Karime y su ejército de 100 mil abuelitos para el PRI


* La marcha de Regina  * Repudio a Duarte  * Mónica Robles no merece el voto; Lu-pilla, menos  * EL PRD se hace bolas  * Administradora del panteón para la alcaldía  * Caballero: el aplauso de los hipócritas  * Diputado que prestaba el depa para encuentros sexuales

 

Mañosa, como su estirpe, Karime Macías de Duarte no se sustrae a las trampas del poder y desde el DIF de Veracruz, con piel de oveja, integra un ejército de 100 mil adultos mayores para convertirlos en carne de cañón electoral del PRI.

Toda una actriz, la esposa del gobernador va de pueblo en pueblo festinando la incorporación de un mundo de abuelitos a la pensión vitalicia, no por generosidad, pues esa no entra entre sus virtudes, ni para aportarles un recurso económico que a todas luces resulta mísero —acaso 900 pesos al mes— sino porque ocurre cuando está a la vista la próxima elección de Congreso y alcaldes, de cuyo resultado depende la solidez o la pulverización del duartismo.

Karime Macías llegó a Coatzacoalcos el 15 de abril y con fingido gozo le expresó a los adultos mayores que los 71 mil solicitantes, que a la fecha se hallan en lista de espera, serían afiliados dentro del programa federal 65 y Más, porque ese era un acuerdo entre su marido, el gordobés Javier Duarte, y el presidente Enrique Peña Nieto.

“Con el respaldo de los gobiernos de la República y del Estado —recetaba el boletín del DIF estatal—, 71 mil abuelitos veracruzanos que estaban en lista de espera de la Ley 223, ingresarán al padrón del programa de pensión alimenticia vitalicia 65 y más, informó la presidenta del Sistema Estatal para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF), la señora Karime Macías de Duarte.

“Resaltó que estos apoyos —agregaba el comunicado oficial— se logran gracias al trabajo coordinado entre el gobierno que encabeza el presidente Enrique Peña Nieto, la administración del gobernador Javier Duarte de Ochoa y los municipios”.

Sabíase obvia, pero no tan torpe, doña Karime. Eso de meter a 71 mil viejecitos veracruzanos en el programa de SEDESOL, a tres meses de la elección local, traslucía la intención de uniformarlos como soldados del PRI.

Trepada en la pantomima, ese día Karime Macías dispensaba sonrisas, abrazaba a los adultos mayores, se tomaba la foto y los acariciaba con la voz. Les arrancaba aplausos y, por supuesto, el agradecimiento al anunciar que 71 mil abuelitos en lista de espera para ingresar al programa estatal Pensión Vitalicia para Adultos Mayores de 70 Años, serían dados de alta en el programa federal 65 y Más.

Pensión Vitalicia es uno de los programas clientelares de la pandilla duartista. Otorga apoyo económico a 35 mil 700 beneficiarios, a razón de 2 mil 763 pesos trimestrales, poco más de 900 pesos mensuales, por cada uno de ellos. Dispone de un presupuesto anual de 364 millones 129 mil 800 pesos, regidos por la Ley 223 de Veracruz.

Para Karime Macías, y obvio para Javier Duarte, el dilema era cómo acomodar a otros 71 mil adultos mayores, que se hallan en lista de espera, pues el costo se disparaba a más de 700 millones de pesos anuales, que junto con los beneficiarios actuales, implican una partida de más de mil millones de pesos al año, un mundo de dinero.

Regresar a Los Pinos, el PRI de nuevo en la Presidencia, significó el camino para capitalizar la fuerza electoral de los abuelitos veracruzanos. Vía la SEDESOL, donde despacha la cuestionada —y hasta repudiada— Rosario Robles Berlanga, detractora del priismo en sus días de izquierdosa, le halló Javier Duarte cómo amarrar el voto del agradecimiento.

Karime Macías disfrutaba ese momento, sin advertir que dos días después Miguel Ángel Yunes Márquez, precandidato panista a la alcaldía de Boca del Río, le iba a echar sal al pastel. El jueves 17 de abril, el orgullo del nepotismo yunista reveló la existencia de una red de mapaches electorales, en cuyo vértice se halla el gober Javier Duarte, acreditada con un video y una decena de audios en que se observa y escucha el cinismo con el que la pandilla fidelista-duartista planean robarse los programas Oportunidades, 65 y Más (antes 70 y Más), abastecimiento de leche, despensas, servicios de salud, todos ellos de la SEDESOL y convertir a sus beneficiarios en soldados del PRI.

Yunes Márquez les echó a perder el negocio. Exhibió el desaseo priísta; al secretario de Finanzas del gobierno de Veracruz, Salvador Manzur Díaz, reduciendo a los adultos mayores a la condición de “oro molido” para allegarle votos al PRI, y junto con el ex secretario de Salud, Pablo Anaya Rivera, aterrizando la instrucción de obligar a las vocales de Oportunidades a jalar o jalar, so pena de ser dadas de baja de los programas sociales del gobierno federal; o entregar jugosas despensas a bajo precio; o adueñarse de las lecherías de SEDESOL.

Nada de eso arredró a Karime Macías de Duarte. El DIF estatal no quita el dedo del renglón en propalar que los 71 mil abuelitos que se hallan en lista de espera pueden ya iniciar su afiliación al programa federal 65 y Más. Y así lo están haciendo, burdos y desparpajados. En autobuses rentados, se ve llegar a los adultos mayores a los módulos donde se les hace esperar horas para quedar inscritos en el padrón de beneficiarios. Van de la mano de promotoras priístas, por si hubiera duda de que el PRI lucra con ellos. Poco les importó el escándalo nacional y ser motejados como “ladrones de elecciones”. Y es que eso son.

Por supuesto que en el tema de los abuelitos veracruzanos, Peña Nieto, Rosario Robles y Javier Duarte andan en sintonía. Nadie en su sano juicio desprecia una fuerza electoral de 100 mil adultos mayores y sus familiares, en vísperas de una elección que apunta a ser la debacle del PRI a causa del desgobierno del gordobés, la corrupción descomunal, la complicidad con el régimen fidelista, la quiebra de Veracruz, los crímenes, amenazas y persecución de periodistas, el enriquecimiento de la pandilla duartista y la imposición de candidatos priístas.

Karime Macías, por su parte, es teatrera y rapaz. Si se trata de retener el poder, no tiene escrúpulos. Gusta de la política sórdida, del golpe bajo, del ataque a mansalva o de la pasión por la equitación. Recuérdese cuando en la campaña de su consorte, en 2010, invocó versículos de la biblia fidelista, los referentes a la pederastia, tan a modo para denostar al entonces candidato panista a la gubernatura de Veracruz, Miguel Ángel Yunes Linares. Quienes lo conocen, dicen que MAYL no desecha ninguna factura; todas las cobra.

Mientras algo ocurre, Karime de Duarte finge gozo, solidaridad con los 100 mil abuelitos y los integra al ejército del PRI.

Para algo sirve la piel de oveja.

 

Archivo muerto

 

Marchas para recordar, protestar, cuestionar, condenar las muertes violentas de Regina Martínez, corresponsal de Proceso en Veracruz; de Milo Vela, Yolanda Ordaz, Misael López Solana, Noel López Olguín, Gabriel Huge, Guillermo Vela, Esteban Rodríguez, Víctor Manuel Báez; por las decenas de compañeros periodistas de otros estados; por los desaparecidos y los reprimidos; los perseguidos y los exiliados. Domingo caliente contra los enemigos de la prensa, contra Javier Duarte de Ochoa, gobernador de Veracruz, con una movilización desde la Secretaría de Gobernación en la ciudad de México hacia la sede del gobierno estatal en el DF, y en Xalapa. En Coatzacoalcos, acudió la flota de prensa, las viejas infanterías y la nueva generación, muchos incluso desconocidos. Fueron los libres, unos 50 sobre los que el régimen represor de la prosperidad no tiene control. Se recordó a la Regis, su periodismo inquebrantable, puntilloso, de denuncia literalmente hasta la muerte. Se ventiló, aquí, en Coatza, el repudio a Mónica Robles de HILLMAN, presidenta del consejo de administración de Diario de Istmo y candidata del PRI a diputada local, truculenta la señora —no periodista aunque se asuma como tal— que para no pagar liquidación a sus reporteros los acusa de robo, los hostiga, los priva de su libertad, los coacciona. Y por ello la sentencia en la marcha de este domingo: “Mónica Robles viola los derechos laborales de sus trabajadores”, a propósito de la última fechoría contra Luis Esteban Castillo Pérez, reportero, fotógrafo y editor del periódico del Clan de la Succión, historia que apenas comienza… Dirían los cultos: políticamente están pa’l perro las dos. Refieren que Mónica Robles, repulsiva al pueblo, desdeñosa con los priístas —“Coatzacoalcos no me merece”—, busca ser diputada local por el distrito de Coatzacoalcos. Viuda de gracia la doña de Iván HILLMAN, va a recibir el voto de castigo de una sociedad que Mónica no traga, pero que es igualmente correspondida. Su suplente, Lu-pilla de Minatitlán, esposa del alcalde Marcos Theurel, nunca entró en el ánimo de los coatzacoalquenses, así derrochara el bipolar de palacio 69 millones de pesos, sólo en el año 2012, en una campaña de imagen que estaba condenada al fracaso, pues su objetivo fue hacerla alcaldesa para desde ahí taparle las mil y una pillerías que distinguieron la administración theurelista. Mónica y Lu-pilla, dos intragables en apuros, tras la diputación imposible. Una no merece el voto y la otra, menos. Como dirían aquellos, políticamente están pa’l perro… Hecho bolas, el Partido de la Revolución Democrática propone candidata interna a la alcaldía de Coatzacoalcos. Se trata de Flor de Carmen Herrera Ramón, administradora del panteón Civil, de mínima militancia, cuyo único mérito es ser pieza del engranaje de la microtribu que encabezan el ex regidor Alejandro Wong Ramos y el regidor actual Ricardo López Carrera. Garantiza Flor del Carmen una votación ínfima para el PRD, lo que caza con la versión de que metió su mano sucia el priísta Marcelo Montiel Montiel para achatar al partido del sol azteca, jugar al rival más débil y evitar que le robara votos a su candidato, Joaquín Caballero Rosiñol. Sabida es la sórdida relación de Montiel y Wong, sus arreglos. El PRD, pues, como venta de garaje… A lo bruto, como es el PRI, Joaquín Caballero Rosiñol prosiguió con el ritual obligado: de aspirante a precandidato, y de precandidato a candidato a la alcaldía de Coatzacoalcos. Lo acuerparon el jueves 25, los sectores, las organizaciones, la militancia, juntos amigos y enemigos, los que lo apoyan y los que lo odian, porque así es la política y así es el PRI. Le aplaudían Marco César Theurel Cotero —“Te rompo tu puta madre”—, revuelto el estómago e hinchado el hígado; la impasable Mónica Robles, izquierdosa adoradora de López Obrador, arlequín de la comparsa; Lu-pilla Félix, sonrisa fingida, fracasada aspirante, negada para ella la alcaldía porque el PRI puede ser todo, menos suicida. Todos en el mismo saco. Joaquín y los del aplauso hipócrita. Más de lo mismo… ¿Quién es ese joven político que se ganó su diputación federal sólo porque en años universitarios prestaba el departamento de estudiante a un nutrido amigo para sus escapadas sexuales con la novia, amigo que luego lograría ser gobernador. ¿Es de Coatza? Sí…