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Duarte: vacaciones en la tormenta


* Desde Europa supo que “Ernesto” golpeaba sectores de Veracruz  * “No andaba muerto, anda de parranda”, dijo el gobernador  * Tres ediles renuentes al antidoping  * Cerebro Chagra y Pinky Lagunes, expedientes inconclusos  * Diario Presencia: ¿asalto o intimidación?  * Morales Cadena, fuera del sindicato petrolero

No un huracán sino una tormenta menor, “Ernesto”, golpeó una extensa franja de Veracruz, devastó pueblos, inundó comunidades, fracturó carreteras, sembró muerte y, sobre todo, evidenció que Javier Duarte de Ochoa no es un político apto para ser gobernador.

 

Duarte paseaba plácidamente por Europa, con sus ahorros, por supuesto, cuando “Ernesto” fue diagnosticado categoría 1 y se encaminaba a la Península de Yucatán, con alta probabilidad de ingresar al Golfo de México y tocar tierra en Veracruz. Advertía un desastre, desolación y daños.

No bastó ese pronóstico para que el gobernador Javier Duarte volviera de España, donde lo ubicó la columna Templo Mayor, en el diario Reforma, o de Londres, despojado de su aureola de poder y convertido en un simple turista, presente en los Juegos Olímpicos, de acuerdo con la versión de columnistas políticos.

“Ernesto” llegó a Veracruz el miércoles 8. Tocó tierra entre Coatzacoalcos y Pajapan, en la sierra de Soteapan. Sus efectos, sin embargo, provocaron daños en la región Zongolica, cerca de Orizaba, Córdoba, Ciudad Mendoza. Hacia el norte, devastó al municipio de Alamo-Temapache. El jueves 9 salió de suelo veracruzano.

Nada de ello conmovió al gobernador Javier Duarte. Relajado, disperso, en su mundo de oropel, consumía hasta último instante de sus inmerecidas vacaciones, Europa a sus pies, mientras los veracruzanos luchaban contra la adversidad, el agua a la cintura, en lodo en las casas, 10 mil viviendas afectadas, autos arrastrados por la corriente, ríos crecidos y fuera de cauce, carreteras deslavadas y con múltiples cortes, y nueve muertos.

Todo un simulador, el gobernador de Veracruz intentó engañar a su pueblo. Ordenó la difusión desmesurada de boletines de prensa e hizo hablar a sus funcionarios con el estribillo de que “por instrucciones del gobernador…” cuando el señor Javier Duarte andaba de incógnito en Europa, paseando, invirtiendo sus energías en la milonga, con Karime, su esposa, y los pequeños, la familia feliz.

Llegó a Veracruz el sábado 11. Ese día protagonizó una más de sus contradicciones. Convocó a su gabinete, a la prensa, a las fuerzas vivas del estado, para anunciar las acciones a emprender. Disfrazado de explorador —su chaleco rojo y su gorrita beige, que rememora los tiempos de Fidel Herrera, su mentor— dio a conocer el Programa de Reconstrucción Adelante, una más de las máscaras de su fallido Veracruz Adelante, con el que se piratea las obras del gobierno federal para ganar adeptos y futuros votos.

A la vez, la Dirección de Comunicación Social hacía llegar a las redacciones de prensa la fotografía en que Javier Duarte disfrutaba en compañía de funcionarios de su gabinete el encuentro de futbol entre México y Brasil por la medalla de oro del certamen olímpico. El dolor y la jauja, el duelo y el jolgorio, la personalidad frívola del gobernador de Veracruz.

Del 2 al 10 de agosto vacacionó Javier Duarte en Europa. No reaccionó ante los vaticinios de que “Ernesto” afectaría a Veracruz. Llegó cuando la tormenta ya se habia ido. Acumuló así un torrente de críticas y dispensó respuestas insólitas, insustentables sus argumentos, aberrantes sus justificaciones.

“Lo máximo que me puedan criticar —expresó Javier Duarte— es que una de mis responsabilidades es que, aparte de ser gobernador, es que sea padre de familia. Estuve cuatro días con mis hijos y mi esposa, y me regresó Ernesto”.

Hubo, sin embargo, una peor:

“No andaba muerto, andaba de parranda; no es cierto, aquí estoy… Efectivamente hace unos días, pues tenía ya tiempo, años de que no tenía días de asueto con mi familia y decidí acompañar a mi familia aprovechando que mis hijos están en periodo vacacional escolar.”

Semejante barbaridad sólo es equiparable a la anécdota del incendio en un mercado del puerto de Veracruz, que arrojó varios muertos. Entrevistado a su regreso de Europa, el entonces gobernador Miguel Alemán Velasco se justificó arguyendo que qué caso tendría acelerar su retorno a Veracruz: “No soy bombero”, dijo.

No se ha oficializado que Javier Duarte estuviera en España. Existe la sospecha de que más que la madre patria, el destino del gobernador de Veracruz fue olímpico. La columnista Claudia Guerrero, directora del portal informativo Veraz, advirtió que el destino de las vacaciones del gobernador de Veracruz fue Londres, Inglaterra, donde se celebraban los juegos de verano.

Proceso, por su parte, cita un mensaje en la red social Twitter, enviado por la esposa del gobernador, Karime Macías Tubilla, desde su cuenta @KarimeMacias: “Que se escuche el himno mexicano en Londres 2012! Que orgullo!”, en alusión a la medalla de oro obtenida por la Selección Mexicana de futbol, en el estadio de Wembley, en la capital británica.

Proceso hace énfasis, además, en otra arista del poliedro: la mordaza que le impuso el área de comunicación del régimen duartista a los medios para evitar que se divulgara que mientras “Ernesto” arrasaba regiones de Veracruz, el gobernador Duarte paseaba.

“Solicitó a periódicos locales y estaciones de radio —dice la revista Proceso— que no abordaran las declaraciones de Javier Duarte de se había tomado cuatro días de vacaciones en plena tormenta tropical”.

Frívolo es un término usado por diversos columnistas políticos para referirse al gobernador Javier Duarte. Así lo tildan Francisco Cárdenas Cruz, en su Pulso Político, y Raymundo Riva Palacio, en Estrictamente Personal.

Su frivolidad, pues, es infinita. Una estampa lo pinta como es. Siendo diputado federal, en diciembre de 2009, convertido Coatzacoalcos en lugar de vacaciones, se le veía entrar a los cines de Plaza Forum ataviado con bermudas, tenis, playera y gorra, un supercombo en las manos, y sentarse plácidamente, solitario, dos guaruras a distancia, a ver su película favorita. Todo un retrato de chamaco. Era el virtual candidato del PRI a la gubernatura.

No hay disculpa que favorezca a Javier Duarte. Sabedor que “Ernesto” impactaría en Veracruz, prefirió vacacionar en Europa, y regresó para parchar la debacle, posar la foto, tomar de la mano a la ancianita, escuchar a los damnificados, prometer apoyo, avizorar reconstrucción. Todo un show.

Con un gobernador así, mejor sería no tener gobernador




Archivo muerto

Tres ediles, por lo menos, le tienen fobia al antidoping. Dos son del PRI y uno de la oposición, amigos todos del polvo blanco, de piedras y en sus tiempos de miseria, dos de ellos de la yerbabuena, fervientes devotos del dios Baco. Uno, tan voraz como descarado, no dormía de sólo pensar que en el análisis fueran mayores su índices de viagra que los de coca. Mejor soslayó el examen… Roberto Chagra, síndico de Ayuntamiento de Coatzacoalcos, tiene un expediente pendiente en la Dirección de Carreteras de Veracruz, muy aparte de la millonada que el régimen fidelista tuvo que devolver al gobierno federal por obras que no se aplicaron con criterio de beneficio social. Su mancuerna municipal, Federico Lagunes, prometió que iba a rescatar las áreas verdes vendidas a particulares y nada hizo. Quizá, el muy ignorante, desconocía que las áreas las verdes las vendió su patrón, el ex alcalde Iván Hillman Chapoy, con un acuerdo de cabildo que violó la ley. Sin resultados, Pinky y Cerebro, Federico y Beto, el ratón idiota y su manager, son un lastre… Intransigente en la crítica, forjado en la batalla informativa, el diario Presencia, editado en Las Choapas por el colega Roberto Morales Ayala, no desconoce la presión política y sus rostros siniestros y diversas identidades. Al caer la tarde del domingo 5, un tipo, supuesto delincuente, acechaba al diario. Vio salir a dos reporteros y en un instante allanó el medio. Sorprendió a la única empleada; desenfundó una navaja, que colocó en el pecho, cerca del cuello de la hija de la recepcionista, y exigió el dinero que tuviera a la mano. Nada, sin embargo, había que robar. Cuando la empleada comenzó a gritar, el “delincuente” salió despavorido. A unos metros de Presencia lo aguardaba un cómplice, trepado en una motocicleta, en la cual ambos huyeron. La policía, una vez alertada, emprendió la búsqueda, obvio sin hallar a nadie. El asalto es una mascarada mal realizada, sobre todo cuando se sabe que ese modus operandi es de políticos a quienes Presencia les ha seguido la ruta de sus fechorías. Que tome nota la Comisión Estatal para la Atención y Protección de los Periodistas, de la que se dice que sólo sirve para cuidar a la prensa afín al régimen duartista. Si no es así, que demuestre lo contrario… Lejos los tiempos de esplendor, fama y fortuna, Raúl Morales Cadena es hoy un petrolero fuera de Pemex y del sindicato petrolero. Le aplicó la Sección 10, o sea Jorge Wade González, cacique del gremio, la cláusula de exclusión, y lo reventó. En Morales Cadena, ex alcalde de Minatitlán, se cumplió una venganza política del líder nacional Carlos Romero Deschamps contra todo aquel petrolero que se cargue del lado del gobernador Javier Duarte de Ochoa, su ex ahijado, a quien no le perdona que le haya exprimido 500 millones para la campaña a gobernador y después le escamoteara candidaturas al Senado y a la Cámara de Diputados. Los duartistas la tenían que pagar. Morales Cadena, viudo de Wade y de Deschamps, se hizo célebre en 2005 por autoasignarse el mejor salario de alcalde en todo Veracruz y luego caer en desgracia política…