Javier Duarte y la insurrección de los universitarios

* Nos debe el dinero y los desaparecidos  * Nos debe los valores y los sueños  * El discurso de la rectora  * Megamarcha a pesar de las amenazas  * De ladrón no bajaron a Javier Duarte  * Réplica de Liliana Yunes  * Se dice calumniada  * ¿Regresa María Inés Núñez?  * Encerrados en el palacio

No sólo es la deuda, los 2 mil millones, el sustento financiero de la UV. Debe Javier Duarte a Veracruz los sueños y la esperanza, los valores y los desaparecidos, el miedo de los jóvenes y el dinero de los jubilados, el respeto a las etnias y los impuestos no pagados.

“Nos deben y nos tienen que pagar”.

Demoledor, el discurso de la rectora Sara Ladrón de Guevara sacude al gobernador con argumento ético mientras a ras de piso los jóvenes lo hacen trizas, desollado en vida, tildado de ladrón y tramposo, comparado con un cerdo y un ratón, voraz con los recursos de la Universidad Veracruzana.

Día crucial, el jueves 10. Va la megamarcha universitaria impactando a las estructuras duartistas, simultánea en cinco sedes regionales de la UV, convocando a estudiantes y catedráticos, a empleados y sociedad civil, que exigen respeto a su dignidad y el pago de los recursos que son, o deben ser, aplicados en la marcha de la institución.

Pese a los amagos y la amenaza, la presencia de los grupos de choque, Antorcha Campesina apostada horas antes en Plaza Lerdo, en Xalapa, simulando una protesta, pero retirada cuando llegó la orden del secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, la movilización se llevó a cabo como se planeó, desafiante a los delirios de Javier Duarte, a la cerrazón que se da en el atropello y en el incumplimiento al retener recursos federales y estatales, que de entrada es delito.

Desconocida, Sara Ladrón de Guevara lanza proclamas que resumen el sentir universitario, confrontada la comunidad UV con el gordobés, exhibiendo el Veracruz desastroso, socavado por la violencia y la corrupción, por la injusticia y el temor.

Es otra rectora. No aquella que expuso el tema a tres diputados, y uno de ellos, el panista Miguel Ángel Yunes Linares potenció la lucha en el Congreso federal y luego se quejó de que fueron los medios de comunicación los que la subieron al ring con el gobernador.

No es aquella que habló con la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Enseñanza Supieron (ANUIES) logrando una pronunciamiento contra Javier Duarte por retener el subsidio a la UV y luego se suavizó.

No es aquella rectora que posó la foto con el gobernador y su esposa Karime Macías, creída que las palabras del gobernador eran la de un hombre de bien, que ofrecía pagar y que sólo pedía calendarizar pagos.

No es aquella Sara Ladrón de Guevara que escuchó los elogios —“no la dejaremos sola”— en el quinto informe de actividades de Javier Duarte, aplaudida a placer, desatando la fantasía de que los 2 mil millones estaría a disposición de la UV.

No es la rectora que descalificó la marcha del 26 de febrero en que estudiantes saldrían a luchar por la integridad de la UV y la exigencia de que Javier Duarte liberara los 2 mil millones de pesos retenidos. Se conformó con agradecer que los catedráticos se movilizaran y entonaran el Va pensiero de la ópera Nabucco, de Giuseppe Verdi, un himno contra la opresión.

De la marcha estudiantil, la secretaria académica de la UV, Leticia Rodríguez Audirac, dijo:

“No poner en riesgo la expresión de la Universidad que sea utilizada por otros intereses que creemos que pueda exponer a nuestros universitarios porque aparezcan otros intereses y que quieran sacar de cauce. Por eso la Rectora ha dicho que es posible que salgamos a las calles, pero tendrá que ser con plena organización, con pleno cuidado para que se destaque la altura universitaria”.

¿A qué “otros intereses” aludía Rodriguez Audirac? Nunca lo esclareció.

Ella misma, Sara Ladrón de Guevara, precisó:

“Las manifestaciones son un derecho que podemos ejercer, pero como se dijo en un comunicado: la UV agradece las muestras de apoyo, pero esta marcha no ha sido convocada por nosotros”.

¿Qué habría ocurrido si los estudiantes a quienes desdeñó el 26 de febrero, le hubieran devuelto la ofensa, sola en su mitin frente a palacio de gobierno? Javier Duarte habría observado el ridículo y reído.

No estuvo a lado de los estudiantes pero los estudiantes sí están a lado suyo.

Y ahora es otra, arrastrada por la ira de los universitarios que enfrentan la canallada de Javier Duarte, el hurto de los 2 mil millones, la amenaza y la trampa, la bajeza y el abuso.

Ahora sí condena y reclama. Y recuerda que el conflicto no es sólo financiero, que no es sólo el subsidio retenido, los 2 mil millones de pesos. La nueva Sara, la nueva rectora, toca las heridas sociales, el dolor de Veracruz, la sangre de los muertos, la angustia de los desvalidos, las víctimas del levantón, los reprimidos por exigir su pensión.

“Nos deben y nos tienen que pagar. Nos deben y nos tienen que cumplir”, dice la rectora frente a miles de universitarios que corean las proclamas.

Nos deben “los sueños de un mejor Veracruz”, agrega.

No la arredra, ni a ella ni al Consejo Universitario General, ni a los jóvenes estudiantes, ni a los trabajadores de la UV, la lluvia y la niebla, en Xalapa. No les impone la figura del gobernador.

“Nos deben el derecho a soñar y la confianza en un mejor futuro, nos deben la confianza en las instituciones, nos deben el miedo a los jóvenes, nos deben a los desaparecidos….

“Todos somos UV, (…), no cesaremos en nuestras exigencias. En la UV no pedimos más. ¡Damos más!”, precisa.

“Nos deben la paz de los violentados —agrega— y la de sus familias; nos deben recursos que son obligaciones, porque no son de ellos… ¡fueron otorgados por el pueblo!.

“Nos deben los derechos de nuestros jubilados; nos deben las libertades y las capacidades críticas generadas por el conocimiento. Nos deben mayor cobertura en la educación superior y nos deben mayor acceso a la educación de las clases desprotegidas, muy especialmente de nuestros grupos originarios.

“Nos deben el respeto a la diversidad de etnias, de color, de género, de preferencia política o religiosa; nos deben la seguridad del cumplimiento de nuestras metas; nos deben la certeza de nuestros trabajos y los sueños de nuestros jóvenes”.

Habla de impuestos descontados a los trabajadores UV y no entregados a Hacienda, y de las trampas en la negociación, la palabra empeñada pero la intención malsana de no pagar.

“Nos deben lo que ha signado y convenido y nos deben recursos”, refiere la rectora Sara Ladrón de Guevara.

Van con la comunidad UV los ex alumnos, la Normal Veracruzana, alumnos del Politécnico Nacional, Radio Teocelo, jubilados y pensionados, alumnos de todas las facultades y escuelas, el área cultural, Tlen Huicani, Orbis Tertius, Orquesta de Salsa, Orquesta Sinfónica de Xalapa, el Coro de la UV.

Hay solidaridad universitaria. Marchan al mismo tiempo estudiantes de la UNAM, del Poli, de la Universidad Autónoma Metropolitana.

Dice que en el diálogo con el gobierno de Javier Duarte avanzó pero abundaron las contradicciones, obvia la táctica duartista para no entregar los 2 mil millones de pesos que le corresponden por ley a la UV. Inventó el gordobés que la UV le debe al gobierno y que tácitamente salían tablas. Le refutan con un argumento: de esos impuestos está exenta la UV.

Ofrece el gordobés una reforma legal, autonomía financiera, garantizar el 3 por ciento del presupuesto total del gobierno de Veracruz. Le responden que eso no basta. La UV requiere del 5 por ciento para garantizar su vida y su operación, para incrementar la matrícula estudiantil, para impulsar la investigación, para no dejar de ser una potencia cultural, para continuar ocupando un sitio de privilegio entre las mejores universidades del país.

“Reconozco que la autonomía financiera puede ser un camino para no depender del juicio o la discrecionalidad de un funcionario en turno, pero ésta debe responder a nuestra magnitud, sin recargos ni compromisos ajenos y sin tardanza”, demandó la rectora.

Contrasta el discurso ético con las arengas y las proclamas de los marchistas. A Javier Duarte lo destazan.

“Duarte, marrana, devuélvenos la lana”, le gritan con sorna.

“Duarte, ladrón, no me robes mi pensión”, le reclaman en una pancarta.

“Duarte, ten vergüenza y paga lo que debes”, le exigen con razón.

No asimila el gobernador lo que hizo. Agravió a casi 100 mil universitarios, que son 300 mil votos potenciales de castigo, votos contra el PRI.

En suma, 96 mil integrantes de la comunidad universitaria afectados: 78 mil estudiantes, 6 mil catedráticos y 12 mil empleados.

Día terrible para Javier Duarte. Despertó a tigre dormido, el gremio universitario, que de un zarpazo lo acaba.

Día para no recordar cuando le llaman marrana y lo conminan a devolver la lana.

Día de escarnio cuando su rostro es adherido a un dibujo de ratón y así, estampado en una cartulina, es convertido en estandarte en la marcha de los universitarios de Coatzacoalcos.

Día funesto por tratar de retener los 2 mil millones de pesos que son de la UV.

Es la insurrección de los universitarios.

“Nos deben y nos tienen que pagar”.

Archivo muerto

Respinga Liliana Yunes Yunes —Liz Yunes—. Replica la hija del precandidato al microgobierno de Veracruz, Héctor Yunes, a lo aquí asentado, su servicio al duartismo, su convivencia con la pandilla del gobernador, sus días como subdirectora de Inspección y Notarías del Gobierno de Veracruz. Aquí su réplica: “Después de leer sus comentarios publicados en su página de internet, lamento profundamente las calumnias sobre mi trayectoria profesional y personal, sin importarle que detrás de mi apellido haya una mujer, una esposa y una madre(…) No formo parte del Gobierno del Estado desde el 31 de Marzo del año 2014. Por tanto, sus insinuaciones y afirmaciones carecen de veracidad(…) Haber sido servidora pública no me convierte en militante de algún partido, parte de algún grupo ni participante de alguna organización ilegal, como usted sugiere(…) Le enfatizo que nunca he transigido en nada ilegal ni inmoral, ni mucho menos respondido a ninguna consigna(…) Hay quien lo hace. Yo no(…) Soy abogada y vivo de mi trabajo profesional desde el año 2014, como lo hacen muchas mujeres veracruzanas(…) Hay quien no entiende que una mujer pueda ser preparada, independiente, decente. Yo lo soy, y no admito que mi integridad se cuestione(…) Las mentiras a las que usted recurre no tienen sustento alguno y de antemano le digo que no se las puedo permitir, porque soy hija de padres honestos y limpios, quienes me enseñaron desde niña lo que es la verdad, la decencia y a caminar con la frente en alto(…) Atacar de esa manera a una mujer, define claramente  cuál es su calidad moral, su integridad y sus oscuros intereses de usarme para demeritar el trabajo de más de 37 años de mi padre, de los cuales  me siento muy orgullosa(…) Atentamente(…) Lic. Liliana Yunes”. En la próxima, la contrarréplica y algo más… Que hay propuesta para María Inés Núñez Monreal. Que vuelve al escenario político la ex regidora, edelista pura, tesorera municipal en los tiempos de gloria del hoy magistrado del Tribunal Superior de Justicia, y operadora financiera del periódico El Liberal y el consorcio en general. Hay proyecto en puerta en los convulsos tiempos del PRI… Muy sesudo, muy inteligente, ese personaje que decidió cerrar las puertas del palacio municipal justo cuando la marcha universitaria llegaba al parque Independencia de Coatzacoalcos. Encerrados, empleados y quienes en ese momento se hallaban en su interior, tuvieron que permanecer en el inmueble contra su voluntad, pues los temores del joaquinismo son superlativos y presumían que los universitarios irían más allá de su protesta contra Javier Duarte. Por ello se ordenó el cierre de las puertas del palacio, bajo el argumento de que la consigna era tomar el inmueble, como si la comunidad UV no tuviera de sobra con el robo de sus recursos, algo más de 2 mil millones de pesos, a manos del gobernador. Son universitarios, no vándalos. Defienden a su alma mater, no andan trepados en partidos políticos. Dan la cara por la UV, no se apoderan de inmuebles públicos. Alguien vive su paranoia política y ve fácil secuestrar a quienes laboran en el ayuntamiento o a los ciudadanos que acuden al palacio municipal…

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Foto: Tele UV