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Diario del Istmo: succionando al alcalde


* Publicidad a manos llenas para los Robles  * En enero, se llevan el 82.5% del presupuesto  * Carranza les paga más que Caballero  * Los depas de Duarte  * El ex gobernador, lastre del PRI  * Doce ediles piden destituir al alcalde de Mina  * Irresponsable versión contra programa de salud  * Candidato no pasaría el antidoping

Súbdito funcional, el alcalde Carranza cuida el negocio del Clan de la Succión, los Robles-Hillman, destinándoles una cuota de escándalo, la dádiva millonaria para Diario del Istmo bajo el concepto de “servicios de comunicación social y publicidad”.

Un mes, el de enero, fue de jauja para el periódico que lo mismo succiona al PRI o al PAN, al PRD o al Partido Verde, y que ahora obtiene de su franquicia en Coatzacoalcos, el Movimiento de Regeneración Nacional, mayores recursos que los que le allegara el ex alcalde priista, Joaquín Caballero Rosiñol.

Del presupuesto total ejercido en ese período por el ayuntamiento de Víctor Manuel Carranza Rosaldo —un millón 860 mil 885.34 pesos—, el 82.5 por ciento se lo llevó Editora La Voz del Istmo.

Su facturación en enero de 2018 fue de un millón 531 mil 200 pesos, superior a lo que venía cobrando en el cuatrienio anterior.

TV Azteca, S.A. de C.V. aparece en el listado de medios de comunicación con un pago de 232 mil pesos. A otros medios —prensa escrita, radio, televisión, portales en internet— les corresponden cantidades menores. Se citan nombres de periodistas con su respectiva cuota.

Lo dicen a detalle los estados financieros del ayuntamiento morenista, aquel que vociferaba la mesura y se regodeaba en la austeridad, que pregonaba el uso racional de los dineros públicos y la aplicación de políticas para evitar el derroche.

Ya en el poder, Carranza es más de lo mismo, empleado de la diputada federal de Morena, Rocío Nahle García, y un súbdito a modo del Clan de la Succión que destina millones para sus amos con la fachada del convenio de publicidad.

Morena, vía el alcalde, derrocha con ímpetu similar al del PRI que desde 2001, con Marcelo Montiel, Iván Hillman, Marcos Theurel —“Te rompo tu puta madre”— y Joaquín Caballero, gobierna Coatzacoalcos, o al último año del entonces perredista, Armando Rotter Maldonado, cuando a Diario del Istmo le asignó 20 millones de pesos por concepto de pago de publicidad anual.

Sin poder justificar el derroche, el entonces tesorero, José Manuel Pozos, acudió a sesión de cabildo  y explicó en qué invirtió el ayuntamiento en enero un millón de pesos en medios de comunicación. Dijo que se destinó a la promoción del pago del impuesto predial. Omitió, sin embargo, clarificar a qué medios de comunicación se encargó la difusión de esa campaña.

Un mes más tarde, el presupuesto de publicidad aumentó. De un millón 860 mil 885.34 pesos pasó en febrero a 2.8 millones. Tampoco se ha clarificado la cuota asignada a cada medio de comunicación. Y Diario del Istmo se lleva la mayoría de los recursos.

Lo suyo es el trueque perverso. A cambio del silencio, o el aplauso, o el maquillaje de los excesos del gobernante, fluyen los dineros y las prebendas, la publicidad que se cuenta en millones y contratos de obra, o plazas de trabajo en la estructura municipal y chayos para reporteros y fotógrafos.

Son los secretos de los personajes con poder su fuente de inspiración. No por lo que debieran divulgar sino porque el silencio produce riqueza.

Años atrás, en los 80, una golpiza al ayuntamiento del priista Pompeyo Figueroa Mortera redundó en contratos para la empresa MB Construcciones, propiedad de un hermano de la matriarca del Clan de la Succión, Roselia Barajas Olea, esposa del periodista José Pablo Robles Martínez, y madre de la ex diputada local duartista Mónica Robles de Hillman. Y un nutrido convenio de publicidad.

Otra andanada, enfocada al perredista Armando Rotter Maldonado, alcalde del PRD de 1998 a 2000, no sólo sirvió para advertirle que terminaría en la cárcel por desvío de recursos públicos sino para obtener el mayor contrato de publicidad logrado en un sólo año: 20 millones de pesos para Diario del Istmo, mientras a otros medios les tumbaron el presupuesto.

Con Joaquín Caballero Rosiñol el derroche fue oprobioso. Le asignó al Clan de la Succión un millón 300 mil pesos al mes, una parte para Diario del Istmo, el resto para los medios adheridos al consorcio de los Robles.

De ese tema, aquí se detalló el pasado 5 de febrero:

“Lidera el dispendio Diario del Istmo y sus medios satélites —Imagen del Golfo Multimedios, DI Noticias, ya desaparecido, Impulsos Mercadotecnia, con facturación mensual superior al millón de pesos.

“Un reporte del periodista Ignacio Carvajal, en enero de 2017, revelaba pagos para Editora La Voz de Istmo por 2 millones 245 mil 995 pesos correspondientes a los meses de julio y agosto de 2016.

“Otro de los medios del Clan de la Succión, la familia Robles Barajas, es Imagen del Golfo Multimedios. En ese período el ayuntamiento joaquinista le pagó 194 mil 999 pesos.

“Uno más, Impulsos Mercadotecnia AC, aparece con 98 mil 200 pesos.

“Por mes, a la fecha, al consorcio de los Robles se le paga más de un millón 300 mil pesos. ¿Y de qué sirve? ¿Se prestigia la obra pública o se callan las corruptelas, el derroche, el daño al erario?”.

A Javier Duarte no le pudieron cobrar los últimos meses del convenio con el gobierno de Veracruz. Según un listado de medios de comunicación obtenido por Ignacio Carvajal, el adeudo con Editora La Voz del Istmo es de 25 millones de pesos. Y así se va a quedar.

Su conflicto con el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares es por dinero, por el empeño a cobrar el ominoso adeudo que heredó Javier Duarte antes de abandonar el gobierno de Veracruz, fugarse como un ladrón —que lo es— y huir a Guatemala, de donde fue extraditado y confinado en el Reclusorio Norte de la Ciudad de México para ser juzgado.

Succionadores profesionales, los Robles lo mismo transan con el PRI que con el PAN, o con el PRD o el Partido Verde, del que Mónica Robles llegó a detentar la franquicia y a punto estuvo de hundirlo, y hoy con Morena.

Chupan sin mirar a quién. Imponen convenios de alto registro a cambio de un embuste, el engaño de cuidar la imagen del hombre de poder. Hay imágenes públicas que tienen aroma a lodo y esas no las pueden recomponer.

Así timó Robles Martínez a Javier Duarte, cuya debacle lo mantiene en una celda, acusado de desviar recursos, de lavar dinero, de asociación delictuosa, de evasión fiscal, y pronto de desaparición forzada, que es delito lesa humanidad, que no prescribe y que su persecución va más allá del país donde se realiza la imputación. Nadie con peor imagen que el gordobés.

Su nueva presa es Víctor Carranza, alcalde de Coatzacoalcos, el que destina el 82.5 por ciento del presupuesto de publicidad a Editora La Voz del Istmo en un solo mes, el de enero de 2018, y una que otra migaja a la prensa menor, sea Notisur u Olmeca TV, El Heraldo o Gráfico del Sur, Telever o TV Azteca, o la radio y los portales en internet.

Buen súbdito, Víctor Carranza es, por encima de todo, funcional. Así pregone la austeridad, así vocifere la reingeniería administrativa para ahorrar, así anuncie la reingeniería financiera, tipo Theurel, para disponer de recursos, el dispendio asoma ya.

Diario del Istmo se entiende con el PRI y juega con Morena, el partido de Andrés Manuel López Obrador. A uno lo exprimió desde los años 80, a sus alcaldes y gobernadores, diputados y senadores, pregonando combatir la corrupción al tiempo que cobraba millonarios contratos de publicidad, y al otro, la pseudoizquierda pura que se entiende con los cómplices del priismo, lo comienza a sangrar.

Vía Rocío Nahle, su pieza en el equipo del Dios Peje, Roselia Barajas controla a Morena, anula elecciones internas, extingue comités directivos municipales, impone candidatos, desecha aspirantes, embiste adversarios y arrasa con el presupuesto de publicidad. Los Robles duartistas exigen; el alcalde de Morena, su empleado, acata.

¿Cuántos de esos millones, emanados de la cuota de publicidad, servirán para sufragar la campaña de Rocío Nahle al Senado?

Diario del Istmo succiona ya al alcalde.

Archivo muerto

Sobre el Clan Duarte-Macías no deja de llover fuego. O son los ranchos, o las mansiones, o las obras de arte, o los caballos, o los depas de superlujo. Incautados por la PGR —Procuraduría General de la República—, cuatro departamentos en Torre Pelícano, en Boca del Río, ya los perdieron. Pasaron a manos del gobierno de Veracruz. Su valor: cerca de 50 millones de pesos. Dos los usaba Javier Duarte en los días en que su hobby era robarle al erario público; los otros dos fueron para la parentela. A nombre de su cuñada Mónica Ghihan Macías Tubilla, hermana de Karime, aparecen tres; uno más al de su esposo José Armando Rodríguez Ayache. Uno de los depas, el 6-B, fue adquirido el 30 de enero de 2007 cuando Javier Duarte era secretario de Finanzas del gobierno de Fidel Herrera Beltrán, su mentor; esta registrado a nombre de Mónica Macías Tubilla. El 6-A fue comprado el 14 de marzo de 2013; el 9-A, el 2 de abril de 2012. El 9-B, registrado a nombre de José Armando Rodríguez Ayache, lo adquirió el 7 de junio de 2013. Estos tres se incorporaron al escandaloso patrimonio de Javier Duarte y familia siendo ya gobernador de Veracruz. Hoy la PGR los pone en manos del gobierno de Miguel Ángel Yunes Linares. Y Yunes revela que aquello no sólo fue robo sino dispendio, exceso, locura, una insolencia social. Una cava en uno de los depas del gordobés tiene un valor estimado en 12 millones de pesos, sin vinos. Podría tener en un interior 500 botellas de licor. Seguro que una buena parte se las pasó por garganta el ex gobernador, dado su desenfreno al beber, aflorando sus manías, sus filias, su romántica personalidad —recuérdese cuando le plantó un beso en la mejilla al líder petrolero Carlos Romero Deschamps, “beso de caballeros”—. Mandó construir un cine y otras instalaciones adicionales en los depas del piso 6. En suma, otros 20 millones de pesos que salieron del erario se dilapidaron en las excentricidades del gobernador más corrupto que haya emanado del PRI. Y al conocerse que las raterías de Javier Duarte no tuvieron límite, el duartismo se irrita. Y el fidelismo igual. Les puede que Yunes les restriegue en el rostro el tema Duarte, y peor que lo haga en tiempos electorales. Su efecto es letal, análogo al del limón en la herida. Javier Duarte fue despiadado, insensible, extremadamente cínico, descaradamente voraz. Sumió a los veracruzanos en la incertidumbre, en el miedo y el dolor por sus pactos criminales, en la miseria, mientras los clanes asociados al duartismo, el de los Yunes rojos, el de la Succión, el de Morena, el de los testaferros impunes, gozaban las mieles de un gobierno con vocación de ladrón. Si el priismo vio, oyó y calló, fue cómplice. Miyuli lo sabe y los acicatea. Sabe que el fantasma de Javier Duarte mata al PRI. Y así los va a traer… Solo y su alma, Nicolás Reyes Álvarez camina hacia su destitución. Doce de los 14 ediles lo increpan, lo enfrentan, lo vapulean a placer. Con una treta, la regidora priista Damara Gómez Morales llevó al alcalde de Minatitlán a un escenario de caos. Formuló una propuesta para designar al titular de la Dirección Municipal del Deporte y el edil de Morena lo rechazó. Y ahí Reyes Álvarez tuvo razón. La designación del personal de confianza es atribución del presidente municipal. Trenzados en una discusión, sin poder avanzar, Nicolás Reyes se retiró. Ahí se percató que hasta Morena, su partido, lo abandonó. Lo siguió hasta su oficina el regidor Raúl Atanasio Rodríguez Rico y el secretario del ayuntamiento, el jurisconsulto Rafael Carvajal Rosado, y nadie más. Llegó un notario público que consignó el sentir del resto del cabildo, cuatro de Morena, dos del PRI, tres del PAN, dos del PRD y uno de Nueva Alianza en una acta que será remitida al Congreso de Veracruz solicitando su destitución como alcalde. Y en el caos hay quien ríe a placer: Saúl Wade León, que así divide a Morena y contragolpea al presidente municipal al que decía manipular, y el clan Yunes que socava al partido de López Obrador en Minatitlán. Otro bastión de Morena que se comienza a desgranar… Irresponsable, la versión difundida en redes sociales que genera sospecha sobre personal de Veracruz Salud, un programa que recaba información sobre menores de edad para elaborar diagnósticos y canalizar, en los casos que así se requiera, a hospitales de alta especialidad. Pero no faltó quien, presa del sospechosismo, sembró la duda y cuestionó el contenido del cuestionario que se debe llenar y exhibió los vehículos oficiales como forma para identificar a los enviados de la Secretaría de Salud de Veracruz. Habrá quien suponga que se trata de secuestradores o violadores, algo totalmente alejado de la realidad. Así actúan las redes sociales. Son un hervidero de rumores. Hay desenfreno, falta de seriedad. Una opinión sin base, repetida mil veces, se asume como verdad. Minutos después, la titular de la Jurisdicción Sanitaria, Lourdes de la Barrera, aclaró el punto, confirmando que el programa es oficial y que se trata de un beneficio para los menores. Esparcir rumores así en otros sitios de México, ha provocado reacciones violentas y hechos de sangre. ¿Y qué sucedería si una turba se le va encima al personal de Veracruz Salud? ¿ Y si los linchan o les quitan la vida? ¿De quién sería la culpa? ¿De Facebook o del emisor del mensaje, de quienes lo secundaron, de los que lo compartieron? Obvio del que sembró la duda y generó la reacción. Mal… Bien pacheco, uno de los candidatos con nada pasaría el antidoping. Vicioso, gusta del polvo blanco, del trago, del fiestón. Vive el día a día y su disfrute está en las sustancias prohibidas, engrifado hasta perder la conciencia. Aún así, contiende por una diputación federal en Veracruz. De llegar al Congreso —aunque su intención de voto es de risa—, seguro legislaría por hacer de México un paraíso de las drogas, y de los traficantes, gente de bien. Dos pistas: va por una curul que representa al sur y no es de Morena…

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Foto: Liberal del Sur