Héctor, Pepe Yunes y Javier Duarte: los del “acostón” en el PRI

* La ficticia unidad del PRI  * Elogiados en público, insultados en privado  * Los senadores se arrugan  * Descalifica PRD rojo alianza con el PAN  * Investigarán a firmantes de desplegado  * Los Almendros, desalojo  * Samuel y Bringas, más cerca de la cárcel  * La fiscal se excedió  * La primera víctima de la sucesión

Todos —Pepe Yunes, Héctor Yunes, el Pato Silva Ramos y Javier Duarte— comparten el pan y la sal, la cama y el catre político, el cinismo y el agravio, la sonrisa y el aplauso, por la unidad en el PRI. No es matrimonio, es “acostón”.

Se mofa el gobernador de Veracruz que la alianza en la oposición, la del PAN y el PRD, la de la derecha y la izquierda, es apenas coyuntural, sin compromiso, un simple “acostón” que se diluye en el amanecer. El de él con los Yunes rojos también. No es matrimonio, es “acostón”.

Dice que la alianza del PRI es con la sociedad, con los millones de veracruzanos que los llevan al poder, y los sostienen en el poder, y los perpetúan en el poder.

Es matrimonio, vocifera Javier Duarte en una analogía para el psiquiatra, que no refleja su deplorable relación con la sociedad, ni describe cómo patea a los veracruzanos, cómo los reprime, cómo endeuda al gobierno estatal, cómo propicia las condiciones de violencia —un escenario de tortura, de desmembrados, de sepultados en fosas clandestinas—, cómo se esfuman los millones que le traslada la Federación, cómo crece la pobreza y cómo se vuelven millonarios los miembros de su pandilla.

“Nuestra alianza es legítima y genuina, no es de interés, no es un acostón, nosotros tenemos un matrimonio con el pueblo veracruzano”, decía el tipo ante el asombro de los 600 delegados que acudían este domingo 13 a la sesión extraordinaria del Consejo Político Estatal del PRI.

Su rollo es así. Dragonea Javier Duarte mientras Veracruz se le va de las manos, pulverizado por el desgobierno que encabeza, evidente el saqueo, la retención de aportaciones a la Universidad Veracruzana, a Pensiones del Estado, el pago a empresarios, a becarios, a miembros de la tercera edad y a miles o cientos de miles, con lo que se ha ganado el repudio de la sociedad.

Ve un matrimonio PRI-sociedad mientras golpea maestros, campesinos, periodistas, defensores de derechos humanos, ambientalistas, universitarios, cañeros, alcaldes.

Presume un matrimonio PRI-sociedad mientras usa a la policía para atajar manifestantes que se dirigen a Xalapa a ejercer su derecho a la protesta, y lanza a la Fuerza Civil, su policía de élite, contra quienes reclaman que sus familiares sean hallados con vida.

Habla de matrimonio PRI-sociedad cuando se gana el repudio nacional e internacional por el asedio, el hostigamiento, el exilio y el crimen del fotoperiodista Rubén Espinosa Becerril y los de otros 13 comunicadores; por el encarcelamiento de la columnista de Notiver, Maryjose Gamboa Torales, usando las armas de la ley para violarle sus derechos; por enviar a prisión a dos usuarios de redes sociales, Maruchi Bravo Pagola y Gilberto Martínez Vera.

Dice que hay un matrimonio PRI-sociedad cuando le gritan en las manifestaciones “Fuiste tú”, acusándolo de los asesinatos de periodistas y activistas sociales.

Alardea Javier Duarte para denostar una alianza de oposición que no lo deja dormir, que lo lleva al trauma, recurrente en sus acciones Miguel Ángel Yunes Linares, como si fuera un fantasma azul, el diputado panista que promete llegar al poder, alcanzar la minigubernatura en 2016 y refundirlo en prisión.

Lo del PRI con la sociedad no es “acostón”, suelta con la finura que caracteriza al vulgar, mal remedo de Fidel Herrera Beltrán, éste de ocurrencias jocosamente cínicas mientras perpetraba el atraco a las arcas de Veracruz.

Lo del PRI, precisa el gordobés, es matrimonio con la sociedad. Sí y no. Mejor dicho, es caso de violencia intrafamiliar, de agresión que llega al límite, pues a fuerza de tanto abuso la pareja se cansa y comienza a contragolpear.

Sirve el discurso de Javier Duarte para el show dominical, sin liderazgo el gobernador, sin estatura moral, en un escenario de derrota gestada a partir de su regateo por imponer sucesor.

Llega al Consejo Político Estatal del PRI para rendir culto a una unidad que sólo existe su imaginación. Le acompañan en la obra teatral Pepe Yunes y Héctor Yunes, los senadores a los que detesta; el Pato de Tuxpan, alias Alberto Silva Ramos, su misógino favorito; los pepeyunistas, los hectoryunistas, el duartismo, la fidelidad.

Suelta el discurso de la unidad que enmascara la complicidad a la que son llamados los priistas para sobrevivir en el poder. Habla de que “la división política no sirve, no abona, no permite alcanzar las metas que nos hemos fijado, no logra alcanzar los objetivos que la sociedad merece y necesita”.

Agrega:

“Celebramos una de las sesiones más importantes que un Consejo Político Estatal puede establecer y que se da cada seis años. Acordamos métodos de selección y postulación de quienes aspiren a gobernador del estado y a diputados locales y, como verán, esta fue una respuesta contundente para quienes apostaban a la división, a la ruptura y a la fractura de nuestro instituto político”.

Preconiza que la estructura del PRI “está perfectamente afinada” y son “una maquinaria bien aceitada; somos una maquinaria perfecta cuando estamos unidos, y así lo habremos de demostrar… vamos por todas las canicas el próximo año”.

Así hablaban—y hablan— El Chapo, el Mayo, Caro, don Neto, Félix, Beltrán, Amado cuando se dirigen a sus sicarios y operadores financieros. También son una familia, la de la droga, que exhiben sus debilidades cuando riñen, que son indestructibles cuando están unidos. Cuánto se parecen al Cártel del PRI.

Embuste puro, el discurso de Javier Duarte riñe con la realidad. Su desgobierno arrastra al PRI, lo hace corresponsable de la quiebra financiera, la deuda de 100 mil millones de pesos, el baño de sangre por el avance del crimen organizado y la complicidad del aparato policíaco y judicial, el conflicto social, pobres más pobres y un puñado de duartistas inmensa y groseramente enriquecidos.

Y ahí, sin chistar, lo escuchaban sus dos acérrimos enemigos: Pepe y Héctor Yunes, denostados ayer, golpeteados en la prensa duartista, vapuleados a mansalva, ignorados por la clase política que se rinde a los pies del gobernador, incluidos los pepistas y los hectoristas más recalcitrantes.

No bastó el agravio de San Julián, el insulto de la caña de pescar, la sorna de Javier Duarte en el informe de Pepe Yunes, el “no te entiendo” del gordobés a Héctor Yunes para reclamarle que si seguía criticándolo era como golpear al PRI, deslizándole la amenaza de veto.

Ahí, sonrientes, ambos senadores aplaudían las sandeces de Javier Duarte. Y posaban la foto.

Dice Pepe Yunes que él sigue en lo suyo, que persiste en buscar la nominación para ser minigobernador por dos años, los mismos que decía en noviembre de 2014 que eran un daño para la vida institucional de Veracruz.

Eso dice y agrega que no aceptará la nominación a cualquier precio. O sea, no condicionado. Y que sería candidato el PRI sin garantizarle impunidad a Javier Duarte, sin entregarle posiciones en el Congreso a duartistas, sin darle secretarías en el próximo gabinete… si es que puede derrotar a Yunes Linares o a Juan Bueno Torio, quien ya lo venció en 2006, yendo ambos por la senaduría.

Pepe Yunes sigue siendo agraviado en lo que más le duele: su familia. Le llueven infamias, lo acusan públicamente de infiel, de tener un hijo fuera de matrimonio, de haberse enredado con la secretaria. Y ahí sigue, sonriéndole a sus verdugos, estrechándole la mano a los perversos.

Aplaudía Héctor Yunes a pesar de haber llevado porra, de sacar de quicio a los duartistas con su escándalo. Héctor Yunes insistía en que el mejor método para seleccionar al candidato es la encuesta. Javier Duarte dice, fino como es, que esas son “mamadas”.

Sostiene Héctor Yunes que él es el mejor posicionado, el que reúne los mejores requisitos para ser candidato. Pero ahí es uno más, comparsa del gobernador.

Ingredientes de un caldo gordo de rancio sabor, Pepe y Héctor Yunes acudieron a secundar la farsa de la unidad. Saben uno y otro que la unidad no existe en torno a Javier Duarte pero le aplauden, le sonríen, lo dejan crecer y, si es necesario, habrán de entregar sus estructuras a quien el gobernador imponga, sea el Pato Silva o Erick Lagos con la promesa de que si no van en 2016, será en 2018 por el gobierno de seis años.

Arrugados como están, Pepe y Héctor Yunes saben que si no hay 2016 para uno de ellos, no habrá 2018. Un duartista en el minigobierno de 2016 terminará por desmantelar sus aspiraciones y así continuará el proyecto de la fidelidad a 30 años.

Ahí, con el malviviente que los elogia en público y los insulta en privado, que se ufana que les quebró las agallas y les apretó la honra, los Yunes rojos son mansos y dóciles, condescendientes pues así entienden la unidad.

Es un sueño el matrimonio PRI-sociedad. Es otro sueño el matrimonio Duarte-Yunes rojos. Y parafraseando al gordobés, su alianza no es legítima ni genuina, es de interés.

Así se da el“acostón” de Javier Duarte con los Héctor Yunes y Pepe Yunes.

Así se da el “acostón” en el PRI.

Archivo muerto

Aquí, en Veracruz, entre la mafia duartista, en los calzones de Javier Duarte, en las tangas del Pato de Tuxpan, cunde el miedo, alarmados el capo y los sicarios porque nada ha podido frustrar la construcción de la alianza PAN-PRD, el Frente Amplio Opositor que con Miguel Ángel Yunes Linares o con Juan Bueno Torio, sacará al PRI del palacio de gobierno y remitirá al gordobés y su pandilla a los penales de Veracruz. Publica el PRD rojo y algunos perredistas que aún sueñan con que la “unidad de las izquierdas” puede existir, sendos desplegados en los periódicos Reforma y La Jornada, instando al nuevo líder del partido el sol azteca, Agustín Basave Benítez, a evitar la alianza del PRD con el PAN en Veracruz, pero sobre todo —y ahí está la cola sucia del duartismo— a impedir que sea Yunes Linares el candidato a gobernador en 2016. Lo suscriben perredistas de todo nivel, los Romero Aquino, Daniel Nava, Fredy Ayala, Victoria Gutiérrez, Agustín Hernández Monroy, entre muchos que han vivido de su cercanía con el PRI, con los gobiernos priistas, que han sido cómplices de la fidelidad y del duartismo a cambio de prebendas y una vida de oropel. Horas después, el PRD estatal difundió que en el desplegado hubo datos de perredistas “sin autorización para utilizar su nombre”, de personajes que “no militan en el PRD o militaron en el pasado, pero ya no lo hacen más”, y de tipos que “apoyaron abiertamente a otros partidos en la pasada elección inmediata”. Advierte que se abrirá una investigación y los órganos de justicia interna determinarán responsabilidades y sanciones. Seis de los militantes enviaron cartas en las que niegan haber suscrito el documento. Al final, el PRD estatal cuestiona: ¿quién pagó los 361 mil 502 pesos por la plana en Reforma y los 232 mil 402 pesos por el mismo concepto en La Jornada?… Restituye el Poder Judicial de Veracruz el predio Los Almendros a la empresa Gestiones Inmobiliarias Arkitektur, pero se excede la fiscal regional Samyra del Carmen Khoury Colorado. Lo ordenó la Quinta Sala del Tribunal Superior de Justicia de Veracruz y acató el Juzgado Primero de Primera Instancia, en torno a la denuncia de la inmobiliaria y luego de las maniobras legaloides del abogadazo Samuel Muñoz de la Rosa, tripulador de Manuel Bringas Burelo, el Excelentísimo Conde de Bringas, que luego de vender éste en 40 millones de pesos el terreno a Arkitektur se les hizo fácil promover la invasión, coludidos con la iglesia evangélica Ríos de Misericordia —ríos de fraude—, y así, en el nombre de Dios, comenzaron a ensartar a cuantos incautos caían en el engaño, vendiendo terrenos que ya no eran suyos, pues Arkitektur adquirió legalmente a la sucesión Bringas —y al gobierno de Veracruz, vía una empresa pantalla, creada exprofeso para esa operación; ¿fraude duartista?— según consta en escritura de compraventa signada en el puerto de Veracruz. Samuel, sedicente defensor de derechos humanos, padrino de pseudoperiodistas con fama de halcones bocones, que huyen porque si no los matan y embarcan a la Comisión Estatal Para la Atención y Protección de los Periodistas, mencionado el litigante sin título, ex madrina, judicial de malas entrañas, en el caso del vigilante quemado vivo en la propiedad de Gertrudis Guízar Valladares, y Manuel Bringas, vía terceros, vendían a sabiendas que la Sucesión Bringas se había extinguido desde de noviembre de 2013 —también ahí hay escritura notarial— a cientos de paracaidistas ostentándose como dueños. Hubo invasión. Hubo omisión del ayuntamiento de Coatzacoalcos. Hubo complicidad pues hasta postelería para alumbrado les colocaron. Bloquearon un canal que sirve de desfogue de agua al fraccionamiento Punta Caracol. Y Obras Públicas de plácemes. Incurrían en fraccionamiento indebido y si no es por el escándalo y la presión de un sector de la prensa que vio la mano de Marcelo Montiel en un caso de extorsión política —coyoteando el desalojo— el ayuntamiento no habría procedido interponiendo las denuncias. Cerebro del atraco, Samuel Muñoz operaba todo vía Yolanda, la sobrina del pastor Benito Cruz, “a la que se anda echando al plato”, según un video en que uno de los invasores describe la mecánica del engaño. ¿Será que procedió el desalojo porque ahora el abogado de Arkitektur es Jorge Ramírez Pérez, tío político del gobernador Javier Duarte, ex socio de Luis Daccarett Habib hace algunos ayeres, y padre del subsecretario de Ingresos de Sefiplan, Jorge Fernando Ramírez Tubilla? ¿Será cierto que el trabajito fue tasado en 8 millones de pesos y lo que se acumule? Si la ley se aplica, Samuel Muñoz y Manuel Bringas pronto estarán tras las rejas, pues el predio Los Almendros fue adquirido legalmente por Arkitektur al Excelentísimo Conde de Bringas y hermanos, así como al gobierno de Veracruz; porque Manuel Bringas cobró y luego se dedicó a invadir el predio vendido, y porque su hermano Bernardo, que también es marrullero, tuvo participación. Queda por ver cuantos de los invasores engañados denuncian a San Samuel y al Conde de Bringas para que les restituyan el dinero pagado y lo que invirtieron en las casas ahí levantadas. Y queda ver cómo sale de esta la fiscal regional Samyra Khoury, que se excedió a la hora de restituir, lo que dará pie a amparos y más amparos mientras a la par van las denuncias por fraude contra Samuel, el santo patrono de los invasores de predios, y Manuel Bringas, a quien le caerá la mayor cantidad de lodo… Primera víctima de la sucesión en Veracruz. Se accidenta en la autopista La Tinaja-Cosoleacaque el equipo de avanzada del senador Héctor Yunes Landa, la madrugada del jueves 10. Muere el fotógrafo del legislador, Aldo Giovanni Ruiz Mejía, y resultan heridos su secretario particular, Marco Hernández Cruz, Emanuel Gasca Hernández y Fernando Hernández Spinoso. El percance fatal ocurrió entre las 5 y 6 de la mañana, a la altura del kilómetro 42. Llamada la “autopista de la muerte”, por los múltiples accidentes que ahí ocurren, a menudo presenta un pésimo estado, dañado el asfalto e incluso con cortes en temporada de lluvias. Ahí, en 2004, murió el hijo del actual secretario de Gobierno, Flavino Ríos Alvarado. En torno al deceso de su fotógrafo, Héctor Yunes, aspirante aún a la candidatura del PRI al gobierno de Veracruz, expresó: “Es el tramo ese terrible. Ahí murió el hijo de Flavino Ríos. Es el mismo, donde han muerto muchas personas. Lo he dicho mil veces, lo he comentado en la Secretaría de Comunicaciones. Lo dije en mi informe: es la autopista catalogada como la autopista de la muerte y está reconocida por donde hay el mayor número de muertes por kilómetro en el país”…

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Foto: Al Calor Político

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