Héctor Yunes, atrapado por la corrupción de Javier Duarte

* La visión de Francisco Abundis  * Crimen organizado está dentro de palacio de gobierno”: Calderón  * Tirar a la basura al PRI: Yunes Linares  * Cuitláhuac, un peligro para Veracruz: AMLO  * Reta Cuitláhuac a Héctor  * Supuesto repunte de Víctor Rodríguez  * Fraude marcelista, en marcha  * Los Chagra en el Panal  * Otros tres audios sobre el Itesco

Ni un minuto. Ni un instante. Nunca ha sido ajeno Héctor Yunes a Javier Duarte, suya la complicidad, suyo el silencio, suyo el disimulo ante el desastre veracruzano, devorado el gobierno por la corrupción, el saqueo de las arcas públicas, la riqueza malhabida, el cinismo del que ostenta con soberbia mientras ve a su pueblo empobrecido.

Llega Héctor Yunes al final de su campaña atado al gobernador de Veracruz, simulando que no son cuates, y cómplices, uno arrasando con los bienes del estado y el otro pregonando que “Javier Duarte es mi jefe político”.

Su deslinde es increíble porque nadie lo cree, ni le cree. De palabra pregona el senador con licencia que cuando llegue al poder —si es que llega— habrá de ajustar cuentas, aplicar la ley, ejercer la justicia, refundir en la cárcel a quienes dispusieron de los bienes públicos, quienes traicionaron a los veracruzanos. O sea, sus amigos.

Tres días le quedan al candidato del PRI al microgobierno de Veracruz para venderse y su escenario va de lo patético a lo fantasioso, entre atisbos de derrota y pincelazos de angustia, lanzando encuestas a modo, presumiendo que gana porque gana, mientras escucha a César Camacho, el líder cameral priista, decir que la elección está cerrada y que la pelearán en los tribunales. ¿Y los seis puntos arriba?

Inolvidable su cierre de campaña. Inolvidable porque a nadie se le habría ocurrido verse aplaudido por la Corcholata, alias Carmen Salinas, una actriz-diputada de películas de burlesque que se hace célebre por dormitar en las sesiones del Palacio Legislativo de San Lázaro. Le faltó llevar a Lyn May, a Wanda Seux y a toda la banda de Las Ficheras.

Miles lo aclaman. Miles van al cierre de campaña que evidencia a un PRI sin cambio. Lo aclaman los acarreados de la torta y la playera, la burocracia que acude son pena de ver perdido su empleo.

Su entorno es el gigantismo que distingue al PRI. Son los discursos triunfalistas. Son las grandes masas que mueve el sistema para mostrar a un candidato que no anda solo, de su lado la maquinaria priista, que es la maquinaria electoral, que es la maquinaria del fraude.

Llega a la recta final Héctor Yunes y el panorama no varía. Sirvió a Fidel Herrera y es fidelista. Sirvió a Javier Duarte y es duartista. Son sus estigmas y no los pudo evadir.

Le aplaudió a Fidel Herrera la bursatilización del impuesto de tenencia vehicular, gozoso, sonriente al lado del entonces gobernador, su imagen en fotografía y en video para no poderlo negar.

Fue subsecretario de Gobierno y líder del Congreso de Veracruz, poderoso en sus tiempos, operador de la causa fidelista, las cuentas públicas con las huellas del saqueo, entendido Héctor Yunes que la institucionalidad es norma entre los hijos del viejo y del nuevo PRI, del PRI de siempre.

Fidel lo toreó y no lo dejó llegar a la gubernatura de Veracruz. Lo hizo menos porque el proyecto era imponer a Javier Duarte. Cuando Héctor pretendió registrar su candidatura simplemente el padrón del PRI no le fue abierto.

Tragó vergüenza, la dignidad perdida, y se sumó a la causa de Javier Duarte, arrodillando a Alianza Generacional, su plataforma política, ante el nuevo gobernador.

Ya duartista fue llevado a la presidencia del PRI estatal y de ahí a la senaduría en 2012, dotado para la lisonja, para el discurso servil, llenando de elogios a Javier Duarte, convertido ya en su mozo político, pues para eso el gordobés era ya su jefe y mentor. “Javier Duarte es mi jefe político”.

Callar seis años, sólo Héctor Yunes. Calló la violencia de los cárteles, incluido el cártel de Duarte. Calló la oleada de desapariciones. Calló el secuestro y la extorsión. Calló el comercio de personas en que la policía duartista ha servido para abastecer de inocentes al crimen organizado.

Fue omiso ante las denuncias de la Auditoría Superior de la Federación, que detectó trampas y mañas del gobernador de Veracruz para desviar recursos, tretas para disponer de las partidas federales, no aplicar el dinero y no poder solventar ni devolver lo que le exige la normatividad.

Nada hizo cuando la ASF reveló que son 35 mil millones robados a la Federación, ni detonó el caso Universidad Veracruzana, al saberse de los 2 mil millones no entregados por el gobierno de Javier Duarte a la UV, ni evitó el saqueo del Instituto de Pensiones del Estado, ni exigió que sus colegas priistas —Mota, Erick Lagos, Spinozo, Carvallo, Pato Silva, Tarek— fueran llevados ante la justicia. No, con ellos se toma la foto en el Congreso.

Hoy, sin embargo, promete que ha de aplicar la ley. ¿A quién si todos son amigos?

Atado a Javier Duarte, senador silencioso, Héctor Yunes tiene su futuro electoral ligado a la corrupción del duartismo, factor clave en la elección del 5 de junio.

Castigan o premian los electores. Es una elección plebiscitaria. Premian o castigan al PRI en el gobierno. Premian o castigan la violencia, el secuestro, los levantados, los desmembrados, la extorsión, la angustia y el miedo.

Castigan o premian la corrupción, la uña larga del gobernador, el silencio de Héctor Yunes a lo largo de seis años, el pacto de la vergüenza. Lo arrastra la corrupción del gobernador. “Javier Duarte es mi jefe político”.

Lo dice Francisco Abudis, de la empresa Parametría, especialista en sondeos de intención de voto, a la revista Proceso:

“Si vemos los causales, el PRI se verá afectado por sus candidatos, por la baja popularidad del presidente y de sus gobernadores, por la percepción de que la economía no ha mejorado, por la inseguridad y ahora, como algo novedoso, por la corrupción que va a ser fundamental en estados como Veracruz.

“Hay una parte que es nacional, pero en lo local también los gobernadores y presidentes municipales tienen sus propios escándalos. Veracruz sería uno de los ejemplos más emblemáticos.

“Como están las condiciones, lo local será lo que va a imperar pero creo que todos estos factores van a jugar en la elección. En Tamaulipas será la inseguridad, en Veracruz la corrupción, pero habrá algunas donde juegue de manera importante la economía, como en Oaxaca”.

–¿Va a ser un proceso electoral complicado para el PRI?

–Así es. Veo difícil que se cumpla la victoria de nueve estados como dijo Manlio Fabio Beltrones. De las 12 elecciones se han ido cerrando ocho, sólo en tres se ve con claridad una victoria para el PRI: en Sinaloa, Hidalgo y Chihuahua, mientras que Puebla sería para el PAN. Fuera de eso veo escenarios de cierre para buena parte de las elecciones. Van a estar complicadas.

Dice ahora Héctor Yunes que aplicará la ley a quien la haya infringido. No se sabe de ningún gobernador que se encierre a sí mismo. La complicidad también es delito, pues el que sabe de una infracción a la ley y guarda silencio, el que supo de las tropelías de Javier Duarte y no actuó, debe pagar.

Nunca ha sido ajeno Héctor a Javier Duarte. “Es mi jefe político”.

Archivo muerto

Dos ex presidentes en Veracruz: Felipe Calderón Hinojosa y Andrés Manuel López Obrador, uno constitucional y el otro autoproclamado “legítimo”, los dos en 2006. Calderón fue la figura del cierre de campaña de Miguel Ángel Yunes Linares, polémico, estabilizador de la economía, atacado por la guerra contra el narcotráfico, que los gobernadores priistas usaron para fortalecer a los capos de la droga y hacer fracasar la embestida militar, Veracruz convertido en el santuario de Los Zetas. Calderón llegó a reforzar al candidato de la coalición PAN-PRD, en un mitin de 40 mil personas en el puerto de Veracruz, en que refirió que la delincuencia organizada está dentro del palacio de gobierno de Xalapa. “El PRI tiene que irse. Basta de corrupción en Veracruz, una corrupción que no sólo desvió los recursos públicos, sino que entregó el estado a la delincuencia organizada”. Yunes Linares diría: “Los delincuentes que están dentro de Palacio de Gobierno se irán, porque eso es lo que quiere el pueblo de Veracruz”. Agregaría: “Vamos a construir un nuevo gobierno, un gobierno distinto, un gobierno que tenga sentido social, un gobierno que como lo demandan los principios del PAN y del PRD actúen en beneficio de las mayorías”. Y le dio con todo al PRI y al gobierno de Javier Duarte: “Hoy los veracruzanos nos avergonzamos del gobierno que tenemos. Los veracruzanos vemos cómo Veracruz se derrumba. No queremos seguir en esa espiral de violencia, pobreza y desempleo. Hoy se demuestra la fuerza que es capaz de tirar un mal gobierno, pero también de tirar a la basura al PRI”. Luego dijo: “Hoy les digo, el dinosaurio está herido de muerte, y el 5 de junio le meteremos la ultima estocada, se va el PRI, de que se va, se va”. AMLO encabezó la marcha de Morena por el malecón de Veracruz. A su lado iba Cuitláhuac García Jiménez, candidato al gobierno estatal. A su etilo, sin matices, le dio con todo a la mafia del poder, el priismo, el panismo, el perredismo. “Cuitláhuac García es un peligro para Veracruz —dijo el Peje— ¿y saben por qué? Es un peligro para los corruptos. Aunque Fidel Herrera y su gente están operando en Veracruz para que siga la corrupción y Hector Yunes sea tapadera de Javier Duarte, vamos a ganar el próximo 5 de junio”. Avizoró el triunfo pero pidió sus fans no bajar la guardia, no ser presa de los “mapaches electorales”. Diría Cuitláhuac que las imputaciones de Héctor Yunes sobre el financiamiento de Javier Duarte a Morena y las visitas del candidato a Casa Veracruz son infundio. “Andamos con lo que nos dan. Mi campaña es austera. ¿Cuál otro financiamiento? El partido y los asesores de finanzas y el representante ante el INE y OPLE darán el informe ante el público, exijo que presenten pruebas”, señaló. Y retó: “Que saque las pruebas. Duarte además de mentiroso y ladrón es miedoso, no se acerca con la gente. Pido que saquen esos videos y las pruebas, que los saquen al aire si tienen todo para hacerlo. Los reto a que saquen los videos de la Casa Veracruz, que saquen hora, lugar y fecha donde supuestamente me reuní”… Asoma el fraude en Coatzacoalcos. Habla Marcelo Montiel. Se muestrea el jefe del clan. Describe a un Coatzacoalcos por el que todos deben luchar. A la par, dos encuestas colocan a Víctor Rodríguez Gallegos en el vértice de la intención de voto. Ajá. Remonta del 23 al 34 por ciento. Ajá. Rebasa y opaca a Morena. Ajá. Si no se supiera lo que opina la sociedad, el repudio al PRI, el hartazgo al saqueo, Coatzacoalcos convertido en botín del marcelismo, quizá alguien lo pudiera creer. Repudian a Víctor Rodríguez en el seno del PRI, sus compañeros de partido, sus antiguos aliados, los Robles, los Hillman, los Chagra, los Theurel, para los que Marcelo Montiel y Víctor Rodríguez operaron o dejaron pasar, con quienes pactaron una diputación local —Mónica Robles— o la alcaldía de Iván Hillman en 2004, a cambio de que MMM fuera diputado local sin golpeteo de Diario del Istmo; Víctor Rodríguez operando la campaña de Marcos Theurel —“Te rompo tu puta madre”—; MMM introduciendo a la política estelar a Beto Chagra. Hoy el repudio es total y la oportunidad de sabotear y fracturar el proyecto marcelista. Coatzacoalcos es de Morena, de Amado Cruz Malpica, su candidato a diputado local, atrás Roselia Barajas, políticamente es incapaz pero amiga del Pejemesías López Obrador, mientras Diario del Istmo, su medio, esté al servicio de AMLO. Desliza Marcelo la posibilidad de triunfo, surgen dos encuestas cargadas de irrealidad, inicia la compra de funcionarios de casilla que el 5 de junio no se presentarán, comienza a ser cooptada la estructura electoral morenista. Quizá le dé a Marcelo, quizá no… Abierto el reto de los Chagra a Marcelo Montiel, colaborando con Nueva Alianza, o sea pegándole al PRI, su partido, por el que Roberto —Beto Coca— llegó a ser sindico municipal, aspirante a alcalde de Coatzacoalcos, director de Carreteras Estatales en el gobierno de Fidel Herrera Beltrçan y titular de CMAS, de la mano de Marcelo Montiel. Su hermano José Antonio —Tony Chana— es regidor municipal. Son ya del Panal y así lo divulgan Roberto Chagra y el regidor Gersaín Hidalgo Cruz en redes sociales. Quizá sea el último intento para embestir al minicacicazgo de Marcelo Montiel. Oficialmente no han renunciado al PRI pero estatutariamente ya son cadáver político, huelen a muerto y pronto no habrá priista que se les quiera acercar. Hay voces que reclaman su salida del PRI y que Pepe Chagra se declare regidor independiente, sumado a Gersaín Hidalgo y a Noriel Prot Álvarez en una minibancada en el cabildo. El plan es seguir fracturando el voto de Víctor Rodríguez Gallegos, el alumno y operador, la mano sucia de Marcelo. El domingo 5 se verá si fue acierto o salto al vacío… Tres audios más revelan que el grupo estudiantil que trata y acuerda con Ricardo Orozco Alor sí fue cooptado por el ex director del Itesco, ahora candidato a diputado local por el distrito de Minatitlán. En uno de los ruidos se escucha a Ángel Rivadeneyra admitir que sí hablaron con Ricardo Orozco de los títulos universitarios a cambio de sofocar el movimiento de inconformidad. En otro sostiene que no apoyarán a ninguna de las partes en conflicto pero seguirán siendo informantes de Ricardo Orozco. “No sabemos quién va a ganar. Apoyar de lleno, a ninguno. No sabemos quién va a ganar y esa madre puede ser un arma de doble filo. Si nos vamos directamente con uno y pierden, nos va a llevar la verga”. O sea, se infiltran en todos los frentes del conflicto por el uso electoral del Itesco, pasan información a Ricardo Orozco y se ganan su título. Eran nueve audios y ahora son 12. Y el candidato del PRI a diputado por Minatitlán en la cúspide del escándalo…

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Foto: Místicos y Terrenales