El Congreso pone parejo a Javier Duarte

* Lo urge a que investigue y resuelva crímenes de periodistas * La imprudencia y la inacción * El pastor, de redacción en redacción * Los reporteros gráficos agredidos * Así no se llega al cielo * Marchan los petroleros * Las razones de Didier * Mínimo, que renuncie Buganza * Atropello laboral y favor sentimental

Javier Duarte se va a tragar sus odios. Dejará el discurso de las manzanas podridas, la insidia de los periodistas hampones, la imputación de que son “la expresión de los delincuentes”, la sutil amenaza —“pórtense bien”— que precedió al crimen del reportero Juan Mendoza Delgado.

Javier Duarte le tendrá que bajar. Le dice el Congreso federal que “intensifique las investigaciones”, que aplique la ley, que dé con los culpables, que los lleve a juicio, que sean sancionados los responsables de los asesinatos de periodistas ocurridos durante la pesadilla duartista.

Histórica, la sesión de la Comisión Permanente del Congreso de la Unión, aprobó en el pleno, este miércoles 15, el punto de acuerdo que urge al gobernador de Veracruz a resolver los crímenes y las desapariciones de los comunicadores.

Angélica de la peña Gómez, senadora del Partido de la Revolución Democrática y presidenta de la Comisión de Derechos Humanos en el Senado, presentó el punto de acuerdo, un día antes, el martes 14. En él señalaba casos de periodistas asesinados, el clima de hostilidad, la impunidad y las desafortunadas declaraciones de Javier Duarte, que han servido para tensar aún más la relación con la prensa.

En su proposición con punto de acuerdo, la senadora De la Peña planteaba:

“De acuerdo a estos datos y a los de diversas organizaciones internacionales, México es uno de los países más peligrosos del mundo para el ejercicio del periodismo, siendo el estado de Veracruz la entidad —de acuerdo al Relator Especial de Naciones Unidas para la Promoción y Protección de Libertad de Opinión y Expresión, Frank La Rue— más peligrosa para el ejercicio de esta actividad.

“En los cuatro años y siete meses de la actual administración estatal: 12 (13) periodistas han sido asesinados y cinco más se encuentran desaparecidos en el estado de Veracruz.

“De ahí que resulten preocupantes las declaraciones que hiciera el pasado 30 de junio de 2015 en un festejo retrasado por el Día de la Libertad de Expresión, el gobernador de esa entidad, Javier Duarte de Ochoa, quien dijo tener conocimiento de que hay colaboradores y trabajadores de los medios de comunicación que tienen vínculos con la delincuencia organizada.

“Señaló además que ‘no hay que confundir libertad de expresión con representar la expresión de los delincuentes a través de los medios’. En más de tres ocasiones reiteró el llamado a los comunicadores para que ‘se porten bien’ porque vienen tiempos difíciles y su gobierno piensa sacudir el árbol y van a caer muchas manzanas podridas. Afirmó además que lamentablemente algunos de los colaboradores, trabajadores de los medios de comunicación tienen vínculos con estos grupos de la delincuencia organizada.

“Se trata de una declaración desafortunada y preocupante, en primer lugar por venir del Gobernador del estado, el primer obligado de cumplir y hacer cumplir la Constitución y el estado de derecho en la entidad, y segundo, precisamente por ser Veracruz la entidad con la mayor cantidad de periodistas asesinados y desaparecidos que permanecen en total impunidad.

“Si el Gobernador del Estado tiene conocimiento de éstos hechos, está obligado a proceder conforme la legislación penal que dispone que ‘Toda persona que tiene conocimiento de la comisión de un hecho que la ley señale como delito está obligada a denunciarlo ante el Ministerio Público y, en caso de urgencia, ante cualquier funcionario o agente de policía’ ”.

Un día después, el miércoles 15, lo votó el pleno de la Comisión Permanente del Congreso de la Unión. Lo aprobó. Su contenido es un retrato del clima de violencia, incontenible, contra la prensa veracruzana, de la impunidad, el perfil de un gobernador desentendido de su responsabilidad social.

“Veracruz es la entidad más peligrosa en América Latina para ejercer el periodismo”, según estudio elaborado por la organización defensora de los derechos de los periodistas, Artículo 19, refiere la información que emitió el Congreso federal.

Urge al gobierno de Veracruz a que “intensifique las investigaciones que permitan procesar, juzgar y sancionar a los responsables de los homicidios y las desapariciones de periodistas en la entidad”.

A fin de garantizar las condiciones de libre expresión de las ideas en Veracruz, el Congreso federal solicita fortalecer la colaboración con el Mecanismo de Protección de Personas Defensoras de los Derechos Humanos y Periodistas.

Hay cifras contundentes. Dice el dictamen de la Comisión Permanente que el 48 por ciento de las agresiones contra periodistas son cometidas por algún funcionario público; el crimen organizado está detrás del 8 por ciento.

En el país, Artículo 19 documentó 326 ataques contra la prensa, en 2014. Hubo 143 casos de violencia material, 45 detenciones arbitrarias, 53 casos de intimidación, 44 casos de amenazas y 12 ataques directos contra portales informativos en internet.

Cita el dictamen que el Comité para la Protección de Periodistas (CPJ) cataloga a México como uno de los países con mayor número de casos de asesinatos de periodistas no resueltos. Lleva a México a ocupar el séptimo lugar a nivel mundial en índice de impunidad en asesinatos de comunicadores, sólo por debajo de Afganistán, Siria, Sri Lanka, Filipinas, Somalia e Irak.

Según datos de Reporteros Sin Fronteras, México encabeza la lista de los países con mayor riesgo para ejercer el periodismo con al menos 82 periodistas asesinados entre 2000 y 2014, a los que se suman Moisés Sánchez Cerezo, Armando Saldaña y Juan Mendoza Delgado, los tres veracruzanos, así como comunicadores de Oaxaca y Tabasco, todos en 2015.

Otro dato: la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos Cometidos en contra de la Libertad de Expresión, registra un rezago de 83 por ciento en las investigaciones de atentados contra la prensa. Las cinco entidades con más agresiones en el país son: Veracruz en primerísimo lugar, DF, Quintana Roo, Guerrero y Oaxaca.

Contundente, el punto de acuerdo de la senadora Angélica de la Peña fue reforzado por el diputado de Movimiento Ciudadano, Danner González Rodríguez, quien señaló: “estamos pidiendo que se aclare a la brevedad los homicidios y desapariciones de periodistas veracruzanos, así como un mínimo de garantías para la libre expresión de las ideas en esa entidad”.

Javier Duarte es un caso clínico. Ha llevado a Veracruz a una estadística mundial de muerte. Nada como Veracruz en crímenes de periodistas a nivel latinoamericano. Reina la impunidad.

Se recuerda con pesar a Milo Vela, a Regina Martínez, a Gregorio Jiménez de la Cruz, a Moisés Sánchez Cerezo, a Gabriel Huge, a Yolanda Ordaz, a Noel López Olguín, a Marco Antonio Báez Chino, a Misael Sánchez Solana, a Armando Saldaña, a Juan Mendoza Delgado, a Guillermo Luna Varela, a Esteban Rodríguez.

Ningún caso se ha resuelto. Pasan los años, sigue el carnaval duartista, un vodevil hecho gobierno donde los ladrones le roban a los ladrones, donde un gobernador que no tiene idea de qué hacer con Veracruz, se suelta el pelo, amedrenta, amenaza, categoriza a periodistas como hampones, como manzanas podridas, como voceros de los criminales y los insta a “portarse bien”. ¿Y él, cuándo se va a portar bien?

Resonaban sus palabras cuando cayó el periodista número 13. Juan Mendoza desapareció, lo hallaron sin vida en un Semefo, supuestamente atropellado, con una venda en la frente, o sea herido, atendido y después muerto. “Pórtense bien”, había dicho Javier Duarte. Y le quitaron la vida a uno más.

Pone en su lugar al gobernador de Veracruz. Le imputa responsabilidad. No investiga, no aclara, no halla a los responsables de los crímenes de los periodistas. Lo urge a que asuma su papel: que investigue y que haga valer la ley.

Qué vergonzoso: el Congreso puso en su lugar a Javier Duarte.

Archivo muerto

Anda como peregrino el pastor. Conmueve escucharlo. No es su hijo, el supuesto Javier Alonso, agresor de periodista alguno, sino víctima de la violencia, el agredido y ahora linchado en los medios de comunicación. Anda como peregrino el pastor y ha de ser doloroso, vergonzante, su rol, visitando redacciones que le divulguen el sermón, exculpando a los sátrapas gemelos, sus hijos, que protagonizaron el episodio de violencia contra dos reporteros gráficos, Sergio Balandrano Casas, de La jornada Veracruz y Coatza Digital, y Fidencio Arévalo Chapuz, de Notisur, que cubrían la protesta de un grupo de invasores desalojados por la policía del predio en la colonia Trópico de la Ribera, el miércoles 15. Dice que su hijo, el que inició la gresca, es la víctima. Sí, pues. Hostigaba esa lacra a reporteros y fotoperiodistas grabándolos con su cámara, al estilo de los orejas de gobierno y de los halcones de la mafia con imágenes que sirven para el espionaje o para identificar futuras víctimas. Peregrina el pastor por las redacciones queriendo convencer que el granuja de marras que tiene por hijo no actuó con violencia, cuando las imágenes lo exhiben y desnudan, cuando la lente de Sergio Balandrano Casas lo capta en el momento en que le dirige el puño al rostro, asestando el golpe en la cámara del periodista, cortándole la nariz, lanzándolo al suelo, noqueado, mareado una vez que se puso de pie. Muestra en las redacciones la cámara de su hijo, el sátrapa, y dice el padre que no, que no grabó nada, que no hay imagen alguna, ni video, como si lo captado no se pudiera borrar. Qué vergüenza ser pastor y tener al diablo en casa. Qué ejemplo puede ser para los feligreses de su iglesia. Sus hijos agreden, encaran, retan, mientan madres, provocan, agreden. Les rompen el hocico y salen por piernas tras cometer su pillada, impunes y solapados por una policía, la del “general” Arturo Bermúdez, que los dejó escapar. Y el pastor usa la mentira para decir que no son los agresores, que sus hijos son los agredidos. Así no se alcanza la salvación… Se agitan los petroleros. Toman las calles y se hacen oír. Marcharon este jueves 16 por las calles de Coatzacoalcos, con ellos los maestros disidentes, los líderes sociales, Morena y la diputada federal electa Rocío Nahle de los Robles, el Movimiento Canul, la Resistencia contra la Altas Tarifas de la CFE y Código Ciudadano. Reclaman por la opacidad en los trabajos previos a la firma del Contrato Colectivo de Trabajo entre el sindicato petrolero y Petróleos Mexicanos, del que sólo los líderes saben; porque Pemex reservó la información como confidencial; porque en agosto les tumbarán prestaciones de ley y conquistas laborales, habrá pérdida de beneficios, cambio en las condiciones de trabajo. Marchan contra las reformas estructurales de Peña Nieto, que suponen la entrega de los recursos del subsuelo al capital privado y, sobre todo, extranjero. Los encabeza su líder Didier Marquina Cárdenas, que ha enfrentado todo, que no se doblega, que argumenta y sostiene la lucha contra el desmantelamiento de Pemex. Van con un amparo, dice Didier, contra el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI), que fue el que permitió que Pemex reservara la información con carácter de “confidencial” hasta 2018. Van otras marchas, mayor movilización para evitar que los derechos conquistados se pierdan y que se mate a Pemex para que la riqueza petrolera pase a manos del capital privado… Mínimo, que Gerardo Buganza se defina. Se lo piden partidos políticos que ven el doble juego del pseudobronco del duartismo, empleado del gobernador, alfil para enturbiar el proceso de sucesión y que ahora, penosamente, sirve el ex panista como la Caja China para la distracción. Que renuncie, le piden partidos y aún quienes no militan en ninguno, porque es una incongruencia que llame mafias al PAN y al PRI cuando uno le dio la candidatura con la que pudo ser gobernador de Veracruz, y el otro lo acogió como se acoge a los traidores, le dio poder y nombre, dos veces lo ubicó como secretario de Gobierno en un hecho que exhibe las aberraciones mentales de Javier Duarte, inédito el caso, pues nadie antes había ocupado un cargo así, siendo removido y volviendo a él, mas que en la pesadilla duartista. Que renuncie le piden al minibronco que se siente más que El Bronco y allá los incautos que crean que Sor Buganza tiene algo de independencia del poder… ¿Quién es ese funcionario del ayuntamiento de Coatzacoalcos que dejó sin trabajo a una empleada, embarazada, cuya plaza asignó de inmediato a la amiga de su segundo frente?…

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