Del Hay Festival al ¡Ay, qué madriza!

 


* Ciro Félix, el aviador  *Cobra 35 mil pesos en el gobierno próspero… por hacer nada  * Jaime Ruiz y las compras en el DIF  * Bono de 500 mil para el regidor obediente  * Roberto Salas y la camioneta destrozada * Negocio de 400 mil para un bribón priísta  * Wade, cliente frecuente en los casinos  * Pagos a familiar del director de APINAN

 

 

Café Tacuba es irreverente, pelado, puntilloso, y pone loco a medio mundo con su estilo muy peculiar de hacer música, y en el Hay Festival, en Xalapa, agarró por su cuenta al presidente electo Enrique Peña Nieto, provocó mentadas, incitó al desmadre y gestó, sin proponérselo, un conflicto político que apenas comienza a despuntar.

 

Cantando, saltando, los brazos en alto, 12 mil jóvenes seguían las arengas del líder del grupo, Rubén Albarrán —o Cosme, Juan, Pinche Juan, Masiosare, Rita Cantalagua o los otros diez nombres que suele usar, según el álbum grabado—, esa noche memorable en que cerraba el Hay Festival, en el estadio de beisbol Cristóbal Colón, en la capital veracruzana.

Albarrán les picó la cresta y, con un discurso improvisado, con mensajes cifrados, sutil insinuación a destrampe, hizo detonar la carga contenida del público juvenil que tenía enfrente.

“Es hora de despertar —conminó Albarrán—, de decirle a las mafias que gobiernan nuestro país que nosotros podemos bailar por nuestra cuenta. Decirles a aquellos que se despachan con la cuchara grande, a los políticos que les gusta servirse y no servir, que hay una juventud que hoy está despertando, una juventud que está abriendo conciencias. Gracias a todos los jóvenes del #Yosoy132”.

Y de ahí, la provocación:

“El que no brinque es Peña Nieto”.

Y aquello se volvió un aquelarre, saltando y lanzando gritos frenéticos los 12 mil asistentes. Café Tacuba tocó una fibra, la más sensible, cuando tildó a la clase gobernante de “mafias que gobiernan nuestro país”, obviamente incluida la del anfitrión Javier Duarte, seguido del agradecimiento a los #YoSoy132, activistas del antipeñismo y casi en su totalidad, proclives al ex candidato presidencial de la izquierda, Andrés Manuel López Obrador.

Campearon entonces las mentadas de madre contra el presidente electo, el priísta Enrique Peña Nieto, convertido por Café Tacuba en el hazmerreír de un evento auspiciado por el gobierno de Veracruz, orgullo del ala culta del duartismo.

No se sabe en qué mundo andaría el (des)gobernador Javier Duarte de Ochoa, cuando días antes tuvo en la mano el menú de tan excelso banquete y el platillo fuerte era Café Tacuba. Pecó de ingenuo o se pasó de lanza con Peña Nieto.

Decir que no percibió ni imaginó lo que provocaría Café Tacuba en el Hay Festival, conocido su antipeñismo, sería faltar a la verdad. Días antes, con la claridad que distingue a los críticos que le toman al pulso a Veracruz, se escribieron reflexiones que alertaban de los estragos políticos que habrían de venir si Albarrán —o Masiosare, Cosme o Rita Cantalagua, sin falda o con falda, como le gusta subir al escenario— y sus tacubos conminaban a su público con el clásico “el que no brinque es Peña Nieto”. Aún así, Duarte nada quiso o pudo hacer para evitar el desastre.

La censura es un concepto que no entra en el código mental de Café Tacuba. Llegó a Xalapa, se proyectó en el escenario, tocó Ingrata, Eres, La Chica Banda, una veintena de éxitos, hizo cantar y bailar a todos, y dos horas después detonó el antipeñismo.

Desde entonces, se sabe, en Toluca trinan contra el gobernador Javier Duarte, a quien responsabilizan de la escalada mediática que tuvo la mega mentada de madres provocada por Café Tacuba contra Peña Nieto y su arenga contra “las mafias que gobiernan nuestro país”, leída en impresos y potenciada por los videos que el portal YouTube mantiene para regodeo de los morbosos.

Don Javier, el jarocho por nacimiento y cordobés de rebote, sabe ahora que está metido en un brete de antología, agravado porque su nula capacidad para cachar votos y la humillante derrota sufrida por Peña Nieto en Veracruz ante Josefina Vázquez Mota, lo tienen en el apartado de los indeseables a los ojos del próximo inquilino de Los Pinos.

Que nadie se extrañe, pues, que en los días por venir Veracruz se vea sacudido por un escándalo financiero, imputaciones de corrupción, malversación y desvío de recursos, y depósitos en el extranjero, en los que las manitas los frailes de la cofradía duartista estén hundidas hasta el fondo del barril e lodo.

Toluca tiene la última palabra.

 

Archivo muerto

 

Bueno para nada, Ciro Félix Porras sirve sólo para evidenciar el derroche del gobierno próspero de Javier Duarte. Es, de membrete, director de Proyectos Especiales del Instituto de Capacitación para el Trabajo en el estado de Veracruz, por cuyas oficinas en la avenida Orizaba, número 48, Fraccionamiento Veracruz, en Xalapa, no se para ni por error. Cobra religiosamente 35 mil pesos mensuales, equivalentes al salario de diez empleados generales. El Búfalo o El Aviador, Cirito para sus amigos, goza de su beca duartista, gracias a que su cuestionada mamita, Guadalupe Porras David, la lideresa de la CNOP estatal y aberrante alcaldesa de Minatitlán, continúa exprimiéndole recursos al gobierno, como antes lo hizo en el sexenio de la fidelidad. O sea que don Javier Duarte sigue con sus pasivos, sin pagarle a proveedores, estancada la economía, pregonando austeridad, mientras Ciro Félix, el Aviador, se embuchaca sus 35 mil pesos mensuales sin dar golpe. Ta’cañón el gober… Se llama Jaime Ruiz y es homónimo del primo de la primera dama de Veracruz, Karime Macías de Duarte. Jaime Ruiz, el homónimo, se mueve entre Xalapa y Puebla. Cuentan que su misión es administrar el abastecimiento de todo lo que requiere el DIF de Veracruz: abarrotes, carne, pescado, pollo, frutas, verduras, lácteos. Jaime Ruiz, el homónimo del primo, coordina a las empresas y comercializadoras que participan en el proceso de compra, con o sin licitación, o mejor dicho, con licitaciones amañadas. Jaime Ruiz, el homónimo del primo, es quien decide de todo, sobre un negocio de cientos de millones de pesos. Tiene más poder que el mismo Juan Antonio Nemi Dib, director de membrete del DIF estatal, que también tiene lo suyo… ¿Quién es ese regidor al que “por servicios prestados al alcalde”, no le tocó bono de 100 mil, sino de 500 mil, y que hoy, obvio, es la envidia de sus compañeros de cabildo? Sin estridencias, sin hacer amagos, sin hacerla de jamón, eso sí, puntualito para avalar contratos de obra, pagos ficticios, trastupijes y otros negocios del munícipe, se ganó medio de millón de pesos que hoy, ante el tremendo desembolso que ha venido realizando, le cayó de perlas. Aparece, documentado, enlistado, el mentado bono en un reservado expediente al que sólo unos cuantos tuvieron —tuvimos— acceso. Y, en cambio, el pobre Pulgoso Lagunes por más que ladra y babea, sólo lástima y una que otra croqueta le avienta su amo en turno… Consentidazo, mejor dicho solapadísimo, Roberto Salas Gutiérrez pudo destrozar una camioneta oficial del Ayuntamiento de Coatzacoalcos y hasta premio le dio el alcalde Marco César Theurel Cotero. Consigna un reporte oficial que el funcionario perdió el control de la camioneta Lobo, color rojo, de la Dirección del DIF municipal, viniendo de Minatitlán hacia Coatzacoalcos, a principio del 2012. Salas viajaba ebrio, según versiones de testigos, a altas horas de la noche. Pese a que acabó con el vehículo, nadie le apretó los tornillos. Protegido por la abuelita impune, Guadalupe Porras David, su madrina y suegra del alcalde, siguió siendo secretario de Gobierno municipal y ahora es secretario particular de Theurel. Bendita complicidad… A centímetros de embolsarse 400 mil grandes, el negocio se cayó. Horas antes de la elección federal de julio pasado, vendía el cuento de haber conformado una férrea estructura electoral, desligada del marcelismo, del ivanismo y del chagrismo. Algo puro, impenetrable e insobornable, lo que Enrique Peña Nieto necesitaba para rescatar el triunfo en el distrito de Coatzacoalcos. Minutos antes de entregarle los 400 mil, se supo que el truhán no tenía nada. Y al diablo lo enviaron las instituciones. Se ahorró el erario municipal un cuantioso desvío más en la ya larga cadena de corrupción, usado el dinero del pueblo para operación política. ¿Quién es tan insigne bribón? Tres pistas: es priísta, allegado al hoy senador Héctor Yunes Landa y futuro funcionario público… Cliente frecuente, derrochador crónico, no sale de los casinos de Coatzacoalcos Jorge Wade González, líder y cacique fallido de la Sección 10 del sindicato petrolero, con sede en Minatitlán. Solitario, sin hacer ruido, se le ve al líder petrolero en el Yak, de Plaza Forum, y en el Crown Casino, donde antes fue el restaurant Wings, pegado a la maquinita, más por vicio que por necesidad, recargando la tarjeta, tratando de obtener el premio mayor. Mal atiende la Sección 10, pero en cambio, Jorge Wade qué tal derrocha las cuotas de los trabajadores, sus agremiados… Tanto deja la Administración Portuaria Integral de Nanchital (APINAN) que hasta la familia de su director, Carlos Andrés Canizal Olán, salió beneficiada. Por supuestos trabajos de contabilidad, don Moisés Canizal, su padre, recibía pagos en efectivo que le eran entregados en mano por el personal enviado por su generoso vástago. Algunos de los recursos procedían de los cobros hechos a Sinclair Díaz Olguín, titular de la empresa Servicios Portuarios de Nanchital, que renta oficinas y bodegas en la API de la pandilla Yuen