El miedo de Regina al gobierno de Javier Duarte

 

 

* “El más prepotente y represor”, definió la corresponsal de Proceso * Medio millón mensual a empresa theurelista  * DECOE acapara contratos  * El Kalimba ataca de nuevo  * Wings Army: Tubilla, Montes de Oca y la pasarela femenil  * Operadora marcelista en problemas  * Caen vendeplazas en Nanchital  * Van tras los del “Diablo” Yuen

 

Regina Martínez sobrevivió a Miguel Angel Yunes Linares, gobernador real del chirinismo, al alemanismo frívolo y versallesco, y al mercader de Nopaltepec, Fidel Herrera Beltrán, que cooptaba prensa al precio que fuera, pero no a Javier Duarte de Ochoa y su estado de terror.

 

Valiente, extremadamente arrojada, movía su pluma para describir cómo devoraba el crimen organizado a Veracruz y cómo los hombres que debían garantizar la seguridad y la procuración de justicia, figuras estelares del priísmo, se zambullían en el lodazal de la corrupción y se aliaban con capos y sicarios, o seguía las huellas del gran peculado fidelista y la bancarrota financiera que el duartismo ha tratado con toda impunidad.

Sobre esa línea periodística se movió la corresponsal de la revista Proceso por más de 20 años, invariable su crítica, fundamentada hasta penetrar las entrañas del poder, tocando fibras sensibles, irritando al gobernador en turno y a su decrépita corte de aduladores y voraces mancebos.

Su valor era inocultable. Aún así, los últimos años Regina Martínez vivió sus propios miedos, entre cuatro paredes, precavida al extremo, peor que si el yunismo tocara a su puerta o si Fidel intentara someterla con la seducción de las serpientes.

De su puño y letra, recogido por Marcela Turati, reportera de Proceso, el testimonio de Regina Martínez fue entregado a la Red de Periodistas de a Pie y mantenido en el anonimato hasta después de su muerte, el 28 de abril pasado, cuando fue golpeada y estrangulada en su hogar, en Xalapa, la capital veracruzana.

“Vivo el peor clima de terror, cierro con llave toda la casa, no duermo y salgo a la calle viendo a un lado y otro para ver si no hay peligro”, relataba Regina.

“La situación ahora es bien difícil, es la peor que he vivido en los últimos 10 años. Cuando empecé como periodista fue en el gobierno de Patricio Chirinos y Miguel Ángel Yunes; había mucha represión, persecuciones, amenazas de desalojo a periódicos, presiones a los reporteros. Algo parecido fue con el gobierno de Fidel Herrera, quien controlaba a la prensa con regalos: camionetas de lujo, casas, dinero, pago de colegiaturas de los hijos de los reporteros o columnistas. Pero no se vivía como hoy, con miedo, con terror (…) La prensa veracruzana vive sus momentos más difíciles, de represión, desapariciones, asesinatos, amenazas de muerte, despidos y censura.

“Ahora la situación es completamente represiva con el gobierno de Javier Duarte. Es directa contra toda la prensa, contra directivos y reporteros. Antes los gobernadores daban dádivas y así controlaban; ahora este gobernador vino con actitud represiva, incluso contra los reporteros y articulistas que estaban alineados con el gobierno. Como no tiene dinero, está censurando a periódicos, páginas de internet, columnistas y periodistas”.

“El clima de terror se siente en todo Veracruz, no sólo en Xalapa o el puerto. La autocensura se ha extendido a raíz de los asesinatos. Hay pánico en los reporteros y fotógrafos que ya no salen a cubrir accidentes o las notas policiacas o la misma policía les ordena desaparecer imágenes.

“Es el peor clima de terror —concluía Regina— donde el gobierno y los malosos están actuando de manera conjunta. El ejemplo son los tuiteros; el gobierno de Duarte es el más prepotente y represor.

Menudita, a la vista frágil, Regina Martínez era demoledora en sus juicios. Definió al gobierno de Javier Duarte como cómplice de los malosos, “actuando de manera conjunta”, descrito el gobernador de Veracruz como “el más prepotente y represor”.

Es comprensible, jamás justificable, que Javier Duarte rehúya hurgar en el trabajo profesional de la corresponsal para hallar ahí la verdadera causa de su muerte violenta, y opte por atribuir el móvil del crimen a un robo, pues fueron él y su mentor, Fidel Herrera Beltrán, dos de los destinatarios de los dardos explosivos de Regina Martínez, inodados ambos en la quiebra financiera de Veracruz, balconeada por la periodista con argumentos irrefutables.

Regina tenía un especial tino para poner fuera de sí a Fidel Herrera. Una vez fue cuando documentó la violación y muerte de la anciana Ernestina Ascensión por parte de militares, en Soledad Atzompa, en la sierra de Zongolica, el 26 de febrero de 2007. Fidel dijo que sí fue violación; después reculó. Cuando Proceso publicó la fotografía del cadáver de la mujer indígena a punto de que se le practicara la autopsia, el ex gobernador instruyó a la Procuraduría veracruzana para llamar a declarar a Regina Martínez y al reportero Rodrigo Vera, con quien había suscrito la información, por el “delito” de publicar la imagen en Proceso. Aquello fue una fidelada.

Tocó Regina el tema de los narcopolíticos, priístas y panistas, alcaldes de Las Minas y Chinameca, y su información sirvió también para retratar a los candidatos del PRI a diputados por Xalapa, Reynaldo Escobar Pérez y Alejandro Montano Guzmán, ex procurador y ex secretario de Seguridad, salpicados por el avance del crimen organizado sin que uno y otro, hubieran evitado sumergirse en el lodazal.

No se arredraba Regina Martínez ante el escenario fatal al que fue llevado el gremio de la prensa crítica, pero aún así, en corto y en ese valioso testimonio que entregó a la Red Periodistas de a Pie, develó el nivel de sus miedos personales.

Pudo Regina sobrevivir a todo, pero no al régimen de terror de Javier Duarte.

 

Archivo muerto

 

Con prestanombres, como a él le gusta, Marco César Theurel Cotero —“Te rompo tu puta madre”— sigue succionando el erario público. Una de sus empresas, Desarrollo de Construcciones y Ecología, S.A. de C.V., detenta contratos para mantenimiento en el basurero municipal y de vialidades. De acuerdo con los contratos ARR-LS-009, 010, 038, 039, 042, 071,072/11, DECOE renta retroexcavadoras, tractores oruga, pipas para transporte de agua y camiones volteo, a razón de 50 mil pesos mensuales en promedio. Se sabe que maneja más de diez equipos y percibe casi medio millón de pesos cada mes. La información está sustentada en oficios emitidos por la subdirectora de Contratos, Edna Ramírez Anaya; el encargado de ese despacho, Roberto Solano Correa, y el contralor municipal, Rafael Tejeda Patraca. Quienes operan la empresa DECOE, son Marco Antonio Anaya Huerta, ex director de Infraestructura Complementaria del gobierno de Veracruz cuando Theurel era secretario de Comunicaciones, al tiempo que es socio de la televisora Olmeca TV, que sobrevive con recursos públicos, y Gilberto Peña Estudillo, ejecutivo de las constructoras del alcalde de Coatzacoalcos. Ambos personajes —Anaya y Peña— tenían a su cargo la empresa Proyectos, Construcciones y Reparaciones (PROCORE), también theurelista, la cual construyó la sexta etapa del malecón costero, que en 2010 se colapsó en diversos tramos y quedó destruido, y aún así, evidente su mala calidad y el escamoteo de materiales, fue entregada por el entonces secretario de Obras Públicas Municipales, Joaquín Caballero Rosiñol, hoy diputado federal. O sea, un fraude encubierto… Insiste Víctor Antonio Cruz Romero, el célebre Kalimba, en incrustarse en los órganos electorales. Tomó el Curso de Formación 2012, impartido por el Instituto Electoral Veracruzano, que es paso obligado para quienes aspiran a ser consejeros en los próximos comicios con el que se renovará el Congreso de Veracruz y las 212 alcaldías. El Kalimba es la carta fuerte del grupo Integra, la plataforma política del ex alcalde Iván Hillman Chapoy, que ya en 2009, cuando Iván El Terrible quiso ser diputado federal, protagonizó un escándalo por ser empleado del entonces síndico Mariano Moreno Canepa, el villano favorito del ivanismo, y a la vez supervisor electoral, hasta que la presión de la opinión pública lo obligó a renunciar. Esta vez presumen que con la complicidad del secretario ejecutivo del IEV, Víctor Hugo Moctezuma Lobato —el del título falso y los viáticos robados—, y su empleado, Roberto Orlando Olivares, un consumado violador de derechos humanos cuando fue agente del Ministerio Público, habrán de revitalizar al Kalimba… Noche de destrampe, noche de amigos. Anfitrión de ellos, sus cuates, Jorge Tubilla Velasco departía el jueves de Muertos en su Wings Army del malecón, el restaurant que levantó en tiempo récord apenas dejó la dirección de la Comisión Municipal de Agua y Saneamiento de Coatzacoalcos. Eran seis desenfrenados y entre ellos destacaban el notario Montes de Oca y un ejecutivo de Diario del Istmo. Una a una, las damas que ingresaban al restaurant recibían calificación, recorridas en su humanidad, objeto del comentario picante, vulgar, que hizo incomodar a algunas, irse a otras, cambiar de mesa, lejos del señor Tubilla y sus corrientes amigos de farra, que no cesaban de voltear, estirando el cuello, girando el torso, convirtiendo a Wings Army en una pasarela femenil. ¿Lo sabrán sus esposas?… Se llama Lucía Gregoria, es marcelista y esta es la hora que no puede demostrar dónde entregó las mil 100 láminas que tuvo bajo su resguardo para cooptar votantes a favor de Enrique Peña Nieto en la elección federal del 1 de julio, en el distrito de Coatzacoalcos. Sus operadores eran sus hijos y hoy, a cuatro meses de los comicios, aún recaba copias de credenciales de elector que le permitan acreditar que las láminas no las vendió, como el alto mando del PRI sospecha… Uno a uno, van cayendo los vendeplazas en Nanchital. Ayer fue José Luis Alpuche García, por ofrecer una base en Petróleos Mexicanos, desde 2009, y ni cumplió ni devolvió el dinero. Faltan los operadores de Jorge Yuen Ricárdez “El Diablo”, presidente del DIF en aquel municipio, José Carlos Lamarque Guzmán y Yohan Carrasco, quienes ofrecían plazas petroleras para trabajar en las plataformas marinas, enredado en esa maniobra el líder de la Sección 47, Víctor Kidnie de la Cruz, amigo de la pandilla Yuen. Según recibos de Banamex y Bancomer, Lamarque y “El Diablo” Yuen aparecen en depósitos por 95 mil pesos, desde 2009 y no cumplieron con su parte del trato. Los agraviados son Emilio Ortiz Vázquez y Juan García, cuyas denuncias van en camino