Yunes: la sangre del primer periodista

* Ricardo Monlui, asesinado en Yanga  * 20 comunicadores ultimados en seis años  * Coatza: Morena 38%, PRI 23.4%, PAN-PRD 14.4%  * Sigue la resistencia en el PAN  * Los priistas traicionan  * Nora Cortázar se entromete en Morena  * Fernando Guízar por el PES  * El político, las gasolineras y el lavado

Se tiñe de sangre el yunismo, el bienio del PAN en el poder, sacudido con el crimen de Ricardo Monlui Cabrera, el periodista al que la muerte lo asedió y cazó, le dio tiempo y lo supo esperar.

Crujen las estructuras políticas del panismo, del yunismo, del antipriismo, al saber que en el día 109 del reinado de Miguel Ángel Yunes Linares el estigma de su antecesor, Javier Duarte, el de la violencia contra periodistas, comienza a marcar su destino.

Salía Ricardo Monlui de una fonda, ubicada en la esquina de Avenida Dos y Calle Uno, en Yanga, en la zona serrana del occidente veracruzano, cuando el sicario que lo acechaba cumplió su misión.

Lo abatió de tres disparos, todos en la cabeza, dejando el veterano periodista su vida ahí, en shock su esposa, su hijo, testigos de la tragedia, impotentes ante la acción del que mata con frialdad brutal.

A eso de las 10 de la mañana, a las puertas de la fonda, el sujeto se le acercó. Lo había esperado casi junto al vehículo del comunicador. Al verlo se acercó, sacó el arma de entre sus ropas y vació su descarga. Ricardo Monlui cayó fulminado.

Huyó el sicario. Impactada su esposa, se desplomó. Sufría un shock demoledor. Moría el autor de la columna Crisol, el director del impreso El Político, amigo de líderes cañeros y campesinos, acreditado por sus exclusivas, por el dato inédito, por su facilidad para ser el depositario de la confianza de los hombres de poder.

Ricardo Monlui —57 años, una vida en el periodismo, 35 años en medios, reporteando y dirigiendo, enviando notas y opinando— pasó por el Mundo de Córdoba, se fue a Matehuala, San Luis Potosí, regresó al Sol del Centro, hoy Sol de Córdoba, fundó Momento y luego la revista Opinión, fue director de El Sol de la Cuenca, director de El Demócrata de Córdoba y corresponsal de Telever.

Fue corresponsal de Análisis Político y en 2014 fundó el impreso y el portal electrónico El Político, amén de difundir su columna Crisol en Diario de Xalapa y los periódicos miembros de la cadena Organización Editorial Mexicana.

Otra de sus facetas fueron las relaciones públicas. Fue jefe de prensa de la Unión Nacional de Productores de Caña, la Confederación Nacional de Productores Rurales y la CNC de Veracruz. En todas tenía compadres: Daniel Pérez Valdés, Ángel Gómez Tapia y Juan Carlos Molina Palacios.

Se movía entre los hombres de poder, en los que descansa la producción, en los que tienen su parcela en el PRI. Uno de ellos, Juan Carlos Molina, es compadre del senador y frustrado candidato al gobierno de Veracruz, el priista Héctor Yunes Landa.

Juan Carlos Molina aparece también en aquella transcripción de una llamada telefónica entre el narcoempresario Francisco “Pancho” Colorado Cessa, condenado a 20 años de prisión por lavar dinero de Los Zetas, vía compra de caballos. Su misión era operar “putazos” en medios para aflojar a quienes le complicaban la asignación de contratos en Pemex.

A Ricardo Monlui lo asediaba la muerte, lo seguía, lo aterraba. Le tocó en lo más sensible: su hijo. Y casi lo devastó.

Un día, una madrugada, la del 19 de diciembre de 2010, cuando Ricardo Cristian Monlui Ríos andaba con sus amigos en Orizaba, en un antro, llegó la noticia brutal: presuntos policías del gobierno de Veracruz lo levantaron, lo balearon en el rostro y lo arrojaron en un paraje de Ixtaczoquitlán, municipio conurbado.

Milagrosamente el hijo del periodista salvó la vida. Lo vio en la Cruz Roja aferrarse, luchar por sobrevivir.

Minutos después hablaban con Ricardo Monlui María Gina Domínguez Colío, la vocera del duartismo, y el subsecretario de Gobierno, Erick Lagos. Luego le llamaría Javier Duarte, consternado e indignado, y ofreció que su procurador, Reinaldo Escobar Pérez, se haría cargo de la situación.

Reynaldo Escobar llegó días después pero sólo para dejar que el tiempo. “Reynaldo Escobar vino a Córdoba, saludó a mi hijo, platico conmigo y con mi esposa, pero nunca hubo el compromiso de investigar a fondo los hechos”, escribió dos años después Ricardo Monlui Cabrera.

Nunca fueron hallados los responsables del atentado a su hijo Cristian. Nunca se le hizo justicia.

Muerto Ricardo Monlui Cabrera, violentamente asesinado, se convulsiona el yunismo. Lo que tanto disminuyó a Javier Duarte, es lo que conduce al gobierno de Miguel Ángel Yunes al fracaso.

Desatada la violencia, fallida la promesa de resolver el tema de seguridad en 60 días, como ofreció, el gobernador se precipita en un tobogán de credibilidad perdida.

Sábese que el duartismo opera la violencia, que el Cártel de Duarte está herido y se lanza a matar, que dos de sus piezas recluidas en prisión, el falso general Arturo Bermúdez Zurita y el ex gobernador interino, Flavino Ríos Alvarado, provocan reacciones airadas y violencia sin freno.

Sábese que la guerra entre cárteles se inscribe el Veracruz violento con que el antiguo régimen mancha al yunismo, lo destiñe y lo precipita al abismo. Y teniendo la lectura clara, el que presume de mover la inteligencia como sólo unos cuantos políticos en el país, ni siquiera insinúa que las ejecuciones forman parte de una estrategia para desplomar al PAN en el poder.

Es la sangre de Ricardo Monlui la primera de un periodista en el yunismo azul, la que marca y sella al gobierno que no termina de cuajar.

Es el crimen de Ricardo Monlui el número 20 en seis años, los 19 que se perpetraron en el sexenio de Javier Duarte y lo que va del de Miguel Ángel Yunes.

Antes fueron Noel López Olguín, de Noticias de Acayucan; Milo Vela —Miguel Ángel lópez Velasco—, Misael López Solana, Yolanda Ordaz y Gabriel Huge, de Notiver; Guillermo Luna Varela, de Veracruz News; Esteban Rodriguez, de AZ; Regina Martínez, de Proceso; Víctor Manuel Báez Chino, de Milenio y Reporteros Policíacos; Gregorio Jiménez de la Cruz, de Notisur y Liberal del Sur; Moisés Sánchez Cerezo, director de La Unión en Medellín; Juan Mendoza, de El Dictamen; Armando Saldaña, locutor de la Ke Buena, en Tierra Blanca; Octavio Rojas Hernández, El Buen Tono; Juan Santos Cabrera, quien fuera corresponsal de Televisa en Orizaba; Manuel Torres Hernández, de Noticias MT, de Poza Rica, Anabel Flores Salazar, quien colaboró en El Buen Tono y El Sol de Orizaba; Rubén Espinosa Becerril, colaborador de Proceso, Claroscuro y AVC, y Pedro Tamayo Rosas, reportero de Al Calor Político.

Este domingo 19, Ricardo Monlui Cabrera se convierte en el periodista número 20 en ser asesinado en los últimos seis años y el primero en el régimen yunista.

Dice el gobernador azul que se hará justicia. Cuenta que se seguirán todos los móviles, incluido su trabajo periodístico. Refiere que el crimen no quedará impune. Lo mismo solía decir Javier Duarte.

Sábese que tras el crimen de Ricardo Monlui habrá otro más, que la prensa es el punto sensible de Yunes, que sus enemigos sabrán donde golpear, que si no hay una acción mayor Veracruz se podría incendiar.

Pasará Yunes azul a la historia si el crimen de Ricardo Monlui se convierte en el inicio de una escalada de violencia contra el gremio periodístico, como algunas fuentes en Seguridad Pública estiman que habrá de ocurrir.

Hosco, agrio, Javier Duarte no ocultaba ni matizaba su repudio a la prensa. Les llamó “manzanas podridas”, les dijo que se portaran bien o caerían. “Todos sabemos quiénes tienen vínculos y quiénes están metidos con el hampa”. ¿Todos?

Así atizaba el fuego el entonces gobernador, desdeñando a un gremio —los críticos porque los serviles nada tenían que temer—, generando el ambiente para que la violencia los devorara.

Hoy bufan los textoservidores, disfrutan el festín de sangre, alzando la voz por Ricardo Monlui como no lo hicieron por los 19 periodistas asesinados en el sexenio duartista. Reclaman justicia con la misma intensidad que antes los marcó su complicidad.

Yunes es hostil a su manera. A la prensa la vapulea en el flanco débil, en el dinero de los convenios de publicidad en el chayote. Que aplaudan pero no hay pago, les dice. Y los termina de irritar.

Yunes los confronta en ruedas de prensa. Evade temas. Encara y exhibe, cuestiona datos, niega cifras, informa a medias, a tercios o a cuatros de la verdad.

Enfrenta su gobierno el primer crimen contra periodistas. Javier Duarte no aplicaba la justicia, dejaba que la impunidad lo consumiera. A Yunes se le exige aplicar la ley, y hacerlo ya.

Mientras, hay sangre de periodista en el régimen yunista.

Archivo muerto

Sólo un milagro podría revertir la debacle del PAN-PRD y su seguro tercer lugar en la elección de Coatzacoalcos. Si hoy fueran los comicios, el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) obtendría el 38 por ciento de la votación; PRI, 23.4; PAN-PRD, 14.4; otro tanto se distribuye entre los que lo harían por otra fuerza política, los que no votarían por ninguno y los que no saben. Morena, por sí solo, tiene más del 50 por ciento de la intención de voto, pero la escasa exposición mediática de su candidato, Víctor Manuel Carranza Rosaldo, le baja más de 12 puntos. Según la encuesta que circula en altos niveles del tricolor, el PRI tiene una mejor intención de voto que el panismo gracias a su ya inminente candidato, el líder cetemista Carlos Manuel Vasconcelos Guevara, por su penetración en estratos bajos, a quienes les otorga ayuda social y médica gratuita. El PAN-PRD se hunde aún si el candidato fuera Jesús Moreno Delgado, pero sería peor con algún otro de los aspirantes. A Jesús Moreno le iría mejor si abandona la aventura y suma lo que trae al proyecto Vasconcelos. Aún así, sus porcentajes no les dan para derrotar a Morena, el pejepartido. Eso es al día de hoy. Si ocurriera un descalabro en Morena, alguna historia de corrupción, algún escándalo subido de tono, es posible que caiga en la preferencia electoral. Y aún así, difícilmente perdería la elección a la alcaldía de Coatzacoalcos… Sigue la resistencia en el PAN. Se resisten los doctrinarios a que su candidato a la alcaldía de Coatzacoalcos sea de origen priista. Lo expone Miguel Ángel Brito Molina, ex presidente del comité municipal: “Las razones que me hacen apoyar como precandidato a un miembro de mi partido, PAN, son en base a la experiencia y la historia reciente. Mencionaré sólo unos casos como muestra: Renato Tronco ganó la presidencia de las Choapas impulsado por el PAN, y hoy cuéntenme que ha pasado con él. Cirilo Vázquez ganó la presidencia municipal de Cosoleacaque, hoy se declara del PRI. Rafael García Bringas ganó la diputación federal impulsado por el PAN, hoy se declara del PRI. Gonzalo Guízar Valladares, dos veces candidato impulsado por el PAN, hoy es presidente de PES (Partido Encuentro Social). Regina Vázquez ganó la presidencia municipal de Acayucan y se regresó al PRI. Todos ellos usaron las siglas del PAN para lograr sus fines personales. Todos venían del PRI y todos traicionaron al PAN y al pueblo. ¿Por qué pensar que los que hoy pretenden ser los candidatos, que todos vienen del PRI, no lo vuelvan a hacer? La historia no se equivoca. Digan por que debe ser candidato del PAN alguien venido del PRI? ¡Díganme por favor!”… De malagradecidos habla Nora Cortázar Luna. De malagradecido tilda la coordinadora de Movimiento Ciudadano a Freddy Ramos por haberse ido a Morena. Y lo grilla. Y lo lacera. Pillan a la regidora en un audio revelador que, mínimo, deja en claro que la dirigente del partido de Dante Delgado Rannauro se entromete en la vida del partido del Peje López Obrador. Identifican a su interlocutor: Rufino Soriano, alias “Pochutla”, quien obtuviera la mayor votación ente los varones que aspiran a ser candidatos a una regiduría en el próximo ayuntamiento de Coatzacoalcos. (Al Pochutla en breve le van a dar fondo en Morena por prestarse al complot de la dirigente de Movimiento Ciudadano contra un militante morenista). Instiga Nora Cortázar. Conmina a distribuir volantes contra el ex regidor Benito Soriano Aguilera. Qué memoria tan volátil la de Nora Cortázar. Ya olvidó que su alumno Benito Soriano fue quien la propuso para ser regidora en el ayuntamiento de Armando Rotter Maldonado, en 1997, cabildeando con Gloria Rasgado Corsi, designada por su perfil de maestra. Meses después, votaría Nora Cortázar para destituir a Gloria Rasgado de la Dirección del DIF municipal. Y ahora, grilla a quien le abrió las puertas de un ayuntamiento perredista al que nunca imaginó llegar. Hoy se entromete en la vida interna de Morena y eso es delito electoral… Sólo faltan detalles para formalizar la candidatura de Luis Fernando Guízar a la alcaldía de Coatzacoalcos por el Partido Encuentro Social. Se mete Luis Fernando con la estructura que siempre movió su hermano Gonzalo, hoy líder estatal del PES y diputado federal, antes legislador local y federal por el PRI, y que se prevé jalará votos que buena falta le harán a la alianza PAN-PRD y al mismo PRI. Luis Fernando Guízar fue secretario de Organización del comité municipal que encabezara Mario Ulises Pereyra Esquivel al inicio de los años 80, cuando iniciaba su carrera política. Otro de sus hermanos, Gilberto, es coordinador del PES en la sierra de Soteapan, donde se prevé postularán candidatos a por lo menos 11 alcaldías… ¿Quién es ese político, priista, ratita, que va por su enésima gasolinera allá por los rumbos del Centro de Convenciones de Coatzacoalcos, una verdadera lavandería de millones y millones que simplemente jamás podría justificar? Helo en éstas cuando se recuerda los tiempos en que vivía de sus rentas, sí, las que no pagaba…

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Foto: Animal Político, Informante Veracruz