Resguardada por el gobierno… y aparece muerta

La bestia se fue de la lengua y se incriminó. “No está desaparecida —dijo—. Está resguardada”. Y Viridiana, la joven señora, apareció muerta.

¿Bajo resguardo de quién? ¿Del gobernador? ¿Resguardada por las instituciones? ¿Resguardada por la policía criminal del régimen arbitrario, una mafia uniformada de episodios brutales, arbitrarios, jefaturada por el engendro político del obradorismo que lleva por alias Cuitláhuac García Jiménez? ¿Y si estaba resguardada, por qué oficialmente terminó muerta?

“Yo atendí el caso”, puntualizó el gobernador antes de hallar el cuerpo.

¿Cómo lo atendió? ¿Dictando su destino y suerte, su regreso o su fin? ¿Creando una trama policíaca en la que la víctima tiene todo para sobrevivir y el desenlace se enreda y la hallan sin vida y desmembrada?

¿O atendió el caso armando la coartada con la Fiscalía de Veracruz? ¿Instruyendo a la fiscal espuria, Verónica Hernández Giadáns, la que sólo sabe fabricar delitos e inventar asesinos?

¿O recibiendo notas y detalles, historias inconexas, del secretario de Seguridad Pública, Hugo Gutiérrez Maldonado, cuyos esbirros son tan finos que no hay entuerto que no lo arreglen con la fuerza del tolete y la macana?

¿O peor, encargándosela a Alma Oscura, Eric Cisneros, secretario de Gobierno, el que pregona y vocifera que un cártel no va a venir a Veracruz a ocupar el lugar de otro; Cisneros, al que los de “las cuatro letras” acusan de ser protector del Cártel de Sinaloa?

“No está desaparecida. Está resguardada”, decía tajante, directo, Cuitláhuac ante una prensa que demandaba información y que hacía énfasis en la desaparición de Viridiana Moreno Vázquez.

Y para cerrar el tema, el gobernador tres veces sentenció:

“Es que es un asunto que no puedo decir en público”.

La frase, en sí, provocó la esperanza del esposo, de los padres y los hermanos, los parientes, los amigos y todos aquellos que han llegado al cenit de la exasperación por la violencia, por los muertos, por los desaparecidos, por el dolor.

Y si Viridiana Moreno se hallaba resguardada, como sentenciaba Cuitláhuac García, ¿por qué no se le volvió a ver, en qué consistía el resguardo, bajo custodia de quién se hallaba?

A sus 31 años, sin empleo, madre de un menor, Viridiana Moreno se ayudaba elaborando hielitos de sabores —bolis— que vendía en casa y en el campo de juego donde su esposo entrenaba equipos de menores de edad, en Tlaltetela.

Acudió aquel 18 de mayo a una cita laboral, en el hotel Bienvenido, en Cardel. Vía Facebook la requería Mary Madison y el puesto de trabajo sería como recepcionista, en horario de 8 de la mañana a 5 de la tarde, en ese lugar.

Minutos antes de acudir a la cita, realizó una videollamada con su madre, Aurora Vázquez Morales, expresándole su alegría. Subió a su motoneta y llegó al hotel. No se le volvería a ver con vida.

Al prolongarse su ausencia, su esposo inició la búsqueda. Llamó a familiares y amigos. Acudió a hospitales, a Tránsito y finalmente a la Fiscalía estatal. Denunció la desaparición. A través de redes sociales se pedía aportar datos para su localización.

Entre los comentarios realizados en Facebook, dos mujeres señalaron que la usuaria Mary Madison les había ofrecido el mismo puesto de trabajo. Pero tal fue la insistencia que optaron por no acudir a la cita laboral, por temor y desconfianza. Luego, Mary Madison cerró su cuenta en Facebook.

El 20 de mayo la bestia habló. Cuitláhuac expresó que Viridiana no estaba desaparecida sino “resguardada” pero no abundaría “porque es un asunto que no puedo decir en público”.

Y de ahí el reclamo de la madre de Viridiana. Un par de frases. Una exigencia. Una súplica.

“Gracias por la rapidez que se le dio a la investigación y búsqueda; queremos ahora que nos la dé, por favor”.

Ya no hubo respuesta. Cuitláhuac García se amarró la lengua.

Horas después se culpó a un periodista de la “mala interpretación” y de haber sacado de contexto las palabras de la bestia. Pues no. El video es tan fiel como la realidad. Es la voz de Cuitláhuac. Son los gestos de Cuitláhuac. Son tres frases contundentes de Cuitláhuac: “Yo atendí el caso. No está desaparecida. Está resguardada”.

El gobernador se había incriminado.

Horas después, un comunicado del gobierno de Veracruz pretendió matizar el impacto:

“Aclaramos que aunque una línea de búsqueda es que pudiera existir la probabilidad de que se haya resguardado por decisión propia, el protocolo de estos casos obliga a realizar todos los esfuerzos por su ubicación pronta en virtud de que se atienden de inmediato por la presunción de otros riesgos también probables.”

¿Resguardada por decisión propia? ¿De quién y por qué? No hubo respuesta.

Un día más tarde, el 21 de mayo, se filtró el posible hallazgo de restos humanos en Chachalacas, zona de costa cercana a Cardel. Y lo asociaron con la “resguardada” Viridiana.

Siguió el hermetismo. La Fiscalía no admitía que Viridiana hubiera muerto. Trascendió que en la pesquisa participaba un cuerpo de élite federal, la Coordinación Nacional Antisecuestro. ¿Por qué la policía antisecuestro si el gobernador sostuvo tres veces ante la prensa, y así consta en el video, que Viridiana se hallaba bajo resguardo.

En Cardel, en Xalapa, en diversos puntos de Veracruz inició la movilización. Mujeres de diferentes edades, amigos, familiares, activistas, amas de casa, estudiantes, trabajadoras, todas exigiendo acciones del gobierno hasta lograr el regreso de Viridiana.

Y el 24 de mayo, el impacto brutal. De los restos hallados en Chachalacas, uno era asociado con la joven madre de familia. Y de nuevo los traspiés del gobierno.

La búsqueda fue calculadamente dirigida hacia Chachalacas, al sitio preciso en que se hallaba un cuerpo arrojado en una cisterna, desmembrado.

“Nos llevaron prácticamente a buscar restos. No personas con vida. Pidieron que buscáramos a personas de confianza que no grabaran ni documentaran nada. Recorrimos toda la zona y mientras estábamos sacando copias para boletinarla, gritaron que habían encontrado algo” (E-Consulta).

“Las demás extremidades, un brazo y una pierna, fueron localizadas a lo largo de una calle cercana al cuartel de la Fuerza Civil. Cerca de ese lugar había pertenencias de Viridiana, entre ellas su credencial de elector.” (E-Consulta).

En tiempo récord, la Fiscalía determinó una coincidencia del 50 por ciento en los exámenes de ADN. A los familiares les habían expresado que los resultados tardarían entre 15 y 20 días pero los tuvieron en 24 horas por ser una petición especial del gobernador.

La familia no admitirá el resultado hasta que los análisis de ADN sean 100 por ciento compatibles.

Hay otras inconsistencias. El hotel Bienvenido no fue cateado. Tampoco se decomisaron los videos de las cámaras de seguridad del inmueble. Presuntamente, no funcionaron o se averiaron. En cambio, el domicilio de Viridiana y de sus padres fue revisado por elementos de la Fiscalía en diversas ocasiones, incluso sin orden judicial.

Y el hallazgo del cuerpo desmembrado, decapitado, en una cisterna de Chachalacas. La Comisión Estatal de Búsqueda y la Fiscalía de Veracruz dirigiendo a la familia hacia el lugar en que hallaron los restos. Siguiendo el guión. Sabiendo qué hallarían: los restos sembrados.

La pifia no es menor. Es criminal. Cuitláhuac García descartó que Viridiana Moreno estuviera desaparecida. “Está resguardada”, dijo. Y apareció muerta. O supuestamente muerta.

¿Quién plagió a Viridiana? ¿La Policía? ¿Quién la entregó al crimen organizado? ¿Quién la mató? ¿Los restos, son realmente suyos?

Como en los tiempos de Javier Duarte. Como en Tierra Blanca donde la policía levantó a cinco jóvenes, los entregó a los malosos y no se les volvió a ver.

La resguardó el gobierno… y apareció muerta.

La bestia anda en el umbral de la desaparición forzada.

Archivo muerto

 

Un disparo, un tirador, y la vida de Clemente Nagasaki Condado Escamilla se apagó. Se hallaba en un evento, este jueves 26, con la asociación Súmate Contra el Cáncer cuando el asesino solitario se acercó, accionó el arma y lo mató. Clemente Condado Escamilla era presidente del DIF en Acayucan y había ocupado la Subprocuraduría Regional en Cosamaloapan en tiempos de Javier Duarte. Militaba en el Partido de la Revolución Democrática como todos en casa. Su padre, Clemente Condado Mortera, fue el jefe del clan, con fuerte presencia en el perredismo. Su hermano Cuitláhuac fue alcalde de Acayucan y diputado federal de 2006 a 2009. No traía escolta. Quedó tendido en el piso del salón “Los Manguitos” mientras su madre y esposa, aterradas por el crimen, no daban crédito a lo que acababan de presenciar. Algo dejó al aire en sus días de subprocurador. O algo desajustó en su tiempo al frente del DIF de Acayucan. Volverá a hablarse de las rivalidades políticas, de sus desencuentros con las hermanas Regina y Fabiola Vázquez Saut, hijas del cacique ganadero, Cirilo Vázquez Lagunes; de la contienda contra Marco Martínez, hoy diputado local, al que enfrentó por la presidencia municipal. Acayucan no deja de ser sacudido por la violencia… No puede Marlon Ramírez con su pasado duartista y ya propone un Acuerdo por Veracruz. En pleno escándalo de su líder nacional, Alejandro Moreno Cárdenas —“a los periodistas no hay que matarlos a balazos, papá, hay que matarlos de hambre”— convoca a la oposición, al empresariado, a las fuerzas sociales para replantear el modelo de seguridad del gobierno de Veracruz por su falta de resultados. No hay una idea crítica. Hay, tácitamente, un espaldarazo a la fiscal espuria, Verónica Hernández Giadáns, y al secretario de Seguridad de Veracruz, Hugo Gutiérrez Maldonado, para que sigan ahí. “No están destinando ni etiquetando recursos ni a la procuración de justicia, ni a la prevención”, dice Marlon Ramírez. Y plantea que se asignen más a la Fiscalía de Veracruz y a Seguridad Pública. “Hoy señalamos a la fiscal, pero no le damos recursos, lo mismo pasa con el área de seguridad pública, seguimos desmembrando áreas institucionales del gobierno”, remata el duartista. Algo así como darle armas a los que torturan y a los que reprimen, a los fabrican delitos e inventan asesinos, los que siembran armas y droga y apalean inocentes. O sea, la violencia está en su apogeo y los que han fracasado deben proseguir su obra. Se ve que fue productiva la reunión en lo oscurito de Marlon Ramírez con Eric Cisneros, Alma Negra o Bola 8, secretario de Gobierno de Cuitláhuac García. Además de “líder” del tricolor, Marlon es ya el matraquero de los de la Cuarta Deformación… La peor crisis de agua en un lustro y la CMAS de Coatzacoalcos perpetrando un fraude. Más de 65 mil usuarios, los no morosos, cubriendo el pago mensual pero recibiendo un servicio a medias o nada. Se cuente con el suministro o no, la Comisión Municipal de Agua y Saneamiento exige el pago. Haya agua, o no, en hogares, en escuelas, en clínicas y hospitales, en centros comerciales, en empresas, en instituciones de gobierno, en iglesias, en centros de trabajo, la CMAS recibe un pago fijo. Y eso es fraude. Cobra por un servicio que no proporciona. Anuncia un descuento del 5 por ciento por pago puntual cuando el servicio es impuntual, a veces por las noches, en semanas ni eso. Es burla y fraude. CMAS ofrece atender el desabasto con pipas como si eso paliara la crisis de desabasto. Es fraude. El usuario no paga su recibo por recibir agua mediante pipas sino a través del sistema de tuberías. Exige abrir la llave de agua y que el suministro sea de calidad. Es por lo que mes a mes paga. La excusa de CMAS es que el estiaje mantiene en niveles críticos la presa Yuribia, o que la deforestación en la sierra de Santa Marta ha impactado el caudal de los arroyos que abastecen la presa, o que hay tuberías dañadas, o que se reparan pozos. Por lo que sea, CMAS no debe cobrar por un servicio que no proporciona, que proporciona a medias, que carece de calidad. Cobrar por un engaño constituye un fraude. Así camina la gestión de Hildelisa Díaz Calafel, que pasó de la comodidad de Hacienda del Estado a una dependencia que no camina, donde prolifera la corrupción, la renta de equipo, el cobro indebido, los adeudos negociados por coyotes. Hace dos meses, el 1 de abril, Hildelisa Díaz posó la fotografía con el gerente de Conagua en la zona Golfo-Centro, Pablo Robles Barajas, del Clan de la Succión. ¿De qué sirvió? Resolvió esa patraña el desabasto de agua. Y se lava la cara con propaganda barata, un coro de aduladores, imágenes que evidencian que el desabasto es brutal, con pipas recorriendo colonias, depositando agua en tambos, como si Coatzacoalcos no fuera el tercer municipio en importancia en Veracruz. Por eso las redes arden, condenan, insultan. Falta ver a los usuarios saliendo a las calles, marchando con las cubetas en mano, dándose un baño a las puertas de la directora de CMAS. Nadie está obligado a lo imposible. Nadie está obligado, tampoco, a aceptar un fraude así…

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Foto: Palabras Claras, Especial