañar a incautos y embaucar a los que poco saben de Veracruz. Podría venderse como amigo del olvidado y enemigo de los bribones —los que pasaron por el gobierno y una que otra alcaldía—, de las pandillas que saquearon el erario, los que abusaron del poder y trajeron a zetas y golfos, al Cártel Jalisco Nueva Generación y ahí comenzó a correr la sangre de los buenos y los malos en Veracruz. Si la memoria fuera así, etérea, le podría funcionar. Podría vender como algo bueno ese engendro político que responde al apelativo de PRI. Y de paso, y peor, pretender vender a José Antonio Meade, su amigo, su jefe, el candidato presidencial priista que ya no levantó, se hundió y lo único que le queda es declinar. “De la seguridad, del empleo, del respeto a las libertades en Veracruz, yo me ocupo”, dice Pepe Yunes en su arranque de campaña, rodeado de lo menos prestigiado que le pudo mandar el PRI: Enrique Ochoa Reza, su líder nacional; Carlos Romero Deschamps, el desacreditado dirigente petrolero, y Emilio Gamboa Patrón, de pésimo perfil y moral cuestionada. Destripa al gobierno panista de Miguel Ángel Yunes Linares, le imputa que lleva 17 meses en el poder y que Veracruz no avanza, retrocede. Y ofrece que ocuparse de la seguridad de las familias, “para que el gobierno sea un aliado constante y permanente que les permita vivir en tranquilidad y en paz”. En un mundo de amnesia, se le podría creer. Pero la memoria es conciencia, y es implacable como la sentencia de un juez. Cómo olvidar su silencio, su quietud, la indiferencia del senador sabiendo que Javier Duarte reventaba las finanzas de Veracruz y nada replicó, y que hacía proliferar los cárteles, las bandas, los malosos y malosillos que cimbraban de miedo a la sociedad y enlutaban hogares y destrozaban familias. Y Pepe, ajeno a la realidad. O en el estado de confort. O en la comodidad de la complicidad. Y desde el fondo de la tabla, quiere aspirar al triunfo… A como va, habrá doble derrota azul en Coatzacoalcos. Por su pésimo historial, por ser visto como un fuereño más, por su muerto y aquellos que apaleó, Renato Tronco no tiene con qué ganar. Y peor para el yunismo azul cuando el tronquismo pretende convencer al electorado y recomienda votar por el cacique de Las Choapas y por quien quieran para gobernador. O sea, que gane Tronco, si es que puede, y que pierda, eso sí, Miguel Ángel Yunes Márquez, el abanderado de la coalición PAN-PRD-Movimiento Ciudadano. Tronco recibió tres candidaturas —la suya y la de su nuera a diputados federales por Coatzacoalcos y Minatitlán, y la de su hermano Alejandro a diputado local por el distrito Coatza Rural— y no cumplió con dos compromisos, uno de ellos de auténtico escándalo, de nota nacional. Por ello, le cerraron los oídos en Xalapa, se sellaron las puertas, se le ve como un traidor. Y lejos de recomponer su desastre, ahora le hace contracampaña a Yunes Márquez. ¿O a eso lo envió Fidel?…

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Foto: Olmeca Multimedios