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Coatza: el crimen organizado se acerca al alcalde


* Secuestran al director de Ingresos  * El alcalde no le toma llamadas a Yunes  * Y la oleada de violencia a todo vapor  * Con Meade, puro cartucho quemado  * A Vasconcelos le cerraron la puerta  * Renato y los Yunes son cuates  * Nora Cortázar va por el PAN-PRD-MC en Coatza  * Vivales circundan a Carranza  * Una Gina Domínguez pero azul

Si es Yunes, el alcalde Carranza no responde. Suena el teléfono y nada. Así sean temas de seguridad, prefiere el silencio, al tiempo que la violencia lo acecha, la amenaza lo amaga, el crimen organizado le haga sentir que plata o plomo no es una frase más.

Víctor Manuel Carranza ya está en la encrucijada de la inseguridad. No puede desdeñar la oleada de muerte, las ejecuciones, el secuestro, el levantón o la extorsión.

Así la seguridad pública sea obligación del estado y del gobierno federal, el alcalde de Coatzacoalcos es primera autoridad.

Tres semanas van y la violencia ya no es tema ajeno ni asunto del gobernador de Veracruz, o materia del Ejército o de la Naval, o responsabilidad de quienes suscriben acuerdos para garantizar la paz.

Vendido como la panacea a todos los males de Coatzacoalcos, la mejor oferta de Morena al tomar al poder, Víctor Carranza llegó al punto en que el crimen organizado lo comienza a asediar, intrínseca la amenaza, el lenguaje del submundo en el que el miedo que se infunde a unos sirve para que el mensaje se fije en la víctima, el destinatario final.

Carranza, por si no lo captado, está en la mira del crimen organizado.

Uno de los suyos, el director de Ingresos de la Tesorería municipal, Elías Omri Gutiérrez Gordillo, fue levantado este martes 23 y por horas no se supo de él. Un comando armado se lo llevó.

Se sabría entonces que entre el alcalde Carranza y el gobernador Miguel Ángel Yunes hay un mundo de silencio. A las llamadas del mandatario panista para tratar el tema de seguridad, la respuesta es el desdén.

Insólito lo que está ocurriendo. Nunca un gobernador en Veracruz había revelado que un alcalde le aplica la ley del hielo. Algo así como que su autoridad es de oropel. Yunes lo admite así:

“He intentado hablar con el Presidente Municipal de Coatzacoalcos, desde ayer mismo, para comentarle de esta decisión (el envío de más tropas militares por órdenes de Salvador Cienfuegos) y para pedirle que aceleren el fortalecimiento de la Policía Municipal porque es indispensable para que tengamos una mejor seguridad. Sin embargo, ha sido muy difícil; el alcalde de Coatza no ha tenido el tiempo de tomarle la llamada al Gobernador”.

Y agregaba:

“Yo no rehuyo mi responsabilidad, por eso estoy trabajando con mayor intensidad, pero el alcalde de Coatzacoalcos debe hacer el esfuerzo que le corresponde para mejorar la seguridad”.

Tácitamente, Yunes admite la humillación. Y a la par deja al aire a Víctor Carranza.

Carranza es marioneta de su madrina política, Rocío Nahle García, la diputada federal que habla en el nombre del Dios Peje, que dicta la línea, soslayando que en el tema de la seguridad pública la responsabilidad es compartida. Es la sacerdotisa de Morena en el sur.

Carranza es presa de un error garrafal, y de la estrechez mental de Rocío Nahle. Entre levantados y ejecutados, Coatzacoalcos vive a merced del hampa, a dos fuegos en la guerra de cárteles que se disputan la plaza, entre violencia atizada por grupos políticos priistas, duartistas, fidelistas, que pactaron con el narco en el ayer inmediato y que llevan a Veracruz a la cúspide de la inseguridad. Y alcalde se quiere mantener al margen.

Lo suyo es un error criminal. Y un suicidio político.

Tres semanas y la violencia lo agobia. Al margen de todo, concentrado en multiplicar sus desatinos, embebido en el negocio de la basura que le habrá de entregar a los Quintanilla, los pupilos del Clan de la Succión —los Robles y los Hillman que fingen ser de izquierda arreglándose con gobiernos priistas—, o capoteando los reclamos por actos de corrupción de sus inspectores de comercio que le fijan cuota a los ambulantes, o las protestas por el cobro subterráneo de espacios deportivos, Víctor Carranza prefiere callar ante la violencia brutal.

Un día habló y lo hizo fatal. Se congratuló que Isis Morales, joven señora, esposa de Luis Rogelio Madrazo Lemarroy, sobrino del ex alcalde Rogelio Lemarroy González, haya aparecido con bien horas después de ser secuestrada. Pues mintió.

Sus fuentes fueron las peores. Carranza Rosaldo se nutrió de las redes sociales, donde la desinformación es regla, el agravio es norma y el engaño es identidad.

Al día siguiente, zarandeado por familiares de los Lemarroy y un sector del antimorenismo, tuvo que recular. Una disculpa pública y la promesa de no volver a abordar lo que de entrada debió corroborar con instancias policíacas, con el fiscal Jorge Winckler, con el gobierno de Yunes Linares, cerró el ingrato capítulo.

Simultáneamente, una empresaria afamada, ganadera, ex directora de la Casa de la Cultura, propietaria del colegio Octavio Paz, Angélica Carmona Jurado, sufrió el embate de la violencia. Su hogar fue rafagueado y los impactos de bala quedaron en el portón y la fachada del domicilio. ¿Qué hizo el alcalde de Coatzacoalcos? Mantenerse al margen.

Devastadora, la violencia cobra víctimas a diario. En la vía pública, a las puertas de un negocio, en un campo baldío, en el interior de los hogares, los sicarios siegan vidas, llevando a Coatzacoalcos al primer lugar en índice delictivo en Veracruz. Y Carranza vuelve a callar.

Su director de Policía, Antonio Williams, mejor voló. Lo había destapado el 4 de enero y dos semanas después, anunció que siempre no.

“Efectivamente, en los primeros días de su gobierno —expresó Williams a diario Presencia—, el alcalde Víctor Carranza me invitó a colaborar con él para trabajar en la conformación de una nueva policía municipal eficiente y efectiva.

“Dicha invitación me honra, pero para desempeñarla con responsabilidad, requeriría dedicarme de tiempo completo, situación que me es imposible por la carga de trabajo que me imponen mis negocios particulares. Por ese motivo en días pasados, decliné la invitación del Ing. Carranza”.

Diría que no recibió nombramiento oficial, no tomó posesión del cargo, no entró en funciones, no cobró salario o prestación alguna. Y apuntó:

“La seguridad de Coatzacoalcos está a cargo del Gobierno de Veracruz a través de la Secretaría de Seguridad Pública, la cual ha asignado esta tarea a la Policía Naval y se ve reforzada por los demás cuerpos policíacos y militares que operan en la ciudad y hasta la recién creada policía municipal está asignada al mando de la Policía Naval en tanto no exista un mando y funcionamiento normal”.

Carranza tácitamente lo contradijo. La renuncia de Antonio Williams ocurrió el 17 de enero y habría iniciado un curso para cumplir con el protocolo para ser comandante.

“Desde el año pasado (no a principio del gobierno de Morena), fue muy bien percibido por él —señaló Carranza—. Yo sabía de la capacidad que tenía, y por otros aspectos que no tienen nada que ver por lo que ha sido su nombramiento fue que decidió y dije adelante. Yo creo que como ciudadano igualmente tenemos que reconocer y ver que haya otras oportunidades, fue donde sale la plática con el capitán (del Ejército) y vamos a dialogar con él como nos puede acompañar en este proceso.

“Se tiene que capacitar para poder ser jefe de policía, tiene que tener un protocolo. Ese protocolo lo inició (Antonio Williams), pero después tomó otras decisiones y se respetan”.

Sin perfil para el cargo, Antonio Williams es un empresario exitoso del ramo mueblero. Crítico del sistema, suele increpar en sus escritos al gobierno que falla en sus tareas de seguridad. Sale a las calles y protesta. Impulsa organizaciones para repudiar la violencia. Pero no tiene formación policíaca ni experiencia.

No llegó a presentar exámenes de control y confianza. No se supo qué tanto conoce de estrategia para inhibir el delito, o de operativos para desmantelar bandas de delincuentes.

Carranza se mantuvo ajeno al tema de seguridad, incluso en silencio cuando recibía los llamados del gobernador Yunes, desdeñoso en esa relación institucional, hasta que el golpe lo recibió uno de los suyos: Elías Omri Gutiérrez Gordillo.

Militante de Morena, sin trayectoria en el servicio público, como la mayoría de los que hoy son funcionarios municipales, incluida la clase petrolera, jubilados de Pemex del Clan de los Nahle-Peña, Gutiérrez Gordillo fue levantado este martes 23 a las puertas de su hogar.

Minutos después, como en el caso de Isis Morales de Madrazo, trascendió que había sido liberado. Pero no hubo tal.

Otra que se enredó fue la síndica, Yasmín Martínez Irigoyen, cantinfleando para no admitir el levantón pero sin negarlo. Minutos después, en portales informativos rechazaba que trajera escolta, pero la prensa y sus compañeros ediles le vieron comparsa nueva.

Hacia la noche el director de Ingresos volvió a casa. Volvió con el alma en un hilo. Volvió de la muerte. Lo suyo fue un mensaje. Carranza, si es que razona la magnitud del hecho, lo habrá de entender.

Carranza confirmó el levantón y más tarde la liberación, pero no se supo del costo del rescate, de dónde se obtuvo el dinero, si fueron recursos propios, si salió de la Tesorería municipal. O si sólo fue un aviso. Y la Fiscalía General, el fiscal Winckler, como siempre, volvió a callar, al silencio ante la patética procuración de justicia.

Si el alcalde sabe leer entre líneas, verá que el crimen organizado se deja llegar.

Así actúan los cárteles. A los hombres de poder les muestran que plata o plomo no es frase libresca, que la violencia es un arma de presión, que el silencio y el temor tienen un precio. Y el que lo desdeñe lo habrá de pagar.

Quiéralo o no, Carranza está en la mira del crimen organizado.

Archivo muerto

Rodeado de lo peor, Meade quiere el voto de los olvidados. Llegó al sur y una legión de vejestorios políticos lo rodeó, los Britos, los Marcelos, los Hernández Toledo, los que pasan sin pena ni gloria en el PRI, los que hace ya algunos ayeres dejaron de saber lo que es el sabor de la victoria. José Antonio Meade convivió con priistas y con empresarios, cuyo común denominador es que ninguno le aporta votos para que sea presidente de México. Ni el priismo caduco que ganó su última elección en 2013, ni los empresarios que motivan ni a su mujer… “Soy el coordinador de Pepe”, decía Vasconcelos. Y qué. “Soy su coordinador”, insistía el líder obrero. Y qué. Ahí se quedó el ex candidato del PRI a la alcaldía de Coatzacoalcos, el candidato perdedor en la elección 2017, mientras el Estado Mayor que custodia le impedía el paso al evento del candidato presidencial del PRI, José Antonio Meade Kuribreña, en Minatitlán. Muy coordinador de “Pepe” Yunes Zorrilla, quien permanece entre el segundo y tercer lugar en las preferencias de los veracruzanos en la contienda por el gobierno estatal —y cada vez con menos posibilidad de acercarse a Miguel Ángel Yunes Márquez, del PAN-PRD-Movimiento Ciudadano— y que sólo con un milagro repuntará. Pues sí. Y si el “coordinador de Pepe”, Carlos Vasconcelos Guevara, ni siquiera llega a tiempo a los eventos del PRI, menos le acarreará votos a Pepe Yunes y Pepe Meade el 1 de julio, día de la elección… Carga su mala fama Renato Tronco pero ahora ya es de los Yunes azules. Así haya librado el homicidio de Alfredo Pérez Juárez, regidor panista en Las Choapas, con el que tuvo disputas públicas, Renato es Renato y lo maloso no lo podrá ocultar. Hoy es yunista, impulsor de la candidatura de Miguel Ángel Yunes Márquez por la coalición Veracruz al Frente, la del PAN-PRD y Movimiento Ciudadano, que no escarmienta en cabeza ajena si se trata de importar lo peor que tuvo el PRI. Así tenga en su haber los signos de la corrupción, el agandalle de las obras públicas para la Unión de Ejidos 25 de Abril, las palizas que le arrimó a quienes salían a las calles a protestar, el control sobre territorios donde se trafica droga y se trafican migrantes, así haya sido fidelista y luego duartista, hoy le opera a los Yunes azules. Vil pragmatismo, suponiendo que Renato Tronco tiene aún control político y le dará votos al hijo del gobernador en la contienda por la sucesión en Veracruz. Y de paso, que los votos del tronquismo no los lleve Morena, no los tenga el Partido del Trabajo, no los cache el PRI. Yunes Linares, en ese sentido, le apuesta a seguir desmantelando, atajando, generando boquetes inmensos en las estructuras del PRI y del pejepartido. A cambio, Renato acaricia ya una nueva diputación. Así de mal… Nora Cortázar es la propuesta de Movimiento Ciudadano para el distrito Coatzacoalcos Urbano. Su registro trascendió este martes 16 para así cumplir con el proceso interno del partido de Dante Delgado, que lleva mano dentro de la alianza Por México al Frente, en el distrito 29 local de Veracruz. Dos veces regidora, una por el PRD y otra por el partido de Dante, Nora Cortázar tendrá un reto enorme: menguar la votación de Morena, si no ganar cuando menos reducir la brecha entre el pejepartido con sus opositores. Política reservada, mesurada, Nora Cortázar fue edil en el ayuntamiento perredista de Armando Rotter Maldonado y por segunda vez en el de Joaquín Caballero Rosiñol, postulada por Movimiento Ciudadano, del que es su coordinadora regional. En 2009 fue candidata del PRD a diputada federal por el distrito de Coatzacoalcos, cuando Rafael García Bringas y el PAN vencieron al priista Iván Hillman Chapoy con la ayuda de Marcelo Montiel. Los otros nombres para la coalición PAN-PRD-MC sólo son paja. Ni Armando Rotter ni Renato Tronco van por el Coatza Urbano… Se llama Juan Carlos Fernández Villanueva y tiene alma de “aviador”. Hoy se le ve junto al alcalde Víctor Manuel Carranza Rosaldo en Villas de San Martín, solo y su alma, sin seguidores porque no los tiene, usurpando la representación de una colonia en la que se ganó el repudio de todos. Fernández Villanueva es aquel que apareció una lista entregada por su gurú, Martín Valerio, promoviendo que se les incrustara en la nómina de la Comisión Municipal de Agua y Saneamiento de Coatzacoalcos, aduciendo un derecho que sólo en su mente podía caber. Obvio, el entonces director de CMAS, Rafael Abreu, los bateó. Quisieron ser azules y hoy se acercan al alcalde Víctor Carranza. O sea, si el yunismo panista los bateó, que Morena le dé y los haga suyos. Con el grupo de Martín Valerio y sus nefastos seguidores, intenta el secretario de Gobierno, Alberto Mijangos Martínez, trabar acuerdos que la mayoría de los colonos se niegan a reconocer. Y para semejante engaño envía al alcalde Carranza, que sigue sin saber quién manda en palacio y por qué no manda él… ¿Quién es esa operadora de medios, panista, que se conduce como María Gina Domínguez Colío, la ex vocera de Javier Duarte, con ínfulas manipuladoras, suponiendo qué se puede publicar, qué se le debe mutilar a un texto periodístico, qué matizar, qué destacar? O sea que el día que tenga poder va a ser igual o peor que la inefable Gina…

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Foto: Formato 7, Libertad Bajo Palabra