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Veracruz: cuando la policía es show


* Carnaval de patrullas  * Golpes aislados al crimen organizado  * Ejecuciones, mutilados, secuestro, en aumento  * Las regidurías, en agosto  * Morena dará cabida a panistas en ayuntamiento  * Ebria, la edecán de CMAS choca  * Autos rentados para las reinis  * El libro de Rafael Marquet  * “El Petróleo ¿Bendición o maldición de México?”

Suenan las sirenas, deslumbran las luces, el andar de patrullas y más patrullas en caravana, con su paso lento, con su armamento imponente y los policías de rostro oculto, pero en las calles la violencia no deja de cobrar su cuota de sangre. De qué sirve tanto show.

Ahí, aquí, en el mundo real, de día y de noche, en calles y parques, en pasos arenosos y sitios de lujo, en la ciudad y la zona rural, mandan los cárteles que a punta de bala, con el plomo en el alma, se disputan la plaza y el territorio, las rutas y las tienditas, la clientela en el jet-set.

Son ya ocho meses del nuevo gobierno, el del yunismo azul, el de Miguel Ángel Yunes Linares que mucho presume del tema de seguridad y que apenas algo le sale bien, una que otra detención, uno que otro capo abatido, rebasado en todo por el crimen organizado y la delincuencia común.

Este jueves 27, a Coatzacoalcos volvió el show. Por su calles pasearon patrullas del gobierno de Veracruz, la siniestra Fuerza Civil, que fue el brazo ejecutor del ex gobernador Javier Duarte y su secretario de Seguridad Pública, Arturo Bermúdez Zurita.

Con ellos iban el Ejército y la Marina, provocando el estupor, el asombro de decenas y más decenas de ciudadanos que no sabían si el operativo y las acciones serán para bien o para mal, apretando a los criminales o sacrificando a la población.

Con ellos van, también, la Policía Ministerial, agentes de transporte público. Dispondrán de helicópteros para realizar sobrevuelos, y de drones que permitirán ubicar a las células del crimen organizado.

Va Narciso Peña, subsecretario de Seguridad de Veracruz, al frente de este operativo, justo cuando la violencia desborda la tolerancia social, sume en el miedo a los buenos y le deja el control a los criminales.

Hará un mes, el 23 de junio, un capo murió. Era el “Berna”, Bernardo Cruz Mota, lugarteniente del H, Hernán Martínez Zavaleta, jefe regional zeta. Lo ultimó un comando. Llegó por él, en la colonia Benito Juárez Norte, en Coatzacoalcos, y lo acribilló.

Un día después, el sábado 24, el H perpetró una masacre: cuatro niños fueron abatidos, con tiro en la cabeza dicen que de gracia, en presencia de sus padres. Sus matarifes le quitaron entonces la vida a la mamá. Luego lo hicieron con el padre, un taxista de nombre Clemente N, a quien vinculan con el homicidio del “Berna”.

Una semana después, el 29 de junio, el H fue aprehendido en Cárdenas, Tabasco, mientras esperaba a su familia para huir.

Desde entonces la violencia sigue, se recrudece, se sale de control, presagiando ya la llegada del Cártel Jalisco Nueva Generación, que viene por la plaza, Coatzacoalcos y el sur de Veracruz.

Sábese que operan ya maras-zetas traídos de Guatemala, Honduras, El Salvador, defendiendo el territorio ante el vacío generado por la aprehensión del Comandante H.

Otro capo, El Quino, alias Ricardo Pacheco Tello, fue ultimado por marinos en Chipilo, Puebla, en un operativo para cercar al grupo criminal que ultimó al comisionado de la Policía Federal en Veracruz, Juan Camilo Castagné.

Era El Quino un auténtico carnicero, de mercado, y peor cuando ingresó a la filas de la delincuencia. Su sello eran los muertos mutilados, con tierra esparcida sobre los restos, y luego embolsados.

Y mientras, la violencia sigue y crece.

Tardíamente llega a Coatzacoalcos un nuevo destacamento de policías, armados hasta los dientes, coordinados los estatales con las fuerzas federales, Policía, Ejército y Marina, en un escenario de violencia y muerte.

Mientras, Veracruz permanece en la cúspide de las estadística criminal: primer lugar en denuncias por secuestro, ejecutados en Córdoba, feminicidios en Coatzacoalcos, asesinados en Acayucan, en Cosoleacaque.

Según el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, hasta el último día del mes de junio, había 88 denuncias por secuestro.

De acuerdo con su comunicado, “el Sistema Nacional de Seguridad Pública reporta que durante este año ha habido 103 víctimas de secuestro, ocupando el primer lugar con mayor cantidad de personas afectadas por este delito”.

Veracruz supera esta vez a Tamaulipas, que ya es la antesala del infierno. Allá son 85 denuncias por secuestro en el primer semestre del año.

Tamaulipas era el referente nacional del secuestro. Hoy es Veracruz. En mayo y junio se disparó ese delito.

Desglosado el récord, se muestra así: 15 secuestros durante el mes de enero, 13 en febrero, 18 en marzo, 12 en abril, 14 en mayo y 16 en junio.

Comparado con 2016, el aumento por mes es alarmante. 2016 tuvo un registro de 62 denuncias; Veracruz, 88.

Dice el comunicado del Sistema Nacional de Seguridad Pública que el homicidio también creció.

“Durante el primer semestre de este año se han presentado mil 249 denuncias por homicidios, mientras que en el mismo periodo del año pasado fueron 648.

“En enero se presentaron 188 denuncias por homicidio, febrero 167, marzo 246, abril 207, mayo 224 y junio 227”.

El sur de Veracruz registra 10 mujeres asesinadas en cosa de cuatro meses, la mayoría en Coatzacoalcos y Minatitlán. Y lo peor, la Fiscalía General del Estado (FGE) no señala si ha realizado detenciones o que alguien haya sido vinculado a proceso por su posible autoría.

Se repite el escenario de violencia en toda la entidad, en Córdoba, en Acayucan, en Cosoleacaque. Y la cuota de sangre la aportan las mujeres.

Una de ellas, identificada como Altagracia José García, de 50 años de edad, cuyo cadáver se hallaba en un domicilio de la colonia López Mateos, apareció el miércoles 26. Tenía una herida en el cuello.

Otra, Lourdes Patricia Herrera Martínez, fue secuestrada. Se le localizó sin vida el viernes 21 en la carretera Cosoleacaque-Jáltipan. Era estudiante de Gestión Empresarial en la Universidad Veracruzana.

Sus captores pedían un millón de pesos, que la familia no pudo pagar.

En la sierra de Soteapan, en el municipio de Pajapan, en un bolsa de plástico fueron hallados los restos de una mujer joven, el 18 de julio.

Ese día, en Cosoleacaque, ocurrió una ejecución. Iban por el activista Abdías Salomé Salomé. Lo hallaron en un vehículo. Le dieron alcance. Lo rafaguearon de auto a auto. Con él murió su enfermera, Edia Adalid Levy Castro, egresada del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Coatzacoalcos.

Y así la lista de mujeres ejecutadas.

Nada, sin embargo, como lo que ocurre en las zonas de Córdoba y Poza Rica. Sólo en junio, en la Ciudad de los 40 Caballeros, ocurrieron 20 crímenes de mujeres.

Poza Rica lidera los asesinatos de mujeres. Le siguen Córdoba, Minatitlán, Coatzacoalcos, Veracruz, Acayucan, Ixtaczoquitlán y Sayula de Alemán.

Pavorosa, la cifra cimbra: en siete meses de 2017, el registro marca 129 asesinatos de mujeres, 89 de ellos con rasgos de feminicidio.

Son cifras del proyecto “Asesinatos de Mujeres y Niñas por razones de Género”, de la académica de la UV, Estela Casados González. Su sentencia es simple pero es sentencia: en Veracruz son asesinadas, en promedio, cinco mujeres por semana.

Lunes 24, lunes rojo en Córdoba; miércoles 26, rojo también.

Lunes de cinco ejecutados, cuando tres hombres fueron asesinados y dos más resultaron heridos luego de abandonar un bar.

Miércoles de dos muertos, jóvenes, atacados por otros dos tipos, a eso de las 10 de la noche, en la colonia Santa Cecilia.

Es la reacción del crimen organizado al gobernador Yunes, horas después que anunciara la disminución de delitos en la zona Córdoba.

Y responde el gobierno con un show, patrullas en caravana, de policías embozados, torretas abiertas, luces rojas y azules para llamar la atención, los drones que sobrevuelan dizque para ubicar a los criminales.

Todo es show.

Archivo muerto

Pura paja, las listas de regidores que circulan en redes sociales. Será en agosto cuando el Órgano Público Local Electoral de Coatzacoalcos defina cuantos ediles tendrá cada partido político, acorde con la votación efectiva registrada en la elección del 4 de junio. Si se le acredita a Morena, ganador en la contienda, el sexto regidor, tendrá mayoría absoluta en el cabildo con ocho votos, sumados los del alcalde Víctor Manuel Carranza Rosaldo y la síndica pro-nepotismo, Yazmín Martínez Irigoyen; pero si los votos emitidos, el factor para dividir los sufragios entre el número de ediles, los criterios de sobre representación y resto mayor, lo limitan a cinco regidores, el pejepartido y su alcalde, Víctor Carranza, podría ser minoría. Del lado del PRI, la puja es para lograr un cuarto regidor, posición de la CTM, de su líder y ex candidato a la presidencia municipal, Carlos Manuel Vasconcelos Guevara, que intenta insertar a Lenis Aparicio. Para ello, presiona con todo al ex candidato independiente, Esteban Valles Martínez, cuyo hijo, Juan Francisco Valles, apunta a ser edil por el número de votos obtenidos. Vasconcelos se vale de todo, pero hasta agosto se sabrá… Generoso, Morena se abre a otras fuerzas, otros partidos, otros personajes, los enemigos y los adversarios, para ser poder. No dará cabida al morenismo en pleno, pero sí a quienes le disputaron la alcaldía de Coatzacoalcos. No estará la horda de pejezombies que dejaron la suela en las calles, al alma en los ejidos, que enarbolaron la tesis de igualdad y rescate de México, de Veracruz, de Coatza, desde la figura de Andrés Manuel López Obrador, su Dios. Habrá cabida para una fracción de las huestes de Morena, pero no a todos los que hicieron llegar a Víctor Manuel Carranza Rosaldo a la presidencia municipal, pese a ser un candidato cero popularidad. Estarán, eso sí, ex aspirantes de otros partidos, panistas y perredistas, para quienes se reservan cargos de dirección. Hay por lo menos un prominente miembro del PAN que en cuestión de horas dará el sí a la propuesta de trabajar con el próximo ayuntamiento morenista. Será en la primera semana de enero de 2018 cuando el morenismo verá a Morena cogobernar con miembros del PAN… O madruga para beber o termina la parranda al amanecer. Y así se la vive la edecán number uan de CAEV, o CMAS como es su nombre real, que con el del lunes es ya el cuarto auto que desfigura. Lentes negros cuando despunta el día, apenas asomando los rayos del sol; teléfono celular en activo mientras conduce; tufo a todo, alcohol y no precisamente del 96; ojos irritados, abolsados; y una licencia de conducir ya vencida. Sin reflejos, distraída, la edecán Comesse, la favorita en el reino del placer, no sabe pues que al llegar a calle con preferencia hay que frenar. Si fuera su auto sería irrelevante, pero no. Conduce la edecán un vehículo que dice “es de CAEV”. Sin logos de la empresa operadora del sistema de agua, un Jetta gris, placas XLA 6395, el auto pierde la facia. Del caso toma nota el Mando Único Policial. Lo sabe Tránsito y no procede. Refieren en CMAS que la edecán Comesse es reincidente y que lo volverá a hacer. 23 vehículos desapareció la anterior administración y que sepa, fue la Comisión Estatal de Aguas de Veracruz, sin atribuciones legales, la que interpuso la denuncia, lo que de entrada huele a complicidad porque nadie va a ser responsable. Se subsanó la falta de parque vehicular con la renta de un buen número de vehículos, unos con logo, otros no, sin que el titular de CMAS, Rafael Abreu Ponce, reporte cuánto se eroga y quién hace el negocio. Y lo peor, CMAS renta los autos para que las edecanes se embriaguen, se estrellen y los envíen al taller. ¿Cómo era? “Macarena es una chica parrandera que le gusta la pachanga mañanera”. Ni más ni menos… Medio siglo o más sintiendo en la piel el poder del petróleo. Lo ha gozado y lo ha sufrido Rafael Marquet, el mayor publirrelacionista de Pemex en el sur, viendo cómo detona desarrollo y progreso, empleo y fortuna, crisis y siniestros, los veneros que escrituró el diablo de los que habla López Velarde. Lo condensa en su libro “El Petróleo ¿Bendición o maldición de México?”, que este sábado 29, a las 7:30 de la noche, es presentado por el doctor Fluvio Ruiz Alarcón, ex consejero de Pemex, en el salón Ayahualulco del Centro de Convenciones de Coatzacoalcos. Una vida ligada a Pemex la de Rafael Marquet, testigo de lo que Pemex le dio, y le da, al sur de Veracruz…

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Foto: Presencia