¿Quién engañó a Héctor Yunes?

* La intención de voto nunca fue suya  * El embuste de las encuestas  * Una victoria que se esfumó  * Y el PRI anuncia que impugnará  * Morena arrebata el sur al PRI  * Cierra el PREP: Yunes Linares, 945 mil 560 votos; Héctor Yunes, 839 mil 127; Cuitláhuac García, 721 mil 427   * Ricardo Orozco cae en Minatitlán

Alguien mueve a Héctor Yunes para mal. Lo engaña y zarandea, lo encumbra en el sueño de ser gobernador y lo desploma en el abismo del fracaso electoral. Lo hace admitir una derrota y horas después el PRI sostiene que impugnaría la elección en Veracruz.

Es un caos la mente del candidato al microgobierno de Veracruz. Y siempre lo fue. Desde los días en que Javier Duarte lo llevaba y lo traía, jugaba con sus afanes de ser el sucesor y el cómplice.

Decía Javier Duarte que frente al entonces senador, le había expresado su enfado por los sueños de hacer justicia. No sabía, no entendía, cómo alguien pretende ser candidato cuando le pega al gobernador. Es agredir a su partido, explicaba en su lógica torcida el filósofo duartista.

Lo trajo así siempre. A sus pies, el líder de Alianza Generacional profería elogios inmerecidos, hallaba virtudes inexistentes, en el nuevo gobernador. Era Héctor Yunes servil a cambio de la presidencia del PRI en Veracruz.

De ahí saltó a la senaduría, prometiendo hasta luna y las estrellas, el discurso del engaño a los electores, medicinas gratuitas que otorgaría Enrique Peña Nieto de llegar a la presidencia de México, sin una crítica, sin un reclamo al duartismo que comenzaba a comerse a Veracruz.

“Javier Duarte es mi jefe político”, decía con orgullo Héctor Yunes.

Senador de quinta, logró lo que nadie, ningún veracruzano antes: situarse en el top 5, entre los peores cinco senadores del país, sin trabajo relevante, sin compromiso real, avalando cuanto fuera para darle aire al fallido proyecto de nación de Peña Nieto.

Tres años después, en 2015, Javier Duarte hizo con él lo que quiso. Si Héctor Yunes apretaba, lo atraía, lo llevaba a Casa Veracruz, lo endulzaba, le concedía la Secretaría de Protección Civil para su comadre Yolanda Gutiérrez Carlín y más cargos para su pandilla.

Y al salir de Casa Veracruz, era Javier Duarte quien filtraba el contenido de los acuerdos “secretos” y lo evidenciaba, exhibido en columnas periodísticas, expuesto a la burla y repudio del priismo y del segmento de la sociedad que en las urnas lo habría de destrozar.

Bipolar político, un día elogiaba y otro endurecía el discurso. Se unió al argumento de Yunes azul, cárcel para los delincuentes de palacio, el ajuste de cuentas, la devolución de lo robado.

Auguraba Héctor Yunes que iba a atrapar “peces gordos” y a cambio, con escarnio y burla, le obsequió Javier Duarte una caña de pescar para que fuera por sus parientes del Estero, en Alvarado, los Yunes azules. Y así se lo dijo ante los campesinos del PRI.

No se tiene claro cuantas veces acudió a Casa Veracruz o si de plano ya vivía ahí, pero en la víspera del cónclave de San Julián, el rancho de la familia de Pepe Yunes, hubo otro encuentro con el gobernador. Y lo negó.

Javier Duarte lo evidenció al relatarlo a un grupo de periodistas. Le había expresado que no se llega a una gubernatura con la fórmula del pesebre pateado. Criticar al gobernador es criticar al PRI. Otro engaño.

Llegó la precampaña y todo fue igual. Héctor Yunes inflado por el efecto de las encuestas o los sondeos, confeccionados para imaginarse en la cima de la intención de voto.

Presumía 15 puntos de ventaja sobre cualquier rival, dentro y fuera del PRI, por encima incluso del senador José Francisco Yunes Zorrilla, muy por delante de los duartistas que le disputaban la nominación, allá en el fondo su primo Miguel Ángel Yunes Linares, quien a la postre sería su adversario en la lucha por el gobierno de Veracruz.

Nunca fue puntero, como decían las encuestas. Ni las que esgrimió al inicio de la campaña, ni las que usó tras los debates de candidatos.

Indemerc; Mendoza Blanco y Asociados (Meba); El Financiero; Domínguez, Scheker y Galván; Demoscopía, Reforma, entre otras, que daban de 4 a 6 puntos de intención de voto al priista Héctor Yunes. O sea, los mentirosos y el engañado.

Alguien le hizo creer que la mejor defensa es el ataque. Y así asumió la tesis fidelista que enarbola la pederastia de Miguel Ángel Yunes Linares, fraguada por un hermano del ex gobernador de Veracruz, según oficio al entonces procurador Rafael Macedo de la Concha.

Cuiden a sus niños, decía Héctor Yunes a repollos priistas a los que hablaba en Lerdo de Tejada. Miguel es un “enfermo sexual”, es un “violador”, es un “abusivo”.

Hablaba de su primo, oriundos ambos de Soledad de Doblado, en las cercanías de Veracruz. Y le imputó la primera fuga del Chapo Guzmán, cuando Yunes azul era subsecretario de Seguridad en el gobierno de Vicente Fox, y un desfalco al ISSSTE cuando lo dirigió, y una fortuna inexplicable en el extranjero, tildando de cómplice a su sobrino Omar, y el involucramiento de éste en el caso Panama Papers, por la creación de un fideicomiso en Nueva Zelanda que finalmente no se concretó.

Alguien le aseguró que encabezar la embestida para destrozar moralmente a Miguel Ángel Yunes era la ruta segura para llegar al gobierno de Veracruz.

Sin ética, sin escrúpulos, Héctor Yunes mostró que su ambición es infinita.

Nunca se vio al espejo. Si así arremetía contra su primo, sea verdad o no lo que se le imputa, si así golpea a su sangre, qué le espera al veracruzano de a pie.

Lunes 6. Retrata el rostro de Héctor Yunes el efecto de la derrota, el repudio social, el castigo a un gobierno, el de Javier Duarte, que robó y agravió, que reprimió y alentó la violencia, que pulverizó las instituciones y sumió a Veracruz en una crisis.

Dice Héctor Yunes que los números no le favorecen, que hay que leer el mensaje que el pueblo ha dado en las urnas, la reprobación a una forma de gobierno, el costo de los errores:

“No hay forma de malinterpretar el mensaje de las urnas.

“Ha concluido un proceso electoral que será histórico para Veracruz. La democracia se nutre de responsabilidades, de consecuencias y de altura de miras. Quienes nos postulados para gobernar Veracruz debemos mantener una prioridad por encima de nuestras propias aspiraciones”, abundó Yunes Landa.

“Veracruz debe cerrar una etapa de oscuridad, de rezago y de retraso y de inmoralidad. “Contra esa corriente luché y seguiré luchando más allá de siglas partidistas, modas y oportunismos.

“Vigilemos al nuevo Gobierno. No permitamos el abuso, la represión o las vueltas hacia atrás”.

Y el reconocimiento de la derrota:

“Con base en el último corte del PREP, me permito afirmar que la votación en este momento no nos favorece.

“El líder —agrega—, debe ser consecuente con su historia de vida y con sus convicciones.

“Existe una sociedad agraviada, que se manifestó contra una forma de hacer política que se ha agotado. (…) Veracruz está cansado de su postración, del abuso, del engaño, por lo mismo no existen cheques en blanco, sino un mandato para reconstruir el poder público en un instrumento al servicio de los demás.

“En el voto de sus veracruzanos hay un claro mensaje para el PRI, sobre todo para su gobiernos. Hay que mejorar y cambiar para seguir a tono con la ciudadanía. Asumamos con responsabilidad ese mensaje.

“Los ciudadanos con sus votos no dan lecciones, dan mandatos”

“Ese respaldo me honra y me alienta para seguir adelante”.

Le faltó decir “Javier Duarte es mi jefe político”.

A toro pasado sabe que el pueblo de Veracruz está “cansado del abuso, del engaño”. Cómplice de Fidel Herrera, del que fue subsecretario y líder del Congreso, y súbdito de Javier Duarte, quien le dio el PRI estatal y a cambio desde la senaduría solapó el desastre y el saqueo, dice Héctor Yunes que “Veracruz debe cerrar una etapa de oscuridad, de rezago, de retraso, de inmoralidad”. Ajá.

Horas después, el PRI nacional contradijo a Yunes Landa. Vía un comunicado expresó que valora impugnar las elecciones en varios estados, entre ellos Veracruz:

Refiere el PRI:

“El Comité Ejecutivo Nacional del Partido Revolucionario Institucional que encabeza el licenciado Manlio Fabio Beltrones, se encuentra en la valoración técnica y legal para determinar, conforme a los primeros resultados emitidos por los órganos electorales en las entidades donde se llevó a cabo el proceso comicial, la factibilidad de presentar las impugnaciones correspondientes a la elección de Gobernador.

“Los primeros análisis arrojan que existen elementos cualitativos y cuantitativos que legalmente permitirían impugnar entre 5 y 6 elecciones al cargo de Gobernador en los estados de Aguascalientes, Durango, Chihuahua, Veracruz, Quintana Roo, Puebla y/o Tamaulipas.

“Atendiendo a cada supuesto previsto en la ley electoral de las entidades analizadas, se considera factible -inicialmente- presentar impugnaciones en los estados de Aguascalientes, Veracruz y en Durango.

“En términos de lo previsto en los procedimientos de cómputo para las elecciones de Gobernador, el Partido Revolucionario Institucional agotará las etapas y los supuestos de desahogo para aquellas votaciones que ameriten el recuento de votos ante los órganos electorales correspondientes.

“Siendo el Partido de la legalidad, todas las acciones que emprenda el Revolucionario Institucional se sujetarán a ley y a las normas que regulan las etapas post-electorales y será en este marco jurídico en el que se conduzcan nuestros candidatos, candidatas y militantes”.

¿Qué pasó ahí? Héctor Yunes es la imagen de la derrota admitida y el PRI nacional sostiene que cabe la impugnación al proceso electoral de Veracruz.

Alguien sigue moviendo a Héctor Yunes. Lo encumbra y lo despeña, lo deja al aire. Lo engañaron con las encuestas, con la guerra de lodo, con las reuniones “secretas” con Javier Duarte, con la caña de pescar, con las encuestas de salida el día de la elección, con el discurso del triunfo para luego dar marcha atrás.

Héctor declara la derrota y el PRI nacional no la admite.

¿Quién sigue engañando a Héctor Yunes?

Archivo muerto

Cae el PRI en el sur. Morena aventaja en tres de ocho distritos y disputa en dos más. Son para el partido de López Obrador el Coatzacoalcos Urbano, Coatzacoalcos Rural y Minatitlán. Pelea por el triunfo en Cosoleacaque, donde Carla Enríquez Merlín, postulada por Nueva Alianza-PRI, aventaja con mínima diferencia a Morena. Acayucan es para el tricolor. Santiago Tuxtla se lo lleva el duartista Vicente Benítez González, tras el favor de Morena al renunciar, a una semana de la elección, el candidato pejista Filogonio Mortera. Gana Morena en unos y disputa a muerte otro tanto. Es la clave de la derrota del PRI, la caída Héctor Yunes. En 2004, fue el sur el bastión de Fidel Herrera Beltrán para llegar al gobierno de Veracruz. En 2010, fue el sur la plataforma para imponer a Javier Duarte como gobernador. Craso error, pues, el del gordobés, impulsando a Morena y fortaleciéndolo donde antes el PRI era el rey… Cifras del PREP al concluir su función: Miguel Ángel Yunes, 945 mil 560 votos; Héctor Yunes, 839 mil 127, y Cuitláhuac García, 721 mil 427 votos. Cerró su operación con el 96.54 por ciento de las actas capturadas. Algo más que eso tendrá que reflejarse en el cómputo final, este miércoles 8, en los OPLES distritales para finalmente establecer el resultado total. Mientras, Morena, su candidato Cuitláhuac García, la diputada Rocío Nahle García, y el dirigente estatal del partido de AMLO, Manuel Huerta, sostienen que hay irregularidades, presuntamente un fraude, que no coinciden las cifras del PREP con lo que ellos tienen en actas. Obvio habrá impugnación… Sucumbe Ricardo Orozco en Minatitlán. Lo barre la fuerza de Morena —Movimiento de Regeneración Nacional— cuya candidata, July Sheridan, la que amenaza a ex militantes, obtuvo 32.2 por ciento de los sufragios; el priista Ricardo Orozco, 30.1, y el candidato de la coalición PAN-PRD, Javier Soberano, 25.1 por ciento. De nada sirvió regalar calificaciones a los alumnos a cambio de que promovieran el voto, visitaran funcionarios de casilla para invitarlos a no acudir a la jornada electoral, dejando el camino a priistas para controlar las mesas de votación; de coaccionar a maestros para realizar trabajo electoral si quieren continuar teniendo horas de clase. Le pega Morena y le pega el repudio social. Le pega a Ricardo Orozco su conflicto con el gremio petrolero, del que decía el protegido del secretario de Gobierno, Flavino Ríos Alvarado, que les arrebataría el poder y lo conservaría. Ajá…

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