Rubén Espinosa: qué sicario tan bruto

* Dejó su huella y lo fueron a buscar * Hacia el culpable fabricado * ¿Y las amenazas duartistas? * Duarte, apabullado en el Congreso * La complicidad del PRI * Rentería, detenido y liberado * Hugo Ríos, Ricardo Alor, Flavino Ríos * El diputado del alemanismo * Tres notarios y un nuevo fraude

Hay un nuevo modelo de sicario: el que caza a su víctima, la sorprende, la viola, la tortura, le descarga el arma y le da el tiro de gracia; sus huellas por todas partes, vuelve a su guarida y aguarda ahí a que llegue por él la autoridad. Algo así como matar y dejarse encarcelar.

Es único el procurador de justicia del Distrito Federal, Rodolfo Ríos Garza, en el thriller de la Narvarte, la ejecución del fotoperiodista Rubén Espinosa Becerril, la activista social Nadia Vera Pérez y tres mujeres más, una de ellas la colombiana Mile Virginia Martín, cuya identidad por días se encubrió con el apelativo de “Nicole”.

Fantasiosa su mente, infinita su imaginación, vendía primero el fiscal capitalino la hipótesis del robo, luego la del narco en un ajuste de cuentas y mañana quién sabe.

Ríos Garza exhibe a Daniel Pacheco Gutiérrez como uno de los participantes en la masacre ocurrida en el departamento 401 del edificio marcado con el 1909 de Luz Saviñón, en la colonia Narvarte, la tarde del viernes 31 de julio.

Lo halló por un detalle que pareciera tan banal como insólito. Su huella digital aparecía en algunos sitios del departamento. Cotejada en los archivos de la Procuraduría, dio la identidad del rufián, un ex convicto que purgó condena por robo y violación.

Daniel Pacheco es un sicario, pero no tan sicario. Según el procurador Ríos Garza, estuvo presente en la ejecución del periodista Rubén Espinosa, Nadia Vera, Yesenia Quiroz, Mile Virginia Martín y la empleada doméstica Alejandra N.

Ahí estuvo pero él no jaló gatillo alguno. Tampoco golpeó. Tampoco violó. ¿A qué fue entonces Daniel Pacheco al domicilio donde se perpetró en multihomicidio? A robar y seguro a dejar su huella para ser reconocido y luego a esperar pacientemente a que el procurador Ríos Garza lo encontrara y detuviera.

Daniel Pacheco, de 41 años, pasado por la cárcel, dice que él no participó en la ejecución y según las versiones difundidas en la prensa nacional, el procurador de Miguel Mancera le cree. “Estuvo presente, pero no disparó”, dice.

Eso sí, cantó a la sola instrucción de los agentes ministeriales, persuasivos como son, con el tehuacán en una mano y la picana en la otra. A ellos les reveló la identidad de los otros dos sujetos que participaron en el ataque, sus cómplices, ellos sí responsables de las violaciones y de accionar las armas. Se les busca en las delegaciones Iztapalapa. Tláhuac y Tlalpan. Daniel Pacheco fue detenido en la delegación Coyoacán.

Según el comunicado de la Procuraduría del DF, “el presentado tiene el carácter de probable responsable, que no implica responsabilidad penal hasta que, en su caso, lo determine la autoridad jurisdiccional”.

Según el portal de Proceso, “el sujeto aceptó su participación en los hechos. Agregó que la dependencia a su cargo tiene evidencias de que tres hombres involucrados en el multihomicidio llegaron a las dos de la tarde al departamento y se fueron una hora después.

“Tenemos evidencia —dijo el procurador Ríos Garza— de que los probables responsables llegaron minutos después de las dos de la tarde. Es decir, tenemos la evidencia donde ellos salen poco después de las tres de la tarde, es decir, no estuvieron las tres horas, sino estuvieron aproximadamente una hora en el departamento”.

A los tumbos va el procurador capitalino, quien en el tema de armar telenovelas inverosímiles compite con el fiscal de Veracruz, Luis Ángel Bravo Contreras, alias “Culín”.

Centra su pesquisa en la ruta del narco, en la hipótesis de que los sicarios iban por la mujer colombiana, la supuesta “Nicole” o “Simone” y que resultó ser Mile Virginia Martín, y también en el robo.

No descarta ninguna línea de investigación, incluida la de las amenazas que recibieran Rubén Espinosa y Nadia Vera de parte de agentes policíacos del gobierno de Veracruz. Pero en los hechos, nada apunta a que la investigación retome el clima de hostilidad contra la prensa provocado por el gobernador Javier Duarte.

Una semana después, la represión, la violencia, el hostigamiento, la amenaza, la intimidación que sufriera Rubén Espinosa por su trabajo periodístico no se traduce en acciones por parte del gobierno del DF, que permitieran conducir a las razones del crimen.

Dice el procurador Ríos Garza que “todas las líneas de investigación están abiertas”. Eso afirma pero no se acredita con hechos, no se ve, no se percibe.

Suscita, pues, la repulsa. Lo cuestionan y lo condenan en las redes sociales, en los espacios libres, donde destaca el activismo social que era captado por la lente de su cámara fotográfica, entre ellos el ataque a los ocho jóvenes alumnos de la Universidad Veracruzana, el 5 de junio, a manos de un grupo parapolicíaco del que se sabe fue entrenado en la Academia de Policía El Lencero. Sirve pues el dinero del pueblo para financiar el porrismo de estado y que esos porros tengan licencia para golpear y matar.

Hay simulación cuando para dar con los asesinos de un periodista se omite su línea de trabajo, cuando el impacto de lo que escribe, habla o difunde no es el eje de una investigación judicial.

Dice Ríos Garza que sigue los hechos ocurridos en Veracruz, pero centra la atención en el robo y en la línea de la vendetta entre bandas dedicadas al narcotráfico.

Así va el fiscal de Mancera, diluyendo la hipótesis de que a Rubén Espinosa, como a Nadia Vera los mataron por su línea crítica hacia el gobierno de Javier Duarte, por advertir que la prensa no sometida en Veracruz vive en un estado de represión permanente, hostigada, espiada o comprada a través del chayote o el convenio de publicidad.

Se advierte el carpetazo, la salida fácil, las piezas unidas en un rompecabezas inaudito, inverosímil, donde el robo se combinó con el narco y produjo un multihomicidio en el que nada tuvo que ver el trabajo periodístico de Rubén y la actitud crítica y contestataria, organizando a grupos sociales de Nadia.

Al depa de Luz Saviñón llegó la muerte. Tres de sus emisarios irrumpieron en él. Dos dieron paso a la bestialidad que brotaba de su interior. Sometían a sus víctimas, a Rubén, Nadia, Yesenia, Alejandra y Mile Virginia. Lanzaban una descarga de violencia, golpes a granel, tortura brutal.

Tres de las mujeres –Nadia, Yesenia y Mile Virginia— pasaron por la agresión sexual, violadas, ultrajadas. Luego recibirían por lo menos un disparo, el tiro de gracia. Rubén y Alejandra también fueron ultimados con una descarga.

Dos de los delincuentes actuaron como bestias. El otro no. Daniel Pacheco dice que estaba ahí pero que él sólo fue a robar. Sus cómplices abusaron de las mujeres, él no. Sus cómplices las tundieron a goles, él no.

Nuevo modelo de sicario el que vende el procurador del DF: con principios, con ética, con respeto, incapaz de violar pero sí de matar. Bruto el sicario, deja huellas para después ser atrapado.

¿Difícil de creer? Imposible.

Archivo muerto

Nadie como Javier Duarte. Nadie tan imputado en el Congreso federal, hecho trizas por la oposición, los panistas, los perredistas, PT, Movimiento Ciudadano, Morena, acusando indolencia oficial, incapacidad, complicidad, pues corre sangre de periodistas en Veracruz como en ninguna otra entidad, la última el asesinato de Rubén Espinosa Becerril, de AVC, Proceso y Cuartoscuro. Que explique, pide el PAN, por qué se han dado 14 asesinatos de comunicadores en el tiempo en que Javier Duarte ha reinado en Veracruz y si hay implicación de funcionarios públicos en el clima de hostilidad, la represión y en la muerte misma de los periodistas. Advirtió en PRD que la semana próxima solicitará juicio político al gobernador. “El juicio político no implica que sea ‘autor intelectual’. Basta con que incumpla su responsabilidad constitucional de proteger a los periodistas. Y lejos de protegerlos, los criminaliza”, afirmó Fernando Belaunzarán, de la fracción parlamentaria del partido del sol azteca. Obvio, PRI y Partido Verde fueron a mostrar que en complicidad no tienen rival. Argüían las rémoras tricolores que a Rubén Espinosa, Nadia Vera y cuatro personas más lo mataron en el DF y no en Veracruz y que todo indica que es obra del crimen organizado y no asunto que tenga que ver con la libertad de expresión. Bloquea el PRI que la investigación del crimen de Rubén Espinosa y las cuatro mujeres en la colonia Narvarte sea atraída por la PGR. ¿Por qué? Si se supone que no hay nada que esconder, que el móvil es el narco, no las palizas que le daba el gobierno de Javier Duarte a los periodistas críticos y a los activistas sociales, qué caso tenía negar que el caso lo tomara en sus manos la PGR. Sea como sea, Javier Duarte fue masacrado como nunca… En su auto, con su esposa y dos hijos, subido a una grúa, llegó Enrique Rentería Zavaleta a Coatzacoalcos. No se bajó del vehículo cuando intentaron ejecutarle una orden de aprehensión por falsificación de documento. Así lo trajeron a Coatzacoalcos. Grotesco el nuevo ardid del fiscal “Culín”, alias Luis Ángel Bravo Contreras, que sabía del amparo concedido en suspensión provisional al abogado Enrique Rentería por el embuste de que falsificó el certificado médico que demuestra que al procesado José Armando Salinas Linares lo torturaron agentes policíacos en Las Choapas, que sufrió lesiones en el cuerpo, que lo tuvieron retenido e incomunicado durante nueve días. A eso, tácitamente, se le llama violación del debido proceso y con ello cualquier juez otorga la libertad del detenido. En redes sociales difundía Enrique Rentería la imagen del portal del Poder Judicial de la Federación en que consta la suspensión provisional. Dice la subfiscal Samyra del Carmen Koury Colorado que ella oficialmente no estaba notificada cuando se armó el sainete contra el abogado. Rentería defiende a José Armando Salinas Linares, acusado de haber participado en el secuestro de la niña Karime Alejandra Cruz Reyes. Salinas Linares, alias “El Panadero”, acusa tortura para incriminarse, y el médico Mario Poblete Hipólito certificó que lo atendió en la Cruz Roja de Las Choapas, constando el hecho en un certificado y en la bitácora ministerial. Asoma la corrupción, la vejación, la tortura, la violación a la ley. Rentería llegó con su familia en el auto a Coatzacoalcos. Pretendieron abrirle el auto con cerrajero. Fue internado, impedido el paso a la prensa en otra más de los atropellos de Fisculín. Horas más tarde, Enrique Rentería estaba libre bajo fianza, violado el amparo que le concedió un juez federal. Deja ahí el mensaje el fiscal del duartismo: aún con amparo, si así lo quiere, aprehende y encarcela. Pasan el Poder Judicial Federal por un episodio de infamia, de vergüenza pura, pisoteados los jueces por la arbitrariedad y prepotencia del fiscal del gobernador Javier Duarte. Que habrá sanción, puede ser. Que habrá que pagar multa, la que sea al fin que sale del erario público. Veracruz sin ley, en manos de filibusteros… Atropella Hugo Ríos y lo festina su padrino uno, Ricardo Orozco Alor, y más su padrino dos, Flavino Ríos Alvarado. Atropella el líder de la Red de Jóvenes por México, versión dirigencia municipal del organismo priísta, a otros dirigentes que deseaban ser diputados en el Parlamento Juvenil del Congreso de Veracruz y que hoy acusan que la elección fue una farsa. A todos irritó Hugo Ríos, proyectado a un cargo de corte estatal sin mérito alguno, acaso acarreando borregos del Instituto Tecnológico de Coatzacoalcos a los mítines priístas y pepenando uno que otro voto en cada elección. Otros jóvenes trabajan de tiempo atrás en el PRI, pegando propaganda, haciendo gestión, ligados a las promotoras sociales. De ahí la ira de los líderes juveniles del PRI que amagan con denunciar que la elección del diputado juvenil fue una mascarada. Dejó pasmado al marcelismo y a su líder, Marcelo Montiel Montiel, que no atina a ver que ya lo desplazan en su feudo. Ricardo Orozco Alor es el guía del futuro diputado juvenil pero quien coloca esas piezas hacia la sucesión en la gubernatura, es Flavino Ríos Alvarado, a favor del alemanismo para quedarse con el gobierno de dos años… Irredentos, tres notarios gustan del fraude con efecto a largo plazo. Dan fe de un fideicomiso en los 80; certifican operaciones de compraventa en los 90, y avalan la reventa hace unos meses. Si fueran del montón, ni en cuenta. Pero no. Son notarios con pedigrí, acaudalados y afamados, así venga de la delincuencia lo que tienen y lo que ostentan. Ya casi les cursan oficio de que enfrentan una denuncia, el fraude en el horizonte judicial, un escándalo en el jet-set…

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