Caso Goyo Jiménez: de migrantes a meseras sexuales

* La otra historia, contada por el blog de Luis Velázquez  * Un militar, el crimen organizado y el silencio oficial  * La lengua larga del Cisne Silva  * Gina enlodaba con correos electrónicos a los periodistas, admite  * Carlos Vasconcelos trina contra el alcalde  * Poncho’s Gym hace competencia desleal  * Alianza por Coatzacoalcos se va por la libre  * Amante hoy, primera dama después

A nadie lo matan por llamarle “cantina de mala muerte” a una cantina de mala muerte. Los matan, como a Goyo Jiménez de la Cruz, por indagar y meter la nariz en un negocio más sórdido: la trata de blancas, el comercio de carne, el tráfico de migrantes, la esclavitud sexual.

Goyo Jiménez, el reportero de Notisur, Liberal del Sur y La Red, atesoró esa información y documentó el secuestro de indocumentados, los hechos de sangre, las agresiones, pero también la impunidad que nace de la complicidad y el disimulo oficial; la falta de acción de la policía, pues más vale un “entre” que cumplir con el deber legal.

Ahí, en El Palmar, la cantina de Teresa de Jesús Hernández Cruz, autora intelectual del levantón y crimen, según el gobierno duartista, hubo de todo y hasta lo impensable: ofrecían refugio a migrantes centroamericanos y luego los retenían; a las mujeres las convertían en meseras, una opción de trabajo mientras proseguían su camino a la frontera, y después debían vender sexo.

Sabida, conocida la historia, a la vista de todos, Goyo Jiménez penetró como pocos en las entrañas de El Palmar y el bajo mundo en que se movía su dueña, hasta que la mañana del miércoles 5, a las puertas de su hogar, en Villa Allende, municipio de Coatzacoalcos, un comando lo “levantó”.

Desaparecido, nada se pudo hacer para hallarlo. La policía actuó con pasmosa lentitud. Se le habló pero llegó dos horas después, según la viuda, Carmela Hernández.

Goyo Jiménez provocó que la prensa se uniera, que saliera a las calles, que ejerciera presión, que apretara al gobierno de Veracruz. Exigió acciones, motivó reacciones, marchas y manifestaciones en todo México y actos de solidaridad a nivel mundial.

Se sabría luego que al periodista lo mataron el jueves 6, un día después de su plagio, que fue torturado, que imploraba perdón, que lo trataron con saña y finalmente lo degollaron. Su cadáver fue hallado en una fosa clandestina, el martes 11, en el poblado Polanco, en la colonia J. Mario Rosado del municipio de Las Choapas, zona de tráfico de migrantes, de robo de ganado, refugio de delincuentes y matones, el feudo del diputado local Renato Tronco.

Ignorada por la Procuraduría de Veracruz, por el gobernador Javier Duarte de Ochoa, esa pista va más allá de la venganza personal que se reduce a que Goyo Jiménez escribió que El Palmar era una “lugar de mala muerte” y que hubo un conflicto amoroso entre la hija del periodista y el hermano de la dueña de la cantina, con una agresión perpetrada por Teresa de Jesús Hernández Cruz.

Trata de blancas, privación ilegal de la libertad de migrantes, prostitución obligada, la complicidad de la policía y el encubrimiento político al crimen organizado, conforman la pista que el gobierno duartista no quiere tocar.

De ese tema habló el portal blog.expediente.mx, del periodista Luis Velázquez, en su sección Crónicas, el 13 de febrero, dos días después del hallazgo del cadáver.

Teresa de Jesús Hernández, “la mesera”, “Mamá Tere”, como le llaman, había enfurecido por la nota de Goyo Jiménez en que reseñaba un pleito en la cantina El Palmar, con saldo de un herido, Gilberto Torres Reyes, vecino de la colonia Miramar, que pudo salir y pedir auxilio. Juró la mujer cobrarse el “agravio” porque en el voceo le enlodaban su congal. Lanzó amenazas y luego se las escupió a Goyo Jiménez cara a cara.

No era esa información el motivo de sus rencores, de su ira, sino saberse descubierta en su negocio real: el tráfico de indocumentados y los servicios sexuales obligados.

Dice blog.expediente.mx:

“Y es que para muchos vecinos, no es extraño que la mesera empleara a mujeres con nacionalidad salvadoreña, hondureña, guatemalteca; mujeres que llegaban ahí con la promesa de ir al norte del país, para luego conquistar el sueño americano, pero en ese andar, se topaban con este tipo de trabajos, mesereaban, daban servicios sexuales y luego se las volvían a llevar. Sin embargo, las autoridades a pesar que se enteraban de la situación, nunca hicieron nada. Quizá, recibían dádivas, descuentos, por no ejercer acción legal en contra de los administradores del bar.

“Goyo Jiménez, siempre denunció en sus notas informativas lo que sucedía en el Allende que lo vio nacer, crecer y hacerse un hombre de trabajo, ahí en esa comunidad, donde estudiaban sus hijos, y donde el ambiente de ilegalidad es lo que impera; en ese nido —dicen los vecinos— de delincuentes, pero que ninguna autoridad se ha detenido a frenar.

“No sólo contó lo que pasó esa vez en el bar, la riña que dejó ver que en esa palapa había ilegalidad. Existía una lucha de poder y una venta de sexo irracional; también denunció que en el bar escondían a ilegales, que eran llevados, para luego continuar su camino al norte de México. Es decir, Teresa, la presunta autora intelectual, era pollera”.

Refiere el texto blog.expediente.mx que una de las hijas de “Mamá Tere” se hizo amante de un militar avecindado en Hueyapan de Ocampo. Vivieron su amorío. Él, Sergio Servando Montalvo, pasaba más tiempo con la hija de Teresa Hernández que en su casa grande, pero en 2011, un amigo suyo, Gaspar Gómez Jiménez, llegó a la alcaldía de aquel municipio. Lo nombró inspector de policía, en cuya gestión proliferaron asaltos, robos y secuestros. Luego rompieron.

“Sergio Servando Montalvo, el soldado, regresó a Coatzacoalcos. Volvió a Allende, en busca del amor que encontró en la hija de ‘Mamá Tere’ y al que nunca renunció, ya no como parte del Ejército Mexicano, como elemento municipal. Volvió —según él— como un integrante de la delincuencia organizada y si su suegra antes se sentía protegida, ahora era peor. Tenía el campo libre, todo a la disposición para cometer actos delictivos en el bar ‘El Palmar’, actos que el reportero Goyo Jiménez, narraba en sus notas informativas para los medios La Red y Notisur, para los que trabajaba”, refiere blog.expediente.mx.

Citlali Sáenz Hernández, hija de “Mamá Tere”, dice el blog del periodista Luis Velázquez, también profirió amenazas contra Goyo Jiménez de la Cruz. Citlali era la amasia del soldado Sergio Servando Montalvo. Soberbia y engreída, “le advirtió a toda la familia, que no se siguieran metiendo con ellas, porque les iba a pesar y que ellos más que nadie sabían quien era su marido, donde trabajaba y lo que era capaz de hacer”.

Remata blog.expediente.mx:

“Así fueron las amenazas en contra de Gregorio Jiménez de la Cruz por parte de un par de mujeres, que dieron cobijo al crimen organizado, que vivieron toda su vida en la ilegalidad, protegidas por las autoridades, sin que nadie pudiera hacer y detenerlas”.

Teresa de Jesús Hernández está en prisión, sujeta a juicio, acusada de ser la autora intelectual del levantón y muerte del periodista. ¿Y su hija Citlali, por qué no?

A nadie lo matan por llamarle “cantina de mala muerte” a un tugurio como El Palmar, pero sí por descubrirle a “Mamá Tere”, la pollera, su negocio de trata de blancas, de tráfico de ilegales, de comercio y esclavitud sexual, del que hizo víctimas a decenas de mujeres indocumentadas que vieron frustrado su viaje a la frontera.

Goyo Jiménez lo investigó y documentó. Pero de esa pista nadie quiere saber.

¿Por qué?

Archivo muerto

Cola larga y lengua más larga, la de Alberto Silva Ramos, nuevo coordinador de Comunicación Social en el gobierno de Veracruz: en los tiempos de María Gina Domínguez Colío, su antecesora, hubo guerra de lodo, vía correos electrónicos, contra la prensa incómoda. Sabíalo medio estado, pero ahora sí, oficialmente y por primera vez, admitido. No era aún Silva el vocero del desastre duartista. Faltaban horas y en confianza, lejos de las cámaras y las grabadoras, en Coatzacoalcos, el Cisne de Tuxpan incurría en una delación reveladora, impresa en las páginas de Notiver, nota de Víctor Pineda, el jueves 20: “las redes sociales seguirán pero se eliminarán los ‘bots’ que difunden acciones de gobierno y los correos que golpean a periodistas”. Gina Domínguez, Madame Perversa, exhibida por su sucesor como la mente manipuladora que a partir de tretas informáticas daba rienda a la descalificación de los periodistas críticos, los que cuestionan los desatinos y zarandajas del gobernador de Veracruz. Vaya pues con el nuevo vocero que a horas de ser designado ya hablaba de más y ponía a la luz las suciedades de Gina, una joya de revelación, y también de indiscreción, usados los recursos públicos para arremeter contra la prensa incontrolable, obviamente desde la cobardía del anonimato, con tufo fiel y mano duartista. Algo de semejanza tiene con lo que ocurre en Quintana Roo, allá donde opera Othón González, el de las maletas de Fidel hacia Panamá; algo que Lydia Cacho ya documentó y de lo que aún dará mucho de qué hablar. Es malo tener la cola larga, pero tener la lengua larga es peor. Don Cisne ya comenzó… Trina Carlos Vasconcelos Guevara, líder de la CTM regional, contra el alcalde Joaquín Caballero Rosiñol, falto de palabra, sin nada que honre la cuna que lo vio nacer. Había prometido el alcalde de Coatzacoalcos que su regidor primero, Juan Pablo Sosa González, vasconcelista, tendría la comisión de hacienda; no fue así, pues se la confirió a Felipe Ángel Hernández Pulido, orgullo del nepotismo de Ramón Hernández Toledo, líder de la Sección 11 del sindicato petrolero, marcelista, que por lo que se ve ya no tiene de quien echar mano y opta por la familia y por alguien que sí se preste a los cochupos que suelen hacerse con los recursos municipales. Para José Luis Vasconcelos Ramos, sobrino del líder de la CTM, sería la Dirección de Comercio; al final le salió que iría a Atención Ciudadana. Irritado, Carlos Vasconcelos expresó: ni eso ni nada. Arrió las velas y zarpó a surcar otros mares. Se quedó el alcalde Joaquín Caballero sin el apoyo de la CTM, uno de los tres sectores del PRI, políticamente una mala señal. Cuentan los insiders que allá, en su residencia de Zamora, en vivo, un florido repertorio de mentadas profirió Vasconcelos… Arranca su programa de acción Alianza por Coatzacoalcos, incluida su base legal y la afiliación de gestores en colonias y congregaciones. Jefaturado por Víctor Márquez Fernández y José Manuel Villegas Pérez, Alianza por Coatzacoalcos tendrá en 2015 propuesta independiente para la diputación federal. Por lo pronto, hay en su corto historial cuatro figuras que impulsaron en la contienda municipal y que pudieron llegar al ayuntamiento de Coatzacoalcos: Juan Manuel Rodríguez Caamaño, Noriel Prot Álvarez, José Antonio Chagra Nacif y Gersaín Hidalgo Cruz, el primero secretario del ayuntamiento y los otros tres, regidores. El próximo año, según sus dirigentes, Alianza por Coatzacoalcos se va por la libre…  Queja justificada del propietario de un gimnasio ubicado en la segunda calle de Quevedo: en el edificio de tesorería le hacen competencia desleal. Ahí, en el quinto piso, funciona el Poncho’s Gym, zona reservada para musculosos y metropuñales, los de abdomen marcado, al gusto de la cofradía reinante. A diario hay pasarela, observados tras un cristal polarizado, con expresión única: este sí, este no, este sí, este no. ¿Cuánto le cuestan al erario esos caprichos y tanta excentricidad?… Sentencia municipal: amante hoy, primera dama después. Recuérdese a la secretarias del funcionario de obras o a la asesora del secretario, y por ahí se apuntan las bailarinas del síndico, las damas de hierro. Para dignificar la política…

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(Foto de Daniel Jesús Torres Licona)