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El H y los Yunes azules en un click


* Priistas, panistas, verdes con el narco  * La foto que quema  * El H y Fernando Yunes en evento del PAN  * “Fui invitado, no convoqué”, responde  * Otros yunistas en sus festejos  * “No saben con quién se meten”  * La amenaza de Andrés Azuela  * Desecha INE caso Eva Cadena  * “La prueba es ilícita”  * Villa Flores, destino de los carros robados

Sin el traca-traca de las balas, del dolor y la muerte, Veracruz no sería real. Y sin el traca-traca de los medios y las redes, El H metido en las sábanas del jet-set, en los negocios de los hombres del poder, en fotos de priistas, panistas, verdes y de los Yunes azules, el escándalo no será igual.

Suena la metralla a diario, pero nada como las escaramuzas de los políticos por estar o no estar con el narco que departe y hace vida social, por estar o no estar en el círculo de sus afectos, los del célebre y siniestro Hernán Martínez Zavaleta, o lo más lejos de él.

Son los Chagra, empresarios y políticos de Coatzacoalcos —Roberto, líder del Partido Verde en Coatzacoalcos; José Antonio, regidor municipal del PRI—, los que acuerpan en sus negocios al Comandante H, rentándole el inmueble donde instaló su gimnasio Golden Bull y acogiéndolo en el lujoso restaurant Port House, donde hablaban y bromeaban por horas, con ellos la prima Beba y el socio Matthiano, fumando los que fuman, bebiendo los que beben, haciendo otras cosas los demás, según reporte policíaco que cita un video in live.

Son los priistas y panistas que no tienen reparo en posar la foto con el H, mostrando el puño para la lente, lo mismo el ex candidato marcelista a la diputación local, Víctor Rodríguez Gallegos, que el dirigente transportista, cetemista, perredista y panista, rival de Carlos Vasconcelos Guevara en la CTM hasta echarlo, según él, Ramón Ortiz Cisneros, o el restaurantero, también del PRI, David Arreola Sam, dueño del costosísimo Piquitos.

O es el ex candidato del PAN a la alcaldía de Coatzacoalcos, Jesús Moreno Delgado, de sonrisa mayúscula en la foto donde posa en segunda fila, detrás del H y Roberto Chagra, en partido de los Delfines, en la liga de futbol.

Tres, cuatro, cinco, diez fotos del H con el jet-set y los políticos, son nada. Hay más. Una del empresario que forjó su fortuna en licitaciones tramposas. Una del que trae y lleva artistas. Una del prelado católico que bendice antros de perdición. Una del evangélico que solo pide el diezmo para alumbrar el camino al cielo. Una del educador que ve en el H a un benefactor.

Todos son H. Todos son poderosos. Todos son padrinos o protegidos del padrino. Todos sienten que esos pistoleros con cara de Satanás que cuidan al H y barren y destazan al que violenta al patrón, son suyos también. Por eso no hay que temer.

Hasta ahí lo que hay en gráficas. Hay más en el expediente que confeccionan la Procuraduría General de la República y la Fiscalía de Veracruz, inmovilizando el Golden Bull y el Port House y otros establecimientos más, en notarías, entre documentos que evidencien cómo operaba la red del Comandante H, sus prestanombres, sus operadores financieros, sus vínculos con el jet-set y el poder.

Hoy son los Yunes azules los del quemón, Fernando, el ex senador, el virtual alcalde de Veracruz, en evento en Cosoleacaque, el 13 de agosto de 2016, hablando al panismo ahí reunido mientras en la mesa más cercana lo veía con sonrisa franca, a todo lo que da, Hernán Martínez Zavaleta, el H.

Difunde las fotografías el portal Versiones y acota que ahí debió estar Miguel Ángel Yunes Linares, hoy gobernador. Su hijo, Fernando Yunes Márquez, acudió en su representación.

Orquestó la celada Félix López Mora, priista, diputado local suplente que asumiera el cargo ante la licencia de Isela González Domínguez, en abril de 2012, más tarde aspirando a la candidatura panista a alcalde de Cosoleacaque, presumiendo de la bendición de los Yunes azules, que finalmente no se le dio.

Algo se traen los yunes azules con Félix López Mora que le dieron la delegación de Tránsito, sirviendo el susodicho al gobernador y al futuro alcalde, Cirilo Vázquez, y obvio al H.

Apunta Versiones:

“En 2016, durante la campaña a gobernador, ‘El H’, como también lo llaman, habría organizado una comida en honor al candidato por la alianza PAN-PRD, Miguel Ángel Yunes Linares; no obstante, no pudo asistir. En su lugar, fue el senador Fernando Yunes, hoy alcalde electo por Veracruz, para presidir la reunión, ya que era uno de los operadores políticos del PAN en varios municipios del sur veracruzano.

“La comida se habría dado poco antes de la elección, y se realizó en la cabaña-salón de eventos de la Quinta Cañaveral, que se encuentra a un lado de la quinta La Verónica, en el municipio de Cosoleacaque”.

Luego agrega:

“Cabe recordar que Yunes Linares declaró hace semanas que el Comandante H operó de manera impune durante 11 años en la ciudad de Coatzacoalcos y ya hay por lo menos dos investigaciones en curso contra empresarios a quienes se les vincula con los negocios que ocupaba el líder criminal para lavar dinero.

“En rueda de prensa, Yunes Linares dijo que fueron clausurados dos gimnasios y dos bares de Coatzacoalcos que estaban operando como fachadas para lavar recursos para el Comandante H y su organización delincuencial.

“Yunes Linares indicó que su gobierno investiga “a profundidad” a las personas que hicieron el papel de lavar recursos de procedencia ilícita para que se montaran negocios que funcionaran para lavar los recursos de la delincuencia”.

Refiere el papel de los Chagra y su vínculo con el H, la clausura del Golden Bull y Port House, las amenazas tanto al narco como a los líderes del chagrismo, el crimen de los niños en la colonia Nueva Calzadas en revancha por el asesinato de su lugarteniente, Bernardo Cruz Mota, y la protección que le dieran los ex gobernadores Fidel Herrera Beltrán y Javier Duarte.

Horas después respondió Fernando Yunes:

“El sábado 13 de agosto del 2016 fui invitado a una comida en la ciudad de Cosoleacaque; en la misma me invitaron a hacer uso de la palabra. Yo no convoque a la comida ni a ninguno de los asistentes, a la mayoría de ellos no los conocía.

“Celebro que el Gobierno del Estado y el Gobierno de la República hayan actuado en contra de Hernán Martínez Zavala con firmeza y determinación, persona que operaba desde el año 2006 en la zona con la complicidad de los gobiernos de Fidel Herrera Beltrán y Javier Duarte de Ochoa”.

Otros que no hablan son Fidel Herrera y Javier Duarte. Uno guarda silencio y no llega a Veracruz; el otro permanece aún en Guatemala, encarcelado por el saqueo a Veracruz, esperando el trámite de extradición.

Otros más no asoman la cabeza. Son los priistas y panistas, por lo menos tres yunistas azules que solían coincidir en los antros donde el H era el rey. Y se ponían hasta atrás.

Al Once Once, antro que duró abierto apenas dos meses, acudió en su inauguración Hernán Martínez Zavaleta. Y el alcalde Joaquín Caballero, y ediles y funcionarios, y empresarios y miembros del jet-set, unos saliendo despavoridos, otros sintiendo que el manto protector del narco los cubría bien.

Narco y poder son uno cuando sus protagonistas miran al mismo punto. Dícese que Fidel pactó. Dícese que Javier pactó. Dícese que Yunes no quiere pactar. De ahí el baño de sangre, las plazas al garete, los territorios peleados con plomo y sangre.

Gustan los narcos mayores y los jefes de plaza que el poder los arrope y si se puede, hacer vida social, trepar en aviones, beber en el antro, snifear a la vista de todos, saberse impunes y sin miedo a nada. Y los gobernantes en esa dinámica: riendo, bebiendo, fumando, snifeando lo que les convida el patrón.

Javier Duarte, por ejemplo, tuvo un gesto insólito en Coatzacoalcos, una vez que puso la primera piedra del Hospital de Especialidades, frente a Plaza Sendero, el 29 de abril de 2016, y se disponía a abandonar el lugar.

Vio a un individuo de aspecto sencillo, recargado en un automóvil, junto a él dos tipos más. Con un ademán, lo saludó a distancia. Caminó hasta encontrarlo. Algo hablaron en corto y se despidieron con una sonrisa, con tres palabras, con un apretón de manos.

Era Julio Rodríguez, El Caballero, rival del H, autor de secuestros y extorsiones, de crímenes y bajezas, la mayor el levantón a Luis Lazcano Meza, El Gallito, cuyo cadáver apareciera con un mensaje clavado en el cuerpo, amenaza al Comandante H, a los empresarios que están con él, a los Chagra que se pelaron por miedo a morir.

Sonrisa y apretón de manos al rival del H. Y luego la vendetta que mandó al otro mundo al Caballero. Qué güevos los de Javier.

Se funden los narcos y los políticos en esa fórmula que muchos callan y otros citan sin rubor: la narcopolítica que rompe el orden constitucional, y que sume en el miedo al pueblo, y que no deja conciliar el sueño.

Sin el traca-traca de las balas, la metralleta que siega vidas, el traca-traca de los medios y las redes, donde el escándalo se va a las nubes, Veracruz no sería real.

Hoy es el H y son los Yunes azules en un click.

Archivo muerto

“No saben con quién se meten”. Y, la verdad, no. Ellos, el personal de CMAS, no saben que Andrés Azuela Berchelmann es hombre de temer, de amenazas que se cumplen, de aspavientos tipo zeta. “No saben con quién se meten”, profiere Andrés, encendido como un diablo porque, tenga o no pedigrí, que lo cachen retirando un medidor de consumo de agua y conectándose directamente, amerita mínimo la multa que no quiere pagar. Azuela, como otros de su gremio, los hoteleros de Coatzacoalcos, se ponían con sus 400 pesos al mes, tengan negocios de tres, cuatro o cinco estrellas, porque así se los permitió el clan Tony Macías-Marcelo Montiel en la anterior administración, la que heredó unos 150 millones de pesos de pasivo financiero y mil vicios más. Amenaza Azuela como si fuera zeta o cuate del H, o como si tuviera un pariente que habla a nombre de Hernán Martínez Zavaleta, o como si en el hotel Brisa, su hotel, hospedara aún y por tiempo indefinido al ex fiscal regional —habitación y alimentos con cargo a los Azuela— para tener la ley a su disposición, o como si ese pariente se hubiera cobrado el favor, obligando al fiscal —el defenestrado Ricardo Morales Carrasco— a dispensar una autopsia al Berna, enfureciendo al gobernador Yunes, provocando la embestida que hizo correr al H para luego terminar en prisión, acusado de la masacre de los niños en la Nueva Calzadas. “No saben con quién se meten”, ruge Andrés Azuela y eso va para el director de CAEV o CMAS Coatza, Rafael Abreu. ¿O va para el gobernador Miguel Ángel Yunes? Andrés dirá… Ya se ve que lo de Eva Cadena empezó mal y terminará peor. Su caso no pasó en el Instituto Nacional Electoral, desechado por no constituir delito electoral. Dice el INE que la queja contra la diputada ex de Morena por el distrito Coatzacoalcos Rural, hoy desaforada (los videos difundidos por el periódico El Universal), fue considerada improcedente al determinar que “las pruebas en su contra fueron adquiridas de forma ilícita”, según despacho del portal JoséCárdenas.com. Su expediente fue uno de los 25 que alcanzaron rango de infundados en un total de 74 que analizó la Comisión de Fiscalización del INE y que serán votados en el pleno del instituto el próximo viernes 14. De origen, la evidencia es ilícita, tomada de tres videos mutilados, editados, con voces distorsionadas, que sirvieron más para frenar el avance de Morena en Veracruz, y de paso frustrar el triunfo de Delfina Gómez, la candidata de Andrés Manuel López Obrador, en el Estado de México, que para sancionar el financiamiento ilegal en los procesos electorales. Se embarcaron los diputados locales de Veracruz, salvo nueve de ellos, Regina Vázquez que votó en contra, otros en abstención y otros más porque brillaron por su ausencia. Se embarcó el fiscal Jorge Winckler, imputando delitos por consigna, desoyendo las voces que advertían que una prueba ilícita —los videos subrepticios— carecen de validez legal. Bajo el criterio jurídico adoptado por el INE, no hay caso contra Eva Cadena. Así la consigne la Fiscalía de Veracruz, cualquier juez federal le otorgará amparo. Lo que sí habrá será la identidad de los “empresarios” que le acercó el coordinador de Morena en el Congreso de Veracruz, Amado Cruz Malpica; las giras del Dios Peje, pagadas con bonos de Morena; denuncias contra Rocío Nahle por daño moral y difamación, y el regreso de Eva Cadena al Congreso estatal por no proceder el desafuero. Lo que hace una prueba ilícita. Y lo que hace la necedad… Tierra del bien y el mal, Villa Flores, Chiapas, ve nacer hombres que hacen germinar la tierra y matones que evaden la ley, al que invierte creando empleo y al que engaña y defrauda porque así es su ADN. Hacia allá, a Villa Flores, se dirigía la banda con su carros chocolate, irregulares, tan lujosos como robados, que intervino la Policía Federal en Las Choapas, en el kilómetro 45 de la supercarretera Las Choapas-Raudales-Ocozocoautla, el viernes 7. Cinco autos, de 40 unidades robadas en una bodega de Guadalajara, fueron aseguradas. Y con ellos los conductores: Leonardo Francisco “N”, Héctor “N”.  Carlos “N”, Juan Daniel “N”, Víctor Hugo “N”, así, solo con iniciales, respetando el principio de inocencia aunque los hayan pillado con el cuerpo del delito literalmente en sus manos. A Villa Flores iban los autos, a la tierra de Tony Macías, pronto el ex suegro incómodo del ex gobernador de Veracruz, Javier Duarte…

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Foto: Versiones