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Sangre de periodistas

 


* ¿De dónde sacará Duarte 2 millones de votos para el PRI?  * Petroleros con AMLO, no con Rocío Nahle  * Filtración de información en el IFE  * La Gaviota y la guajolota  * Theurel y la quiebra financiera  * Víctor Rodríguez y Marcelo, denuncia en puerta

 

Uno de casa, Víctor Manuel Báez Chino, cercano al gobierno, a la vocera oficial —“me unía una amistad de muchos años”—, engrosa ya el expediente de los periodistas asesinados en Veracruz.

 

Víctor Báez, secuestrado la noche del miércoles 13, al salir de las instalaciones del portal en internet Periodistas Policíacos, del que era director, fue hallado sin vida, horas después, en la madrugada del jueves 14, embolsado en las inmediaciones de los diarios Gráfico de Xalapa, Diario de Xalapa y Oye Veracruz, a unas cuadras del palacio de gobierno.

Junto a su cadáver se halló, según reveló la Procuraduría de Veracruz, un cartel con una leyenda incriminatoria: “Eso le pasa a quienes traicionan y se quieren pasar de listos. Atentamente Los Zetas”.

Condenable, dolorosa para el gremio periodístico, la muerte violenta de Víctor Báez ha provocado reacciones en múltiples sentidos, sumidas en un contraposición la directora de Comunicación Social, María Gina Domínguez Colío, y la Procuraduría de Veracruz.

Dolida por la muerte de su amigo, Gina Domínguez expresó una condena a nombre del gobierno de Veracruz por la forma en que le fue arrebatada la vida al director de Reporteros Policíacos, colaborador también de Milenio Xalapa.

“Hace tan sólo unos días —dijo—, con Víctor, con quien en lo particular me unía una amistad de muchos años, muchos años de compartir las redacciones de varios medios en los que tuve la fortuna de ser su compañera, hablábamos precisamente del tema de la violencia contra periodistas, y en su tono entre serio y bromista que le caracterizaba, me dijo ‘amiga, no podemos ni debemos vivir con miedo a la oscuridad, no dejemos que nos impongan el miedo como forma de vida’ ”.

Ese jueves 14, la Procuraduría de Veracruz haría público el contenido del cartel en que supuestamente el grupo delictivo Los Zetas se atribuía el plagio y el asesinato.

Ante la criminalización de Víctor Báez, deslizada la supuesta traición a los malosos, amigos y familiares del periodista descalificaron la aseveración del brazo judicial del gobierno de Javier Duarte, categorizándola como “precipitada” y exigieron que el caso fuera puesto en manos de la Procuraduría General de la República, a la cual le brindaron un voto de confianza.

Gina Domínguez tiene un problema, que en ella es equiparable a un pecado: no sabe comunicar.

Ante la pifia de la Procuraduría, que pudo reservarse la información sobre el cartel supuestamente hallado junto al cadáver de Víctor Báez, quiso recomponer y negar la criminalización del periodista.

A Ciro Gómez Leyva, en Radio Fórmula, le quiso justificar la metida de pata de la Procurauría. Textualmente, el portal de noticias así lo reseñó:

“Hizo énfasis (Gina Domínguez) en que en ningún momento la autoridad, en este caso la Procuraduría, está pretendiendo criminalizar a Víctor Báez y la investigación no sólo se está centrando en el cartel que apareció junto a su cuerpo. Esa es una línea de investigación.

“Es una víctima, aparentemente, de acuerdo a los primeros indicios, pero se tienen que explorar otras líneas de investigación… es una víctima, sea de la delincuencia organizada o sea de quien sea y es responsabilidad del Estado esclarecer este crimen”.

No se recuerda a Gina Domínguez tan consternada por el crimen de un periodista, ni tan dispuesta a salvar su honor como en el caso de Víctor Báez.

Con Miguel Angel López Velasco, Milo Vela, columnista de Notiver, Javier Duarte y Gina Domínguez cubrieron la formalidad de acudir a las exequias, expresar su solidaridad al director del diario, Alfonso Salces, pero de procurar justicia, nada. A un año de distancia —el 20 de junio, hoy, se cumple el primer aniversario luctuoso— la investigación está estancada.

Más fría fue Gina Domínguez, y propio gobernador Duarte, con el crimen de otra reportera de Notiver, Yolanda Ordaz de la Cruz, secuestrada, torturada, asesinada y decapitada, el 26 de julio de 2011.

Para Yolanda hubo desprecio, desdén y la ausencia del gobernador y de su ineficiente, inútil, vocera, incapaz siquiera de realizar una llamada telefónica para expresar el duelo, según reclamó públicamente el diario Notiver.

Muda, quizá sorda, complaciente, Gina Domínguez nada dijo cuando el entonces procurador Reynaldo Escobar Pérez, hoy candidato del PRI a la diputación federal por Xalapa, criminalizó a Yolanda Ordaz y advirtió con extremada saña posibles nexos con el crimen organizado, seguido de una campaña infame de prensa con medios y periodistas afines a la vocera de Duarte, que acabaron con la honra de la reportera de Notiver.

Nada le pudo probar Reynaldo Escobar a Yolanda Ordaz y a once meses de la muerte de Yolanda, el nuevo procurador, Amadeo Flores Espinosa, poco tiene que informar, a no ser que un recuento de cómo gana terreno la impunidad. Su único mérito, cuestionable destreza, es su habilidad para empantanar una investigación, hecha trizas así la credibilidad del gobierno de Veracruz.

Traidor a los zetas o no, balconeado por la Procuraduría duartista, amigo de la inefable vocera, Víctor Báez es ya el noveno periodista asesinado en apenas 18 meses del desgobierno de Javier Duarte.

Para él tampoco habrá justicia.

 




Archivo muerto

 

Infinita su imaginación, Javier Duarte prometió un sueño a Enrique Peña Nieto: 2 millones de votos veracruzanos. Sabrá Dios en qué estaba pensando cuando expresó semejante disparate, reflejo de su desconexión con la realidad política del estado que (des)gobierna. Duarte no sabe que en elecciones presidenciales, los veracruzanos castigan al PRI y que esta vez no será la excepción. Veracruz tiene registrados poco más de 6 millones de electores. Si votara el 33 por ciento del padrón, apenas ajustaría los 2 millones prometidos a Peña Nieto. Y eso, si todo mundo votara por el PRI. Y eso, si todo mundo estuviera ciego para no ver la clase de (des)gobierno que ha realizado Javier Duarte. De locos… Malquerida entre los suyos, Norma Rocío Nahle García acumula votos en contra entre el sector petrolero. Dos ejemplos: envió 30 amigos de Pemex a acreditarse como representantes generales para el día de la elección, y 25 de ellos mejor se retiraron, y en el edificio inteligente, sede de la Petroquímica, la consigna es voto para Andrés Manuel López Obrador y que la candidata perredista a la diputación federal por Coatzacoalcos se las arregle como pueda. Habria que agregar que la estructura electoral del PRD ya tiene precio, que el PRI abrió la chequera y que los priístas aseguran que la Llanera Solitita no tendrán cómo defender en los triunales el resultado de la elección. ¿Lo sabrá López Obrador?… Filtraciones en el Consejo Distrital del IFE en Coatzacoalcos. Cada vez que se interpone una queja contra el PRI por uso de equipamiento urbano para colocar propaganda electoral o por coacción al voto, hay una voz que alerta, que delata. De inmediato, el PRI retira su propaganda. Cuando se realiza la inspección ocular, no hay materia para sancionar al tricolor. Se sospecha de alguien cuyas iniciales son M de María L de Lourdes M de Martínez y S de Sánchez, que coinciden con el nombre de la auxiliar jurídica del IFE distrital. ¿O el delator es el vocal ejecutivo Zamudio Ramírez?… ¿Quién era esa guajolota que se paseaba, oronda, exhibicionista, queriendo robar cámara, junto a la Gaviota en el mitin de Enrique Peña Nieto, candidato priísta a la Presidencia de México, el viernes 15 en Coatzacoalcos? Sí. Le atinó… Sin trabajo político, reñido con promotoras del PRI, odiado por un sector del priísmo de Coatzacoalcos al que desplazó para darle espacios, salarios y prebendas a la pandilla minatitleca del clan de las Lupitas, su esposa y su suegra, el alcalde Marco César Theurel Cotero diseñó un escenario de miedo, complicadísimo para Enrique Peña Nieto. Agraviados, los priístas lo han dejado solo. Que saque la elección presidencial, cuentan, si es que tiene con qué. Violento, agresivo, marrullero, Theurel es un as en el arte de insultar ciudadanos. Lo hizo con el caso Travis, cuando al constructor Mario Alberto Escobar Guzmán le negó el pago de sus trabajos en la Expo Feria y por el desazolve de canales pluviales; arremetió y amenazó a proveedores del Carnaval por manifestarse ante la falta de pago de sus servicios. Theurel ahora advierte que el Ayuntamiento de Coatzacoalcos está en fase crítica y por falta de recursos avizora una quiebra. De altísimo impacto, esa declaración pública describe el paupérrimo gobierno priísta en manos del señor Theurel. Mala leche, perverso, Theurel planteó la quiebra, obviamente por su mala actuación como alcalde, a unas horas de la visita de Peña Nieto a Coatzacoalcos. Su mensaje, clarísimo: así de mal gobierna el PRI… Punto final a las tropelías de Víctor Rodríguez Gallegos en la Secretaría de Desarrollo Social. Proveedores y prestadores de servicios encaminan una denuncia por desvío de recursos públicos contra el jefe de la unidad Administrativa de la Secretaría de Desarrollo Social del gobierno de Veracruz, por el destino que dio a lotes de láminas que se presume fueron a parar a las campañas de candidatos priístas, según revelación del periodista Jorge Ricárdez. De acuerdo con las licitaciones simplificadas ls-gen_113, 114, 115 y 119, la SEDESO estatal adquirió láminas, pero el uso que se le dio apunta al peculado electoral. Explosivo, el tema toca a Francisco Heredia Ojeda y al titular de la dependencia, Marcelo Montiel Montiel, encubridor de cabecera de Víctor Rodríguez, quien fuera su secretario de Gobierno en el Ayuntamiento de Coatzacoalcos…