Theurel: un sobregiro de tan sólo 200 millones

 

* Nómina, prensa, gastos de oficina, entre los renglones inflados  * ¿Cómo gastará 119 millones sólo en diciembre? ¿Con las facturas de qué prestanombre?  * Los acarreados de Lu-pilla  * Segundo Informe del DIF o el banquete del autoelogio  * Marcelo, bailado en Proceso  * Que Mónica Robles devuelva el parque Quetzalli

 

Amén del lodazal financiero y moral en el que patina su gobierno, plagado de obras fantasma, negocios de sus prestanombres con cargo al erario público y toda clase de marrullerías políticas, el alcalde Marco César Theurel Cotero confronta algo peor: un sobregiro de tan sólo 200 millones de pesos.

Esa perla figura entre el legajo de documentos que pretendió le aprobara el cabildo de Coatzacoalcos y que provocó un choque de trenes con los ediles, del que salió como santocristo crucificado porque una cosa es botar el dinero del pueblo y otra saber justificarlo.

En abono de su frágil honorabilidad, Theurel —“Te rompo tu puta madre”— se soltó la lengua para decir que los ediles son lo más parecido al diablo en estos últimos 20 siglos, saboteadores profesionales y, sobre todo, chantajistas que pretenden les pague un bono de 700 mil pesos a cambio en embarrarse en el lodo que él, todo un Caballero de Colón persignado, con tanto esmero se ha encargado de producir.

A esa campaña mediática, financiada obviamente con la partida de publicidad municipal, nueve regidores respondieron que el tema del chantaje es algo que Theurel va a tener que encarar por la vía civil, acusado en las próximas semanas por daño moral, pero que el meollo de tanto pataleo del alcalde de Coatzacoalcos es por las finanzas chuecas, licitaciones amañadas, obras asignadas sin aprobación del cabildo y millones y más millones gastados en la promoción de su esposa, Guadalupe Félix de Theurel, alias Lu-pilla, a quien no ve cómo insertarla en la carrera por la próxima presidencia municipal.

Fuera de esa cortina de humo, Marcos Theurel no ha tenido argumento para justificar el desastre administrativo que lo tiene a las puertas de un tribunal, pues el daño al erario es tan inmenso como los 200 millones que le heredó como deuda su antecesor, ex padrino y odiado mentor, Marcelo Montiel Montiel.

Dice el documento en cuestión, elaborado por Marcos Theurel y cómplices, que el municipio de Coatzacoalcos tenía asignado un presupuesto de 690 millones 227 mil 207.14 pesos para el ejercicio 2012, según aprobó el Congreso de Veracruz, cifra que el señor Theurel debió cuidar y observar con puntualidad legal.

Sin embargo, en la propuesta que hace al cabildo, el alcalde pide le sea autorizada una ampliación de presupuesto que alcance los 894 millones 370 mil 317.47 pesos.

No se trata de una nimiedad sino de 204 millones 143 mil 110.33 pesos de más, que obviamente los ediles le rechazaron antes, previo al segundo informe de labores, y ahora, en la álgida sesión de cabildo, el sábado 22, donde de plano le votaron en contra y lo apabullaron al son de nueve en contra, cinco a favor y un edil ausente.

A detalle, el documento refleja un disparo en el renglón de salarios, el mismo del que el alcalde Theurel fanfarroneaba que su plan de austeridad habría de acabar con sueldos de privilegio de operadores marcelistas y permitiría reducir la nómina municipal. En los hechos, el despilfarro theurelista fue de antología.

Originalmente, el gasto correspondiente a nómina fue establecido en 288 millones 520 mil 851.07 pesos para todo el año, pero Marcos Theurel pide se le ajuste a 413 millones 481 mil 662.51 pesos. O sea, un disparo de 124 millones 960 mil 811.44 pesos, justo en el rubro que Theurel decía estaba abatiendo despidiendo personal a mansalva y sin miramientos.

En el desglose de egresos, el alcalde Theurel reconoce que de los 108 millones para salarios, ha gastado 134 millones y pide que se le amplíe a más de 147 millones.

Donde no se midió es en el rubro de “sueldos a personal eventual”, pues el Congreso le autorizó gastar 23 millones; ha ejercido 57 millones y pretende una ampliación a 62 millones de pesos. O sea triplicó el presupuesto original.

En el caso de las “compensaciones”, o sea, el sobresalario para los privilegiados, debió gastar 42 millones; lleva 63 millones de pesos ejercidos hasta noviembre, y pretende concluir el año con una erogación de 69 millones.

Donde la sensatez se pierde es en el gasto de “gratificación anual”. El presupuesto autorizado es de casi 19 millones de pesos, pero el alcalde Theurel programa erogar 50 millones de pesos al finalizar este 2012. ¿Son los bonos que asegura que no pagará?

Otro renglón que suscitó la negativa de los nueve regidores rebeldes, fue el de “materiales y suministros”, en el que Theurel y sus enanos financieros duplicaron el presupuesto autorizado. De 23 millones autorizados, pretende gastar 48 millones de pesos.

Ahí, destaca el gasto en materiales y útiles de oficina, pues si de algo se queja el personal del Ayuntamiento es que los ediles tienen que autoabastecerse pues el Departamento de Adquisiciones, a cargo del bribón Brian Carlos López Mendoza, el de los tapetes ecológicos clonados, reiteradamente argumenta que carece de dinero para cubrir los requerimientos.

El gasto programado en ese rubro, fue de 3 millones 723 mil pesos; supuestamente ha ejercido 7 millones 629 mil pesos, y Theurel solicita una ampliación a 8 millones 322 mil pesos. Es una puñalada artera.

Otro de los renglones que describen el derroche theurelista, es el de las suscripciones de periódicos. Tenía un presupuesto autorizado de 65 mil pesos anuales y terminará ejerciendo 624 mil pesos. O sea, un sobregiro de mil por ciento. ¿O son los chayotes para reporteros?

En lo que hace a pago de publicidad, la cifra es escandalosa: el presupuesto autorizado era de 32 millones de pesos; ha ejercido 63 millones, y pretende concluir el año con un gasto de 69 millones de pesos, invertidos en medios que sólo han servido para el pavoneo de su esposa Lu-pilla, la construcción de una imagen etérea, el deseo de ocultar el desprestigio que engalana al Clan de la Suegra, Guadalupe Porras David, Lu-pilla mayor, y la construcción de una candidatura que sólo le provocará otro descalabro al PRI.

Del presupuesto avalado por el Congreso, 690 millones 227 mil 207 pesos, Marcos Theurel —“Te rompo tu puta madre”— ha ejercido 775 millones 160 mil 771.34 pesos al 30 de noviembre. Pretende que el cabildo, incluidos los nueve regidores a los que categoriza como “chantajistas”, le autorice una ampliación a 894 millones 370 mil 317.47 pesos.

Nadie se explica cómo, sólo en el mes de diciembre, habrá de gastar Marcos Theurel 119 millones 209 mil 546.13 pesos. Habría que indagar con qué facturas lo sustentará y, algo mejor, si se trata del pago a las empresas de sus amigos, sus socios, sus parientes o sus secuaces. O sea, la ilustre pandilla.

Desaseado, torpe, infinitamente abusivo, el alcalde Theurel —se rompió solito— dejó en ese documento la evidencia brutal de su desapego a la ley: un sobregiro de más de 200 millones de pesos, el disparo de la nómina pese a sus proclamas de austeridad, gratificaciones anuales desorbitadas y el pago escandaloso a un sector de la prensa que en cuestiones de imagen personal le ha resultado inútil.

Si esto no es saqueo, ¿cómo se le podría llamar?

 

Archivo muerto

 

De no ser por los cien pesos que pagó a colonos, Guadalupe Félix de Theurel habría rendido un desangelado segundo informe de autoelogios con la plaza a medio llenar, acuerpada sólo por su marido, el alcalde de Coatzacoalcos, Marco César Theurel Cotero, y por un puñado de serviles, sus asalariados de ocasión y sus empalagosos aduladores, incluido el ejército de textoservidores de la prensa vendida y mejor pagada. La princesita de Minatitlán y el rey de chocolate recurrieron al infausto acarreo para llenar el Teatro de la Ciudad en tan memorable momento: el egoinforme de la presidenta del DIF, el jueves 20. Cien pesos fue un buen gancho para colonos que van a todas, sobre todo cuando hay paga, una torta y una horchata, aunque desconectados y, peor aún, indiferentes a las hazañas de la candidata de papel. Algunos, pues, dormían mientras el holograma de Lady Gaga contaba qué tan buena onda es; otros abandonaban el lugar ya en el punto del fastidio, y unos más, esperando la última limosna, dedicaban porras a discreción para Lu-pilla, que ya se ve alcaldesa y futura tapadera del uñalarga que trae por consorte… Dejadez y despilfarro distinguieron a Marcelo Montiel Montiel en su alcaldía, de 2008 a 2010. Ahí quedó, tirado a ras de piso y en fragmentos el Cristo del Corcovado región 4, en Villa Allende, corroído y sin forma de reconstruido, perdida la inversión. Lo trae Proceso en su nueva edición, en que le atribuyen al ex alcalde de Coatzacoalcos, hoy secretario de Desarrollo Social de Veracruz —amigo de Carlos Salinas de Gortari y José Córdoba Montoya, el poder tras Enrique Peña Nieto—, la adquisición de un rancho en Curitiba, Brasil, del que todo mundo habla y que, por supuesto, él niega. De Marcelo Montiel hay algo más pesado: las irregularidades por 79 millones de pesos detectadas por el Órgano de Fiscalización Superior (ORFIS) en el ejercicio 2009, maquilladas y declaradas en cero como por arte de magia o por arte de corrupción. Sobre esa pista, Proceso puede hallar más… Izquierdista tricolor, Mónica Robles de Hillman comienza a sufrir el efecto de la burbuja —creciendo por fuera, hueca por dentro— entre aquellos, sus corifeos y sus amanuenses— que la idealizan como candidata del PRI a la diputación local por Coatzacoalcos. Doña Contradicción tiene en sus haberes políticos un apoyo público a Andrés Manuel López Obrador, acorde con la inclinación perredista de la familia Robles-Barajas, el Clan de la Succión —chupan de aquí y maman de allá, diría de ellos el filósofo Fidel Herrera—, anécdota presuntamente olvidada ahora que los priístas la tienen en sus planes. No hay generosidad que se le recuerde como para andar tratando de pepenar votos. Peor, si la memoria no falla, cuando se agandalló el parque Quetzalli, erigido con recursos públicos y que la señora Robles de Hillman se agenció con una concesión a diez años. Reclaman los porteños que primero devuelva lo que le robó al pueblo y luego que piense en que algún incauto vaya a votar por tan voraz dama. Dicho esto con todo cariño… Así que el libro “El Corredor Transístmico Hoy, una Oportunidad Histórica”, es un plagio de Marcos Theurel. Otra bronca está por venir…