Javier Duarte: los días contados

* 44 familiares y amigos al SAT  * Acepta que es auditado  * “Estoy limpio”  * Atrapado y sin salida  * Un gobernador priista se va  * Los Yunes también se amparan  * Conagua: las primeras transas  * Tumba delegado más de 20 contratos   * Minatitlán: Nicolás contra Nicolás  * Le buscan relevo a Lezek en el DIF

Lastre para el PRI, lastre para Veracruz, Javier Duarte también arrastra a los suyos: a doña Cecilia, su mamá, y a Karime, su esposa, a la cuñada y al concuño, los hermanos y los primos, sus amigos y cómplices, implicados todos en denuncias por enriquecimiento, simulación, lavado de dinero y evasión fiscal.

Así vive sus últimos días el gobernador. Así vive su tragedia, enfrentado al embate del ex “presunto” gobernador electo, Miguel Ángel Yunes Linares, cuya promesa de cárcel va tomando forma con las acciones del Servicio de Administración Tributaria que en la víspera había revelado que la auditoría va.

Cede y lo admite el gobernador de Veracruz. Lo audita el SAT. Cede y abunda en el espinoso tema del origen de su fortuna, las mansiones que detenta en México, Estados Unidos y España, vía prestanombres que resultan ser los parientes y los socios, su sangre y sus afectos.

Son 44 y están en la mira del SAT.

Sabíase que sus allegados son la clave del desvío de recursos con que construyó una fortuna insultante en mansiones, departamentos, ranchos, penthouse, yates, empresas e inversiones de origen turbio.

Sabíase todo pero no el número de implicados. Fue Javier Duarte quien reveló que son 44 personajes a los que investiga el SAT, entre ellos su mamá, María Cecilia de Ochoa Guasti, su esposa Karime Macías Tubilla, su cuñada Mónica Macías, su concuño José Armando Rodríguez Ayache, y su primo político Jorge Fernando Ramírez Tubilla.

Van en la lista Moisés Mansur Cysneiros, José Antonio Chara Mansur Beltrán, José Bandín y su esposa Mónica Babayan Canal; el diputado Edgar Spinoso y su esposa Elvia Carlota Besil; el alcalde de Alvarado, Octavio Ruiz Barroso, y su esposa Marliz Platas. Y decenas más.

Decía Aristóteles Núñez, titular del Servicio de Administración Tributaria, que de los cinco gobernadores auditados, uno de ellos es Javier Duarte. Revelaba su nombre en entrevista con Ciro Gómez Leyva en Radio Fórmula, sin aportar la identidad de los otros cuatro mandatarios. ¿Por qué? ¿Por qué balcones a Javier Duarte y a los otros no?

Pone en la mira a Javier Duarte y tácitamente lo exhibe, lo señala, lo evidencia. Parte Aristóteles de la denuncia que interpuso el ex “presunto” gobernador electo, Miguel Ángel Yunes, sustentada en una investigación de tres años, con documentos notariales certificados, transferencias bancarias, certificaciones en registros de la propiedad.

Implica el caso a 44 allegados, entre parientes y amigos, que habrían servido para invertir 3 mil millones de pesos en propiedades: el rancho de Valle de Bravo, el penthouse de Zihuatanejo, el edificio en las Lomas de Chapultepec, una oficina en Polanco, las mansiones de Woodlands, el hotel y mansión de Madrid. Y muchas más.

Hacía tres semanas —agosto 2—, Javier Duarte destazaba al ex “presunto” gobernador electo con epítetos de alto registro, acusando a Yunes Linares en la PGR de enriquecimiento ilícito.

“El señor es un hampón —recetaba el gobernador—, es un delincuente, es un gánster, no tiene legitimidad, no tiene calidad moral, lo que diga tiene el mismo valor como si lo declarara el Chapo Guzmán, y no me refiero a su rémora que tiene en el Congreso, me refiero al narcotraficante que dejó salir de la cárcel, así de simple”.

Inútil la maniobra pues no evitó que el SAT lo trabara.

Aristóteles Núñez reveló, el miércoles 24, que Javier Duarte está siendo auditado. Una semana antes el gobernador de Veracruz había sido notificado del procedimiento fiscal. Y guardó silencio.

No llama “hampón” a Aristóteles por hacerle sentir el peso del SAT. No le dice “gángster” ni “delincuente”. A él no.

Su discurso es lágrima. Le duele, dice, que hasta a doña Cecilia, su mamá, la requiera el SAT. Y a otros 43 familiares y allegados, la red de prestanombres a la que aludía Yunes azul cuando le enderezó la denuncia ante la Fiscalía General de Veracruz, congelada por órdenes de “Culín”, alias el fiscal Luis Ángel Bravo Contreras, y que debió activar con un amparo, y las que se ventilan en la Secretaría de Hacienda por lavado de dinero y evasión fiscal.

Todo un histrión, presume el gordobés que el que nada debe nada teme. Le decía a Ciro Gómez Leyva, el jueves 25, que está tranquilo, que nada tiene que ocultar, que enfrenta la “locura” y “falsedad” de Yunes Linares.

Eso se llama imaginación. Hila frases, todas inservibles. Repite el discurso. Brinca del ánimo a la victimización. Y el delito ahí sigue.

Bordea ya los patios de la prisión, y lo sabe. Sus bienes son nada comparados con la fortuna descomunal de parientes y amigos, todo construido desde los días en que Fidel Herrera, su maestro, padrino e impulsor, lo sentó en el área financiera del gobierno de Veracruz, el botín en sus manos.

Era subsecretario de Finanzas y ya despedía tufo a bienes malhabidos, uno de ellos el que denunció Alberto Loret de Mola, que se pagó con efectivo, que transformó en cosa de días como sólo lo haría un magnate.

Llegó a secretario de Finanzas y fue peor. Alcanzó el gobierno, en 2010, con un fraude insultante, apropiándose de los programas federales, y ese fue el clímax. De ahí al enriquecimiento sólo había un paso.

Dícese limpio el desgobernador de Veracruz. Falso. Sus 44 prestanombres deben justificar cómo forjaron una fortuna en tiempo récord y por qué algunos de los bienes los usa y habita Javier Duarte, no ellos, como acreditan decenas de testigos.

Habla y exhibe miseria moral, la falsedad en sus labios, el rollo para engañar. Simula que nada lo arredra, víctima, una vez más y siempre, de Yunes azul, dolido porque los parientes tienen que comparecer.

Lo resume Notiver, el periódico contra el que enfiló su carga en los días en que aún detentaba poder, cuya edición del jueves 25 enfatiza sobre los 44 señalados, parientes y amigos, imputados de ser prestanombres del gordobés.

“El gobernador de Veracruz, Javier Duarte de Ochoa confirmó que él y 44 de sus parientes están siendo investigados por el Sistema de Administración Tributaria (SAT), derivado de una denuncia en su contra por enriquecimiento ilícito.

“Afirmó que cuenta con 15 días para presentar información fiscal de ingresos, egresos y pago de impuesto de los años 2012, 2013 y 2014.

“En entrevista para Radio Fórmula en el noticiero de Ciro Gómez Leyva se dijo tranquilo y abundó: ‘El que nada debe, nada teme, no tengo nada que ocultar, soy el primer interesado de que la autoridad fiscal, en este caso el SAT, investigue puntualmente’.

“Detalló que entre esas 44 personas se encuentran su mamá, su esposa, personas allegadas a él, sin embargo se encuentran muy tranquilos porque son los primeros interesados en poder demostrar que no existe ningún elementos de conducta ilícita”.

Y de Yunes Linares apunta:

“ ‘En su locura y en su falsedad, denunció a 44 personas, a todas (se les va a requerir), porque a la Procuraduría General de la República y la Fiscalía General del Estado, dio vista al SAT para que pueda contestar el SAT, investigar la situación fiscal de estas personas’, indicó el mandatario estatal.

“Javier Duarte, precisó que él también presentó una denuncia basada en documentos públicos, en datos oficiales emanados del registro público, en donde demuestra el enriquecimiento ilícito de Yunes y solicita que se le diera vista al SAT, por lo que estará al pendiente de la investigación para que sean medidos con la misma vara.

“Sin embargo, también dijo que derivado de las denuncias interpuestas en su contra por enriquecimiento ilícito, ‘es mejor que todo esto se aclare, que todas estas circunstancias de denuncias y que tienen como objetivo generar escándalo, por ello quiero aclarar todo y pueda demostrar a la opinión publica, a los veracruzano y las autoridades que no tengo nada que esconder, que estoy limpio’ ”.

Ni tan limpio. Arrastra en su aventura a 44 allegados sobre los que pesa la sospecha de que le sirvieron para encubrir la compra de mansiones en México y el extranjero, con súbitas fortunas de dudoso o inexplicable origen.

Son, pues, los últimos días de Javier Duarte, acosado por el PRI que lo quiere expulsar, desdeñado por Enrique Peña Nieto que no quiere ni ver, repudiado por medio Veracruz que lo ha tenido que sufrir.

Ni lo duartistas saben si concluirá su gestión. Lo agobian las denuncias, el robo de los dineros públicos, la parálisis financiera del gobierno de Veracruz, la deuda descomunal, la caída en la calificación crediticia, la oleada de violencia con secuestros, ejecuciones y sangre. Son los últimos días de Javier Duarte.

Y son los peores.

Archivo muerto

Un gobernador, del PRI, acusado de todo, en plena debacle, pedirá licencia en cosa de horas. Lo anticipa Joaquín López-Dóriga en su columna En Privado, de Milenio, donde advierte lo que parece inminente para los mandatarios que en las últimas semanas han estado en el centro del escándalo. “No se extrañe que en estos días un gobernador priista pida licencia para facilitar las investigaciones en su contra”, refiere el ex titular del Noticiero de Televisa. ¿Será Javier Duarte, gobernador de Veracruz? ¿Será César Duarte, de Chihuahua? ¿Será Roberto Borge, de Quintana Roo? ¿O se refiere a otros gobernadores que nada tienen que ver con las derrotas electorales sufridas por el PRI en la elección del 5 de junio? En cosa de horas se sabrá… Los Yunes también se amparan. Lo hace Miguel Ángel Yunes Márquez, no contra orden de aprehensión sino para obligar a la Fiscalía de Veracruz a admitir las pruebas con las que enfrenta la denuncia por enriquecimiento ilícito que le endilgó la pandilla duartista, entre ellas la evidencia del origen de los recursos con los que construyó su mansión en El Estero, municipio de Alvarado. Dice el alcalde de Boca del Río: “Yo no me amparé contra una detención, como ellos lo hicieron. Yo me amparé porque no me querían recibir la información para yo poderme defender. Eso es lo que me concedió un juez: el derecho para que yo presente toda la información para yo poderme defender”… Llegando y golpeando. Tumba contratos Marco Antonio Parra Cota, relevo de Iván Hillman Chapoy en la Comisión Nacional del Agua en Veracruz, ya asignados, ya subidos en Compranet. Son más de 20 compañías afectadas que amagan con acudir a los tribunales. Así, Parra Cota le abre espacio a sus empresas afines, las que trae en su agenda porque a fin de cuentas Conagua es un negocio de muchos ceros. No en balde fue tácitamente echado de la delegación de Conagua en Tabasco, acusado de lucrar con los recursos para realizar obras hidráulicas tras las inundaciones que devastaron el territorio tabasqueño y provocaron gravísimas pérdidas a la población… Un Nicolás, de izquierda, se perfila como candidato de Morena a la alcaldía de Minatitlán. Es Nicolás Reyes Álvarez, ex líder azufrero, aguerrido, que destroncó el cacicazgo sindical y enfrentó a los hijos del extinto dirigente de la CTM, Fidel Velázquez, quienes hicieron de la Azufrera Panamericana un jugoso y millonario negocio. Otro Nicolás, constructor, sin partido, se encuentra en la mira de la coalición PAN-PRD para ser el próximo presidente municipal de Minatitlán. Es Nicolás Ruiz Rosete, ex síndico, con amplio trabajo social y estructura, asediado por el clan Wade —Jorge, el padre, y Saúl, l’enfant terrible, tesorero y alcalde real— que lo ven como su mayor adversario. Si el PAN no cacha a Ruiz Rosete y si sigue en la cima de las encuestas, hasta Morena lo haría su candidato… Insostenible el clima de tensión en el DIF de Coatzacoalcos. De milagro se mantiene Lezek Lira como encargado de despacho, tras el permiso y no regreso de Jesús Moreno Delgado, zafado de la dirección con la encomienda de ir a operar votos en el distrito 30 para el fallido candidato del PRI al gobierno de Veracruz, Héctor Yunes Landa. Se han ido también sus más allegados en una purga de marcelistas y antimarcelistas, echados por el alcalde Joaquín Caballero Rosiñol que finalmente rompe con sus aliados. Jesús Moreno le sirvió para desgastar a Víctor Rodríguez Gallegos, frustrado aspirante a diputado federal, al que con una división interna lo disminuyeron, y luego candidato derrotado cuando pretendió ser diputado local por Coatzacoalcos Urbano. Después el alcalde le aplicó la política del Kleenex, usado y tirado a la basura. Ya le buscan relevo a Lezek Lira por ser pieza de Jesús Moreno para dar paso al clan joaquinista. ¿Acaso Nataly Reyna Toledo, actual directora de Educación?…

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Foto: Hilo Directo